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Furor es la palabra con la que mejor se puede definir lo que ha ocurrido con las pulseras de goma, un pasatiempo que ha traspasado el uso solo por parte de niños y, de algún modo se ha convertido en una especie de tendencia masiva en la que niños y adultos por igual lucen algunos de los miles de modelos que se pueden hacer.

Cómo hacer pulseras con gomas

No es que estemos ante algo nuevo, el hecho de tejer hilos o diferentes materiales para crear pulseras es un juego que lleva acompañando a los niños desde hace muchos años, sin embargo, la interpretación de este pasatiempo por parte de un avispado empresario malayo residente en EEUU, incorporando un pequeño bastidor funcional y utilizando gomitas de colores como material para trenzar, ha roto todos los moldes.

Cómo se hacen

Aunque existen muchas técnicas, es a partir del uso de un bastidor y una aguja, similar a las de hacer crochet y utilizando una sencilla técnica de trenzado (podemos encontrar decenas de ejemplos y vídeos en la red) como se obtienen los fantásticos resultados que podemos contemplar, en los que además, la imaginación y la creatividad en las mezclas e incorporaciones de otros elementos, genera productos únicos.

Podemos encontrar un buen número de propuestas de paquetes conjuntos en los que se incluye todo lo necesario para empezar inmediatamente a fabricar pulseras. Posteriormente las gomitas se pueden adquirir por separado para aprovechar los materiales del pack.

Otras opciones

Por supuesto, al calor de esta fiebre por las pulseras de goma han surgido múltiples interpretaciones que van desde aquellas que renuncian al uso del bastidor, hasta aquellas más artesanales en las que solo intervienen las gomitas y nuestros dedos.

En definitiva un divertimento de moda, para niños y no tan niños y con el que lograremos, además de pasar un buen rato, crear nuestras propias pulseras, collares, tobilleras, con nuestro sello de personalidad (o el de los más pequeños de la casa que suele ser lo habitual)

Imagen de flickr por mabadca

El Día del Padre es el momento ideal para demostrar a papá cuánto le quieren sus niños. Sin embargo, los pequeños pueden necesitar una guía o algunas ideas sobre qué regalar a papá. Desde aquí queremos proponeros tres regalos sencillos que se pueden hacer en casa y que incluirán la participación activa de toda la familia, papá excluido, lógicamente.

¡Comenzamos!

Trofeo del día del padre

Todo un clásico. Se puede comprar en una tienda, pero nunca será igual de personal que uno hecho a mano por el interesado. El proceso es muy sencillo, como explican desde Manualidadesinfantiles. Para comenzar necesitaremos los siguientes elementos:

  • Botellas de plástico y envases de yogur o vasos de plástico
  • Tijeras.
  • Pegamento. Si además se puede añadir una pistola de silicona caliente, mejor.
  • Papel y pintura
  • Pinceles.

El proceso es relativamente sencillo. Cortaremos las botellas por la mitad y después las colocaremos boca abajo encima de los envases de yogur, que actuarán como peana. Con el material sobrante de la botella haremos las asas de la copa, en caso de querer apostar por ese diseño. A continuación encolaremos el trofeo y lo cubriremos con el papel pintado para, finalmente, incluir los adornos que queramos. Este sería el resultado:

trofeos

El siguiente vídeo nos ofrece una fórmula alternativa para hacerlo

Un marco de fotos casero

Otro clásico en el que las alternativas son tantas como tu mente te permita imaginas. Para el más sencillo bastará con los siguientes materiales:

  • Un trozo de cartón grueso o gomaeva
  • Ocho palitos de madera similares a los que se utilizan en los helados
  • Dos tapones de corcho
  • Témperas y rotuladores

En primer lugar, tomaremos la medida de la foto. Recortaremos el cartón o la gomaeva dejando uno o dos centímetros extra en el borde. En la parte posterior pegaremos dos palos de madera  por lateral que previamente habremos decorado. Utilizaremos un poco más de gomaeva para añadir un elemento decorativo adicional a en uno de los laterales y los dos corchos servirán para hacer las veces de soporte.

marco

Bloc de notas personalizado

En un mundo donde los ordenadores y las Tablet PC se han convertido en las verdaderas agendas de casi todo el mundo, las agendas y blocs de notas físicos siguen teniendo su atractivo y pueden ser un regalo genial para papa. ¡Vamos a ver cómo se personaliza un blog de notas con pintura de pizarra!

Según explican desde Euroresidentes necesitaremos los siguientes materiales:

  • Un cuaderno a personalizar
  • Pintura de pizarra
  • Una brocha de esponja
  • Cinta de carrocero
  • Papel decorativo

En primer lugar cubriremos el borde de la libreta con cinta de carrocero para no manchar las hojas del cuaderno. A continuación pintaremos la tapa del cuadro con la pintura de pizarra y la dejaremos secar. Por último, decoraremos con la cinta o papel decorativo uno de los laterales.

Este es el resultado:

cuaderno

Y vosotros ¿Qué ideas tenéis para el Día del Padre?

Ofrecemos una guía paso a paso para elaborar este dulce típico y distintas variaciones que aportan originalidad. El proceso de elaboración del mazapán puede ser una buena excusa para pasar un rato con los niños y que hagan sus pinitos en el mundo de la repostería.

mazapan-nectar

Como en tantos otros ámbitos de la vida, aunque especialmente en lo que se refiere a la cocina, “cada maestrillo tiene su librillo”, con lo que las opciones planteadas en las próximas líneas representan una posibilidad tan válida como lo puedan ser muchas otras. Aunque en esencia la composición del mazapán es siempre la misma o muy parecida, existen diferentes tradiciones y posibilidadesde prepararlo. En cualquier caso, dada la cercanía de las fiestas, la elaboración de estos dulces típicos de Navidad puede ser una excusa para compartir un rato con los niños y que se familiaricen con el mundo de la repostería, además de crear una tradición navideña familiar a mantener en el futuro.

Tomando como referencia, por ejemplo, un número de cuatro comensales, se necesitan los siguientes ingredientes: 400 gramos de almendras molidas, otros 400 gramos de azúcar glasé, tres cucharadas de agua y dos claras de huevo. A ellos se les puede añadir para dar un toque de sabor, la ralladura de medio limón y también canela molida, aunque estos últimos componentes son opcionales.

En cuanto a la elaboración, en primer lugar habrá colocar el azúcar, las almendras y las tres cucharadas de agua en un bol. A continuación, quizá una de las partes más divertidas para los pequeños, toca amasar la mezcla durante varios minutos hasta lograr una masa uniforme. Ésta masa se dejará reposar durante un par de horas en lugar fresco. Después habrá que formar las figuritas y situarlas en una placa de horno. En un cuenco aparte, que también debe ser hondo, se depositan las claras de huevo y con una batidora de varillas se monta la clara a punto de nieve. Posteriormente, se pintan las figuras con esta clara. Para ello, puede utilizarse un pincel. Concluida la decoración, se introduce la placa en el horno durante una par de minutos a 200 grados de temperatura hasta que la superficie del mazapán quede dorada. Finalmente, se sacan del horno y se deja que las figuras se enfríen.

A partir de esta sencilla receta se pueden hacer diferentes variaciones dándole distinto formato a la masa de mazapán y adaptando el tiempo de horneado, dependiendo siempre del tamaño de la pieza. Así, por ejemplo, se pueden elaborar mazapanes empiñonados, que llevan la pasta recubierta con piñones; las delicias (con yema confitada); pasteles de yema (relleno de yema confitada) o las conocidas como anguilas. Éstas son mazapán modelado en forma de anguila, pero con relleno de fruta, batata, yema y cabello de ángel, y decoradas con frutas confitadas y clara de huevo.

En último lugar, respecto a la composición de este dulce típico de Navidad, cabe recordar que 50 gramos de mazapán contienen unas 250 calorías, y una figurita, dependiendo del tamaño naturalmente, unos 150. Estos dulces aportan también grasas (un tercio de su composición total), pero al ser de origen vegetal (las almendras) no implican riesgo para el colesterol. El resto del mazapán se compone de hidratos de carbono (azúcar) y proteínas procedentes de las citadas almendras.

Un alimento muy navideño pero no apto para quienes estén a dieta hasta las fiestas.

 

Fomentan la creatividad, son más educativos, estimulantes y seguros; y hasta respetuosos con el medio ambiente. Pero, además, están otra vez de moda. Vuelven los juguetes tradicionales de madera con todo su detallismo… y han venido para quedarse

Los juguetes tradicionales de madera están de moda, vuelve lo retro

¿Quién dijo que los niños sólo se entretienen con videojuegos? ¿Quién aseguró que los juguetes deben ser complejos para entretener a los pequeños? Si alguien se pronunció alguna vez en ese sentido, estaba equivocado. Así lo demuestra la realidad, ya que los juguetes de madera vuelven a estar de moda. Sin embargo, más allá de corrientes más o menos transitorias y del encanto retro que tienen los juguetes elaborados con este elemento natural, las ventajas de los juguetes tradicionales de madera respecto a los electrónicos o a los creados en otros materiales, como por ejemplo el plástico, son evidentes.

De entrada, los juguetes de madera, precisamente por estar elaborados con ese material, despiertan otros sentidos del niño además de la vista: el olfato (la mayoría de los juguetes apenas desprenden olor) y el tacto (la porosidad de la madera). De alguna manera, según apunta un estudio de la Universidad de British Columbia, el contacto de la madera acerca al ser humano a la naturaleza, aunque sea de forma inconsciente. Así, tocar los juguetes de madera puede resultar muy beneficioso para aquellos niños que viven en grandes núcleos urbanos, lejos de bosques, montañas y valles. De hecho, se ha relacionado el tacto de la madera con la reducción de los niveles de estrés. Quizá por ello la fidelidad de un niño a un juguete de madera suele durar más que la que demuestra en relación al resto.

Asimismo, dependiendo del sentido, tamaño y forma del juego de madera también se pueden lograr beneficios para resolver problemas, para las habilidades motoras o espaciales (los puzles, por ejemplo). También hay juegos que fomentan la conciencia imaginativa, que impulsan la coordinación entre la mano y el ojo, así como el reconocimiento de formas. Entre ellos, los de construcción o de montaje.

Así mismo, hay que tener en cuenta la calidez y la humanidad que despierta un juguete tradicional de madera frente a uno de plástico o a otro que implique simplemente contemplar una pantalla.

De la misma manera, la simplicidad del diseño de estos juguetes es crucial, ya que, en contra de lo que pueda parecer, según indican los expertos, cuanto más simples los juegues, más estimulan la creatividad natural del niño. ¿Cómo si no puede seguir teniendo éxito algo tan básico como una peonza?

Quizá por su elaboración artesanal, los juguetes de madera están repletos de detalles y suelen tener un acabado que distingue cada unidad de otra aunque pertenezcan al mismo modelo. Es más fácil que un niño lo sienta como suyo, como único, si percibe los matices que lo hacen distinto de todos los demás.

Además, los juguetes de madera tienen varias ventajas prácticas que tampoco debemos denostar: presentan menos riesgos de lesión que los de plástico y, al estar formados por un elemento muy resistente, las bacterias no pueden reproducirse con tanta facilidad; pero también están construidos con un material natural y renovable, con lo que son más respetuosos con el medio ambiente.

Por todas estas razones, marcas como IKEA, Janod o Momoll, por citar algunos ejemplos, llevan tiempo comercializando juguetes tradicionales de madera. Pizarras, muebles, fichas, puzles, letras y números, construcciones de todo tipo y hasta scalextrics o vías de tren. Todo vale, mientras sea en madera y se adapte a la edad del niño.

Debe de ser cierto que todo vuelve: el vinilo, la minifalda… y los juguetes de madera. O quizá, simplemente, es que nunca se fueron.

 

Pueden crearse en casa tantas tarjetas como imaginación se tenga para su elaboración: con fotos, adornos, dibujos y formas. La única condición indispensable para todas ellas es que vayan cargadas de buenos deseos

Manualidades en familia. Tarjetas de Navidad caseras y personalizadas

Las felicitaciones navideñas que más emoción causan en el receptor suelen ser las que llevan mayor carga de sinceridad. De la misma manera, la elaboración personal suele ser más auténtica que el mero hecho de realizar una compra. Así que partiendo de estas dos premisas, las mejores felicitaciones serán aquellas que se han realizado en casa. Cierto es que, en algunos casos, se darán unas ciertas limitaciones técnicas o de remate en la confección de la tarjeta (aunque no siempre, puesto que hay verdaderos manitas), pero ya se sabe que, en estos casos, la intención es lo que más cuenta.

No obstante, también se puede considerar la elaboración de tarjetas navideñas de felicitación como una excusa para pasar un rato en compañía de los amigos y la familia, en especial de los niños, puesto que seguramente serán los que más disfruten de esta actividad manual colectiva. Esta se puede unir a otras actividades navideñas como decorar la casa en familia o elaborar los dulces tradicionales con los pequeños de la casa.

Las posibilidades a la hora de crear la propia tarjeta de Navidad son casi infinitas: hay tantas como imaginación y creatividad tenga cada uno. Sobre la tarjeta se pueden pegar fotos, fijar adornos, ejecutar dibujos, realizar formas, etc. Incluso se puede componer un collage con varios de estos elementos. Veamos algunos ejemplos prácticos de tarjetas de felicitación con distintos grado de dificultad.

Por ejemplo, una de las opciones más sencillas consiste en pegar fotos (de uno mismo, de niños o bebés, de mascotas, de paisajes, etc.) sobre una cartulina de tonalidad clara y añadirle cinta de envolver regalo u otro tipo de tiras decorativas para que queden colgando. La foto puede haber sido retocada previamente por ordenador para aportar una pizca de humor o sátira a la imagen en cuestión.

Si son varios los niños que van a participar en la actividad, se puede cortar una cartulina (al igual que en el caso anterior, siempre clara o blanca para destacar los adornos) en varios trozos iguales y repartirlos. Cada crío puede pintar en uno de los trozos, se completa con una felicitación genérica en la carátula y después se pueden unir las distintas partes con hilo, previo agujereado simétrico de los laterales de las tarjetas.

Otra posibilidad muy sencilla consiste en hacer un collage con tres cartulinas de diferentes colores. Primero hay que tomar un rectángulo de un color, pegando encima otro un poco más pequeño y del segundo color, y un tercero con el último color de un tamaño más reducido todavía para que se dé una progresión en el tamaño de los rectángulos de mayor a menor. Después, los niños pueden pintar en el más pequeño, se añade una felicitación escrita a mano y ya estaría lista.

También se puede optar por contar en viñetas alguna escena típica de Navidad o alguna estampa que sea familiar para los presentes por alguna razón afectiva o de costumbre: por ejemplo, los familiares entrando en casa el día de Nochebuena o los Reyes Magos accediendo por la chimenea para entregar los regalos.

Recortar trozos de cartulina en forma de estrella y pegarlas sobre otra rectangular y añadir una felicitación es igualmente muy sencillo.

Otra opción es pegar un trozo de cartulina más pequeño sólo por los laterales sobre el centro de otra más grande, dibujar una chimenea que encaje en el hueco que quede y utilizar una lengüeta de cartulina con un Papá Noel dibujado en ella para fingir que baja por la chimenea para llevar los regalos.

Además de la estructura principal (forma de las cartulinas, dibujos, pinturas o fotografías), se pueden utilizar numerosos adornos: algodón teñido o no (ideal para la barba de los Reyes Magos o Papá Noel), cordones de zapato, purpurina o cualquier elemento que se pueda improvisar.

 

Con las fiestas ya cerca toca plantearse con qué decoración vamos a adornar la casa este año. A continuación proponemos tres posibilidades que, además, de económicas pueden ser divertidas para ser elaboradas con niños: una corona de corchos, un centro mesa con pinzas y un muñeco de nieve con bolas de poliexpan

Manualidades. Decoración de Navidad con ayuda de los peques

Dicen que la Navidad es una época para pasar en familia siempre que sea posible. Aseguran también que son los niños las que más disfrutan de esa fiesta. Así que, si nos atenemos a la sabiduría popular, ¿qué mejor forma de decorar la casa con adornos navideños que contando con la ayuda de los pequeños? Gracias a esa excusa tendremos la oportunidad de pasar un buen rato con ellos. Si, al mismo tiempo, se puede estimular su creatividad y su capacidad para ejecutar trabajos manuales, pues mejor aún.

Además, en una época como la actual, tampoco se debe denostar el pequeño ahorro que puede conllevar elaborar estos adornos en casa en vez de comprarlos. Aunque hay muchas posibilidades, proponemos tres ejemplos que son sencillos y baratos de crear, en los que pueden participar los niños casi de cualquier edad y cuyos elementos podemos tener en casa, a mano, o, cuanto menos, que se pueden conseguir sin esfuerzo.

  1. Corona de corchos. Para este primer ejemplo necesitaremos corchos, pegamento líquido o cola, un puñado de alfileres, un poco de cinta y unas tijeras por si hubiera que hacer algún retoque. También puede ser práctico un molde de cartón o de otro material que tenga forma circular para que nos sirva de referencia, pero no estrictamente necesario. Hay que ir uniendo los corchos con el pegamento intentando dejar los menos huecos posibles y así ayudar a formar una estructura de una cierta solidez. En las partes que veamos más endebles habrá que clavar los alfileres para dar consistencia. Éstos se pueden retirar al concluir la corona o no, dependiendo de la fiabilidad de la estructura. A continuación habrá que dejar que seque el pegamento y, después, se añadirá la cinta, bien en forma de lazo a un lado, bien en tiras. Al gusto, en definitiva. Existe también la opción de añadir pequeñas figuras o adornos diversos intercalándolas entre los corchos. Finalmente, no queda más que colgarla en una pared o en una puerta, o situarla en el centro de una mesa, una cómoda o sobre cualquier otro mueble similar. Elaborar la corona no es difícil, pero sí requiere una cierta paciencia pegar los corchos, sobre todo si se hace con niños. Es una actividad positiva para estimular sus capacidades manuales.

  2. Centro mesa con pinzas. En este caso se requerirán pinzas de colgar la ropa, una lata en conservas redonda, vacía, destapada y limpia; y cartulina o papel de una cierta solidez. Este ejemplo es realmente sencillo, ya que no habrá más que situar las pinzas alrededor de la lata dejando el menor espacio entre ellas; después, formar alguna figura del papel -de estrellas o corazones, por ejemplo- y adornar la estructura. También se puede rodear el centro de mesa con la cartulina, tanto por dentro como por fuera. En este último caso habría que fijarla a las pinzas con pegamento o con clips, horquillas, imperdibles o ganchos. Esta cartulina también puede ir decorada con pinturas o dibujos. El toque final puede darse colocando una pequeña planta en el hueco que queda en el medio del centro de mesa.

  3. Muñeco de nieve con bolas de poliexpan. El llamado corcho blanco da mucho juego, ya que se puede cortar, pintar y decorar. Sólo necesitaremos varias bolas de poliexpan de distintos tamaños (se pueden adquirir en tiendas de manualidades o de pinturas), pegamento o cola para fijarlas y la cantidad de adornos que podamos aportar al clásico muñeco: una zanahoria como nariz, botones para los ojos, un rotulador negro o pintura para la boca, un par de ramas o un palo de escoba partido por la mitad para los brazos, un sombrero, una bufanda, unos guantes, etc. El muñeco tendrá tantos detalles como imaginación le echemos a su creación.

 

¿Conoces alguna otra manualidad navideña apta para toda la familia? ¡Compártela con nosotros!

 

Esta cinta adhesiva proveniente de Japón, pero de origen chino en sus inicios, se utiliza en forma de celos decorados para multitud de motivos ornamentales en papelería, sobres, paquetes, adornos, etc.

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El washi tape es, al mismo tiempo, muy antiguo y tremendamente nuevo. Lo primero porque sus orígenes se remontan a algún momento indeterminado de la tradición china del que no se tiene fecha, pero sí de su introducción en Japón, entrada que se produjo a principios del siglo VII. La parte novedosa viene dada por el hecho de que, hasta 2006, el washi tape era utilizado exclusivamente por empresas de bricolaje y construcción. Dos años después, tras comprobar que personas ajenas a este sector utilizaban esta cinta adhesiva como adorno, una empresa japonesa pasó a comercializarla como en la actualidad se ha dado a conocer.

El término washi tape está formado por dos palabras, una japonesa y otra inglesa. Washi proviene, a su vez, de la unión de dos conceptos: uno que se relaciona con la armonía, con la paz, y el otro que significa papel. Después washi se una a tape, cinta en inglés. Literalmente, sería algo similar a ‘cinta de papel armonioso’.

Y es que el washi tape no es más que eso: una cinta adhesiva que se puede cortar con la mano para convertirla en celos que llevan toda clase de motivos decorativos. Este producto está fabricado con elementos naturales como plantas, bambú, trigo, cáñamo o arroz, y ahí radica su principal diferencia respecto al papel ordinario: no se utilizan materiales químicos en su proceso de producción. El washi tape cuenta, por una cara, con una superficie pegamentosa y, por la otra, con los más variados estampados. Este lado de la cinta es lo que ha provocado su éxito como elemento para diversas confecciones y manualidades. La posibilidad de poder escribir sobre ella es también una de las razones del auge de su demanda.

Estos dos últimos factores ‘abren la puerta’ para que el uso del washi tape sea casi ilimitado. Es posible decorar botes, latas, bombillas, tarros, vasos, posavasos, tazas, banderines, etiquetas, tarjetas, lápices, bolígrafos, cuadernos, cajas, paquetes, sobres, cajas, regalos, cuadernos, libros, marcos, álbumes de fotos, paredes, suelos, cristaleras, ventanas, teclas de ordenador, etc.

Además, carece de dificultad en su utilización, ya que ni siquiera se necesitan tijeras (aunque se puedan usar, por supuesto) y no hay que seguir ningún patrón, ninguna pauta en su forma, colocación o decoración. Cada diseño es libre, tanto, que prácticamente hay uno por cada usuario de washi tape.

A pesar de su corto recorrido comercial con el uso que se le da en la actualidad, en poco más de cinco años, el washi tape ha saltado sus fronteras originales en Japón, sin apenas esfuerzo, para expandirse por Europa, EEUU y la mayoría de los países occidentales con asombrosa facilidad.

El también llamado ‘celo japonés’ va muy unido a elaboración, fabricación y adorno caseros, así como es muy recomendable para las personas detallistas.

Si usted se siente identificado con este perfil, no lo dude, el washi tape está de moda y ha venido para quedarse.

Las manualidades en familia siempre son una buena excusa para estrechar las relaciones familiares y existen fechas especialmente propicias para ello, como puedan ser las Navidades que están al caer. Las navidades son sobre todo una época del año en que las manualidades – ya sean realizas por nosotros o compradas – nos invaden felizmente: árboles de navidad, espumillón, figuras de cartón, figuras de mazapán, belenes tradicionales o elaborados con chocolate.

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Quizás una de las manualidades más socorridas en estas navidades pueda ser elaborar un árbol de navidad que se pueden realizar con cartulina de una manera muy fácil y sobre todo lo más importante: en la creación del árbol de Navidad puede colaborar toda la familia. Por otro lado el árbol que construyamos puede ser de lo más sencillo a lo más elaborado.

Para la realización del árbol de Navidad necesitaremos cartulina de distintos tonos de verde, un marcador dorado, un compás, una tijera, una regla una pistola encoladora y cinta dorada. Con todo ello vamos a poder elaborar árboles de navidad de distintos tamaños y decoraciones. Las navidades también son propicias para llenar el lugar de la celebración de dibujos que bien podemos realizarlos nosotros o descargárnoslos de internet para posteriormente imprimirlos en papel adhesivo.

En internet encontraremos todo tipo de dibujos navideños, desde pesebres y el niño Jesús hasta Papá Noel, muñecos de nieve o renos que tiren del trineo de Santa Claus. No tenemos más que ponernos delante del ordenador y buscar ese tipo de estampas navideñas. De ese modo posteriormente podremos colorear las mismas como nosotros decidamos.

Imagen | Flickr(cassie_bedfordgolf)

Estamos a punto de entrar en carnavales y una de las actividades que más le suelen gustar a los niños es la elaboración de sus propias máscaras de carnaval. Es una actividad que se puede hacer en familia y que nos permitirá estrechar aún más los lazos con los pequeños que viven en nuestra casa.

 

Además se trata de una actividad que va a hacer la creatividad de los más pequeños logrando que aprendan haciendo las máscaras de carnal algunos rudimentos de pintura, manualidades y desarrollo de la creatividad. Para hacer unas buenas máscaras de carnaval tendremos que utilizar papel de cartón grueso, algodón, papel de seda de diversos colores y tener lápiz, tijeros y papel.

En el cartón dibujaremos un círculo – para ello se puede utilizar un plato – y lo recortaremos. Esa será la base de la cara de la máscara de carnaval. Después hay que dibujar y recortar los ojos, la nariz y la boca.

El algodón lo utilizaremos para pegar pequeños trozos en la parte de arriba de los ojos a modo de cejas; también pegaremos el algodón alrededor de la boca, encima de la nariz y en los pómulos. Con el papel de colores que tenemos cubriremos la boa con el de color rojo y los pómulos con el de color naranja.

Tras haber finalizado pondremos tres capas de papel y dejaremos secar. Para una máscara de carnaval se recomienda utilizar la mayor cantidad de colores posible ya que a los niños lo que más les gusta es que haya mucho colorido.