Actividades con niños Dejar de fumar Dietas y alimentacion Madres Niños Ocio y bienestar

Con motivo del Día Mundial de la enfermedad, queremos prestar un poco de atención hasta enfermedad.  Según la Organización Mundial de la salud (OMS), la Osteoporosis afecta aproximadamente 200 millones de mujeres sufren osteoporosis en el mundo y la considera el segundo problema de salud en importancia por debajo de las enfermedades cardiovasculares.

osteoporosis

Síntomas de la Osteoporosis

La Osteoporosis afecta principalmente a mujeres. El momento en el que se desarrolla la enfermedad, es en los momentos cercanos a la menopausia y los síntomas principales son:

  • Deformidades de la columna
  • Dolor muscular
  • Debilidad de los hueso, lo que puede provocar fracturas
  • Dolor en el cuello
  • Pérdida de peso y de talla

Cómo prevenir la Osteoporosis

Si bien existen factores de riesgo hereditarios e inevitables, están aquellos que sí se pueden evitar, por lo que la prevención es el mejor aliado para intentar evitar o al menos retrasar la aparición de la osteoporosis.

Los tres pilares de la prevención de esta enfermedad son:

  • El ejercicio físico y constante: caminar, subir y bajar escaleras, bailar o nadar son los ejercicios más recomendables. Sin embargo, flexiones, saltos o movimientos bruscos están contraindicados.
  • Dieta adecuada y con un aporte diario de calcio: deberá contener cantidades suficientes de calcio, fósforo, vitamina D, lactosa y flúor.  El aporte de calcio es esencial para mantener los huesos fuertes y saludables a lo largo de vida, ya que existirán épocas en donde las necesidades de calcio se incrementan: crecimiento, embarazo y menopausia.
  • Estilo de vida: dejar de fumar o beber alcohol en exceso, así como vigilar en la vida diaria posturas que se adoptan tanto en reposo como durante el ejercicio.

 

¿La Osteoporosis se cura?

En primer lugar resaltar que la Osteoporosis no se cura. Podemos paliar sus síntomas pero la pérdida ósea es inevitable y nunca se va a regenerar hueso nuevo.

Los fármacos que se emplean en la actualidad para combatir la osteoporosis consiguen detener la reabsorción ósea y evitar la pérdida del mineral. Completan este tratamiento, la vitamina D y el calcio, bien procedente de la alimentación natural o de suplementos.

Todas estas estrategias terapéuticas revierten el proceso de pérdida de hueso, pero no generan nuevo.

 

Si quieres estar informado síguenos en   http://www.facebook.com/nectarseguros

 

Un estudio publicado recientemente en la revista científica American Journal of Clinical Nutrition demuestra los beneficios de interrumpir el sedentarismo cada media hora para hacer unos segundos de actividad física.

Romper con las conductas sedentarias prolongadas mediante algo menos de dos minutos de actividad física cada media hora tiene un efecto positivo en la glucemia e insulinemia postprandial en adultos sanos.

El principal objetivo del estudio fue comparar los efectos sobre la glucemia, insulinemia y lipidemia postprandiales de tres comportamientos diferentes: un comportamiento sedentario prolongado de 9 horas; la realización de actividad física durante treinta minutos seguido de un comportamiento sedentario; y en tercer lugar, pausas regulares de actividad física de 1 minuto y 40 segundos de duración cada media hora de comportamiento sedentario.

medio minuto de ajercicio

Dada la importancia de la actividad física en la salud pública, la OMS ha elaborado y difundido una serie de recomendaciones en relación con la promoción de la actividad física y la prevención de las ENT adaptadas por edades y según frecuencias, duración, intensidad, tipo y cantidad total de actividad física.

Así, en niños y jóvenes de entre 5 a 17 años, la OMS advierte que estos deberían realizar al menos 60 minutos de actividad física de moderada a vigorosa a diario.

La mayor parte de la actividad física diaria de los niños debe ser aeróbica, incorporando actividades físicas intensas, que contribuyan a fortalecer músculos y huesos, al menos 3 veces por semana.

Para los más mayores, la OMS recomienda que realicen dos horas y media de deporte moderado a la semana

Para adultos de entre 18 y 64 años, las recomendaciones de la OMS incluyen la realización de actividad física durante el tiempo libre, desplazamientos físicos, actividad ocupacional derivada de la labor profesional, quehaceres domésticos, juegos y partidos, deporte, etc. A estas edades, el organismo internacional recomienda realizar al menos 150 minutos de actividad física aeróbica de moderada a vigorosa a la semana o al menos 75 minutos de actividad aeróbica intensa y vigorosa a la semana.

En personas de 65 años o más, las recomendaciones para mejorar el estado muscular y cardiorrespiratorio, los huesos, y reducir el riesgo de ENT, depresión y declive cognitivo, la OMS recomienda la realización de 150 minutos de actividad aeróbica de moderada a intensa a lo largo de la semana, o bien 75 minutos de actividad física aeróbica de vigorosa a intensa.

Si quieres estar informado síguenos en   http://www.facebook.com/nectarseguros

 

 

¿Recuperar los dientes y verlos regenerados en un proceso rápido y de bajo coste? Una reciente investigación apunta en esa dirección.

La regeneración de los dientes podría ser posible

La salud de los dientes constituye sin duda uno de esos problemas graves que, además, en caso de no ser bien atendido se arrastrará durante toda la vida. En el peor de los casos se puede incluso perder parte de la dentadura. Sin embargo,de confirmarse en el tiempo el estudio llevado a cabo a finales de la pasada primavera, la regeneración dental podría ser una realidad.

Esto implicaría que los dientes podrían volver a regenerarse y desarrollarse a partir de un tratamiento que, como veremos, no sería en exceso complejo y partiría del uso de un láser.

El experimento realizado por investigadores de la Universidad de Harvard para el que se utilizó como sujetos de estudio a roedores, pretendía encontrar una manera de hacer crecer y regenerar los dientes a través de la activación de las células madre utilizando como herramienta  un láser.

Para el estudio se valió de un haz de láser de baja potencia que activaba las células madre dentales. De esta manera se pretendía activar las células madre y provocar que estas contribuyeran a la formación de la dentina, ese tejido de consistencia similar al hueso que se sitúa por debajo del esmalte de la pieza dental y realmente es la mayor parte de masa en un diente.

Según los investigadores declaraban en la revista Science Tradicional Medicine, en tan sólo cinco minutos de exposición el proceso de curación resultaba iniciarse, pero, más aún, transcurrido un período de tres meses la dentina ya se había formado.

La implicación de que este experimento hecho en roedores pudiera trasladarse a los seres humanos es verdaderamente espectacular y significaría un avance simplemente increíble dentro de la salud dental, ya que, si se consiguiera la regeneración del resto de partes de los dientes como el esmalte, estaríamos ante la sustitución de los tratamientos tradicionales como empastes o prótesis. Más allá, podría incluso aplicarse a procesos de regeneración ósea o de recuperación y cicatrización de heridas.

Sin duda, una de esas noticias interesantes que nos proporciona la ciencia y que hace pensar en un futuro mejor a corto plazo.

Imagen de Flickr por Dr PS Sahana * Kadamtala Howrah

Algunos expertos aseguran que, cuando se altera un alimento, resulta inevitable que pierda parte de sus valores originales. Sin embargo, otros especialistas mantienen que, si el proceso de congelación y descongelación es el adecuado, la pérdida es apenas imperceptible.

¿Pierde propiedades la comida congelada?

Que los alimentos congelados hacen ganar tiempo, aliviar esfuerzo y que suelen ser más económicos, no es un ningún secreto. Son, en síntesis, una adaptación más de las muchas que hemos desarrollado como consecuencia de la frenética vida moderna, especialmente entre los urbanitas. A pesar de su popularidad, muchos consumidores recelan de su calidad, su sabor y sus valores nutricionales.

Aunque no existe consenso sobre si los alimentos congelados pierden sus propiedades, sí hay una serie de cuestiones fundamentales a la hora de analizar este fenómeno. De entrada, muchos expertos en nutrición aseguran que, en el momento que se altera un comestible, resulta inevitable que pierda parte de sus valores originales: el mínimo se sitúa en el 10% de las vitaminas que el alimento poseía en un primer momento antes de congelarlo. Por el contrario, otros especialistas mantienen que, si el proceso de congelación y descongelación, así como el tiempo de congelación, son los correctos, la pérdida de propiedades es apenas imperceptible.

En este sentido, conviene tener en cuenta varios aspectos que pueden hacer que se conserven o no determinadas características nutricionales:

  • Si el alimento se compra ya congelado o si se congela tras haberlo adquirido fresco.
  • Si se interrumpe la cadena de frío desde el lugar de compra hasta el sitio de congelación.
  • Si el congelador posee las características idóneas para la conservación, es decir, si funciona correctamente y es adecuado para el alimento de que se trate.
  • Los productos frescos también pueden sufrir alteraciones en su traslado desde el lugar de recolección o fabricación hasta la casa o el establecimiento donde se van a consumir.
  • El actual sistema de ultracongelación garantiza un 100% del contenido nutricional, según algunos especialistas. Los alimentos son congelados lo antes posible a temperaturas que alcanzan hasta cuarenta grados bajo cero. Así, explican, se conservan las propiedades nutricionales y también las cualidades organolépticas (sabor, textura, color y olor).
  • Que el proceso de descongelación sea el adecuado también es importante. Esto implica no forzar los tiempos utilizando, por ejemplo el microondas.
  • También resulta clave no rebasar el tiempo máximo de congelación, que puede oscilar entre los seis meses y el año en función de los alimentos de que se trate.
  • Imagen de Flickr por notfrancois

Descanso, no excederse con el alcohol, hacer un poco de ejercicio en los momentos menos calurosos del día, saber desconectar del trabajo y el estrés, así como cuidar la alimentación, en especial, la hidratación del organismo, entre las claves. Aunque todas ellas se pueden aglutinar en una sola: moderación.

Cinco consejos para vivir un verano saludable

El verano representa para muchas personas una época de distensión, en la que las costumbres y la rutina se relajan. En muchos sentidos, obviamente, es como debe ser. Es el momento de tomar unas merecidas vacaciones, salir del día a día y permitirse algunas excepciones. Sin embargo, también son unos meses del año en los que, de dejarse llevar por los excesos, a los que se tiende con el buen tiempo, la vuelta a la normalidad puede ser aún más dura.

Partiendo de la base de que cada persona es un mundo y, por tanto, tendrá unas necesidades específicas, existe una serie de recomendaciones generales que puede resultar útil para la mayoría. Y si hay una referencia constante que debe estar presente en estos consejos para volver todavía más sano tras las vacaciones esta es la moderación. Los abusos, tanto por defecto como por exceso, suelen ser perjudiciales para el organismo.

La primera cuestión clave para llevar una vida saludable es ofrecer un descanso adecuado a nuestro cuerpo, tanto en calidad como en cantidad. En ocasiones no se da la importancia suficiente a las horas de sueño, y a la efectividad de las mismas, pero es una de las premisas para un estado de salud y una actividad física, mental, emocional y laboral que puedan considerarse normales. Más, si cabe, cuando se supone que el verano es el momento para ‘recargar las pilas’ con vistas al resto del año. En función de la edad, el tiempo de sueño varía, ya que el recién nacido duerme unas dieciocho horas; un adulto joven alcanza una media de siete u ocho horas; y una persona madura, alrededor de seis horas y media. Según los médicos especialistas en esta área, aunque se esté de vacaciones, es muy recomendable despertarse y acostarse todos los días a la misma hora. También lo es limitar el tiempo diario en cama al tiempo necesario de sueño (siete horas de media o en un rango de entre cinco y ocho).

Eso sí, ojo con quedarse dormido expuesto al sol. Ello puede garantizar varias noches de insomnio. Aunque no guarde una relación directa con el descanso, es preciso recordar que las cremas de protección solar contienen sustancias que actúan como filtros solares, reduciendo la cantidad de rayos que penetran en la piel y evitando las quemaduras y los cambios degenerativos de la piel.

Tan importante como el punto anterior es seguir una dieta equilibrada, variada y nutritiva. En verano el punto crucial es la hidratación. Agua, zumo, helado y alimentos que contengan una gran proporción hídrica: hortalizas (lechuga y acelga, sobre todo), frutas (especialmente sandía y melón), yogur, pescado blanco y huevos. En general, lo ideal es consumir alimentos bajos en colesterol, sodio y grasas, puesto que así se rebaja el riesgo de contraer enfermedades cardíacas o diabetes, entre otras. Un régimen que contenga estos ingredientes ayuda a mantener el peso, evitando todas las consecuencias negativas del exceso de kilos que podemos pagar a la vuelta de las vacaciones. A la lista anterior pueden agregarse verduras, legumbres, carnes magras o pollo.

Relacionado con el ámbito precedente están ciertos consumos que se deben evitar o reducir al máximo y que son frecuentes en verano. En primer lugar, el alcohol, que introduce calorías vacías, disminuye las ganas de comer e incrementa las carencias de vitaminas B1, B2, B3, B6 y de ácido fólico. En segundo, el azúcar, que no aporta ni vitaminas ni minerales, eleva el nivel de glucosa y de insulina, irrita la mucosa gástrica y tiene todas las probabilidades de convertirse en grasa una vez depositada en el cuerpo humano. Además, el café, cuya ingesta excesiva altera la presión arterial y la absorción intestinal de minerales y vitaminas, y entorpece la absorción del calcio por parte del intestino.

También entre las sustancias que se deben evitar está el tabaco, que es tóxico para el organismo. Entre otros perjuicios, eleva la presión arterial y aumenta las posibilidades de contraer diversos tipos de cáncer, así como de sufrir enfermedades cardíacas.

Otro de los ‘cocos’ para la salud del ser humano es el estrés, tan común hoy en día y del que se supone que debemos librarnos en verano. Al segregar más adrenalina, el cuerpo humano consume vitamina C, E y B en exceso. Los estados de estrés elevan el riesgo de padecer infartos o derrames, entre otras posibles consecuencias negativas.

De la misma manera, el sedentarismo es otro de los grandes peligros veraniegos. La clave para escapar de él se encuentra en la práctica de deporte. Treinta minutos de ejercicio dinámico cada día o la actividad equivalente a escala semanal mejoran el estado de ánimo y ayudan a mantener la salud física. Andar, correr, nadar, etc. Hay cientos de posibilidades, pero en verano hay que practicar deporte de manera racional: a primera hora o a última del día.

Imagen de Flickr por GViciano

Disfrutar de la playa en verano no sólo supone un placer y la necesaria desconexión de nuestras rutinas diarias, también acumula un buen número de efectos beneficiosos para nuestra salud.

5 Efectos positivos de la playa y el mar

Llega el verano y con él una de las actividades más gratificantes que podemos realizar en época estival; disfrutar de nuestras playas. Y es que además de un buen día de ocio, una estancia en la playa  proporciona multitud de efectos positivos.

Estos son algunos de  los principales beneficios de un día de playa y mar.

  1. Los baños de sol, además de broncearnos, favorecen la creación de vitamina D, lo que en combinación con los minerales y oligoelementos del agua de mar, genera una estimulación natural de nuestros músculos y una sensación de regeneración.
  2. La playa y el mar son el entorno idóneo para desconectar de las rutinas cotidianas, y, por tanto, en un nuevo lugar para tratar de aliviar nuestro estrés.
  3. De una estancia en la playa podemos obtener también beneficios directos para la recuperación física de lesiones. Un paseo al borde del mar es un ejercicio muy recomendado para muchas sintomatologías diferentes. Aunque es caminar sobre la arena es más cansado que hacerlo sobre otras superficies, es un ejercicio completo que, acompañado por una buena brisa marina, se convierte en un auténtico placer recuperador.
  4. Cuando nos bañamos en la playa realmente estamos ayudando a nuestro organismo ante un buen número de enfermedades y la Talasoterapia es un buen ejemplo de ello. Se suele dar por bueno que los baños de mar son especialmente indicados para trastornos respiratorios o dolencias musculares.
  5. La playa es un marco más que idóneo para la actividad física, practicar deporte en estos entornos parece que multiplica su efectividad, y es así porque a los beneficios del ejercicio se suman las ventajas citadas anteriormente.

Hay muchos más problemas y situaciones a los que el sol y la playa pueden contribuir de manera positiva; como ya decíamos enfermedades respiratorias, reumáticas, inflamaciones de articulaciones, osteoporosis…

En resumen, no sólo vamos a disfrutar de un gran día de asueto, sino que el sol y la playa también nos pueden ayudar con nuestra salud.

Imagen de Flickr por Dani_vr

No descubrimos nada nuevo si decimos que la práctica de ejercicio, acorde a las condiciones físicas de cada persona, es una de las actividades más saludables que el ser humano puede realizar. Aun teniendo clara esta premisa, lo cierto es que en general existe un déficit importante personas que efectivamente practiquen deporte de forma habitual.

Por qué debo hacer ejercicio

El ejercicio físico es una parte fundamental de una vida saludable. No sólo previene los problemas de salud, sino que ayuda de manera determinante en cuestiones como el aumento de la energía, la reducción del estrés y el desarrollo de mayores niveles de resistencia. Además, también es clave para combatir un problema creciente y tan serio como la obesidad.

¿Cómo me beneficia el ejercicio?

Existen un gran número de apartados en los que podemos comprobar de manera clara los beneficios de practicar ejercicio, éstos serían algunos de los más destacados:

  • Ayuda a la reducción de riesgos en enfermedades como la obesidad, la diabetes, los trastornos coronarios, la hipertensión, la osteoporosis… Dicho de otra forma, si tu cuerpo se ejercita está más fuerte y es menos factible enfermar.
  • Es básico para el mantenimiento corporal en cuestiones como la flexibilidad articular, la de los tendones y ligamentos. Todo esto contribuye a mejorar la movilidad y agilidad.
  • Ayuda a la reducción de síntomas de envejecimiento, fundamentalmente en aspectos como dolores musculares y óseos. También contribuye a mantener la cabeza ‘más joven’.
  • Contribución importantísima a cuestiones como el alivio de la ansiedad y el estrés, la mejora del sueño, y en general el bienestar mental.

¿Cómo practicar ejercicio?

Debemos partir de la base de que prácticamente todas las personas podemos hacer deporte siempre que éste resulte acorde a nuestra condición física.

Resulta interesante incorporar la actividad física las rutinas diarias al margen de la práctica deportiva específica. Cuestiones como caminar, subir y bajar escaleras, etc., contribuyen sin duda a complementar lo que debiera ser un hábito saludable y  convertirlo en una constante en nuestras vidas.

Si nunca hemos hecho ejercicio anteriormente o si padecemos algún tipo de afección, es conveniente consultar al médico cuál es aquel que mejor se adaptará a nuestras condiciones y durante cuánto tiempo practicarlo.

En general, se da por bueno ejercitarse al menos durante cinco días a la semana en períodos de no menos de 30 minutos. Obviamente, el tiempo depende del tipo de ejercicio, pero simplemente caminar 30 minutos diarios cinco días a la semana es un comienzo más que aceptable para incorporar la actividad física a nuestras vidas.

Imagen © Zsolnai Gergely – Fotolia.com

La utilización terapéutica del agua se ha demostrado constante a lo largo de la historia de la humanidad. La inmersión o la aplicación de agua caliente se han utilizado con éxito en múltiples procesos dolorosos. A finales de la década de los 70 se introdujo la bañera o piscina para partos en Pithiviers (Francia). En su experiencia, la inmersión en agua a la temperatura corporal durante el trabajo de parto produjo un inmediato alivio del dolor de las contracciones y facilitó la relajación y la movilidad de la madre. Encontraron también una progresión de la dilatación, lo que se atribuyó a una mejor liberación de oxitocina al disminuir la ansiedad y el estrés como consecuencia de utilizar agua caliente.

Riesgos del parto en el agua

Con el tiempo, el parto en el agua se hizo popular, se puso ‘de moda’ con todos los peligros que conlleva que una tendencia se instaure en cualquier proceso médico. Tenga base científica o no. En este sentido, es preciso señalar que los beneficios del parto en el agua son defendidos y dados como válidos por una parte de la profesión ginecológica, pero, ¿qué hay de los riesgos? Pues también los hay, ya que ‘no es oro todo lo que reluce’, y existe otro sector entre los especialistas que avisa de esos peligros.

Así, por ejemplo, según un estudio elaborado en el Hospital Nacional de Mujeres en Auckland (Nueva Zelanda) y que tomó como base cuatro casos de parto en el agua, los bebés comenzaron a sufrir dificultades respiratorias y tuvieron necesidad de oxígeno entre los cinco minutos y las seis horas después del nacimiento. Tras recibir tratamiento con antibióticos e inhalación de oxígeno, todos fueron dados de alta días después del alumbramiento. “Estos casos evidencian la necesidad de obtener más datos sobre la seguridad del nacimiento bajo el agua antes de que se pueda practicar de forma sistemática”, se indica en el trabajo.

En la misma línea se sitúa un estudio publicado en la revista Pediatrics, que advierte de que los alumbramientos acuáticos pueden generar, en algunas ocasiones, ahogamientos e incluso fallecimientos del recién nacido. Al igual que en el caso anterior, los autores del trabajo apuestan por continuar avanzando en la investigación de este tipo de partos antes de desaconsejarlos o aprobarlos de manera generalizada.

En conclusión, cabe destacar que los partidarios del parto en el agua subrayan que las tasas de mortalidad de niños nacidos en un hospital, con la atención habitual, respecto a la modalidad acuática son muy similares. Por el contrario, los detractores hacen hincapié en que esta práctica conlleva riesgos innecesarios que no se dan en los partos habituales en una clínica.

Imagen © evgenyatamanenko – Fotolia.com

El arándano está presente  en la medicina tradicional desde hace siglos y que en la actualidad no sólo sigue utilizándose como producto culinario sino también, y de manera muy reconocida, como producto con propiedades curativas y preventivas.

Propiedades de los arándanos

En las más diversas preparaciones, que van desde el propio consumo del fruto, hasta infusiones o zumos, sus propiedades antidiarreicas, anti bacterianas, anti inflamatorias y astringentes entre otras, son muy reconocidas.

El uso medicinal del arándano se encuentra muy extendido tanto en el tiempo como geográficamente. Así, está comprobado su uso por las tribus indígenas americanas para las que en algunos casos era uno de los pilares de sus dietas. En Europa existen referencias al uso de esta especie ya desde la época romana, aunque no será hasta el siglo XVI cuando se haga notar su presencia en diferentes tratados de fitoterapia, inicialmente asociado al tratamiento de los cálculos renales.

Dentro de las propiedades medicinales contrastadas se encuentra su uso como astringente para el alivio de las diarreas, también como colutorio para gárgaras destinadas a aliviar las inflamaciones leves de garganta. Además, se ha venido prescribiendo para hacer frente problemas circulatorios y renales.

También se le atribuyen propiedades curativas o paliativas para otras dolencias como:

  • Tratamiento de heridas y úlceras
  • Trastornos circulatorios
  • Anemia
  • Primeros estadios de diabetes
  • Trastornos oculares
  • Enfermedades degenerativas

El fruto del arándano resulta muy nutritivo y además de rico en fibra y está libre de grasas y sodio. Presenta asimismo un aporte calórico muy bajo, unas 30 calorías por cada 100 g, contando con un contenido de pro vitamina A muy importante, así como presencia de vitaminas C y E y magnesio.

Entre las ventajas del arándano frente a otros elementos curativos figura que su uso en dosis terapéuticas no presenta ningún efecto secundario o tóxico. Sin embargo, también es cierto que no se recomienda su uso continuado en el tiempo el preparado incluye también las hojas del arándano. Y es que éstas sí contienen sustancias que a largo plazo pueden presentar molestias y alteraciones.

En definitiva, un producto natural, con una trayectoria histórica más que larga en lo que a prevención y tratamiento de enfermedades se refiere y que además resulta ser un excelente producto culinario. ¿A quién no le gusta la mermelada de arándanos?

Imagen © thodonal – Fotolia.com

El agua Kangen, originaria de Japón, es conocida también en el resto del mundo como un agua cargada de propiedades y beneficios para la salud, todo ello a partir de emular las cualidades de diferentes modelos de aguas curativas.

¿Qué es el agua Kangen?

Kangen, que puede traducirse con un significado cercano a volver a la fuente, pretende, a través de un proceso, purificar el agua y acercar sus cualidades a la que podemos encontrar en la naturaleza. Además se le atribuyen propiedades curativas.

Para lograr tal efecto se utiliza una máquina de filtración. En la actualidad existen varios modelos en los que vamos a encontrar propuestas más o menos sofisticadas, pero que parten de los mismos principios: eliminar los radicales libres a través de la ionización, cambiar el pH del agua (a un pH alcalino o básico) y añadir lo que se conoce como hidrógeno activo al líquido.

Propiedades que se le atribuyen al agua Kangen

Realmente son muchas las propiedades atribuidas al consumo cotidiano de estas aguas depuradas. Desde el alivio del cansancio y los dolores hasta la limpieza de toxinas corporales, pasando por el retraso en el envejecimiento. La presencia del “hidrógeno activo” es una pieza fundamental, según los defensores del consumo de esta agua, para la neutralización de los radicales libres, lo que se traduciría en beneficios poderosos para la salud del cuerpo humano.

Su uso, como indicábamos, está muy extendido en Japón y ha ido ganando adeptos a nivel internacional, en buena medida a partir de la satisfacción mostrada por sus consumidores.

Según los fabricantes de dispositivos y sus consumidores, el agua Kangen aumenta la cantidad de oxígeno disponible en nuestro organismo con los beneficios que esto puede suponer.

Cómo se produce

Las máquinas de filtración de agua Kangen se incorporan como filtros a los grifos de agua corriente. Se trata de dispositivos de coste medio/alto que poseen una duración media elevada. Un dato que refuerza la relevancia de estas máquinas en Japón es la consideración de estos dispositivos de filtración como dispositivos médicos por parte de las autoridades sanitarias de aquel país.

Actualmente es sencillo encontrar una amplia oferta de estas máquinas en la red, aunque la empresa pionera Enagic, sigue siendo la de mayor implantación y relevancia dentro de la oferta.

Imagen de flickr por alfonso benayas