Tanto los deportistas como las personas con diversas lesiones tienen en la fisioterapia acuática un gran aliado para hacer frente a sus dolencias o las lesiones – bien puntuales, bien crónicas – que se producen a lo largo del tiempo. La fisioterapia acuática, a pesar de ser una disciplina bastante novedosa, se presenta como uno de los tratamientos más efectivos para hacer frente a problemas físicos o neurológicos.

La fisioterapia acuática, ahí reside una de sus principales bondades, reduce el peso del cuerpo a la hora de realizar la terapia por lo que los pacientes es pueden mover sin tener que hacer tanto esfuerzo por lo que es muy indicada para personas con movilidad restringida o con poco tono muscular.
Los ejercicios de fisioterapia acuática son de bajo impacto articular por lo que en muchas ocasiones no este tipo de terapia no es una opción, sino una necesidad para pacientes que no podrían realizar la rehabilitación con el peso de la gravedad debido a sus importantes lesiones.
Además la fisioterapia acuática reduce el tiempo necesario para recuperarse de las lesiones o de los males que se intentan tratar con la misma. El paciente, al ver que puede realizar una gran variedad de movimientos se motiva para seguir la terapia hasta su finalización, cosa que a veces no sucede con la fisioterapia tradicional.
Tampoco hay que desdeñar para que la terapia sea efectiva que para muchos pacientes el hacer la rehabilitación en la piscina tiene un componente lúdico que incide tanto en su bienestar físico como en su bienestar psicológico. Esta motivación hace que los resultados de las terapias de fisioterapia acuática sean mayores y más rápidos.
Hacer ejercicio es bueno para nuestro cuerpo y nuestra mente, siempre, claro está, que se realice de una manera adecuada. Si nos encontramos en un gimnasio es mucho mejor preguntar al monitor sobre el ejercicio específico que estamos haciendo que tener algún tipo de lesión debida a trabajar con más peso que el debido o a no realizar los gestos del ejercicio de una manera adecuada.

La actividad física en gimnasio suele provocar muchas lesiones musculares, tendinosas o de las articulaciones. Muchos de estos problemas se deben a que los ejercicios no se realizan de la manera adecuada y también debido a que se pone más peso que el adecuado. Hay que tener en cuenta que si es la primera vez que acudimos al gimnasio o llevamos mucho tiempo sin acudir a él la aclimatación a la rutina de ejercicios tiene que ser progresiva.
Muchos médicos refieren que las lesiones musculares que se producen en gimnasio son producto de un mal gesto al realizar alguna rutina o también a sobre esfuerzos puntuales, por lo cual si queremos estar libres de lesiones tendríamos que evitar tanto realizar las rutinas sin el debido conocimiento de las mismas y no utilizar más peso que el que nuestro cuerpo pueda asumir sin problemas.
Por último también conviene cambiar cada cierto tiempo de rutinas de ejercicio ya que se encuentra demostrado que la realización de los mismos ejercicios con el mismo peso puede llegar a provocar lesiones que inclusive se pueden llegar a convertir en crónicas.
Realizar actividad deportiva en verano hace necesario el tomar una serie de precauciones que fundamentalmente están relacionadas con la mayor temperatura ambiental, las horas de luz de las que disponemos y con la dieta. Extremar ciertas precauciones a la hora de entrenar en verano puede lograr que la actividad deportiva en esta estación del año pueda ser similar a la que realizamos en otras estaciones del año.
El primer consejo tiene que ver con la hidratación. El aumento de temperaturas está relacionado con una mayor deshidratación a la hora de hacer ejercicio. En verano, mientras se realiza deporte, hay que recodar el hidratarse con regularidad con anterioridad a realizar el ejercicio, durante – para mantener el equilibrio hídrico – y después. Una cantidad de medio litro de agua antes de realizar la actividad deportiva conlleva el poder realizar la misma sin sobresaltos.
Otra cosa que hay que tener en cuenta es la de cambiar de horario, evitando las horas centrales del día que son las de mayor calor. Sobre todo hay que evitar el exponer el cuerpo al sol siendo las mejores horas del día por la mañana temprano, por la tarde o por la noche.
La elección del lugar dónde llevar a cabo la actividad deportiva también es importante. Es mejor realizar el entrenamiento en lugares al aire libre mejor que cerrados que tengan mala ventilación. Actividades como el spinning tienen que realizarse en salas que estén bien ventiladas. La piscina está muy indicada para esta época del año.
Otro consejo práctico para hacer deporte con seguridad en verano es el de bajar la intensidad y elegir actividades de medio o bajo impacto para evitar en lo posible el esfuerzo excesivo. Actividades deportivas como el yoga o Pilates están muy indicadas en esta época del año.
El tener unos abdominales perfectos la mayor parte de las veces es producto, más que de la genética de un entrenamiento adecuado y constante de esa parte de la musculatura corporal. Otros elementos que inciden en la calidad de los mismos es la dieta, la hidratación y el descanso. Ahora que llega el verano quizás sea momento en mejorar el aspecto de nuestros abdominales.

Uno de los elementos que incidirán en la calidad de nuestros abdominales es que los ejercicios para tonificarlos se encuentren correctamente ejecutados y con seguridad. Es importante, si no somos expertos en muscular esta parte de la anatomía, el aprender a ejecutar los ejercicios correctamente e incluso solo ejecutar, en las primeras fases del entrenamiento, los movimientos básicos.
Uno de los errores más comunes a la hora de ejecutar los ejercicios es la postura del cuerpo. Nunca hay que poner las manos en la nuca y doblar completamente la espalda. El cuello siempre tiene que estar recto en línea con el tronco y la barbilla elevada nunca tiene que pegar en el pecho. El cuello siempre hay que tenerlo recto en línea con el tronco y la barbilla elevada nunca debe pegar al pecho.
La contracción abdominal el tronco debe subir sin que se doble el cuello y nunca hay que elevar el cuerpo usando los músculos lumbares. Los movimientos en los ejercicios abdominales tienen que ser lentos y controlados y llevados a cabo con equilibrio. Aunque el hacer los ejercicios lentamente es más cansado también es mucho más eficaz y seguro.
El mantener un instante la posición de máxima contracción permite un mejor trabajo en la musculatura y permite el desarrollo de su potencia, además de prevenir lesiones. El no realizar correctamente los ejercicios puede redundar en que se produzca una lesión.
Aunque en el verano para hacer ejercicio se tienen que tomar una serie de precauciones (evitar las horas de más calor del día, hidratarse adecuadamente, no hacer ejercicio de gran intensidad) muchos destinos vacacionales, como por ejemplo la playa, son lugares muy propicios para poder continuar realizando actividad física.


Al correr en la playa en verano lo primero que estaremos consiguiendo es potencia. Las formas de correr por la playa son múltiples pero en todas ellas es conveniente cuidar tanto los tobillos como las rodillas para de esta manera evitar las lesiones que producen todo terreno irregular.
Otro de los problemas que podemos encontrar en la playa si corremos descalzos es que es posible que algún elemento que se encuentre en la arena pueda producir algún corte o herida. Si estamos haciendo un entrenamiento para prevenir cualquier tipo de herida lo mejor es hacerlo con zapatillas de running.
Trotar por la arena es mucho más dificultoso que andar simplemente. Para poder hacerlo es necesario realizar un esfuerzo especial y es necesario, por seguridad, que los músculos de las piernas estén fortalecidos por qué el trabajo de correr sobre la arena exige mucha intensidad muscular.
Es aconsejable que el trote sobre la arena se lleve a cabo con mucha precaución, sobre todo en las primeras sesiones ya que de ese modo se fortalecen los tobillos y se evitan esguinces que pueden acabar teniendo efectos desastrosos para el ejercicio atlético. Trotar por la playa hará que nuestro cuerpo experimente un gran bienestar.
Otra de las opciones consiste en correr por la orilla. Aunque pueda parecer que en esa franja de playa la dureza del terreno es mayor podemos tener peligro de lesión. Las ventajas de correr por la orilla son muchas: brisa marina, más ritmo, bienestar, menor calor y un largo etcétera.
Fuente: Runners | Imagen: mikebaird
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