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Seguir las directrices de la DGT en cuanto a ocupantes y carga, hacer especial hincapié en la hidratación de los menores y realizar paradas cuantas veces sea necesario, entre las recomendaciones para viajar con los niños en verano.

Consejos para viajar con niños en verano

Los viajes en familia pueden representar una magnífica oportunidad para estrechar lazos e incluso limar rencillas, especialmente con los niños, que, en ocasiones, salen perjudicados en el tiempo de atención que se les dedica por el ritmo actual de vida, por el cansancio del día a día, etc. Las precauciones y pautas que se deben seguir dependerán del número de menores con el que se viaja, de su edad, del destino elegido, del método de transporte, de la forma de alojamiento (especialmente si conlleva la pernoctación en compañía o no) y, por supuesto, de las particularidades de cada familia.

En cuanto al medio de transporte, en este caso, el coche, hay que mesurar los siguientes aspectos prácticos. Conviene llevar cuentos, CDs de música infantil, juguetes, cojines y alguna manta fina. En este caso, las bolsas de plástico son esenciales por si alguno de los niños sintiera náuseas o ganas de vomitar. Adivinanzas, trabalenguas u otros juegos ayudan a amenizar el viaje. Especial atención merece la hidratación en la época estival. Agua, zumo o fruta son las opciones más recomendables, puesto que los refrescos carbonatados no realizan la función hidratante con la misma eficacia que los anteriores.

Respecto a la ocupación del coche, deben respetarse siempre los límites impuestos por la normativa de vehículos. La Dirección General de Tráfico (DGT) hace las siguientes recomendaciones en este sentido:

  • Es obligatorio llevar al niño en sentido contrario de la marcha, siempre que la silla lo permita, hasta los 15 meses. 
  • Los niños de menos de 1’35 de altura no podrán ir en el asiento delantero siempre que puedan hacerlo en el trasero.
  • La normativa que entró en vigor en mayo obliga a instalar las sillas en el sentido contrario si estas se pueden instalar así. En la actualidad, la mayor parte de las sillas que se venden en España pertenecen al grupo 0 (hasta 13 kilos o unos 18 meses), grupo 1 (de 9 a 18 kilos) y grupo 2-3 (de 15 a 36 kilos).
  • En general, las plazas de un automóvil son cinco, salvo los vehículos adaptados con un número mayor. No se contará cada menor de dos años que vaya al cuidado de un adulto, distinto del conductor, si no ocupa plaza. En los turismos, cada menor de más de dos años y menos de doce se computará como media plaza, sin que el número máximo de plazas así computado pueda exceder del que corresponda al 50% del total, excluida la del conductor.

En cuanto al equipaje, también deberá respetarse la ubicación y el peso de las maletas. Para ello, resulta muy recomendable aprovechar al máximo el espacio de cada bulto, racionalizando su uso y llevando una cantidad de ropa y enseres proporcional a los días que dure el viaje.

Más allá de aspectos técnicos o legales, hay que considerar que, de entrada, la ampliación de la familia, cuando sucede, no conlleva ‘per se’ que se deba renunciar a los viajes. Viajar con niños no tiene por qué ser un impedimento, aunque hay que ser cauto, tener ilusión y una pizca de paciencia y organizarse correctamente. Obviamente, habrá que adaptarse a cada situación con sentido común. No efectuar viajes excesivamente largos y fatigosos con niños de muy corta edad, por ejemplo.

Después de haber considerado las posibilidades de destino y alojamiento que nos permite nuestra propia situación familiar, resulta fundamental una buena preparación del viaje con una cierta antelación: itinerarios, maletas, documentación, etc. La cuestión es evitar los imprevistos de última hora que, a pesar de nuestros esfuerzos, podrán aparecer.

Especial atención merece este punto si viajamos en compañía de un bebé. Si es así, conviene recordar varios detalles añadidos que necesitaremos: ropa suficiente (incluso de sobra), cuna de viaje, tarjeta sanitaria, calienta biberones, chupetes y el juguete preferido de cada niño. Éste puede ser útil en determinadas situaciones de ‘alarma’. Asimismo, serán necesarios jabón, peine, colonia, toallas, crema hidratante y loción protectora para el sol, toallitas húmedas, bolsas de plástico, pañales y baberos.  Además, es aconsejable llevar un botiquín de medicinas que contenga analgésicos, tiritas, alcohol, agua oxigenada, termómetro, tijeras, gasas, algodón y esparadrapo. El botiquín también es recomendable en caso de viajar con niños pequeños o de mediana edad.

Para más información:

http://www.dgt.es/es/el-trafico/recomendaciones/consejos-estacionales/

Imagen de Flickr  por vasile23

Descanso, no excederse con el alcohol, hacer un poco de ejercicio en los momentos menos calurosos del día, saber desconectar del trabajo y el estrés, así como cuidar la alimentación, en especial, la hidratación del organismo, entre las claves. Aunque todas ellas se pueden aglutinar en una sola: moderación.

Cinco consejos para vivir un verano saludable

El verano representa para muchas personas una época de distensión, en la que las costumbres y la rutina se relajan. En muchos sentidos, obviamente, es como debe ser. Es el momento de tomar unas merecidas vacaciones, salir del día a día y permitirse algunas excepciones. Sin embargo, también son unos meses del año en los que, de dejarse llevar por los excesos, a los que se tiende con el buen tiempo, la vuelta a la normalidad puede ser aún más dura.

Partiendo de la base de que cada persona es un mundo y, por tanto, tendrá unas necesidades específicas, existe una serie de recomendaciones generales que puede resultar útil para la mayoría. Y si hay una referencia constante que debe estar presente en estos consejos para volver todavía más sano tras las vacaciones esta es la moderación. Los abusos, tanto por defecto como por exceso, suelen ser perjudiciales para el organismo.

La primera cuestión clave para llevar una vida saludable es ofrecer un descanso adecuado a nuestro cuerpo, tanto en calidad como en cantidad. En ocasiones no se da la importancia suficiente a las horas de sueño, y a la efectividad de las mismas, pero es una de las premisas para un estado de salud y una actividad física, mental, emocional y laboral que puedan considerarse normales. Más, si cabe, cuando se supone que el verano es el momento para ‘recargar las pilas’ con vistas al resto del año. En función de la edad, el tiempo de sueño varía, ya que el recién nacido duerme unas dieciocho horas; un adulto joven alcanza una media de siete u ocho horas; y una persona madura, alrededor de seis horas y media. Según los médicos especialistas en esta área, aunque se esté de vacaciones, es muy recomendable despertarse y acostarse todos los días a la misma hora. También lo es limitar el tiempo diario en cama al tiempo necesario de sueño (siete horas de media o en un rango de entre cinco y ocho).

Eso sí, ojo con quedarse dormido expuesto al sol. Ello puede garantizar varias noches de insomnio. Aunque no guarde una relación directa con el descanso, es preciso recordar que las cremas de protección solar contienen sustancias que actúan como filtros solares, reduciendo la cantidad de rayos que penetran en la piel y evitando las quemaduras y los cambios degenerativos de la piel.

Tan importante como el punto anterior es seguir una dieta equilibrada, variada y nutritiva. En verano el punto crucial es la hidratación. Agua, zumo, helado y alimentos que contengan una gran proporción hídrica: hortalizas (lechuga y acelga, sobre todo), frutas (especialmente sandía y melón), yogur, pescado blanco y huevos. En general, lo ideal es consumir alimentos bajos en colesterol, sodio y grasas, puesto que así se rebaja el riesgo de contraer enfermedades cardíacas o diabetes, entre otras. Un régimen que contenga estos ingredientes ayuda a mantener el peso, evitando todas las consecuencias negativas del exceso de kilos que podemos pagar a la vuelta de las vacaciones. A la lista anterior pueden agregarse verduras, legumbres, carnes magras o pollo.

Relacionado con el ámbito precedente están ciertos consumos que se deben evitar o reducir al máximo y que son frecuentes en verano. En primer lugar, el alcohol, que introduce calorías vacías, disminuye las ganas de comer e incrementa las carencias de vitaminas B1, B2, B3, B6 y de ácido fólico. En segundo, el azúcar, que no aporta ni vitaminas ni minerales, eleva el nivel de glucosa y de insulina, irrita la mucosa gástrica y tiene todas las probabilidades de convertirse en grasa una vez depositada en el cuerpo humano. Además, el café, cuya ingesta excesiva altera la presión arterial y la absorción intestinal de minerales y vitaminas, y entorpece la absorción del calcio por parte del intestino.

También entre las sustancias que se deben evitar está el tabaco, que es tóxico para el organismo. Entre otros perjuicios, eleva la presión arterial y aumenta las posibilidades de contraer diversos tipos de cáncer, así como de sufrir enfermedades cardíacas.

Otro de los ‘cocos’ para la salud del ser humano es el estrés, tan común hoy en día y del que se supone que debemos librarnos en verano. Al segregar más adrenalina, el cuerpo humano consume vitamina C, E y B en exceso. Los estados de estrés elevan el riesgo de padecer infartos o derrames, entre otras posibles consecuencias negativas.

De la misma manera, el sedentarismo es otro de los grandes peligros veraniegos. La clave para escapar de él se encuentra en la práctica de deporte. Treinta minutos de ejercicio dinámico cada día o la actividad equivalente a escala semanal mejoran el estado de ánimo y ayudan a mantener la salud física. Andar, correr, nadar, etc. Hay cientos de posibilidades, pero en verano hay que practicar deporte de manera racional: a primera hora o a última del día.

Imagen de Flickr por GViciano

La OMS recomienda a todas las madres la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida de sus hijos con el objetivo de fortalecer el crecimiento, desarrollo y salud de manera óptima. Además, considera que también es apropiada hasta los dos años o más, siempre que se complemente con otros alimentos nutritivos.

Las recomendaciones de la OMS para la lactancia materna

La OMS y UNICEF recomiendan:

  • Inicio inmediato de la lactancia materna en las primeras horas de vida.
  • Lactancia exclusivamente materna durante los primeros 6 meses de vida.
  • Introducción de alimentos complementarios seguros y nutricionalmente adecuados a partir de los 6 meses, continuando la lactancia materna hasta los 2 años o más.

La leche materna resulta una fuente básica de energía y nutrientes para los niños hasta los 23 meses. Su valor es tan elevado que puede aportar de hecho más de la mitad de las necesidades energéticas entre los seis y los 12 meses y prácticamente un tercio entre los 12 y 24 meses. La lactancia exclusiva durante los seis primeros meses se recomienda como alimento único para cubrir las necesidades del bebé siempre que sea posible.

Lactancia materna exclusiva los seis primeros meses

Todos los estudios realizados en los últimos años sobre este particular señalan en la dirección apuntada por la OMS.

Diferentes estudios apuntan a que la alimentación exclusiva de leche materna, sin presencia de otros alimentos y líquidos, durante los seis primeros meses de vida del niño presenta ventajas importantes con respecto a la lactancia exclusiva mantenida sólo durante tres o cuatro meses y combinada posteriormente con otros alimentos. Los beneficios no sólo tienen carácter físico, sino que también afectan a su desarrollo emocional. Además, afectan tanto a la madre como al pequeño.

Entre las principales ventajas en el caso del niño, se encuentra una reducción notable del riesgo de infecciones gastrointestinales. Mientras, ayudan a la madre a logar una pérdida de peso más rápida tras el parto, así como un retraso del retorno de las menstruaciones.

Lo que ningún estudio ha conseguido demostrar es que la lactancia materna tenga efectos negativos, si bien es cierto tampoco se ha demostrado que haya más reducción de riesgo sobre otras enfermedades ni infecciones.

Es muy interesante prestar atención a esta recomendación de la OMS, ya que este organismo sigue atentamente los resultados de nuevas investigaciones y dispone de un procedimiento para reexaminar cada poco tiempo sus recomendaciones. De hecho, las directrices se actualizan mediante revisiones sistemáticas acompañadas de una evaluación de la calidad de los datos, proceso que trata de garantizar que las recomendaciones hechas estén basadas en los mejores datos disponibles y no estén sujetas a conflictos de intereses.

Y vosotras ¿Qué opináis de la lactancia materna?

Imagen de © evgenyatamanenko – Fotolia.com

Alrededor de un problema como el exceso de peso cada muy poco tiempo surgen nuevas ideas, dietas, o técnicas, orientadas a proporcionar a aquellos que sufren sobrepeso herramientas suficientes para librarse de este problema.

Dentro de toda esta amalgama de nuevas cosas que surgen de manera constante, algunas se muestran como más atractivas, o, desde la percepción del usuario de a pie, como más lógicas. Una de ellas es el concepto de que la manera de masticar influye sobre nuestra dieta, algo muy aceptado, a lo que se suma últimamente la idea de que los alimentos duros nos ayudan a adelgazar.

Es un hecho comprobado que masticar trozos más grandes obliga a masticar durante más tiempo, y, que esta masticación prolongada se puede convertir en un instrumento muy útil para controlar la gula y el exceso de ingesta.

Los alimentos duros nos ayudan a adelgazar

Es en este contexto donde surge la idea de, que plantear una dieta basada en los llamados alimentos duros, para combatir ese exceso de alimentación no necesaria, una teoría que está cogiendo cierta relevancia a partir de los resultados de una investigación.

El estudio determinaba que la dureza de los alimentos jugaba un papel definitivo en las sensaciones que genera comerlos; es decir, un alimento de textura dura que obliga a una mayor masticación que un elemento blando, crea al final una mayor sensación de saciedad.

En diferentes pruebas y estudios realizados ante un mismo modelo de alimentos cocinados para que resulten blandos o para que resulten duros, la diferencia de consumo de calorías en los mismos individuos ante los mismos platos, resultaba ser de un 13% menos de consumo calórico en el caso de los alimentos duros, ya que proporcionaban más rápidamente sensación de saciedad.

De estos resultados, publicados en la revista Plos One, podemos extraer conclusiones realmente interesantes. Por un lado, el hecho de que, efectivamente, aumentar los tiempos de masticación supone un mayor proceso de consumo. Todo ello puede traducirse, a partir de una mayor velocidad en la sensación de saciedad, en una buena combinación para reducir la ingesta de calorías.

Por tanto, y a falta de que estas teorías se desarrollen más en profundidad, no parece mala idea incorporar a nuestra dieta platos con texturas más duras; acudir por ejemplo a los vegetales con piel y crudos, incorporar frutos secos, legumbres etc.

Imagen de flickr por Gonmi

La comida es uno de los grandes placeres que existen en la vida y uno al que nadie debería renunciar. Sin embargo, es posible comer bien, comer menos y seguir disfrutando igualmente. De hecho, es posible que el deleite aumente si somos capaces de ingerir una cantidad de alimentos más acorde con nuestras necesidades energéticas reales.

diet conceptDisfruta de la comida pero come menos ¿cómo? Te lo contamos

Lo cierto es que nos hemos acostumbrado a comer demasiado y demasiado deprisa, de forma que al final terminamos disfrutando menos del propio hecho de comer y de lo que comemos. Estos trucos para comer menos servirán para recuperar el gusto por la buena mesa y seguir unas pautas alimenticias más saludables:

    • Llena tu mente de comida antes de sentarte a la mesa: puede ser a través de un plato de otro comensal o con imágenes del menú, pero lo importante es llenar la vista de comida. Al parecer, esto hace que el cerebro se active y envíe más rápido la señal de saciedad al estómago, lo que contribuye a disminuir la ansiedad durante la ingesta. El hecho de haber registrado que hay comida en abundancia hace que nos sintamos más tranquilos y nos ayuda a comer menos.
    • Bebe un vaso de agua antes de comer: un gran vaso de agua llenará nuestro estómago de líquido, lo que contribuirá a que comamos menos y tengamos menos ansia y hambre al comenzar la comida.
    • Prueba con una manzana de aperitivo: un estudio de la Universidad de Pennsylvania ha descubierto que comer una manzana antes del almuerzo hace que durante el mismo dejemos de ingerir 187 calorías. Si tenemos en cuenta que la manzana apenas aporta calorías, pero sí vitaminas y otros nutrientes, no hay razón para que no pongamos en marcha este truco. Además, así estaremos consumiendo una de las raciones de fruta y verdura que debemos incluir en nuestro menú diario.
    • El color de la comida también importa: un estudio de la Universidad de Cornell determinó que el color de la comida también incide en las cantidades que ingerimos. Así, por ejemplo, las comidas blancas en las que apenas hay contraste entre el color del alimento y el plato hacen que comamos más, aquellas en las que hay contraste de colores y además los colores son brillantes ayudarán a comer menos.

  • Usa platos más pequeños: puede parecer de lo más peregrino pero el tamaño del plato sí importa. Para nuestro cerebro es importante registrar que hay abundancia de comida y es posible engañarle con platos más pequeños, que aparentemente estarán más llenos de comida. Esto también ayudará a comer más despacio.
  • Come despacio: éste es quizás el consejo más repetido pero no por ello deja tener su importancia. Cuando más despacio ingiramos los alimentos más tiempo daremos al estómago a percibir si está o no lleno. Es decir, que tendremos más posibilidades de dejar de comer cuando estemos realmente satisfechos y no cuando nos hayamos pasado.
  • Prueba una ensalada de primero: lo bueno de las ensaladas es que ‘atacan’ directamente varios de los puntos mencionados, puesto que son capaces de llenarnos los ojos, llenar el plato y sus colores suelen contrastar. Además, nos llenan por un precio más que módico en términos calóricos.
  • Prepárate para disfrutar: no conviertas la comida en un mero trámite. Trata de disfrutar del momento y de los alimentos que ingieres. Si estás en casa, poner música relajante y ambientar la mesa pueden ayudarte a ‘saborear’ de verdad el momento.
  • No comas directamente de la caja o de la bolsa: si te apetece picar unas patatas, sírvelas mejor en un plato pero no te lleves la bolsa contigo. Un estudio de la Universidad de Cornell ha determinado que comemos un 50% menos si lo hacemos de esta forma, especialmente si el plato o el cuenco son pequeños.

Y vosotros ¿Qué trucos utilizáis para mantener a raya el ansia en la mesa y disfrutar de la comida?

Imagen © ekostsov – Fotolia.com

Horarios regulares al levantarse y al despertarse y también en las comidas, tomar baños a temperatura corporal a última hora del día, permanecer en la cama el tiempo necesario, descartar sustancias estimulantes, evitar largas siestas durante la jornada, hacer deporte pero no en las últimas horas del día o efectuar ejercicios relajantes antes de dormir, algunos de los consejos

Padeces insomnio. Prueba estos trucos para dormir bien

El sueño es necesario para el buen estado físico y mental del individuo. Existe una relación bidireccional entre el sueño y la salud. Con frecuencia, cuando el sujeto enferma (física o mentalmente) se altera el sueño y cuando una persona duerme mal durante cierto tiempo se producen alteraciones físicas y mentales que pueden derivar a enfermedad”. Así se describe desde la Clínica Universidad de Navarra el papel del sueño en el correcto funcionamiento del organismo. En ocasiones no se da la importancia suficiente a la cantidad y a la calidad de las horas de sueño, pero es una de las premisas para un estado de salud y una actividad física, mental, emocional y laboral que puedan considerarse normales.

Como es sabido, el tiempo de sueño varía en función de la edad. Así, por ejemplo, el recién nacido duerme unas dieciocho horas; un adulto joven alcanza una media de siete u ocho horas; y una persona madura, alrededor de seis horas y media.

También desde la Clínica Universidad de Navarra se aporta una definición del insomnio: “Es una dificultad para iniciar y/o mantener el sueño, o la sensación de no haber dormido un sueño reparador. Así pues, se trata de un problema de disminución de la cantidad y/o calidad del sueño. El insomnio repercute en el estado de vigilia del individuo por producir disminución de la concentración, falta de energía física y alteraciones del comportamiento y de las emociones (irritabilidad), que afectan de modo importante en su calidad de vida”.

Este trastorno del sueño afecta a más personas de lo que pueda parecer, ya que se da en una tercera parte de la población, siendo más frecuente en los mayores, las mujeres y en personas con enfermedades psiquiátricas. Se estima que de un 10 a un 15% de la población adulta padece insomnio crónico.

Existen múltiples causas del insomnio. Unas son frecuentes y otras raras, unas se deben a influjos ambientales y otras a trastornos del individuo, unas son de origen psiquiátrico o psicológico y otras orgánicas, unas son pasajeras y otras son crónicas. Así pueden ir desde las preocupaciones o la ansiedad a dolores físicos, pasando por el consumo de estimulantes (café, chocolate, alcohol, etc.) o los ruidos, por ejemplo.

Si los problemas del sueño se mantienen resulta recomendable visitar a un especialista para que estudie el caso, realice las exploraciones necesarias, establezca un diagnóstico e indique el tratamiento adecuado. En caso de padecer insomnio por primera vez, no hay inconveniente en tomar infusiones de tila, valerianas u otras hierbas relajantes, puesto que son inocuas para el ser humanos y ayudan a dormir mejor.

Los especialistas insisten en que no debe injerirse medicación por cuenta propia, aunque pueda ser una costumbre extendida socialmente y dé la sensación de que no tiene efectos secundarios. Lo cierto es que si pueda tenerlos.

Finalmente, desde la Clínica Universidad de Navarra se indican diez consejos para las personas que sufran insomnio ligero:

  1. Despertarse y acostarse todos los días a la misma hora.

  2. Limitar el tiempo diario en cama al tiempo necesario de sueño (siete horas de media o en un rango de entre cinco y ocho).

  3. Suspender las sustancias con efecto activador o estimulador del sistema nervioso.

  4. Evitar largas siestas durante el día.

  5. Realizar ejercicio físico, evitando, eso sí, hacerlo en las últimas horas del día por su efecto excitante.

  6. Evitar actividades excitantes en las horas previas a acostarse.

  7. Realizar baños de agua a temperatura corporal por su efecto relajante.

  8. Comer a horas regulares y evitar comidas copiosas cerca de la hora de acostarse.

  9. Practicar ejercicios de relajación antes de acostarse.

  10. Mantener condiciones ambientales adecuadas para dormir (temperatura, ruidos, luz, dureza de la cama, etc.).

 

Aunque hay que tener en cuenta el estado médico, los antecedentes obstétricos, la edad, la condición física y el tiempo de embarazo, las mujeres que estén esperando un hijo pueden seguir acudiendo al gimnasio tomando algunas precauciones y dando preferencia a los ejercicios aeróbicos

Pregnant Woman Exercising

¿Puedo hacer deporte estando embarazada?, se preguntan muchas mujeres. A pesar de que hay que considerar las circunstancias de cada una, de entrada, la respuesta es sí. De hecho, es recomendable. A partir de ahí, ¿es aconsejable ir al gimnasio? Aunque con matices, la contestación también es positiva.

Lo primero, como es lógico, es considerar el estado médico general de la mujer en cuestión, sus antecedentes obstétricos, la edad en la que se encuentra, la condición física con la que cuenta y, muy especialmente, el tiempo de embarazo. Así, por ejemplo, cuando el periodo de gestación se encuentra muy avanzado no resulta aconsejable hacer ejercicios físicos de una cierta violencia. Puro sentido común.

No obstante, si todas las cuestiones planteadas anteriormente se hallan en una escala normal y el embarazo marcha sin irregularidades y no se encuentra en el último periodo, pueden hacerse diversos ejercicios, especialmente las mujeres que ya los practicaban con anterioridad al embarazo. Caminar, trotar, correr, andar, aeróbic, en bici o nadar son prácticas deportivas permitidas e, incluso, recomendables. Siempre con moderación, por supuesto. Es decir, todo aquel ejercicio que se encuadra en el ámbito aeróbico.

En cuanto a las mujeres que deseen levantar pesos o efectuar otros ejercicios anaeróbicos, también pueden hacerlo siempre que estén en las condiciones de normalidad que se citaban en el párrafo anterior. Eso sí, está contraindicado por los especialistas que estas tablas de movimientos se lleven a cabo de pie. Lo ideal es reducir esta actividad a los miembros superiores y, a ser posible, con poca carga.

Respecto a otras prácticas, se deben evitar los ejercicios que impliquen saltos, torsiones, volteretas o piruetas; los deportes de contacto, por la posibilidad de traumas; o la participación en competiciones.

Además, aportamos una serie de recomendaciones genéricas para una mujer que quiera acudir al gimnasio:

  1. Es muy importante realizar un calentamiento correcto, que afecte a todo el cuerpo y que dure unos diez minutos.

  2. El entrenamiento no debe exceder los treinta minutos y se recomienda que tampoco sobrepase las tres veces a la semana

  3. El nivel de actividad puede mantenerse durante el segundo trimestre, pero se debe adoptar una disminución a partir de la semana 30 a 32.

  4. La frecuencia cardíaca en reposo se incrementa durante el embarazo, mientras que la máxima se disminuye durante la fase tardía de éste. Mediante una escala de percepción subjetiva se recomienda no sobrepasar el límite de seguridad del 70% de la frecuencia cardíaca máxima que marcan los expertos y, en lo posible, nunca superar los 140 latidos por minuto.

  5. La intensidad de la práctica debe acabar en una progresión de más a menos.

  6. Se debe avisar al médico si presenta cualquier anormalidad como dolor, dificultad respiratoria, mareo, dolor de cabeza o náuseas.

 

Y vosotras ¿hacéis ejercicio durante el embarazo?

 

Fomentan la creatividad, son más educativos, estimulantes y seguros; y hasta respetuosos con el medio ambiente. Pero, además, están otra vez de moda. Vuelven los juguetes tradicionales de madera con todo su detallismo… y han venido para quedarse

Los juguetes tradicionales de madera están de moda, vuelve lo retro

¿Quién dijo que los niños sólo se entretienen con videojuegos? ¿Quién aseguró que los juguetes deben ser complejos para entretener a los pequeños? Si alguien se pronunció alguna vez en ese sentido, estaba equivocado. Así lo demuestra la realidad, ya que los juguetes de madera vuelven a estar de moda. Sin embargo, más allá de corrientes más o menos transitorias y del encanto retro que tienen los juguetes elaborados con este elemento natural, las ventajas de los juguetes tradicionales de madera respecto a los electrónicos o a los creados en otros materiales, como por ejemplo el plástico, son evidentes.

De entrada, los juguetes de madera, precisamente por estar elaborados con ese material, despiertan otros sentidos del niño además de la vista: el olfato (la mayoría de los juguetes apenas desprenden olor) y el tacto (la porosidad de la madera). De alguna manera, según apunta un estudio de la Universidad de British Columbia, el contacto de la madera acerca al ser humano a la naturaleza, aunque sea de forma inconsciente. Así, tocar los juguetes de madera puede resultar muy beneficioso para aquellos niños que viven en grandes núcleos urbanos, lejos de bosques, montañas y valles. De hecho, se ha relacionado el tacto de la madera con la reducción de los niveles de estrés. Quizá por ello la fidelidad de un niño a un juguete de madera suele durar más que la que demuestra en relación al resto.

Asimismo, dependiendo del sentido, tamaño y forma del juego de madera también se pueden lograr beneficios para resolver problemas, para las habilidades motoras o espaciales (los puzles, por ejemplo). También hay juegos que fomentan la conciencia imaginativa, que impulsan la coordinación entre la mano y el ojo, así como el reconocimiento de formas. Entre ellos, los de construcción o de montaje.

Así mismo, hay que tener en cuenta la calidez y la humanidad que despierta un juguete tradicional de madera frente a uno de plástico o a otro que implique simplemente contemplar una pantalla.

De la misma manera, la simplicidad del diseño de estos juguetes es crucial, ya que, en contra de lo que pueda parecer, según indican los expertos, cuanto más simples los juegues, más estimulan la creatividad natural del niño. ¿Cómo si no puede seguir teniendo éxito algo tan básico como una peonza?

Quizá por su elaboración artesanal, los juguetes de madera están repletos de detalles y suelen tener un acabado que distingue cada unidad de otra aunque pertenezcan al mismo modelo. Es más fácil que un niño lo sienta como suyo, como único, si percibe los matices que lo hacen distinto de todos los demás.

Además, los juguetes de madera tienen varias ventajas prácticas que tampoco debemos denostar: presentan menos riesgos de lesión que los de plástico y, al estar formados por un elemento muy resistente, las bacterias no pueden reproducirse con tanta facilidad; pero también están construidos con un material natural y renovable, con lo que son más respetuosos con el medio ambiente.

Por todas estas razones, marcas como IKEA, Janod o Momoll, por citar algunos ejemplos, llevan tiempo comercializando juguetes tradicionales de madera. Pizarras, muebles, fichas, puzles, letras y números, construcciones de todo tipo y hasta scalextrics o vías de tren. Todo vale, mientras sea en madera y se adapte a la edad del niño.

Debe de ser cierto que todo vuelve: el vinilo, la minifalda… y los juguetes de madera. O quizá, simplemente, es que nunca se fueron.

 

Además de los deportes relacionados con la nieve o el hielo, también existen otras modalidades indoor, en especial los gimnasios, así como disciplinas interestacionales que se pueden seguir practicando con las prendas de abrigo correctas

Deportes de invierno II

Las condiciones climatológicas adversas -sean las bajas temperaturas, el viento o las precipitaciones en sus diversas formas- no tienen por qué ser un impedimento para seguir haciendo deporte. Para aquellos que quieran seguir teniendo el tiempo como excusa para quedarse en casa en invierno, practicando el tan poco saludable sedentarismo, ofrecemos variadas posibilidades. Hay para todos los gustos, forma física, edad e, incluso, capacidad adquisitiva.

En primer lugar, es preciso hacer referencia a los deportes de invierno propiamente dichos. Si bien es cierto que, en España, por razones meteorológicas evidentes, no han tenido el mismo desarrollo que en otras zonas, sí existe una afición considerable y una amplia oferta. Así, la Real Federación Española de Deportes de Invierno (RFEDI) ampara e impulsa las siguientes modalidades:

    • Esquí alpino.

    • Esquí de fondo.

    • Biatlhon (esquí de fondo y tiro con carabina).

    • Esquí artístico.

    • Snowboard.

    • Musingh (trineo con perros).

    • Telemark (combina descenso, carrera fondo y una prueba de salto con esquís).

La RFEDI también apoya y promueve otros deportes que se practican sobre hielo:

    • Hockey.

    • Patinaje artístico.

    • Curling (deporte similar a la petanca en el que, tras efectuar el lanzamiento de una piedra de granito por un pasillo de hielo hacia un blanco, los otros miembros del equipo provistos de cepillos, acompañan a cada piedra actuando sobre la superficie de hielo para facilitar su avance o variar su dirección, pero siempre sin tocar la piedra. Los puntos se otorgan en función de la cercanía de estas piedras a la diana marcada en el centro al final del pasillo).

Además, existen numerosas posibilidades para realizar indoor. De hecho, hay casi tantas como las que se pueden realizar al aire libre: atletismo, fútbol, baloncesto, tenis y otros deportes de raqueta (paddle, ping-pong, squash…), natación, disciplinas relaciones con el frontón, balonmano, voleibol, escalada, esgrima, etc.

En este punto se debe hacer una mención especial a los gimnasios, que en el fondo no dejan de ser un conjunto de ejercicios que se ejecutan generalmente bajo cubierto. Bicicleta estática (incluyendo el popular spinning), correr sobre cinta, deportes de contacto, levantamiento de pesas, ejercicios con aparatos, yoga, baile, etc.

Finalmente, en función de la zona en la que uno viva y las condiciones climatológicas con las que tenga que convivir, se pueden seguir realizando actividades deportivas al aire libre: ciclismo, correr, patinar, andar, etc. En este sentido, hay que recomendar que, en muchas ocasiones, es mejor pasar un poco de frío al principio del ejercicio para que luego no sobren prendas. Además, éstas deben estar adecuadas a la lluvia (chubasqueros finos), al viento (cortavientos) o al frío (ropa de abrigo).

En definitiva, si realmente se quiere hacer deporte, no hay excusa: existen opciones para todos los perfiles. ¿Cuál es vuestra preferida?

 

El músculo cardiaco es el más importante que tenemos en nuestro organismo. Es el encargado de bombear la sangre y el que permite que todos los órganos se encuentren vivos. Tener un corazón sano es muchas veces una opción personal que pasa por seguir ciertos requerimientos. Aquí os explicamos de qué manera podéis mantener vuestro corazón en condiciones óptimas.

Una de las mejores garantías de tener un corazón sano pasa por bajar los niveles de colesterol LDL en sangre , ya que niveles altos de colesterol LDL acaban produciendo a la larga graves problemas cardiovasculares. Otro de los hábitos que hay que hacer desparecer si queremos tener un corazón saludable es el tabaquismo. Fumar duplica las posibilidades de riesgo de un ataque cardiaco.

La presión sanguínea también es otro elemento que hay que tener en cuenta a la hora de estar cardiovascularmente sanos. Tener una presión sanguínea alta aumenta las posibilidades de tener un ataque cardiaco. Una presión sanguínea alta unida a otros factores de riesgo, como pueda ser fumar y el sobrepeso aumentan de una manera exponencial las posibilidades de sufrir un ataque cardiaco.

Una diabetes sin control también puede ser un factor determinante a la hora de acabar sufriendo un ataque cardiaco. La diabetes, en caso de producirse, tiene que estar en todo momento bajo supervisión médica. Para ello nada mejor que realizar chequeos médicos regulares. El sobrepeso también puede ser un factor que determine el tener alguna afección cardiaca. Unido a otros factores de riesgo multiplica la posibilidad de acabar desarrollando algún tipo de problema coronario.