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La primavera trae consigo un buen número de frutas y verduras de temporada que, además, respondiendo a las cualidades de los frutos primaverales, van a aportar como veremos un alto contenido de vitaminas y minerales.

Cinco alimentos de primavera y sus propiedades

A la hora de enfocar la elección de cinco alimentos de primavera es cierto que podríamos centrarnos no sólo en lo que a las frutas y verduras se refiere. Si bien es verdad, que se trata de una estación del año en la que vamos a encontrar el mejor momento para algunas de estas frutas o verduras realmente potentes desde el punto de vista nutricional y el aporte que nos ofrecen.

Los espárragos son una hortaliza muy adecuada para personas con problemas como la diabetes o hipertensión, un hortaliza con muy pocos hidratos de carbono y que, además en temporada, nos permite su uso de las más diversas maneras. Tan sólo debemos recordar que en el caso de personas con problemas renales han de consumirse con moderación.

También es un buen momento para la zanahoria, que va a aportarnos el mayor contenido en vitamina A de entre todos estos productos de la tierra de temporada. Una buena idea, además del consumo habitual que hagamos de las zanahorias, es incorporarlas en nuestra dieta habitual crudas, algo relativamente sencillo de hacer por ejemplo en ensaladas, ya que pueden ayudar a regular el colesterol.

En el champiñón vamos a encontrar una gran concentración de proteínas vegetales. Es un producto que, además de delicioso, resulta combinable con prácticamente cualquier cosa y, además, gracias a su carnosidad, pero sobre todo su concentración de proteínas, resulta un buen aporte complementario tanto crudo como cocido o en otras preparaciones.

Los pimientos son las verduras con mayor abundancia de vitamina C. También poseen vitamina P, no excesivamente abundante en la alimentación y que puede ser un buen elemento para regular la tensión sanguínea. Se puede comer de muchas formas, pero, a medida que comienza el buen tiempo, resulta interesante incorporarlo en crudo a las ensaladas.

Cualquier momento del año puede ser bueno para las manzanas, pero por supuesto también la primavera. Debemos recordar que en la manzana vamos a encontrar probablemente una de las mejores fuentes de fibra soluble, una fruta depurativa y deliciosa que puede ser consumida en cualquier momento del día y que resulta desde luego un manjar a tener muy en cuenta.

Larga es la lista que complementa a estos cinco productos en los que nos hemos detenido; lechuga, berros, nabo, rabanitos, achicoria, acelgas… La primavera es sin duda un momento excelente del año para fomentar nuestro gusto por este tipo de productos, y, si no lo tuviéramos, comenzar a experimentar con los alimentos beneficiosos, saludables y muy ricos.

Imagen de Flickr por jlastras

Con la primera llegan los primeros rayos de sol y la naturaleza que hasta ese momento estaba dormida, todo un espectáculo sensorial y visual. Sin embargo, lo que para muchos es motivo de celebración para otros muchos supone un problema y un riesgo para su salud. En esta estación se disparan los casos de alergia e infecciones.  El polen que esparcen las plantas al florecer, los insectos que salen de su letargo y los cambios de temperatura están detrás del incremento de incidencias, la mayor parte de carácter respiratorio.

Primavera, época de alergias e infecciones

Las personas alérgicas o con asma están más acostumbradas a lidiar con los ‘rigores’ de la primavera. En el peor de los casos, ya están prevenidos de las complicaciones que pueden surgir durante esta época y pueden tomar medidas preventivas al respecto como mantener las ventanas cerradas, evitar la actividad en el exterior a determinadas horas o consultar los niveles de concentración de polen antes de planificar un viaje.

No ocurre lo mismo con las infecciones, que aparecen sin previo aviso. Las infecciones de la piel son comunes en primavera, empezando por la recurrente urticaria y otras derivadas del contacto con plantas y mosquitos. Desde Eroski Consumer mencionan también la megaloeritema, también conocida como la ‘enfermedad de la bofetada’ que, según apunta la Asociación Española de Pediatría, la mitad de la población adulta ha sufrido en algún momento.

Los síntomas de esta enfermedad son similares a los del catarro, con la peculiaridad que vienen acompañados de una erupción de color rojo intenso que se extiende hacia abajo después en forma de manchas pálidas. Se trata de una enfermedad muy contagiosa pero benigna.

Otra de las infecciones clásicas en primavera es la varicela, que si buen puede surgir en cualquier época del año, es más común en esta estación. La varicela es altamente contagiosa y produce un intenso picor. Suele comenzar en la cara y se extiende después a todo el cuerpo.

La varicela no es peligrosa para los niños, si bien requiere tratamiento y vacunación, pero no ocurre lo mismo en el caso de los adultos.

La primavera también es sinónimo de escarlatina, unas anginas agudas que llegan acompañadas de erupciones cutáneas y fiebre alta. La erupción es el síntoma más visible y surge en forma de pequeños granos en la piel que dan aspecto de  piel de gallina.  Los niños hasta diez años suelen ser los principales afectados y debe tratarse con antibióticos.

Por último, entre las enfermedades primaverales conviene incluir también la conjuntivitis, que puede surgir en cualquier época del año, pero que en esta es más proclive a aparecer por el efecto del polen.  En la mayoría de casos se tratará de conjuntivitis alérgica, aunque también las hay de carácter vírico y bacteriano.

Imagen © Smileus – Fotolia.com

La primavera nos anuncia el próximo verano y es una estación del año en la cual se producen muchos cambios – más luz, días más largos – que afectan a nuestro organismo. De ahí el dicho popular sobre que “la primavera la sangre altera”. Esta estación del año también está asociada a frecuentes astenias entre la población. La astenia primaveral se encuentra asociada a la disminución de las betaendorfinas en el plasma sanguíneo lo que acaba produciendo sensaciones de decaimiento.

La astenia primaveral es de dos tipos, por un lado de origen físico y otra de origen nervioso. La de origen físico cursa mediante cansancio y debilitamiento corporal y la de origen nervioso cursa con cansancio pero solo cuando lo que se está llevando a cabo una actividad que exige el uso de las funciones mentales. En cierto modo la astenia primaveral es una mezcla de ambos tipos de astenia.

La astenia primaveral afecta a una de cada diez personas y entre los síntomas se encuentra la tristeza a la cual no se le puede encontrar la causa, irritación, pocas ganas de comer, alteración leve de la memoria, una baja tensión arterial, sensación de no tener mucha energía, apatía sexual, dolor de cabeza y malestar general. Para hacer frente a los síntomas es necesario dormir las horas necesarias, un programa de ejercicios de relajación y comer alimentos que sean ricos en energía como puedan ser los frutos secos, plátanos, legumbres, pasta y chocolate.

Habitualmente la astenia primaveral suele cursar con debilidad general, dolor muscular, sensación subjetiva de estar agotado, apatía y tristeza y cambios bruscos de humor. Otros síntomas que también suelen aparecer consisten en tener falta de apetito, somnolencia por el día y tensión baja.

 

Las personas que sufren astenia primaveral suelen tener muchos problemas para concentrarse mientras sufren la dolencia unido a malestar general. Algunas personas también demuestran la astenia primaveral con pérdida de cabello, uñas frágiles, anemia, disminución de la libido y problemas en la garganta.

La mayor parte de los profesionales de la medicina están de acuerdo en que no es necesario acudir a la farmacopea para solucionar el problema. Lo mejor para superar la astenia primaveral es llevar unos hábitos de vida lo más saludables posibles: dormir las horas necesarias en cada caso, que la dieta sea saludable y equilibrada con uso de alimentos de temporada que procuren energía y vigor.

Entre los alimentos recomendados se encuentran los frutos secos, los plátanos, las legumbres, las pastas y el chocolate. La ingesta de azúcares refinados y harinas ha de limitarse lo más posible y evitar excitantes del sistema nervioso como el café y el tabaco. Todo ello tiene que ir acompañado de la realización de un ejercicio constante y moderado. Llegado el caso también se pueden recetar diversos complejos vitamínicos como puedan ser la jalea real, el polen o la levadura.

Inclusive algunos especialistas recomiendan a los pacientes que se pongan en situaciones en las cuales puedan reírse mucho. Esto es así porque se ha demostrado que la risa es liberadora de endorfinas, además de ayudar a la liberación de tensiones y logrando recuperar el sueño.

Dentro de relativamente poco llegará la primavera. En estos momentos, a pesar de que hace frió y todavía estamos en inverno, no está demás prepararnos para la primavera y las alergias consiguientes que la misma traerá para un relativamente abundante segmento de la población.

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La primavera es con mucho la estación del año en el que las alergias se vuelven más persistentes. Esto se debe a que es la estación del año en el que las plantas están en flor y se produce la polinización. Debido a ello el polen y los ácaros en la atmósfera aumentan significativamente.

Ante cualquier asomo de síntomas de alergia lo primero que hay que hacer es ir al médico para ver si efectivamente somos alérgicos al polen y a los ácaros. Si efectivamente se determina que eres alérgico a alguno de los dos elementos antes citados es conveniente precaverse. Para ello nada mejor que utilizar los remedios naturales que llevan siglos siendo efectivos para hacer frente a las alergias.

Uno de los remedios más adecuados es llegar con las defensas altas a la primavera. Para ello podemos tomar unos sencillos remedios que podemos encontrar en las frutas e infusiones que tomamos todo el año. Entre ellos se encuentran el zumo de naranja, el té verde o infusiones como la de gordolobo o la de eucalipto.

La ingesta de grandes cantidades de verduras y frutas, al menos 5 raciones diarias, también nos ayudará a que nuestras defensas contra las alergias se encuentren en plenas condiciones. Otros elementos, como los oligoelementos – selenio y zinc – nos ayudarán y mucho ha hacer frente a nuestras alergias.

Cada estación del año tiene un grupo de alimentos que surgen en esa época del año. La primavera también sigue esta pauta, por lo que podremos disfrutar de ellos pocos días después de que los mismos hayan sido recolectados. Aunque con la globalización se puede comer casi cualquier tipo de alimento en cualquier parte del mundo, los alimentos de temporada son los específicamente indicados para cada época del año.

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Los alimentos a los que se puede acceder en primavera son los indicados para hacer frente a las necesidades del organismo en esa época del año. El estar específicamente creados para las necesidades de una época en la cual comienza a haber buen tiempo y las necesidades calóricas son menores hace de estos alimentos un auténtico manjar.

Los alimentos de temporada en primavera son muchos, entre ellos podemos citar, en lo que respecta a los productos vegetales, los puerros, la lechuga, las zanahorias, las cebollas, la calabaza y el calabacín. También son alimentos de esta época del año las judías, el pepino o el rábano.

La primavera también es una época del año indicada para la abundancia frutícola. Entre las frutas de temporada nos encontramos con el aguacate, el albaricoque, las cerezas, las nectarinas, el melocotón y el plátano.

Otra cosa que hay que tener en cuenta con los alimentos de temporada es que su precio es mucho menor que en otras épocas del año, ya que los gastos de transporte y conservación son mucho menores, al poder pasar de estar en flor a nuestra mesa en cuestión de días.

La alergia es una respuesta exagerada de nuestro organismo cuando entra en contacto con determinadas sustancias provenientes del exterior. Con la llegada de la primavera se disparan las alergias por lo que es muy útil conocer aquellos hábitos alimentarios que ayudan a paliar sus efectos. Los siguientes consejos pueden ayudar a aquellas personas que sufren alergias en esta estación primaveral:

  • Comer cinco piezas o raciones de fruta y verdura al día con el fin de tener un adecuado nivel de antioxidantes. El té verde también es un complemento idea ya que también ayuda a mantener el nivel de antioxidantes.
  • Reducir el consumo de aceite de girasol y favorecer el consumo de aceite de oliva para alcanzar una dieta equilibrada en grasas ácidas.
  • Incrementar el consumo de ácidos grasos omega 3.
  • Comer todos los días alimentos probióticos, como el yogur.
  • Tomar alimentos con capsaicina, como el ajo. Esta sustancia favorece la secreción nasal eliminando sustancias alérgicas.
  • Aumentar las defensas del organismo a través del aumento del consumo de la vitamina C. Tomar zumos de naranja o manzana con miel es una sana forma de incrementar nuestras defensas. El té de echinacea también ayuda a mantener altas nuestras defensas.
  • Finalmente las infusiones de manzanilla o melisa también ayudan a paliar los efectos de las alergias.

La llegada de la primavera influye en el sueño, en nuestro rendimiento y también se ve afectada nuestra piel. La piel es la primera en sentir el cambio de estación, de ahí que su cuidado requiera especial atención. Hoy en día cada vez más mujeres tienen conocimiento de que existen acciones que ayudan a prevenir el envejecimiento de la piel en las distintas épocas del año. Los principales consejos para cuidar nuestra piel en primavera son:

Preparar la piel ante los primeros rayos del sol. Tomar precauciones para evitar largas exposiciones al sol que pueden dañar y envejecer la piel. Usar una crema protectora solar es lo más saludable para cuidar nuestra piel. Es importante escoger la crema más adecuada a nuestra piel para evitar un exceso de grasa o que nos reseque la piel.
Practicar deporte y ejercicio físico de forma regular con el objetivo de oxigenar el organismo, y por extensión la piel.
Con la llegada de la primavera llegan las alergias, por lo que si eres alérgica es necesario tomar precauciones, ya que algunas alergias pueden provocar irritaciones en el cutis.
Aprovechar el buen tiempo para estar más en contacto con la naturaleza. El aire libre y limpio mejora la piel.
Si tu propósito de este año es dejar de fumar, la primavera es el mejor momento ya que tu piel también te lo agradecerá. La nicotina daña de forma importante la piel.
Una dieta equilibrada que evite importantes cambios de peso ayuda a mantener una piel joven y sin arrugas.
Con el paso del tiempo la piel envejece por lo que en primavera es un buen momento para empezar a aplicarse productos que reduzcan el impacto del envejecimiento en nuestra piel.
Usar cremas hidratantes de día y de noche, para seguir manteniendo nuestra piel en buena forma. De la misma forma que en invierno se suelen aplicar cremas hidratantes más compactas, en primavera es más adecuado usar cremas más ligeras.
Es importante conocer la salud de la piel de nuestros familiares para prevenir y poder cuidar mucho mejor nuestra piel.