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Evitar un exceso de actividades para los hijos, pero sin dejar de planificarlas; pasar tiempos con ellos, mantener las responsabilidades básicas al tiempo que se descansa y reservar momentos para la pareja, entre las recomendaciones de los expertos.

Cinco consejos para no desesperarse con la familia este verano

Las estadísticas aseguran que la época del año en que más separaciones o divorcios se producen es en el mes de septiembre, tras finalizar las vacaciones de verano. ¿Por qué? Por el aumento de tiempo de convivencia que se registra entre los dos miembros de la pareja. Estas ‘chispas’ que saltan entre los adultos también pueden afectar a los hijos, tanto de forma indirecta como por el roce directo que surge con ellos por la misma razón que en el caso anterior: pasan de estar muchas horas en el colegio o la universidad a quedarse en casa, o en entornos cercanos (playa, piscina, jardín, parque, etc.) durante más tiempo.

Sin embargo, no resulta recomendable estancarse en la visión negativa de este aumento del tiempo de convivencia. Es más, si se saben gestionar, las vacaciones del periodo estival pueden representar una magnífica oportunidad para estrechar lazos e, incluso, limar rencillas surgidas durante el resto del año, no sólo entre los cónyuges sino también con los hijos y entre hermanos.

Las precauciones y pautas que se deben seguir dependerá del número de hijos, de la edad de éstos, de las actividades que se realicen en común, de los posibles destinos elegidos para descansar y, por supuesto, de las particularidades de cada familia.

Desde el Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP) ofrecen las siguientes recomendaciones para ‘sobrevivir’ al verano que transcurra en familia:

  1. El verano es un buen momento para aprender a convivir pero sin convertir el tiempo de vacaciones en una carrera a contrarreloj de actividades que no deje tiempo para esta convivencia. Resulta positivo que los niños aprendan a relajarse, ya que durante el curso sufren un exceso de agenda.
  2. A pesar de lo expresado en el punto anterior, aunque estén de vacaciones, deben existir también unas responsabilidades básicas tales como ayudar en casa, acordar agendas o cumplir con unas determinadas horas de sueño. Horarios, alimentación equilibrada e higiene del sueño no deben olvidarse durante estas semanas.
  3. Hay que tener presente que los propios hijos quieren pasar tiempo con los padres, por lo que van a valorar más un momento juntos de ocio que una dinámica continua de actividades. De hecho, diferentes investigaciones ponen en evidencia que “los niños que no reciben la atención suficiente por parte de sus padres o figuras de referencia, tienen más propensión a mostrarse agresivos, a padecer sentimientos de soledad o aburrimiento que no saben gestionar ni llenar con actividades, a nivel personal presentan baja autoestima e inseguridad que pueden afectar tanto a nivel personal como a nivel de bajo rendimiento escolar“. Por ello, para que los niños crezcan emocionalmente deben poder dar y recibir afecto y saber expresar y entender las emociones de los demás. Las vacaciones deben favorecer el aprendizaje de estos modelos y no los momentos de tensión.
  4. Incidiendo en asuntos más prácticos, conviene planificar de antemano algunas actividades de ocio para los niños.
  5. Los padres, como pareja, también deben planear y desarrollar sus momentos de intimidad.

Imagen de Flickr por SergioDJT

Mantener la habitación en unas condiciones adecuadas, relajarse antes de dormir, llevar regularidad en las horas de acostarse y levantarse, complementar el descanso nocturno con una siesta breve, no exponerse a luz (ordenadores, móviles, etc.) en los momentos previos de ir a la cama y evitar el ejercicio físico intenso, como mínimo, tres horas antes de retirarse a descansar, entre las claves.

Consejos para dormir mejor en las noches calurosas de verano

Las cálidas noches de verano se hacen, para muchos, interminables. Dar vueltas en la cama, sufrir el calor y pensar que al día siguiente estarán agotados por la falta de descanso son las actividades que ocupan estas madrugadas que se hacen tan largas. Si bien hay zonas que no se ven afectadas por noches calurosas, la franja cantábrica, por ejemplo, en muchos otros lugares, dormir resulta una misión imposible. O, cuanto menos, una ardua labor.

Como consecuencia, conviene tener en cuenta pequeños trucos y consejos que pueden ayudar a proporcionarnos un número suficiente de horas de sueño, que, cabe recordar, se sitúa en el entorno de las siete u ocho horas en las personas adultas.

Desde la Unidad de Sueño de la Clínica Vistahermosa aportan una serie de pautas para dormir mejor en verano:

  • Asegurarse de tener la habitación con unas condiciones adecuadas de temperatura, humedad, ruidos y de luz. Si es necesario usar tapones para los oídos o un antifaz.
  • Es verano, es comprensible trasnochar de vez en cuando. Si se llega a casa activado y sin sueño, es preferible no acostarse inmediatamente. Hay que relajarse antes (tomarse un vaso de leche o hacer alguna actividad que provoque una relajación natural como, por ejemplo, leer) y luego irse a la cama.
  • Intentar llevar unos horarios lo más regulares posibles, levantándose todos los días a la misma hora aproximadamente y actuar de forma similar en el momento de acostarse.
  • Una siesta de unos veinte minutos es muy recomendable, especialmente si no se llega al mínimo de siete u ocho horas de sueño nocturno antes mencionado. Para que no produzca efectos adversos, hay que insistir en que la duración ideal de la siesta debe quedar entre los diez y los veinte minutos aproximadamente, y siempre sin llegar a superar la media hora. En estos términos puede ayudar a reducir el riesgo de sufrir un infarto, liberar tensiones y mejorar la concentración. La siesta también implica beneficios desde el punto de vista psicológico. Al ayudar a liberar tensión y estrés, este tiempo de sueño alienta estados de relajación y permite que la mente desconecte y se relaje. Con ese descanso a mitad del día, mejora la respuesta mental del cerebro en todos los frentes. De la misma manera, los reflejos serán más céleres y la capacidad de razonamiento y los pensamientos, también. Algo similar sucederá con la capacidad de concentración, que nos hará estar más predispuestos a realizar actividades que requieran la implicación de todos los sentidos.
  • Recordar que uno de los sincronizadores de nuestro reloj interno es el ejercicio físico. Es recomendable marcarse una rutina diaria de ejercicio, si puede ser al aire libre (con luz) y por la mañana, mejor. Es importante evitar el ejercicio físico intenso en las tres horas previas al sueño, pues es un potente activador que favorece el retraso del sueño.
  • Por la noche hay que intentar exponerse lo mínimo posible a la luz. Hay que tener en cuenta que los ordenadores, el móvil o las tabletas son una fuente de luz potente que hay que evitar en las horas previas a acostarnos.

Imagen de Flickr por Freddy The Boy

El verano trae consigo muchas cosas buenas, eso es indiscutible, pero también nos muestra una cara menos amable con una serie de enfermedades comunes a esta época del año. Repasemos cuáles son y las posibles medidas de prevención que podemos tomar ante ellas.

Las enfermedades más comunes en verano y su prevención

En este caso no vamos a ocuparnos de cuestiones como las insolaciones, los golpes de caloro las quemaduras solares, ya que todas estas posibles afecciones se producen por una mala prevención ante los efectos solares, algo que no puede considerarse en sí mismo como una enfermedad.

Los trastornos comunes en verano tienen que ver con algunas infecciones como la gastroenteritis o la otitis, y también algunas inflamaciones molestas como puede ser la conjuntivitis. En general, muchos de estos trastornos veraniegos tienen que ver con la transmisión de enfermedades a través de las vías respiratorias y también transmisión oral, por lo que la higiene en las manos, grandes portadoras de gérmenes, es básica también durante esta época del año.

Las mejores recomendaciones tienen que ver con mantener una buena alimentación y una buena higiene, no sólo las personas sino también en los alimentos. a partir de ahí vamos a repasar algunas de estas afecciones y su posible prevención.

La gastroenteritises muy común en verano. Habitualmente se asocia a microorganismos, multiplicándose en nuestro estómago o intestino o a virus atacando nuestro sistema digestivo. Puede llegar a ser muy contagiosa y,además del tratamiento médico habitual, conviene extremar las medidas de higiene extremas.

Aunque no se habla mucho de ella,la otitis también es una enfermedad muy frecuente en el verano. Se produce por una inflamación o infección en el oído y es frecuente que se asocie con un contacto continuado en el agua. Una medida de prevención básica es secarse bien los oídos después del contacto con el agua y, por supuesto, procurar no introducir objetos ni tocarse con las manos sucias en las zonas interiores de la oreja.

La conjuntivitis, aunque no es un trastorno grave, sí es muy molesta. Se produce muy frecuentemente en verano por el contacto continuado con el agua, aunque también puede ser ocasionada por reacciones alérgicas, por ejemplo, al cloro a las piscinas. Las recomendaciones para su prevención son las habituales, pero en este caso además para las personas con propensión a este tipo de dolencias es muy recomendable no entrar en contacto en el agua sin gafas adecuadas a tal efecto.

Las enfermedades derivadas de las posibles intoxicaciones alimentarias, también muy presentes en el verano, obviamente también tienen su modelo de prevención en la higiene, tanto en lo personal como en la preparación de los alimentos, así como observar que éstos no se han deteriorado por ejemplo por un exceso de calor recibido o circunstancias similares.

Imagen de Flickr por GViciano

El verano es un momento del año muy apropiado para el disfrute a cualquier edad que tengamos. Sin embargo, determinados grupos de edad deben mostrar mayores precauciones ante el calor y el sol. Es el caso de las personas mayores.

Cuidado con el calor y las personas mayores en verano

La incidencia de los golpes de calor y las insolaciones en las personas mayores es muy superior (junto a los niños) a otros grupos de edad, por ello, se hace imprescindible tener en cuenta una serie de recomendaciones elementales muy sencillas de llevar a cabo.

La primera es no mantener mucho tiempo la exposición al sol. Por supuesto,el ejercicio y la actividad física en las horas de máximo calor no son nada recomendables, y la exposición al sol en esas horas tampoco lo es. Resulta mucho más adecuado aprovechar las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde para tomar el sol y disfrutar de sus beneficios.

Debemos proteger la piel de nuestros mayores del mismo modo que protegemos la nuestra. No debemos pensar en aquellas mentiras sobre la salud de las cuales se decía que la piel adulta ya se encontraba curtida ante el sol, no, hay que utilizar las cremas solares del mismo modo que a cualquier otra edad.

Resulta también muy importante utilizar la ropa más ligera y fresca posible, ropa cómoda que permita a la persona no sentirse agobiada por la vestidura, y colores que no sean precisamente los mejores receptores del sol. Así, huiremos por ejemplo del negro.

La hidratación es básica. Las personas mayores deben acostumbrarse (realmente todos y a todas las edades) que en los momentos de calor como el verano es necesario ingerir muchos líquidos, incluso cuando todavía no tenemos sed. Debemos tener en cuenta que la deshidratación es un problema relativamente común en las personas mayores, por ello hay que prestar especial atención a este apartado, incluyendo aquí la eliminación de bebidas con exceso de azúcar, bebidas alcohólicas y excitantes.

En general, la persona mayor de hoy en día poco tiene que ver con la de hace 20 o 30 años, es un anciano mucho más activo y participativo, y así debe ser, simplemente es necesario que asuma estas recomendaciones junto con las que sus médicos pueden proporcionarle para tener un verano lo más agradable posible y eliminar el riesgo de los golpes de calor y las instalaciones así como de la deshidratación

Imagen de Flickr por ground.zero

Descanso, no excederse con el alcohol, hacer un poco de ejercicio en los momentos menos calurosos del día, saber desconectar del trabajo y el estrés, así como cuidar la alimentación, en especial, la hidratación del organismo, entre las claves. Aunque todas ellas se pueden aglutinar en una sola: moderación.

Cinco consejos para vivir un verano saludable

El verano representa para muchas personas una época de distensión, en la que las costumbres y la rutina se relajan. En muchos sentidos, obviamente, es como debe ser. Es el momento de tomar unas merecidas vacaciones, salir del día a día y permitirse algunas excepciones. Sin embargo, también son unos meses del año en los que, de dejarse llevar por los excesos, a los que se tiende con el buen tiempo, la vuelta a la normalidad puede ser aún más dura.

Partiendo de la base de que cada persona es un mundo y, por tanto, tendrá unas necesidades específicas, existe una serie de recomendaciones generales que puede resultar útil para la mayoría. Y si hay una referencia constante que debe estar presente en estos consejos para volver todavía más sano tras las vacaciones esta es la moderación. Los abusos, tanto por defecto como por exceso, suelen ser perjudiciales para el organismo.

La primera cuestión clave para llevar una vida saludable es ofrecer un descanso adecuado a nuestro cuerpo, tanto en calidad como en cantidad. En ocasiones no se da la importancia suficiente a las horas de sueño, y a la efectividad de las mismas, pero es una de las premisas para un estado de salud y una actividad física, mental, emocional y laboral que puedan considerarse normales. Más, si cabe, cuando se supone que el verano es el momento para ‘recargar las pilas’ con vistas al resto del año. En función de la edad, el tiempo de sueño varía, ya que el recién nacido duerme unas dieciocho horas; un adulto joven alcanza una media de siete u ocho horas; y una persona madura, alrededor de seis horas y media. Según los médicos especialistas en esta área, aunque se esté de vacaciones, es muy recomendable despertarse y acostarse todos los días a la misma hora. También lo es limitar el tiempo diario en cama al tiempo necesario de sueño (siete horas de media o en un rango de entre cinco y ocho).

Eso sí, ojo con quedarse dormido expuesto al sol. Ello puede garantizar varias noches de insomnio. Aunque no guarde una relación directa con el descanso, es preciso recordar que las cremas de protección solar contienen sustancias que actúan como filtros solares, reduciendo la cantidad de rayos que penetran en la piel y evitando las quemaduras y los cambios degenerativos de la piel.

Tan importante como el punto anterior es seguir una dieta equilibrada, variada y nutritiva. En verano el punto crucial es la hidratación. Agua, zumo, helado y alimentos que contengan una gran proporción hídrica: hortalizas (lechuga y acelga, sobre todo), frutas (especialmente sandía y melón), yogur, pescado blanco y huevos. En general, lo ideal es consumir alimentos bajos en colesterol, sodio y grasas, puesto que así se rebaja el riesgo de contraer enfermedades cardíacas o diabetes, entre otras. Un régimen que contenga estos ingredientes ayuda a mantener el peso, evitando todas las consecuencias negativas del exceso de kilos que podemos pagar a la vuelta de las vacaciones. A la lista anterior pueden agregarse verduras, legumbres, carnes magras o pollo.

Relacionado con el ámbito precedente están ciertos consumos que se deben evitar o reducir al máximo y que son frecuentes en verano. En primer lugar, el alcohol, que introduce calorías vacías, disminuye las ganas de comer e incrementa las carencias de vitaminas B1, B2, B3, B6 y de ácido fólico. En segundo, el azúcar, que no aporta ni vitaminas ni minerales, eleva el nivel de glucosa y de insulina, irrita la mucosa gástrica y tiene todas las probabilidades de convertirse en grasa una vez depositada en el cuerpo humano. Además, el café, cuya ingesta excesiva altera la presión arterial y la absorción intestinal de minerales y vitaminas, y entorpece la absorción del calcio por parte del intestino.

También entre las sustancias que se deben evitar está el tabaco, que es tóxico para el organismo. Entre otros perjuicios, eleva la presión arterial y aumenta las posibilidades de contraer diversos tipos de cáncer, así como de sufrir enfermedades cardíacas.

Otro de los ‘cocos’ para la salud del ser humano es el estrés, tan común hoy en día y del que se supone que debemos librarnos en verano. Al segregar más adrenalina, el cuerpo humano consume vitamina C, E y B en exceso. Los estados de estrés elevan el riesgo de padecer infartos o derrames, entre otras posibles consecuencias negativas.

De la misma manera, el sedentarismo es otro de los grandes peligros veraniegos. La clave para escapar de él se encuentra en la práctica de deporte. Treinta minutos de ejercicio dinámico cada día o la actividad equivalente a escala semanal mejoran el estado de ánimo y ayudan a mantener la salud física. Andar, correr, nadar, etc. Hay cientos de posibilidades, pero en verano hay que practicar deporte de manera racional: a primera hora o a última del día.

Imagen de Flickr por GViciano

Además de ser imprescindible para la vida, el efecto del sol es beneficioso para el ser humano: resulta necesario para la síntesis de la vitamina D, favorece la circulación sanguínea y mejora algunas enfermedades de la piel. También es conocido su efecto en la producción de neurotransmisores, sustancias químicas que facilitan la actividad de las neuronas y ayudan a potenciar la sensación de bienestar y felicidad.

 Por qué es importante el protector solar

Sin embargo, según se apunta desde la Sociedad Española de Dermatología y Venereología, “deben sopesarse muy bien estos efectos positivos con los potenciales efectos negativos producidos por la exposición intensa o por la exposición crónica. La primera produce quemaduras de la piel y lesiones oculares y la segunda es causante del envejecimiento, manchas y lesiones cutáneas y el cáncer de piel. Son especialmente nocivas las exposiciones sin protección en las edades infantiles y jóvenes, claramente relacionadas con el riesgo de aparición del melanoma (cáncer de piel)”, apostillan desde esta institución.

Los expertos también subrayan que la piel del ser humano cuenta con la  producción de melanina para protegerse de estos efectos perjudiciales. Esta sustancia impide que las radiaciones solares más perjudiciales penetren en la  piel, da el color moreno a la piel y su producción se estimula por el efecto del sol o por productos químicos. La cantidad de células que producen esta sustancia varía según los tipos de piel: es máxima en las personas de raza negra, y mínima en las de raza blanca, y dentro de ellas, las pieles más claras son las más sensibles al efecto del sol.

“Siempre que se esté expuesto al sol debe de protegerse la piel de las radiaciones, bien mediante el uso de prendas de vestir (preferiblemente de color claro y de fibra natural) y el uso de sombreros o gorras y, en las zonas de piel expuestas, mediante la utilización de cremas de protección solar. Las cremas de protección solar contienen sustancias que actúan como filtros solares, reduciendo la cantidad de rayos que penetran en la piel y evitando las quemaduras y los cambios degenerativos de la piel, si se utilizan adecuadamente”, aconsejan desde la Sociedad Española de Dermatología y Venereología.

Al objeto de lograr el máximo efecto de las cremas de protección solar, la citada institución recomienda:

  • Elegir la crema y el índice de protección solar adecuado al tipo de piel.
  •  Aplicar la crema antes de salir a la playa o la piscina, y como mínimo treinta minutos antes de exponerse al sol.
  • Extender la crema sobre la piel bien seca.
  • Aplicar una capa abundante de crema, asegurándose que se ha extendido por toda la piel sin dejar zonas sin protección.
  • Cuando se inicia la temporada estival, deben de utilizarse cremas con mayor índice de protección solar al principio, reduciéndolo a medida que  se pone morena la piel.
  • No pulverizar la piel con agua mientras se toma el sol.
  • No aplicar en la piel perfumes y colonias que contengan alcohol y esencias vegetales, porque son fotosensibilizantes.
  • Utilizar protección solar aunque esté nublado.
  • Evitar la exposición al sol entre las 11.00 y las 15.00 horas (horario de máxima radiación ultravioleta).
  • Proteger la cabeza con un sombrero o gorra con visera; los ojos con gafas adecuadas, y los labios con protector labial.
  • No es aconsejable tumbarse al sol y mantenerse inmóvil durante horas. Es más sano pasear o realizar algún ejercicio mientras se toma el sol.
  • Beber agua o líquidos sin alcohol para evitar la deshidratación.
  • Si está tomando algún medicamento debe de consultar la ficha técnica y comprobar si son fotosensibilizantes, en cuyo caso debe evitar tomar el sol.
  • En niños, la fotoprotección debe ser completa con protección ultra alta, es decir, no inferior al factor 30.
  • En deportistas, debe de utilizarse cremas resistentes al sudor. Si se realizan deportes acuáticos, se utilizarán cremas resistentes al agua.

Imagen © BlueOrange Studio – Fotolia.com

Aunque estén emocionados con el destino de vacaciones el viaje hasta el mismo resultar aburridos para los más pequeños. Buscar un entretenimiento para nuestros hijos durante los largos trayectos en coche, autobús, tren o avión puede ayudarnos a que el trayecto sea más llevadero y a evitar que molesten a otros pasajeros.

Olvídate del ‘mamá, ¿cuándo llegamos’ Trucos para entrener a los niños en los viajes

La edad de los niños puede ayudarnos a elegir la mejor actividad de entretenimiento. Lo mejor en cualquier caso es llevar una variedad de artículos para mantener el interés del pequeñodurante todo el viaje.

  • Juegos

Los juegos de mesa son una opción de entretenimiento cómoda y divertida. En la actualidad hay formatos con piezas magnéticas y reducidas dimensiones que se adaptan a los viajes en coche y otros medios de transporte. También podemos crear nuestros propios juegos y, en cualquier caso, lápiz y papel siempre serán un buen entretenimiento y una forma para elaborar nuevos pasatiempos . Podemos crear divertimentos relacionados con el alfabeto que impliquen pensar en palabras que empiecen por una determinada palabra, contar objetos particulares, coches de un determinado color, etc. Este tipo nos ayudará a estar entretenidos durante un tiempo y nos permitirán reír y divertirnos con los más pequeños.

  • Libros

Una selección de libros, con los que sabemos que nuestros hijos disfrutan especialmente es una opción de entrenamiento tranquila y educativa. Antes del viaje podemos hacer una vistita a la biblioteca con los niños para que sean ellos mismos los que elijan los libros que quieren llevar. Existe una gran cantidad de posibilidades en función de la edad.

  • Electrónica e imagen

Utilizar DVD portátiles o un ordenador portátil con reproductor de DVD, es una opción que mantiene a los niños entretenidos durante el viaje sin necesidad de que tengamos que estar atentos constantemente. Los videojuegos también pueden viajar con nosotros. Existen una gran variedad de alternativas, desde juegos de acción, hasta otros más didácticos que les van a permitir aprender a la vez que se divierten.

  • Actividades diversas

Las actividades que mantienen a los niños más entretenidos suelen ser aquellas en las que ellos mismo participan. Para los más mayores, podemos llevar un mapa para que sigan la progresión del viaje. También podemos comprar cámaras de fotos y darle una a cada niño para que sean ellos los que hagan sus propias fotos. Podemos preparar bolsas sorpresa para cada niño, con un juguete pequeño, un aperitivo o alguna forma de entretenimiento en el interior. Cada poco tiempo iremos dando las bolsas a cada uno de los niños para jugar con el elemento sorpresa y mantengan el interés.

Imagen: Galería Flickr Jen Wright

Con el verano aumenta considerablemente el volumen de coches en nuestras carreteras. Nuestro objetivo es llegar al destino sin sufrir ningún tipo de susto derivado de un error durante la conducción. La Dirección General de Trafico (DGT) estima que en España se producirán alrededor de 80 millones de desplazamientos durante los meses de verano. En el artículo de hoy vamos a ver algunos pasos que podemos seguir para evitar accidentes y garantizar la seguridad de nuestros pasajeros.

Que una imprudencia no te amargue las vacaciones. Consejos para evitar accidentes de carretera

  • Llevar el coche a la revisión antes de afrontar un trayecto de estas características, donde el vehículo va más cargado de lo normal y las temperaturas son demasiado altas. Además de la presión de los neumáticos, es importante estar atento a la temperatura del motor durante el viaje.
  • Para prevenir los accidentes debemos conducir de forma responsable, sin sobrepasar los límites de velocidad y respetando la distancia de seguridad, sobre todo cuando aparecen los atascos en las entradas de las ciudades.
  • Cuidado con el alcohol, ya que su efecto puede alargarse en el tiempo. Si siempre es recomendable no beber nada para conducir, en verano todavía más. Recordemos que el consumo de alcohol puede reducir nuestras capacidades motoras y de reacción.
  • Si consumimos medicamentos debemos conocer los efectos secundarios que Viagra 100mg pueden producir. Por ejemplo, los fármacos contra la alergia pueden producir somnolencia .
  • La colocación del equipaje de forma correcta y en las zonas habilitadas es básico para facilitar el manejo del coche en situaciones comprometidas.
  • Los bebés y niños pequeños deben ir siempre en asientos o sillas que estén homologadas. En el caso de adolescentes, estos se mantendrán en la parte trasera del coche y siempre utilizarán los cinturones de seguridad.
  • Practicar una conducción tranquila y responsable. Evita acelerones, frenazos o giros bruscos. Siempre y cuando conduzcamos de forma relajada y responsable la probabilidad de sufrir un accidente será mucho menor.
  • Para poder estar atento a todas las situaciones que se pueden dar en un largo viaje por carretera debemos estar bien descansados. Lo ideal es dormir las horas que estemos acostumbrados, se recomienda un mínimo de seis, y realizar paradas a lo largo del viaje, que nos permitan estirar las piernas y despejar nuestra mente de la concentración que supone la conducción, la DGT recomienda parar cada dos horas.

Es importante plantearnos el viaje con tranquilidad y ser conscientes de que no importa llegar 30 minutos antes o después, lo importante es que podamos disfrutar de las vacaciones en familia.

 Imagen: Galería Flickr Michael Newton

Con el calor del verano llega el momento de empezar a pensar en cómo proteger a los más pequeños de los rayos del sol y del calor. Los niños de corta edad son especialmente propensos a sufrir algún tipo de problema de salud, como quemaduras, golpes de calor o deshidratación, por el contacto con el sol. Antes de salir a un destino de playa debemos asegurarnos de estar preparados y una vez allí seguir las siguientes instrucciones:

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  • Aplicar y volver a aplicar protector solar

El uso de protector solar es una necesidad absoluta. Los pantalones largos y camisetas de manga larga no siempre son la opción más práctica, así que debemos asegurarnos de cubrir cada centímetro de piel expuesto del bebé. Después de un tiempo prudencial puede ser necesario reaplicar la crema solar.

  • Evita el sol directo

Si es posible, utiliza una silla de paseo con sombrilla y capota para tu bebé . Una zona de sombra puede hacer que la sensación de calor que tienen los pequeños sea bastante menor. Para proteger el cuero cabelludo y la cara de niños y bebés podemos optar por un sombrero con una correa en la barbilla para evitar que se pierda.

  • Controlar la ingesta de líquidos

La sudoración es el mecanismo que utiliza nuestro cuerpo para refrigerarse. Esto quiere decir que no podemos perder de vista la online pokies game cantidad de líquido que ingieren los niños. Habrá que ofrecerles agua y otros líquidos de forma contante ya que la sensación de sed no está desarrollada del todo, Podemos utilizar zumos, bebidas deportivas o batidos, aunque el agua suele ser la mejor opción, ya que no contienen azúcar como los preparados anteriores.

  • Evitaremos las horas más calurosas del día

Las horasmás calientes del día se dan entre las 10 a.m. y las 14 p.m.. Es el momento en el que el sol incide de forma prácticamente vertical y los lugares de sombra escasean. Aprovecha esas horas para descansar o jugar dentro de casa y esperaal atardecer, cuando hay más sombras y la luz del sol es menos directa.

  • Limita la exposición solar

Cuanto más pequeño es el niño, menor tiempo debería estar al. Cinco minutos de exposición solar es más que suficiente para un bebe, mientras que los niños pequeños no necesitan más de una hora de sol.

  • Observa las señales de insolación

Mantén la atención para detectar si tu hijo está recibiendo una cantidad excesiva de sol. La piel estará demasiado seca cuando normalmente esta sudando, los labios están agrietados, sufrirá además dolores de cabeza y náuseas. Si aparecen algunos de estos síntomas vuestro hijo necesita hidratación y sombra o una zona con aire acondicionado lo antes posible.

 Imagen: Galería Flickr John Steven Fernandez

Sandía (Citrullus vulgaris) y melón (Cucumis melo) son las dos frutas más características del verano. Ambas pertenecen a la familia Cucurbitaceae, una gran rama de plantas comestibles, que incluye otros alimentos como la calabaza, el calabacín y los pepinos.

Propiedades de las frutas estrellas del verano, la sandía y el melón

El origen de la sandía lo encontramos en África donde son muy apreciadas y utilizadas como fuente de líquido en épocas de sequía, cuando la disponibilidad de agua es baja. Podemos encontrar tanto sandías con pepitas como sin pepitas.

Tanto la sandías como los melones son muy ricos en Vitamina A en forma de carotenos. La sandía supera al melón en este punto. El caroteno más importante de esta fruta es el licopeno, que es la sustancia que le da el color rojo o rosáceo tan característico. Además de la vitamina A, las sandías tienen cantidades importantes de vitaminas del grupo B, entre ellas la piridoxina, una sustancia que interviene en la utilización metabólica de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas por parte de las células.

Tampoco debemos olvidar la gran cantidad de minerales que contienen las sandías, especialmente manganeso, necesario para la formación de los huesos, el sistema nervioso y para construir y fortalecer las proteínas. Se cree que la falta de este mineral conduce a la apatía por el sexo y, de hecho, por esto se considera que la sandía es un alimento afrodisiaco.

Por su parte, el melón es rico en potasio, fósforo, magnesio y calcio, además de contener cantidades menores de sodio, hierro, zinc, selenio, manganeso y cobre, tienen una gran cantidad de vitamina A, vitamina C, vitamina E y vitaminas del grupo B.

Además de su gran cantidad de vitaminas y minerales, los melones poseen un importante número de nutrientes que ayuda a prevenir la aparición de algunas enfermedades. Los melones contienen adenosina, que ayuda a prevenir la formación de coágulos de sangre, por lo que son muy adecuados para el tratamiento de enfermedades causadas por la mala circulación de la sangre. Las semillas crudas del melón pueden ayudar a eliminar las lombrices intestinales. Las propiedades diuréticas son muy interesantes en enfermedades en las que interesantes necesario deshacerse de un exceso de líquidos corporales, tales como el reumatismo o la gota. El contenido en celulosa mejora el tránsito intestinal y evita la aparición o el agravamiento del estreñimiento. Asimismo,las propiedades depurativas previenen de la aparición de manchas en la piel.

Imagen: Galería Flickr cvertel