La importancia del mar es evidente ya que compone el 75% de nuestro planeta. En su interior, nos referimos al mar, se encuentran todos los minerales que el hombre conoce. Además gracias al agua de mar nuestro planeta aclimata la temperatura en unos rangos que son compatibles con la vida. El agua, no la del mar, es de lo que mayormente están compuestas nuestras células en el cuerpo humano.
Una de las principales ventajas para la salud es que el agua del mar es un disolvente, antibiótico y bactericida del primer orden. Su capacidad de disolución es enorme, ya que puede disolver la mayor parte de los sólidos, líquidos y gaseosos conocidos. Al mismo tiempo sus capacidades bactericidas hacen que las bacterias nocivas se reproduzcan, mientras que resulta inocuo para bacterias que ayudan a la vida.
Por otro lado también, en el sentido de acabar solo con las bacterias “malas”, es un antibiótico selectivo de gran potencia. Hay que recordar que los antibióticos creados por el hombre artificialmente pueden acabar con las bacterias, pero no hacen distingos entre las bacterias dañinas para la vida y las que no lo son.
Aprovechando que estamos en verano, nada mejor para la salud que darnos un chapuzón en la playa. Bañarse con agua de mar además de ser preventivo para muchas enfermedades logra que aquellas personas que tienen determinadas afecciones cutáneas puedan mejorar de las mismas. De hecho tantos son los beneficios del agua del mar que hace no tantos años los médicos recomendaban para ciertos tipos de afecciones ir a la playa a tomar los baños.

Intentar compatibilizar nuestras vacaciones con nuestro bebé no es un asunto fácil. Tenemos que tener en cuenta que el pequeño es un ser que prácticamente acaba de nacer y que necesita unos cuidados especiales. Intentar complementar eso con unas vacaciones en la playa puede ser difícil. Aquí os damos unos consejos para tener unas buenas vacaciones en la playa con nuestro bebé.

En caso de que el bebé tenga menos de 6 meses es conveniente que se encuentre en todo momento protegido del sol ya que una exposición al mismo le puede afectar negativamente. A pesar de que tengamos al bebé debajo de una sombrilla el reflejo de los rayos del sol le puede afectar ya que su piel todavía no tiene el grado de madurez necesaria para soportar la exposición al astro rey.
Si el bebé tiene más de seis meses la playa y el mar serán sumamente relajantes y estimulantes para él. Además de ir a la playa, el bebé, al estar con sus dos progenitores, estrechará los lazos de apego con sus padres lo cual redundará en una mejor socialización del bebé.
A la hora de manejar a un bebé en la playa lo primero que tendremos que tener en cuenta es seguir a rajatabla los horarios de exposición al sol del bebé. Es conveniente que el bebé se encuentre protegido en las horas de mayor luminosidad lo cual implica que nuestro pequeño deberá exponerse al sol, como mucho, de 9 a 11 horas por la mañana y por la tarde después de las 17:00 horas.
Llega el verano y seguramente nos desplazaremos muchos kilómetros para pasar nuestras vacaciones, quizás en la playa. Durante esos días de asueto no tendremos el gimnasio cerca de nosotros pero la playa también se puede convertir en un perfecto equipamiento para poder realizar actividades deportivas.

Para que la playa se convierta en nuestro gimnasio solo es necesario un poco de imaginación con lo cual estar de vacaciones en la playa ya nunca será un argumento válido para descuidar nuestra forma deportiva y nuestro cuerpo.
Una de las actividades deportivas más fáciles para realizar en la playa es andar por la orilla del mar. 30 minutos de caminata es uno de los ejercicios cardiovasculares más adecuados que se pueden llevar a cabo para mejorar nuestra salud general. El ser la orilla de la playa una superficie blanda evitará que desarrollemos contracturas o problemas en los tendones.
De este ejercicio existe una variante que hace que desarrollemos una fuerte musculatura en las piernas y podamos prevenir lesiones ya que tendremos que luchar contra la resistencia del agua. Además de esta manera las olas masajean nuestras piernas y reactivan la circulación.
Otra de las variantes de andar en la playa es andar mientras el agua golpea contra nuestro abdomen. De esta manera la resistencia que ofrece el agua y las olas permitirá que desarrollemos una potente musculatura abdominal lo cual es una “medicina” excelente para esos kilos de más que se suelen coger en verano.
Otro ejercicio muy adecuado para estas fechas en la playa es recoger conchas de la arena. El hecho del movimiento continuo de agacharse para recoger las conchas hace trabajar intensamente en tren inferior.
El entrenamiento en la playa es uno de los lugares que se idóneos para realizar actividad física deportiva en el verano. Hay una gran cantidad de preparadores – muchos de ellos profesionales – que durante el verano crea ex profeso para los equipos que entrenan circuitos de entrenamiento en la playa. Inclusive los deportistas amateurs pueden encontrar en la playa en verano un lugar dónde evolucionar atléticamente.

Las playas que además de arena contienen dunas son una opción excelente para planificar el entrenamiento físico de los equipos durante los días de verano. Además de conseguir que el entreno desde un punto de vista atlético sea adecuado también logran que los equipos varíen el lugar de entrenamiento.
Muchas escuelas de Oceanía ha basado desde hace muchos años el entreno equilibrado de los mediofondistas exclusivamente en las playas de dicho continente. Aunque la utilización de la playa durante todo el año no está extendido durante toda la temporada como ya se ha citado son muchos los equipos de diversas disciplinas deportivas que durante la temporada estival desarrollan sus actividades en las playas.
También hay que tener en cuenta que para que la playa se convierta en escenario de un entrenamiento es necesario que la misma reúna una serie de características determinadas, sobre todo en el que respecta a la extensión y seguridad.
Evidentemente una cala, por muy solitaria que se encuentre es muy difícil que permita que por su extensión pueda albergar a un equipo de atletismo o de rugby y que en la misma se pueda desarrollar un entrenamiento del tipo de los que requiere esos dos deportes ya que sería necesario que la misma tendría una extensión como la del campo dónde se desarrollan esos deportes.
Hemos entrado en el verano y el inevitable periodo de piscina y / o playa. A todos nos gusta lucir – quizás más a las féminas – un cuerpo que entre otras cosas no tenga ninguna muestra de exceso de peso. Muchas personas ante la temida operación bikini son capaces de hacer lo indecible por eliminar ese sobrepeso que han estado cultivando el resto del año.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que la pérdida de peso – a no ser las temidas e inoperantes dietas yo – yo – es una cuestión de tiempo. Todo proceso de pérdida de peso produce estrés, tanto corporal como mental y forzar la máquina de nuestro cuerpo nos puede traer efectos muy perniciosos para nuestra salud.
Un buen ritmo de pérdida de peso con una alimentación correcta se encuentra entre los 500 y 600 gramos por semana. Esta cantidad nos asegura una buena pérdida de peso (en un mes habremos bajado 2 kilos y 400 gramos) y además asegura que no se producirá el temido efecto rebote.
Otra de las cosas de las que hay que olvidarse es de la existencia de la magia. Esos productos o ejercicios que prometen resultados espectaculares – ya sea de pérdida de peso o de tonificación muscular para nuestro cuerpo – en semanas son sencillamente una mentira de mercachifle. Si vamos a iniciar una dieta, mejor que la misma provenga de un nutricionista o un médico endocrino.
Si nos decantamos por seguir una dieta para perder peso ante todo la misma tienen que ser variada en alimentos y rica en nutrientes. El nutricionista o el médico endocrino son las personas indicadas para elaborar una dieta que nos aporte equilibrio, todas nuestras necesidades nutricionales y además nos haga perder peso.
Aunque en el verano para hacer ejercicio se tienen que tomar una serie de precauciones (evitar las horas de más calor del día, hidratarse adecuadamente, no hacer ejercicio de gran intensidad) muchos destinos vacacionales, como por ejemplo la playa, son lugares muy propicios para poder continuar realizando actividad física.


Al correr en la playa en verano lo primero que estaremos consiguiendo es potencia. Las formas de correr por la playa son múltiples pero en todas ellas es conveniente cuidar tanto los tobillos como las rodillas para de esta manera evitar las lesiones que producen todo terreno irregular.
Otro de los problemas que podemos encontrar en la playa si corremos descalzos es que es posible que algún elemento que se encuentre en la arena pueda producir algún corte o herida. Si estamos haciendo un entrenamiento para prevenir cualquier tipo de herida lo mejor es hacerlo con zapatillas de running.
Trotar por la arena es mucho más dificultoso que andar simplemente. Para poder hacerlo es necesario realizar un esfuerzo especial y es necesario, por seguridad, que los músculos de las piernas estén fortalecidos por qué el trabajo de correr sobre la arena exige mucha intensidad muscular.
Es aconsejable que el trote sobre la arena se lleve a cabo con mucha precaución, sobre todo en las primeras sesiones ya que de ese modo se fortalecen los tobillos y se evitan esguinces que pueden acabar teniendo efectos desastrosos para el ejercicio atlético. Trotar por la playa hará que nuestro cuerpo experimente un gran bienestar.
Otra de las opciones consiste en correr por la orilla. Aunque pueda parecer que en esa franja de playa la dureza del terreno es mayor podemos tener peligro de lesión. Las ventajas de correr por la orilla son muchas: brisa marina, más ritmo, bienestar, menor calor y un largo etcétera.
Fuente: Runners | Imagen: mikebaird
El verano y el buen tiempo por lo general y a la mayor parte de la población nos da por comer menos y hacer deporte. Con los preciosos días que nos dispensa el verano nos entran ganas, ya sea en la playa, en el campo o en los parques de las ciudades, el hacer algo de ejercicio. Las opciones son muchas: voleibol playa, natación, senderismo, running, kayak y otros muchos deportes más.

Aunque suene paradójico, le hacer deporte en verano nos hará que estemos más descansados y relajados. Es lo que se conoce como descanso activo y que produce unos beneficios inmensos a nuestro organismo además de prevenir determinadas afecciones.
De cualquier modo hacer deporte en verano implica unas características ambientales que hay que tener en cuenta para que el hecho deportivo sea algo salutífero y no algo que nos provoque algún que otro contratiempo. El primer consejo – ya sea verano o cualquier otra época de año – es entrenar con regularidad. Hacer deporte no tienen que ser exclusivo de una estación del año determinada, sino de todo el año y con ello lograremos grandes cotas de bienestar
Durante el verano no es adecuado realizar ejercicio físico después de las comidas y mucho menos y estas han sido abundantes ya que puede ser perjudicial para nuestra salud. Tampoco es conveniente realizar ejercicio después de haber tomado el sol durante mucho tiempo. Para los deportes acuáticos si se tiene tendencia a padecer de otitis es conveniente aplicar sobre los pabellones auditivos aceite de almendras dulces o utilizar tapones aislantes.
Si estamos haciendo deporte en la piscina, playas, cauces o deltas de ríos hay que tener muy en cuenta las indicaciones que existen en las mismas. Estas indicaciones lo que pretenden es ante todo la seguridad de los bañistas y no están en vigor con el objeto de impedir el disfrute de las mismas.
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