En el verano el apetito de los niños varía debido al calor. La mayor parte de ello suelen beber una mayor cantidad de líquidos en esta época del año, comiendo muchos menos alimentos. De todos modos conviene que velemos por la correcta alimentación de nuestros pequeños también durante esta época del año.
En esta época estival los alimentos que mejor son aceptados por los niños son aquellos que son refrescantes. Entre las opciones de este tipo de alimentos tenemos la macedonia de frutas regadas con zumo o bañadas con leche fresca o yogur. A pesar de que los alimentos que hemos citado son dulces hay que tener en cuenta que poseen un enorme elenco de vitaminas y minerales que son buenos para el desarrollo infantil.

Durante el verano la alimentación infantil también debe incluir las verduras de estación. Estas verduras se pueden presentar de las más diversas formas, como pudiera ser en cremas frías o templadas, con queso, en gazpacho o salmorejo o bien acompañadas de mayonesa. Los niños y las niñas también suelen aceptar mejor estas verduras de temporada en pistos o con pimientos fritos.
También podemos incluir en la alimentación estival de los más pequeños helados y sorbetes de diversos tipos siempre que estos sean naturales. La combinación entre frutas, leche y yogures helados son muy atractivas para los niños que además de explorar esta alimentación de tipo lúdico se nutren adecuadamente además.
Por último el verano también es propicio para la ingesta de zumos o batidos. Estos zumos o batidos son dulces y apetecibles. Se pueden preparar rápidamente y para evitar la pérdida de vitaminas y minerales es conveniente que sean degustados en cuanto han sido preparados.
Aunque todo el mundo debería tomar su salud como una de las cosas más importantes en su vida y procurar cuidarla, las embarazas deben extremar los cuidados para evitar cualquier percance a la vida que llevan dentro, y si estamos en periodo estival todavía más. Una de las primeras cosas que deben hacer las embarazas en verano es tomar el sol con moderación.
A la hora de tomar el sol la embarazada debe de tomar el sol en horarios donde la fuerza del sol sea menor y debe hacerlo utilizando cremas solares de alta protección. Siguiendo esos consejos lo que se evitará sobre todo es la aparición de manchas en la piel.
Por otro lado y aprovechando la temporada estival de vacaciones las embarazas tienen que intentar hacer ejercicio moderado, siendo en esta época del año el más interesante la natación ya que además de fortalecer la musculatura logra que las articulaciones se tonifique y aumenten su elasticidad.
Como cualquier otra persona en verano pero especialmente en el caso de las embarazas es necesario extremar la hidratación e ingerir al menos 2 litros diarios de agua. Como consecuencia de los cambios hormonales que se producen en la embarazada se suelen producir ciertos problemas inherentes al estado de buena esperanza como: estreñimiento, piernas hinchadas y cansadas y una mala regulación de la temperatura corporal.
Las embarazas también deben extremar su dieta durante el verano, teniendo en la medida de los posible una dieta equilibrada, con variedad de alimentos en los que estarán presentes los cereales, las verduras, la fruta y el pescado azul.

Las manchas en la piel aparecen entorno a los 30 años en áreas que han estado expuestas al sol o bien dichas manchas también se pueden generar por motivos hormonales o por tomar algún tipo de medicamento o por la ingesta de anticonceptivos. El haber sufrido alguna quemadura también puede predisponer a sufrir algún tipo de mancha en la piel.

Siendo prioritariamente el sol el que produce las manchas, para evitar la aparición de las mismas es necesario guiarse por el sentido común. El sol nunca se debe tomar entre las 11 de la mañana y las 3 de la tarde, si vamos a realizar alguna actividad al aire libre mejor realizarla después de las 3 de la tarde.
Otra cosa que hay que tener en cuenta es cubrir cicatrices de barros, espinillas o rasguños ya que si se exponen al sol es mucho más fácil que sobre esas zonas puedan aparecer manchas. Sobre todo hay que tener cuidado en proteger las pequeñas cicatrices.
Otro aspecto importante consiste en verano utilizar protector solar a prueba de agua cuando vayamos a nadar. Una vez que hayamos finalizado el baño es conveniente recordar que deberemos volver a impregnarnos de protector solar.
Por último hay que evitar en todo momento el uso de productos que tengan en su composición alcohol si vamos a estar expuestos al sol. En caso de que se vaya a tomar el sol bajo ningún concepto es conveniente utilizar ese tipo de productos.
La llegada de la estación más cálida del año, el verano, hace que surjan una serie de alimentos de temporada que hacen que son muy saludables en esta época en la cual la temperatura ambiental sube muchos grados. También es el momento de abandonar determinados platos hipercalóricos que han sido consumidos durante el frio invierno y la cambiante primavera.

El verano es la estación de los alimentos frescos, ligeros y que sean fáciles de cocinar y preparar. También hay que tener en cuenta que en esta época del año es cuando acostumbramos a lucir palmito, otra razón más para decantarnos por los platos hipocalóricos y que no añadan peso innecesario a nuestro organismo.
En verano, y a la hora del desayuno, quizás lo más indicado sea empezar por un vaso de leche fresca o un yogurt de frutas. Como complemento podemos utilizar unas tostadas con tomate y aceite de oliva. En esta época del año y para la primera comida del día no está demás el tomar un zumo, ya sea de naranja, toronja o cualquier tipo de cítrico de temporada.
Una buena comida veraniega pasa por optar por una comida fácil y rápida de preparar y que se puedan servir al momento. De estas hay muchas pero lo más socorrido es una ensalada de primero con una carne a la plancha como plato de fondo.
Por último y como cena en verano lo mejor será consumir alimentos ligeros como puedan ser ensaladas o frutas. También podemos optar por batidos naturales o yogurt. En la cena, igual que en cualquiera de las comidas del día, no está demás el consumir abundante agua.
Ahora que estamos a las puertas de verano una excesiva exposición de la piel al astro rey nos puede producir una gran cantidad de problemas en nuestra dermis, entre ellos que la misma se reseque. Aquí os mostramos unos sencillos consejos de cómo tomar el sol para evitar los problemas asociados a los baños de sol, sobre todo si nuestra piel es sensible.

Para evitar problemas cutáneos lo primero es realizar una exposición controlada al sol. Hay que evitar en la medida de lo posible tomar el sol en las franjas horarias de mayor luminosidad. Hay que tener en cuenta que cuanto más alto está el sol sus rayos proyectan calor con mayor fuerza. Habitualmente la franja horaria dónde los rayos del sol son más potentes se encuentre entre las 10:00 y las 16:00 horas.
Otro consejo para evitar generar una piel reseca por exposición al sol consiste en utilizar protector solar. Los protectores solares se encuentran segmentados atendiendo al tipo de piel, por lo que deberemos coger aquel protector solar que más adecuado sea para nuestra piel. En cuanto al tipo de producto los hay en diferentes formatos: leche hidratante, spray, crema.
A la hora de administrarnos un protector solar tenemos que tener en cuenta que los rayos UV inciden en nuestra piel independientemente de si el día está nublado o soleado. Estos rayos sobrepasan de cualquier forma las capas altas de la atmósfera e inciden sobre el globo terráqueo.
El calor y el verano cambian nuestra fisiología y también el tipo de alimentos que esta admite. Las jornadas, por el mayor número de horas de sol, se hacen más largas, el sol y el calor nos invitan a pasar más horas fuera de casa y gustamos de otro tipo de comidas más ligeras, más ricas en agua y de fácil digestión.

Con un simple vistazo a los alimentos que consumimos en verano nos damos cuenta que los grupos de alimentos con los que nos nutrimos son diferentes de los de otras épocas de año: bebemos muchos más líquidos, comemos más frutas y verduras y los platos de temporada son de más sencilla factura y son más fáciles de digerir.
Las ensaladas se convierten en el plato estrella de esta época del año. Aunque las ensaladas tienen fama de ser un plato sencillo, nutritivo y que colabora con nuestra salud, la realidad es que hay tipos de ensaladas que pueden llegar a ser complejísimas de elaborar. La ensalada se puede tomar templada o fría y se pueden aderezar con verduras, frutas, legumbres o escabeches.
Las sopas frías también son un elemento muy válido para alimentarse, lograr bienestar e hidratarse al mismo tiempo. En nuestro país la sopa fría por antonomasia es el gazpacho que según la zona de la geografía española en la que nos encontremos se prepara de manera diferente. Otro tipo de sopas que son también específicas para esta época del año son la vichysoise, crema de champiñones o de calabacín.
Por último un plato que no puede faltar en la dieta veraniega son las verduras y carnes a la barbacoa. Este tipo de platos, además, llaman a la organización de actos sociales – ya sea en el campo , la piscina o la playa – a su alrededor de la barbacoa dónde se cocinan los alimentos.
Ahora que llega el verano parece lógico dar una serie de consejos que tienen que ver con la hidratación ya que las altas temperaturas. La realidad es que la hidratación es muy importante en todas las épocas del año para, entre otras cosas, mantener un equilibrio hidroelectrolítico y evitar enfermedades y lesiones.

Con las altas temperaturas y al hacer más calor nuestro cuerpo tiende a sudar más para intentar termorregularse. Cuando se producen altas temperaturas es necesario beber agua habitualmente inclusive aunque no se tenga sed. Si además estamos haciendo deporte la hidratación tienen que ser mayor y más regular.
La humedad es también un elemento de primer orden que provoca deshidratación. Cuando aumenta la transpiración es más fácil deshidratarse y ver afectada la salud. Uno de los problemas de la transpiración es que se trata de un proceso de sudoración que pasa casi desapercibido. Uno de los problemas de la alta humedad es que la termorregulación se dificulta ya que la gran sudoración tapona los poros y la termorregulación es más dificultosa.
La altitud también es un problema de primer orden para la hidratación corporal. La menor cantidad de oxígeno produce le funcionamiento muscular se resienta. Para compensar se produce una hiperventilación lo que provoca una pérdida significativa de líquido. A partir de los 4.000 metros y si se realiza ascensiones a montaña la medicina recomienda beber de 4 a 5 litros diarios de agua.
La edad también hace al individuo más sensible a la pérdida de agua. Tanto niños de corta edad como adultos mayores es conveniente que se hidraten habitualmente para mantener el equilibrio hídrico natural. Tanto en los niños como en los adultos mayores, por tener menor percepción de su necesidad de hidratación es necesario que se hidraten a intervalos regulares.
El melón es una fruta estacional muy adecuada en verano ya que en esta época del año en la que la deshidratación, si no nos damos cuenta, está a la vuelta de la esquina nos aporta ese plus de hidratación que necesitamos para hidratar nuestro organismo y lograr además un aporte extra de sales minerales.

El melón es rico en agua, minerales, vitaminas y es un complemento ideal para después de una sesión de entrenamiento en cualquier deporte. Otra de las ventajas de comer melón es que es un neutralizante de la acidez estomacal, es laxante, diurético y es muy adecuado para aquellas personas que realizan dietas de adelgazamiento. El melón es una fuente de salud.
El melón posee grandes cantidades de adenosina lo que mejora considerablemente nuestra circulación ya que la adenosina tiene la capacidad de deshacer coágulos. Por ello el melón como alimento también está indicado para personas que tienen problemas circulatorios. La gran presencia en esta fruta de carotenos hace de ella una eficaz vacuna contra el cáncer.
Las cualidades diuréticas del melón, como ya se ha citado en párrafos anteriores, hace que sea un aliado excelente para luchar contra el reuma y la gota del cuerpo. El melón también es rico en celulosa lo que lo convierte en un laxante natural debido a que la celulosa tiene como misión regular el tránsito intestinal.
Desde un punto de vista estético y de higiene las mascarillas que se pueden hacer con melón permiten que la piel con ellas tratada se encuentre en todo momento tersa y suave, permitiendo que nuestra tez luzca este verano bronceada y sana.
Hacer ejercicio en verano tiene unas peculiaridades – tanto si lo hacemos indoor o en el exterior – que no tiene el deporte en otras etapas del año. La mayor cantidad de horas de luz, el aumento de la temperatura ambiental, los procesos fisiológicos que se desencadenan en el cuerpo en verano son cambios que hay que tener en cuenta a la hora de organizar nuestra actividad deportiva con seguridad.

El primer consejo para hacer deporte en verano es cuidar la hidratación de nuestro cuerpo. En esta época de verano la actividad deportiva, sobre todo si esta se lleva a cabo en el exterior, implica deshidratación. Para hacer frente a la misma siempre es conveniente llevar un botellín de agua a mano para poder hidratarnos con regularidad.
Otro de los consejos que se pueden dar para la práctica deportiva en periodo estival es reducir la exigencia física del deporte que realicemos para lograr prevenir accidentes. En esta época del año hay que optar por ejercicios suaves y pausados que permitan que el cuerpo no se sature de cansancio. Si no estamos acostumbrados durante el año a hacer ejercicio físico este último consejo es de vital importancia.
El ejercicio físico – tanto en verano como en cualquier otra – tiene que estar en relación directa con nuestra forma. En horas de calor hacer un ejercicio físico extremo y no encontrarnos con la suficiente forma para realizarlo nos puede provocar funestas consecuencias. Este ejercicio físico también tiene que estar en relación con la fase del día en la que nos encontramos. No es de recibido hacer deporte con alta exigencia en las horas centrales del día.
La llegada del verano de nuestros hijos normalmente nos traen dos sentimientos contrapuestos: por un lado la felicidad de tenerlos más tiempo con nosotros y poder cultivar las relación padre / madre /hijo. Pero por otro lado muchos padres se ven agobiados pensando dónde ubicar a sus hijos mientras ellos están trabajando.

Cuando los niños son pequeños y para su seguridad el recurso más habitual es que estén con sus abuelos o inclusive contratar a una cuidadora, pero cuando se hacen más mayores tienden a no parar quietos y se dedican a explorar todo lo que les rodea. Eso en determinadas ocasiones puede ser un quebradero de cabeza para los padres.
Muchos padres optan entonces por apuntar a sus hijos a los campamentos de verano dónde sus hijos además de estar cuidados podrán realizar una gran cantidad de actividades que no se pueden hacer en resto del año: hacer camping, piscina, excursiones a la montaña, largas jornadas de piscina.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que no hay ningún campamento de verano perfecto. El mejor campamento será en el cual nuestros hijos se sientan más a gusto y con bienestar. Hay niños que prefieren grandes campamentos y otros que prefieren campamentos más pequeños.
Lo principal de los campamentos es que oferten una gran cantidad de actividades para que nuestros hijos puedan elegir y practicar con seguridad e higiene. No todos los niños disfrutan con las actividades atléticas ni todos disfrutan con los juegos de mesa. Por ello es importante que el campamento al que mandemos a nuestros hijos tenga un amplio abanico de posibilidades para que siempre estén a gusto.
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