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Los niños que son amamantados tienen un mayor resistencia a múltiples enfermedades, incluso al llegar a adultos, y hace, además, que estén mejor alimentados. La OMS, entre muchos organismos internacionales y nacionales, recomienda dar el pecho con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia.

Beneficios de la lactancia en la Semana Mundial de la Lactancia

“Existen evidencias científicas de que los niños que no son amantados presentan una mayor incidencia de enfermedades respiratorias, otitis, gastroenteritis, diarrea, infecciones de orina, meningitis o síndrome de muerte súbita del lactante. Para hacernos una idea, el riesgo de ingreso hospitalario en niños no amamantados es cinco veces mayor que en niños amamantados y el riesgo de contraer gastroenteritis es catorce veces superior. Además esta protección no se reduce sólo a la infancia si no que perdura en la edad adulta”, explicaLaura Villanueva, profesional de la consulta de lactancia del Hospital Quirón Valencia.

Por su parte, un organismo de la importancia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna de manera exclusiva hasta los seis meses de edad del bebé y, a partir de ahí, aquélla debe ser complementada con otros alimentos sólidos, como purés de frutas y verduras, a modo de complemento de la lactancia materna durante dos años o más. El hecho de que existan evidencia científicas favorables a la lactancia materna es, seguramente, una de las razones que lleva al 80% de las embarazadas en España a preferir amamantar.

“La lactancia materna es una de las formas más eficaces de asegurar la salud y la supervivencia de los niños. Combinada con la alimentación complementaria, la lactancia materna óptima previene la malnutrición y puede salvar la vida a cerca de un millón de niños. Si se empezase a amamantar a cada niño en la primera hora tras su nacimiento, dándole solo leche materna durante los primeros seis meses de vida y siguiendo dándole el pecho hasta los dos años, cada año se salvarían unas 800.000 vidas infantiles”, recuerdan desde la OMS con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia, que se celebra del 1 al 7 de agosto.

La OMS enumera una serie de ventajas sobre la lactancia materna:

  • Debe comenzar en la primera hora de vida.
  • El amamantamiento debe hacerse a demanda, siempre que el niño lo pida, de día y de noche.
  • La leche materna es el alimento ideal para los recién nacidos y los lactantes, pues les aporta todos los nutrientes que necesitan para un desarrollo sano. Es inocua y contiene anticuerpos que ayudan a proteger a los lactantes de enfermedades frecuentes en la infancia.
  • La lactancia materna también es beneficiosa para las madres. La lactancia materna exclusiva funciona como un método natural (aunque no totalmente seguro) de control de la natalidad (98% de protección durante los primeros seis meses de vida). Reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovario en el futuro, ayuda a las mujeres a recuperar más rápidamente su peso anterior al embarazo y reduce las tasas de obesidad.
  • Además de los beneficios inmediatos para los niños, la lactancia materna propicia una buena salud durante toda la vida. Los adolescentes y adultos que fueron amamantados de niños tienen menos tendencia a sufrir sobrepeso u obesidad. Son también menos propensos a sufrir diabetes de tipo 2 y obtienen mejores resultados en las pruebas de inteligencia.
  • Las preparaciones para lactantes no contienen los anticuerpos que hay en la leche materna.
  • Globalmente, la lactancia materna y los antirretrovíricos pueden mejorar considerablemente las posibilidades del niño de sobrevivir sin verse infectado por el VIH.
  • Amamantar es algo que se aprende y, de hecho, muchas mujeres tienen problemas al principio. El dolor en los pezones y el temor a no tener leche suficiente para mantener al bebé son problemas corrientes. Los centros de salud que apoyan la lactancia materna -ofreciendo a las nuevas madres asesores formados al efecto- propician tasas más altas de esta práctica.
  • Las madres necesitan tener en su trabajo o cerca de él en un lugar seguro, limpio y privado para poder seguir amamantando a sus hijos. Se puede facilitar la lactancia materna adaptando las condiciones de trabajo, por ejemplo mediante la baja por maternidad remunerada, el trabajo a tiempo parcial, las guarderías en el lugar de trabajo, las instalaciones donde amamantar o extraerse y recoger la leche, y las pausas para dar el pecho.

Imagen de Flickr por Daquella manera

La OMS recomienda a todas las madres la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida de sus hijos con el objetivo de fortalecer el crecimiento, desarrollo y salud de manera óptima. Además, considera que también es apropiada hasta los dos años o más, siempre que se complemente con otros alimentos nutritivos.

Las recomendaciones de la OMS para la lactancia materna

La OMS y UNICEF recomiendan:

  • Inicio inmediato de la lactancia materna en las primeras horas de vida.
  • Lactancia exclusivamente materna durante los primeros 6 meses de vida.
  • Introducción de alimentos complementarios seguros y nutricionalmente adecuados a partir de los 6 meses, continuando la lactancia materna hasta los 2 años o más.

La leche materna resulta una fuente básica de energía y nutrientes para los niños hasta los 23 meses. Su valor es tan elevado que puede aportar de hecho más de la mitad de las necesidades energéticas entre los seis y los 12 meses y prácticamente un tercio entre los 12 y 24 meses. La lactancia exclusiva durante los seis primeros meses se recomienda como alimento único para cubrir las necesidades del bebé siempre que sea posible.

Lactancia materna exclusiva los seis primeros meses

Todos los estudios realizados en los últimos años sobre este particular señalan en la dirección apuntada por la OMS.

Diferentes estudios apuntan a que la alimentación exclusiva de leche materna, sin presencia de otros alimentos y líquidos, durante los seis primeros meses de vida del niño presenta ventajas importantes con respecto a la lactancia exclusiva mantenida sólo durante tres o cuatro meses y combinada posteriormente con otros alimentos. Los beneficios no sólo tienen carácter físico, sino que también afectan a su desarrollo emocional. Además, afectan tanto a la madre como al pequeño.

Entre las principales ventajas en el caso del niño, se encuentra una reducción notable del riesgo de infecciones gastrointestinales. Mientras, ayudan a la madre a logar una pérdida de peso más rápida tras el parto, así como un retraso del retorno de las menstruaciones.

Lo que ningún estudio ha conseguido demostrar es que la lactancia materna tenga efectos negativos, si bien es cierto tampoco se ha demostrado que haya más reducción de riesgo sobre otras enfermedades ni infecciones.

Es muy interesante prestar atención a esta recomendación de la OMS, ya que este organismo sigue atentamente los resultados de nuevas investigaciones y dispone de un procedimiento para reexaminar cada poco tiempo sus recomendaciones. De hecho, las directrices se actualizan mediante revisiones sistemáticas acompañadas de una evaluación de la calidad de los datos, proceso que trata de garantizar que las recomendaciones hechas estén basadas en los mejores datos disponibles y no estén sujetas a conflictos de intereses.

Y vosotras ¿Qué opináis de la lactancia materna?

Imagen de © evgenyatamanenko – Fotolia.com

La falta de información sobre la postura del bebé y el amamantamiento indoloro son las principales causas que llevan a las madres a evitar esta práctica, especialmente en el caso de los prematuros y al comienzo del establecimiento de la lactancia

 

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna de manera exclusiva hasta los seis meses de edad del bebé y, a partir de ahí, aquélla debe ser complementada con otros alimentos hasta, al menos, los dos años. El hecho de que existan evidencia científicas favorables a la lactancia materna es, seguramente, una de las razones que lleva al 80% de las embarazadas en España a preferir amamantar. Sin embargo, llegado el momento, el porcentaje de las madres que hace efectiva la lactancia se reduce al 65% del total. Además, el 76% de mujeres comienza dando el pecho, un 44% continúa haciéndolo en exclusiva hasta los tres meses y sólo un 40% lo hace a los seis meses, ya sea de forma exclusiva o mixta.

 

¿Por qué se registra esa disminución entre las mujeres que, de entrada, apuestan por la lactancia materna y las que, a posteriori, la realizan? “La causa principal de este fracaso en la lactancia es debido a una falta de apoyo e información en estos primeros momentos, que son fundamentales para el buen establecimiento de la lactancia”, explica Laura Villanueva, profesional de la consulta de lactancia del Hospital Quirón Valencia.

 

Los problemas más frecuentes se plantean al comienzo del establecimiento de la lactancia, cuando los niños son prematuros o si la madre tiene dificultad para conseguir una postura eficiente e indolora. Según Paloma de Miguel, especialista de la consulta de lactancia del mismo centro, “las consultas más frecuentes están relacionadas con el dolor en el pecho: si la postura del bebé es inapropiada puede causar dolor y dañar el pezón, así que ayudamos a corregirla no sólo por el bienestar de la madre, sino también porque aumenta la efectividad de la extracción de leche por parte del bebé y por tanto, la producción de la madre. El objetivo es conseguir que las tomas sean completamente efectivas, indoloras y placenteras. En cuanto a los bebés prematuros, lo importante es establecer y mantener la producción de leche cuando todavía no es posible la alimentación directa al pecho”, añade.

 

En opinión de estas profesionales las mujeres que deseen amamantar a sus bebés deben:

         1) Informarse desde el embarazo.

         2) Confiar en ellas mismas, en su capacidad para amamantar a sus bebés y en la capacidad de sus bebés para saber lo que tienen que hacer como crías de mamífero que son.

         3) Olvidarse del reloj.

            4) Saber que amamantar no debe producir dolor. No es cierto que el pezón tenga que ‘hacer callo’ o que ha de doler al principio. Si duele es porque hay un problema que en la mayoría de las ocasiones tiene una rápida solución. En ese caso lo mejor es buscar ayuda especializada para actuar a tiempo y solventarlo cuanto antes.

         5) Disfrutar de la lactancia, de esos momentos únicos y de complicidad con sus hijos. Que les miren a los ojos y fortalezcan ese vínculo tan especial que se establece.

        

Respecto a las ventajas de la lactancia materna frente a la artificial, Laura Villanueva manifiesta que “existen evidencias científicas de que los niños que no son amantados presentan una mayor incidencia de enfermedades respiratorias, otitis, gastroenteritis, diarrea, infecciones de orina, meningitis o síndrome de muerte súbita del lactante. Para hacernos una idea, el riesgo de ingreso hospitalario en niños no amamantados es cinco veces mayor que en niños amamantados y el riesgo de contraer gastroenteritis es catorce veces superior. Además esta protección no se reduce sólo a la infancia si no que perdura en la edad adulta”, concluye la especialista.

La ingesta de agua por parte de bebés se inicia con el comienzo de la alimentación complementaria (todo aquello que no sea lactancia materna). Suele ser a partir de los seis meses, aunque la edad es variable, y también dependerá de que el crío la acepte o no, es decir, de si le basta con el pecho o necesita más líquidos

 

 Cuándo empiezan a beber agua los bebés

 

No hace falta más que echar un vistazo a los foros de maternidad en Internet para darse cuenta de que una cuestión tan evidente para un adulto como es beber agua ocupa y preocupa a los progenitores de los más pequeños. Los debates sobre la lactancia materna y su convivencia u oposición con el biberón suelen acaparar el protagonismo, pero algo que parece tan nimio como la edad adecuada a la que un bebé debe comenzar a tomar agua, aparece igualmente como uno de los temas recurrentes.

 

¿Cuándo empiezan a beber agua los bebés? En general, los especialistas consideran que la edad adecuada es aquella que tiene el crío cuando se inicia en el consumo de la llamada alimentación complementaria, es decir, todo aquello que no sea la lactancia materna: biberones con purés, con cereales etc.

        

No obstante, tal y como confirman desde el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, aunque el bebé en cuestión esté ya ingiriendo alimentación complementaria, que se le ofrezca agua no quiere decir que la vaya a tomar, puesto que si toma pecho a demanda entre horas y también antes del puré o la fruta, lo más habitual es que no necesite el aporte del agua y la rechace de manera reiterada.

 

Esta situación entra dentro de los parámetros normales, con lo que no debe causar preocupación en los padres si el bebé rechaza el agua. La edad de los seis meses suele tomarse como referencia en el inicio de la alimentación complementaria, pero no significa que, de forma automática, el bebé deba beber agua al alcanzar ese tiempo de vida. De hecho, en algunos casos, la toma de agua no se produce hasta que el año de edad está ya cerca.

 

De lo expresado anteriormente se colige que no se debe forzar al bebé a beber agua y habrá que tener en cuenta su reacción (si la acepta o no cuando se le ofrece) para determinar si la necesita.

 

En cuanto a la frontera de los seis meses, no es aconsejable franquearla, ya que, hasta ese momento, recibirá toda la hidratación que necesita de la leche materna o la leche del biberón, incluso en climas considerados calurosos. Dar demasiada agua a un bebé menor de seis meses puede interferir en la absorción de los nutrientes de la leche por parte de su organismo y puede causarle también una sensación de saciedad, lo que reducirá su deseo de alimentarse.

 

Aunque resulta bastante excepcional, un bebé que beba gran cantidad del líquido elemento puede sufrir una intoxicación por agua, que puede provocar convulsiones e incluso un estado de coma. La intoxicación por agua sucede cuando la ingestión de una cantidad excesiva de agua diluye la concentración de sodio en el cuerpo. Agregar demasiada agua en la preparación del biberón no sólo implica un riesgo de intoxicación, también significa que el bebé está recibiendo menos nutrientes de los que necesita. Únicamente se debe incorporar la cantidad de agua recomendada.

        

A partir de los seis meses de edad, el bebé puede tomar pequeños tragos de agua si tiene sed. Sin embargo, si se le da demasiada podría causarle dolor de tripa. Más allá del primer año de vida, si el crío ya ingiere alimentación complementaria, puede tomar tanta agua como desee.

 

La expulsión de una mujer que daba el pecho a su bebé en una de las tiendas de la cadena dio alas al movimiento que defiende la aprobación de leyes que protejan el amamantamiento materno en público

 

El 10 de agosto de 2013 una mujer que estaba amamantando a su bebé de siete meses fue expulsada de la tienda que Primark tiene en Sevilla. “Política de la empresa”, le dijeron. Tras denunciarlo en las redes sociales, varias madres de diferentes ciudades revelaron que también habían sido invitadas a abandonar las instalaciones de la cadena de moda cuando daban el pecho a sus hijos, ya que, desde el punto de vista de la compañía, esta actividad podía incomodar a otros clientes (así, al menos, lo expresaron los empleados que procedieron a echarlas).

 

Las consecuencias del 'caso Primark' sobre la lactancia materna en público

 

         Aquella fecha supuso un antes y un después en la defensa que varios colectivos desarrollan para que se dé amparo legal a esta práctica. De esta manera, seguramente sin buscarlo, Primark alentó este movimiento, que, tras aquel incidente, cristalizó en la creación del grupo ‘Lactancia en libertad’. Según definen sus propios creadores, esta asociación “está formada por un  grupo de madres y padres que lucha por eliminar las barreras  que impiden amamantar en público y poder así alimentar a sus bebés e hijos con total libertad y a demanda, tal y como recomienda la Organización Mundial de la Salud”. 

El objetivo de ‘Lactancia en libertad’ es “promover la creación de una ley que proteja la lactancia materna en público similar a la existente en países como Reino Unido, así como apoyar y asesorar a mujeres que se hayan visto discriminadas  por el simple hecho de alimentar a su hijo”. El principal argumento de este colectivo es que se debe priorizar la necesidad de alimentación del niño frente a las posibles ofensas que pueda suscitar la contemplación de un pecho en público. Numerosas asociaciones se han adherido a este movimiento haciendo hincapié en lo absurdo que resulta, en su opinión, hacer esperar a un bebé hambriento con ese argumento.

El llamado ‘caso Primark’ puso de manifiesto, una vez más, la fuerza de las redes sociales, puesto que, a partir del incidente ocurrido en Sevilla, más de mil personas se unieron a este movimiento. A continuación, se organizó una protesta a escala nacional frente a diecisiete establecimientos de Primark en España con el objetivo de hacer entrega de una queja conjunta y  de recoger firmas que permitan promulgar una ley que ampare a las mujeres para alimentar a sus hijos donde y cuando sea necesario. “A partir de ahí, las personas encargadas de organizar la protesta en las diferentes ciudades decidimos que debíamos continuar para conseguir la normalización de la lactancia en público ante lo relativamente frecuente de los casos de discriminación, y  no centrarnos sólo en Primark, sino yendo mucho más allá; luchar por conseguir una ley y continuar para proteger a las madres que pudieran ser discriminadas”, desarrollan desde ‘Lactancia en libertad’.

En lo que se refiere al caso que desató la polémica, la firma irlandesa de moda mantuvo silencio durante semanas, hasta que, viendo el clamor generado por su política, la madre expulsada del establecimiento de Sevilla recibió una disculpa personal de la directiva de la empresa, aunque el hecho fue calificado como un mero “malentendido”.

        

Para más información: www.lactanciaenlibertad.org

Los beneficios de la lactancia materna podríamos de algún modo repartirlos en tres grupos; por un lado lo que atañe a la salud del lactante, por otro lado lo relativo a la salud de la madre, y por último el beneficio conjunto o general.

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En lo referente a la salud del lactante, y siempre partiendo de la base de cuestiones comprobadas, la leche materna viene a estimular el sistema inmunológico, protegiendo a los bebés de elementos como las bacterias y virus, con lo que se adquiere una mayor fortaleza ante las infecciones más comunes, presentando no sólo un rango menor en número de infecciones, sino que, cuando estas se producen, resultan menos virulentas.

Por otro lado, son muchos los indicios de un menor índice de afectación de un gran número de enfermedades crónicas infantiles en niños alimentados a través de la lactancia materna, así como el favorecimiento de cuestiones como un buen desarrollo de los dientes, incluso con relación en la prevención de caries. A esto hay que añadir una buena ayuda a un sistema digestivo óptimo, teniendo en cuenta cuestiones como la riqueza en probióticos de la leche materna.

En general también se pueden asociar a la lactancia materna y la salud del lactante otras cuestiones como por ejemplo la reducción del riesgo de obesidad, una mejor respuesta inmunitaria (por ejemplo a la hora de las vacunaciones) y en general una proyección a futuro de un adulto más saludable.

Desde el punto de vista de la salud de la madre y a partir de la liberación de oxitocina que se produce en el momento de la lactancia, se favorecen cuestiones como la recuperación del tamaño uterino, y, una menor pérdida de sangre tras el parto. Esto repercute, a su vez,  en la limitación de efectos secundarios como la anemia, por otro lado la lactancia influye en la inhibición de la ovulación, lo que a su vez causa efecto ya que proporciona un ahorro importante de hierro directamente relacionado con la mentada posibilidad de sufrir anemia.

Otras cuestiones también relacionadas como beneficios para la salud de la madre dentro la lactancia materna son por ejemplo los menores riesgos sobre cáncer de mama o cáncer de ovarios, la aceleración metabólica que se produce en la lactancia y que favorece el aumento del calcio previniendo cuestiones como la osteoporosis, etcétera.

A todo esto debemos sumar, como decíamos, cuestiones generales relacionadas tanto con la madre como con el bebé, e incluso con la familia en general, cuestiones como por ejemplo la implicación y favorecimiento de la relación madre e hijo o el menor índice de depresión posparto, sin olvidar otras cuestiones como el hecho de evitar la preparación de leches artificiales (con los problemas laterales que este hecho puede proporcionar) así como, tampoco desdeñable menos hoy en día, un ahorro económico más que notable que supera tranquilamente los 1200 euros anuales.

Fuente:    Flickr    Imagen: por Sanutri, alimentación para tu bebe

¿Existe una relación directa entre la lactancia y un mayor nivel de inteligencia? Diferentes investigaciones sugieren que la leche materna contiene todos los nutrientes necesarios para no limitar ni retrasar el desarrollo intelectual de los niños.

Un estudio demuestra que la lactancia materna mejora el desarrollo cerebral de los bebés

La lactancia materna mejora el desarrollo cerebral de los niños. De hecho, aquellos que fueron amamantados tienen un coeficiente intelectual mayor, según algunos estudios. Es importante recordar que las cifras de mejora del coeficiente intelectual en los pequeños se refieren a promedios que representa a cientos de personas, y no al efecto que la lactancia materna pueda tener sobre un niño de forma particular.

Los estudios han demostrado que los niños que son amamantados obtienen mejores calificaciones en  el colegio, incluso teniendo en cuenta otros factores que influyen en el rendimiento escolar. Las diferencias intelectuales entre los niños amamantados y aquellos que fueron alimentados con leche de fórmula se suelen atribuir a la mayor participación  e interacción asociada con la lactancia materna y al hecho de que de que las madres que amamantaron estaban mejor educadas y más centradas en el niños.

En la actualidad, existen evidencias de cómo los nutrientes que contienen la leche materna aumentan las capacidades intelectuales de los niños. Uno de los ingredientes clave en la leche materna es el ácido graso DHA (ácido docosahexaenoico). El DHA es esencial para el crecimiento, desarrollo y mantenimiento del tejido cerebral. El tejido cerebral analizado en diferentes estudios muestra como los niños que fueron amamantados disponen de una mayor concentración de DHA, siendo esta más alta cuanto más tiempo duró la lactancia materna.

El colesterol es otro ingrediente básico para el desarrollo óptimo del cerebro. La leche materna contienen una gran cantidad de colesterol, mientras que podemos encontrar formulas infantiles donde en la etiqueta se remarca “bajo en colesterol”, limitando el aporte de este nutriente a los recién nacidos.

Durante los dos primeros años de vida el cerebro crece rápidamente y las experiencias diarias hacen que se fortalezca cada día. Las neuronas crecen y se multiplican con cada nueva experiencia, cada vez que un niño interactúa con el medio ambiente, su cerebro crea nuevas conexiones entre neuronas. La lactancia materna proporciona al cerebro del niño la materia prima necesaria para que el crecimiento, la capacidad de aprendizaje y la plasticidad del cerebro se desarrollen con todas las garantías.

 Imagen: Galería Flickr Raphael Goetter

La semana mundial de la lactancia materna fue instaurada en 1992 oficialmente por OMS y UNICEF y es el movimiento social más extendido y asentado en defensa de la lactancia materna.

Los adultos amamantados cuando eran bebés son menos propensos tener obesidad

La OMS recomienda la lactancia materna exclusivamente durante los primeros seis meses de vida. A los seis meses, los alimentos sólidos, como puré de frutas y verduras, se irán introduciendo poco a poco en la alimentación del bebé con el  objetivo de complementar la lactancia materna hasta los dos años de edad o más. Además debemos tener en cuenta que (quitar los guiones) la lactancia materna debe comenzar en la primera hora tras el nacimiento   y ha de ser ‘a demanda’, con la frecuencia que el niño desee día y noche. En la medida de lo posibles,  evitaremos biberones y chupetes

La leche materna es el alimento ideal para los recién nacidos y lactantes, ya que provee a los bebés todos los nutrientes que necesitan para un desarrollo saludable. Además, es segura y contiene anticuerpos que ayudan a proteger a los pequeños de enfermedades comunes de la infancia como la diarrea y la neumonía, las dos causas principales de mortalidad infantil en todo el mundo. La leche materna es accesible y no tiene costes económicos, lo que ayuda a asegurar que los niños reciben una nutrición adecuada.

La lactancia materna también beneficia a las madres. Utilizara como fuente de alimento único se puede convertir en un método anticonceptivo bastante eficaz (98% de protección en los primeros seis meses después del nacimiento). También reduce el riesgo de cáncer de ovario en las madres y ayuda a las mujeres a que vuelvan a su peso anterior al embarazo más rápido.  por si fuera poco, otra gran ventaja es que  disminuye la tasa de obesidad.

Más allá de los beneficios inmediatos para los niños, la lactancia materna contribuye a una vida de buena salud. Los adolescentes y los adultos que fueron amamantados cuando eran bebés son menos propensos a tener sobrepeso u obesidad. El uso de la lactancia materna como alimento para el recién nacido también previene de enfermedades como la Diabetes Tipo II y mejora los resultados en las pruebas de inteligencia.

La alternativa a la lactancia materna que nos ofrece el mercado es la llamada leche de fórmula, pero ésta no contiene los anticuerpos presentes en la leche materna. A esto hay que añadir la posibilidad de que la fórmula infantil no esté preparada adecuadamente. Existen riesgos derivados de la utilización de agua no potable y equipos no esterilizados o la posible presencia de bacterias en la fórmula en polvo. La desnutrición puede aparecer como consecuencia de un exceso de dilución de la formula, que en ocasiones se utiliza para ‘estirar’ el suministro.

El lema de la Semana Mundial de Lactancia Materna de este año: Apoyo a las madres que amamantan: ¡cercano, continuo y oportuno!

Imagen: Galería Flickr Raphael Goetter 

La naturaleza es muy sabia, y esto en las mujeres que acaban de tener hijos se muestra en que los pechos se adecúan de una manera completamente natural ante la nuevas situación que consiste alimentar al recién nacido. Debido a esa adaptación natural no es necesario utilizar ningún tipo de añadido externo para el cuidado de los pechos de la mamá, será suficiente tener una higiene adecuada de esa parte del cuerpo.

Es el propio organismo de la mujer el que se adecúa a una fase de la vida en la cual tendrá que alimentar al bebé dándole el pecho. La areola de los pezones se oscurece y las glándulas y conductos que permiten la lactancia se crean en este momento. Además el cuerpo de la mamá logra producir leche.

A la hora de cuidar el pecho de la mamá es conveniente evitar cualquier tipo de jabón o loción que reseque la piel. Si utilizamos ese tipo de productos, y como consecuencia de la succión del recién nacido, se pueden producir grietas en los pechos e inclusive pequeñas heridas. Por lo tanto reiteramos: durante esta época con tener una buena higiene de los pechos es más que suficiente.

Otra de las medidas que se pueden tomar, debido a que los senos durante la lactancia son más grandes y pesados de lo que es habitual, consiste en utilizar sostenes especiales para lactantes. Estos sostenes se ajustan mucho más fácilmente y permiten proteger mejor los pechos. Una vez terminada la lactancia los pechos retornan a su estado natural. En caso de que la mujer note esa parte de su anatomía fláccida se pueden realizar ejercicios específicos para recuperar la turgencia.