Actividades con niños Dejar de fumar Dietas y alimentacion Madres Niños Ocio y bienestar

Después de tanto tiempo de vacaciones, padres e hijos necesitan un tiempo para adaptarse a la nueva rutina que se acerca: horarios, obligaciones…

La vuelta al cole

Aquí os dejamos unos consejos para afrontar la vuelta al cole de la mejor manera, tanto para padres, como para niñ@s:

  •  La motivación, lo más importante: es recomendable hacerlo durante todo el verano, no solo cuando se acerca la temida vuelta. Hay que hablarles de manera optimista y entusiasta sobre los nuevos profesores, las nuevas asignaturas… para que el niño comience el colegio con muchas ganas.
  • Comenzar con las rutinas de sueño y comidas unas semanas antes del comienzo de las clases: Durante los meses de verano, los niños se acuestan más tarde, cambian su horario de comidas… lo cual es normal. Por eso es importante que dos o tres semanas antes del comienzo del curso el niño se vaya acostumbrando a madrugar sobre todo para que el primer día de clase no sea un suplicio para ellos.
  • Recordemos: Si bien es cierto que el repaso deberían haberlo hecho durante el verano, recomendamos empezar con una pequeña rutina de ejercicios para que hagan memoria y no lleguen al colegio con todo olvidado. Existen aplicaciones móviles que pueden hacer de esta actividad algo divertido. Una de ellas es Agnitu
    s,
    ideal para iniciarlos en las matemáticas porque las lecciones de Pitágoras están tan escondidas detrás de los dibujitos que aprenden sin darse cuenta. O My Big World, totalmente visual, con montones de videos, puzles y juegos de geografía y cultura mundial para satisfacer su curiosidad más internacional.
  • Preparar el material antes de empezar: Haz que vayan a recoger los libros contigo, que te ayuden a forrarlos, a ponerles el nombre… A ellos les encanta llegar con todo preparado el primer día de clase.
  • No dejar de hacer lo que les gusta por ir al colegio: ¿Por qué si iban al parque todos los días van a dejar de hacerlo de un día para otro? Es importante que no dejen de hacer lo que les gusta de repente. Si el tiempo acompaña y como seguro que no tienen deberes hasta más adelante, hay que inte
    ntar que lo sigan haciendo al menos 2 veces por semana para que el cambio no sea tan brusco.
  • Elegir juntos las actividades extraescolares: Debe ser el niño el que diga qué prefiere hacer. No podemos imponerles lo que nosotros creamos mejor porque serán ellos los que pasen 3 horas a la semana en la clase. Podemos aconsejarles, pero que ellos decidan que prefieren hacer.

 

Acompañarles en el primer día también es importante para que se sientan apoyados.

Estos son algunos de los consejos que os damos para hacer la vuelta al cole más amena. Sin embargo, son los padres los que saben cómo afronta su hijo estos días y los que deben animarle y apoyarle más que nunca para que la vuelta al cole se convierta en algo divertido.

 

Disfrutar de un día de verano en la montaña practicando senderismo  ya es una actividad verdaderamente potente en sí misma y muy completa para los mayores y los pequeños. Sin embargo, para complementar la actividad, aquí van cinco ideas de juegos que podemos realizar para acompañarla.

5 ideas de juegos en la montaña para entretener a los niños de senderismo

De entrada,las actividades físicas en estos entornos tienen que ser siempre muy controladas. Por ello no vamos a recomendar juegos que supongan la dispersión del grupo, ni tampoco aquellos que tengan que ver con un exceso de esfuerzo físico, ya que esa energía ya la hemos gastado nosotros y los peques durante la marcha.

Organizar la ruta a modo de gyimkana

Esto le puede dar más aliciente al recorrido y, sobre todo, puede hacer que los niños muestren un interés mayor en la actividad. Se trata simplemente de establecer unos puntos en la ruta donde pediremos algunas actividades o pruebas mínimas; recoger un piedra o una flor, responder a una pregunta sobre el trayecto… se puede incluso plantear jugar con puntos con algún premio final.

Un tesoro

Es una de esas actividades que, bien organizadas, funcionan siempre y además son muy divertidas. Para ello hemos debido esconder previamente algún objeto (por ejemplo una tartera en la que hemos dejado unas monedas de chocolate) y al llegar al entorno donde está escondida podemos detener la marcha y contar una historia que motive la búsqueda, para la que podemos dar pistas.

Es el típico juego de buscar el tesoro que, repetimos, bien organizado siempre funciona.

Volar una cometa

Aunque requiere que encontremos un espacio para poder lanzar el vuelo, una cometa siempre proporcionar resultados asegurados en los niños, podemos no sólo lanzar nosotros el vuelo y posteriormente pasar el manejo, sino también tratar de explicar el funcionamiento y enseñarles a lanzarla, lo cual sería ya un éxito total. 

Rally fotográfico

Hoy en día los dispositivos móviles nos permiten realmente usar un montón de funcionalidades entre ellas, por supuesto, las cámaras. Una muy buena idea, teniendo en cuenta al gusto de los niños por la tecnología, es plantearles una especie de rally fotográfico en el que al final del día repasaremos todas fotos las fotos realizadas. Podemos incluso plantearlo como concurso con premios.

Buscar la forma más rara

Uno de los motivos principales por el que realizamos este tipo de actividades es, sin duda, el contacto con la naturaleza de los niños. En este sentido, una actividad divertida puede plantear que durante la ruta los niños busquen una forma rara en la naturaleza, bien una piedra, un árbol, un conjunto de rocas, incluso una nube, podemos perfectamente hacer fotografías de estas formas raras y coleccionarlas, es algo que suele funcionar muy bien con los peques.

Imagen de flickr por Miguel. (respenda)

Evitar un exceso de actividades para los hijos, pero sin dejar de planificarlas; pasar tiempos con ellos, mantener las responsabilidades básicas al tiempo que se descansa y reservar momentos para la pareja, entre las recomendaciones de los expertos.

Cinco consejos para no desesperarse con la familia este verano

Las estadísticas aseguran que la época del año en que más separaciones o divorcios se producen es en el mes de septiembre, tras finalizar las vacaciones de verano. ¿Por qué? Por el aumento de tiempo de convivencia que se registra entre los dos miembros de la pareja. Estas ‘chispas’ que saltan entre los adultos también pueden afectar a los hijos, tanto de forma indirecta como por el roce directo que surge con ellos por la misma razón que en el caso anterior: pasan de estar muchas horas en el colegio o la universidad a quedarse en casa, o en entornos cercanos (playa, piscina, jardín, parque, etc.) durante más tiempo.

Sin embargo, no resulta recomendable estancarse en la visión negativa de este aumento del tiempo de convivencia. Es más, si se saben gestionar, las vacaciones del periodo estival pueden representar una magnífica oportunidad para estrechar lazos e, incluso, limar rencillas surgidas durante el resto del año, no sólo entre los cónyuges sino también con los hijos y entre hermanos.

Las precauciones y pautas que se deben seguir dependerá del número de hijos, de la edad de éstos, de las actividades que se realicen en común, de los posibles destinos elegidos para descansar y, por supuesto, de las particularidades de cada familia.

Desde el Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP) ofrecen las siguientes recomendaciones para ‘sobrevivir’ al verano que transcurra en familia:

  1. El verano es un buen momento para aprender a convivir pero sin convertir el tiempo de vacaciones en una carrera a contrarreloj de actividades que no deje tiempo para esta convivencia. Resulta positivo que los niños aprendan a relajarse, ya que durante el curso sufren un exceso de agenda.
  2. A pesar de lo expresado en el punto anterior, aunque estén de vacaciones, deben existir también unas responsabilidades básicas tales como ayudar en casa, acordar agendas o cumplir con unas determinadas horas de sueño. Horarios, alimentación equilibrada e higiene del sueño no deben olvidarse durante estas semanas.
  3. Hay que tener presente que los propios hijos quieren pasar tiempo con los padres, por lo que van a valorar más un momento juntos de ocio que una dinámica continua de actividades. De hecho, diferentes investigaciones ponen en evidencia que “los niños que no reciben la atención suficiente por parte de sus padres o figuras de referencia, tienen más propensión a mostrarse agresivos, a padecer sentimientos de soledad o aburrimiento que no saben gestionar ni llenar con actividades, a nivel personal presentan baja autoestima e inseguridad que pueden afectar tanto a nivel personal como a nivel de bajo rendimiento escolar“. Por ello, para que los niños crezcan emocionalmente deben poder dar y recibir afecto y saber expresar y entender las emociones de los demás. Las vacaciones deben favorecer el aprendizaje de estos modelos y no los momentos de tensión.
  4. Incidiendo en asuntos más prácticos, conviene planificar de antemano algunas actividades de ocio para los niños.
  5. Los padres, como pareja, también deben planear y desarrollar sus momentos de intimidad.

Imagen de Flickr por SergioDJT

A partir de cierta edad la playa es un lugar estupendo para que los niños disfruten. Un día playero con nuestros bebés puede ser una buena idea, pero hay que tener en cuenta algunas recomendaciones muy importantes.

Consejos para ir a la playa con un bebé y no morir en el intento

La playa es uno de los lugares más apetecibles para ir con nuestros hijos en verano. Sin embargo, no hay que olvidar que cuanto más pequeños, mayores serán las medidas de seguridad que habremos de tomar. En el caso de los bebés esto ya adquiere forma de una serie de consejos a cumplir rigurosamente.

En primer lugar, no suele resultar recomendable llevar a la playa a bebés de menos de ocho meses. Para lo más pequeños pasamos ya de recomendación a prohibición, ya que los recién nacidos no deben exponerse a los rayos del sol en la playa en ninguno de los casos.

Teniendo esto en cuenta, hay una serie de precauciones que son comunes a todos  niños pequeños, independientemente de la edad.

A la hora de aplicar la crema de protección solar, es conveniente hacer una pequeña prueba de tolerancia por si pudiera generar algún tipo de alergia cuando es la primera vez que se utiliza. Superado ese ‘escollo’, es importante aplicar la loción por lo menos media hora antes de la exposición al sol, y no tener ningún miedo a volver a ponerle crema siempre que lo consideremos necesario como, por ejemplo, al poco salir del agua.

En el caso de los bebés, la crema debe ser superior a factor 30 y tiene que aplicarse a conciencia, bien extendida por todo el cuerpo sin olvidar pies, manos, orejas… Y por supuesto, los pliegues de la piel, que son los que más posibilidades tienen de quemarse. En caso de ir a la playa es importante no hacerlo en los horarios de más calor. Estos son los que van desde las doce del mediodía hasta las cuatro de la tarde. Por otro lado, los primeros días no es recomendable tampoco que los bebés estén en la playa largos periodos. Es mejor dosificar poco a poco su presencia.

A la hora de los baños, éstos deben ser cortos y frecuentes y siempre tras haber tomado contacto previo con el agua de manera progresiva para evitar los choques de temperatura.  En los bebés es bastante recomendable el uso de bañadores desechables tanto por una cuestión de higiene general como de protección de la piel de la zona del pañal. Tras cada pequeño baño se debe realizar una ducha templada así como una limpieza de la zona del pañal para que ésta quede seca y limpia, utilizando también crema protectora.

La hidratación es básica para todos y también para el bebé. Debes ofrecerle regularmente líquidos y evitar tanto comidas demasiado abundantes y, por supuesto, baños en un periodo de entre dos y tres horas después de la comida.

A pesar de que es una recomendación un tanto redundante por la propia edad de los bebés, éstos no deben quedar nunca sin supervisión de un adulto y, por supuesto, nunca bajo una exposición solar directa en la que no vayan protegidos además de con la crema con gorritos, camisetas o bajo el amparo de una sombrilla.

Imagen de Flickr por Dani_vr

No todos los días de verano  tienen por qué ser soleados. La lluvia puede ser bienvenida, pero para que así sea es recomendable tener en mente planes y actividades para pasar el rato y disfrutar de otra forma, sobre todo en familia. Os damos algunas ideas para estos juegos.

Es verano pero llueve, ¿qué hacemos? 5 ideas de juegos de interior

Estamos de vacaciones, hemos preparado un día excelente con nuestros hijos para disfrutar del veraneo. Sin embargo, la lluvia hace acto de presencia y nos chafa el plan. Ningún problema. Las vacaciones son para disfrutar juntos y aún dentro de casa hay muchos juegos y actividades que podemos hacer.

Estas son algunas ideas, pero por supuesto hay cientos de actividades para jugar en familia.

  1. Jugando con palabras. Como suele ocurrir con los juegos populares, en cada región tiene un nombre distinto pero el desarrollo y resultado es similar.  Se trata de una actividad que suele acabar con los niños a carcajada limpia. No nos hará falta ningún tipo de material, simplemente formaremos todos los participantes un círculo y trataremos de mantener una conversación en la cual vamos a prohibir el uso de una consonante sustituyéndola por otra. Es simple, pero los resultados suelen ser desternillantes. La elección de qué consonante se retira y por cuál se sustituye va por turnos.
  2. Jugando con historias. Esta actividad requiere un poquito más de esfuerzo, fundamentalmente por nuestra parte. Se trata de crear algún tipo de títere sencillo e iniciar una historia a la que pediremos continuación por parte de los niños hasta que creemos una suerte de representación teatral en la que iremos alternando los papeles en función de las partes del guión que cada uno haya aportado. Las variantes son muchas y el resultado, aunque habitualmente caótico, suele ser muy divertido.
  3. Juegos clásicos. Existen juegos atemporales a los que generaciones y generaciones hemos jugado. Son juegos generalmente muy divertidos y sencillos de poner en práctica. El juego de la sillita es uno de ellos. Simplemente se trata de poner tantas sillas menos una como participantes en el juego. Al son de una canción que canta un participante o de una música, todos danzarán girando alrededor de las sillas hasta que la música cese. Entonces todos deben ocupar una silla. El que se queda sin silla sale del juego y deberá cantar en la siguiente ronda, donde además retiraremos otra silla más. Seguiremos así hasta que sólo queden dos participantes y una silla, que es la última ronda en la que se decide el ganador.
  4. Un juego de aventuras. Son una alternativa que suele funcionar muy bien, aunque requieren un poco de elaboración. Un juego que habitualmente resulta divertido es la búsqueda de un tesoro (si hay premio mejor). En este caso se necesita un director de juego. Este, preferentemente un adulto, inventará una historia que justificará la presencia de un tesoro y repartirá por la casa diversas pistas. Para las pistas funcionan muy bien los acertijos o los jeroglíficos. Se puede jugar por equipos y suele resulta muy divertido.
  5. Los juegos de mesa. Afortunadamente en los últimos años y aunque parecía que iban a acabar enterrados por el auge de los videojuegos, los juegos de mesa han vuelto a ganar nuevos seguidores que ven en ellos lo que realmente son; una manera muy divertida de disfrutar en este caso con tu familia.

Y a ti ¿cuál de estas variantes te gusta más?

Imagen de Flickr por Mon Labiaga Ferrer

Dar a luz a un niño deberá dar pie a uno de los periodos más bonitos en la vida de toda mujer. ¿Qué mamá no ha soñado con acunar a su hijo, darle el pecho o sentir todo el cariño, amor e incluso dependencia que los pequeños transmiten? Sin embargo, en ocasiones lo que debería ser felicidad se transforma en otra cosa: la depresión postparto. Se trata de decaimiento y desánimo en las mujeres que acaban de dar a luz y cuya intensidad e incluso síntomas varían según el caso.

Qué es la depresión postparto y cómo combatirla
Se desconoce la causa concreta de la depresión postparto, pero en la mayoría de ocasiones se relaciona por un lado con los cambios hormonales, la falta de sueño, las preocupaciones por el nuevo papel como madre y, en ocasiones, con tener que compartir el foco de atención con el recién nacido, así como la pérdida de libertad y tiempo para una misma.

La Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU. explica que existen algunos factores que pueden incidir en las posibilidades de sufrir depresión postparto como son la edad de mujer –las menores de 20 años tiene mucho más riesgos-, los embarazos no planificados y todavía más los no deseados que llegan a término, las personas que ya sufrieron trastornos de ansiedad antes del embarazo o durante el mismo, quienes han vivido momentos de alto estrés durante el embarazo y quienes experimentan problemas familiares y económicos en general.

Los síntomas de la depresión postparto son de lo más variados y no se manifiestan de la misma forma ni con la misma intensidad en cada mujer. Algunos de los más habituales son los que se pueden identificar en cualquier depresión y que pasan por irritabilidad, desinterés general por una misma y por el entorno, deseos de aislamiento o sensación de soledad, cambios en el apetito, problemas de memoria, cambios en el sueño, dificultad para concentrarse, sentimientos de culpa y falta de energía general. En muchas ocasiones la depresión postparto se traduce en determinadas actitudes negativas hacia el bebé que, además sirven para agudizar el ciclo depresivo. Las más repetidas son:

  • Desapego hacia el recién nacido y dificultad para establecer lazos afectivos.
  • Resentimiento hacia el bebé por culparlo del estado depresivo.
  • Excesiva preocupación por el bebé, de forma que su sola presencia sirva para aumentar el grado de estrés.
  • Sentimiento de incapacidad para cuidad del bebé, lo que hace no quieras estar a solas con él.

Como para cualquier estado depresivo existen distintas fórmulas para combatirlo, desde las farmacológicas hasta la visita a un psicólogo. De hecho, lo ideal suele ser una combinación de ambas. El primer paso será, en cualquier caso, comentar estos sentimientos con amigos y familiares, así como con el médico. Existen grupos de apoyo para madres primerizas y, en cualquier caso, el contacto con otras mamás será de gran ayuda.

A partir de ahí, es posible primero solicitar ayuda a las personas allegadas en el cuidado del bebé si el problema deriva del miedo a no saber hacerlo bien y establecer un programa de actividades para ir ganando confianza en la relación con el pequeño. Del mismo modo, es recomendable no ser demasiado exigente ni tratar de ser perfecta.

Y si todo esto no funciona, siempre existe la posibilidad de visitar a un profesional, que precisamente están ahí para ayudarnos a superar este tipo de situaciones.

Imagen © Andrzej Wilusz – Fotolia.com

Las fiestas de Navidad están a la vuelta de la esquina y, aunque quizá la tradición de cantar villancicos está algo más abandonada que en otros países, es una alternativa para pasar un rato agradable con la familia y los amigos

Villancicos para cantar con los niños estas Navidades

Con las fiestas de Navidad ya en el horizonte, las tradiciones, tanto de carácter religioso como de índole popular, vuelven un año más a flotar en el ambiente. Una de ellas es la costumbre de cantar villancicos. Si bien quizá hoy no está tan extendida en España como en otras épocas o en otros lugares del mundo, muchas personas siguen manteniéndola como forma de unión con la familia y los amigos, además de expresión religiosa. La mayoría de ellos tienen, asimismo, letras con contenidos sencillos para los niños, con lo que también puede ser una opción para realizar una actividad distinta con ellos durante las fiestas.

Aunque los hay para todos los gustos, a continuación proponemos una lista de villancicos clásicos cuyas letras y estribillos suenan a la mayoría. Si bien es posible que no estén todos los que son, con toda seguridad sí son todos los que están. Cualquiera de las letras de estos villancicos puede hallarse en Internet con suma facilidad. También pueden encontrarse vídeos con o sin subtítulos que ayuden a su interpretación.

  1. La Marimorena.

  2. Arre borriquito

  3. Los peces en el río.

  4. Ay del chiquirritín.

  5. Campana sobre campana.

  6. Noche de paz.

  7. Pastores venid.

  8. Cascabel.

  9. Dime niño de quien eres.

  10. El tamborilero.

  11. Blanca Navidad.

  12. El niño del tambor.

  13. Feliz Navidad.

Por otra parte, muchos padres optan por cantar villancicos en inglés con sus hijos a fin de que mejoren su conocimiento de este idioma y se familiaricen con las canciones típicas de Navidad de distintas culturas. Lo mismo puede aplicarse al francés, al portugués, al euskera, al catalán, etc.

Finalmente, para aquellos que necesiten que les den el tono, incluimos varios vídeos recopilatorios con los villancicos más clásicos, que la mayoría de las personas conoce o que, en caso contrario, podrán aprender con facilidad dado lo sencillo de sus letras y lo pegadizo de sus melodías.

http://www.youtube.com/watch?v=rXlR3U4CcRM

http://www.youtube.com/watch?v=8BQCUragrjs&list=PL77B260B0F92F87DE

 

Y por supuesto, recordar otras tradiciones familiares navideñas muy recomendables como decorar la casa en familia o elaborar juntos los dulces navideños. ¿Cuál es vuestra preferida?

 

Fomentan la creatividad, son más educativos, estimulantes y seguros; y hasta respetuosos con el medio ambiente. Pero, además, están otra vez de moda. Vuelven los juguetes tradicionales de madera con todo su detallismo… y han venido para quedarse

Los juguetes tradicionales de madera están de moda, vuelve lo retro

¿Quién dijo que los niños sólo se entretienen con videojuegos? ¿Quién aseguró que los juguetes deben ser complejos para entretener a los pequeños? Si alguien se pronunció alguna vez en ese sentido, estaba equivocado. Así lo demuestra la realidad, ya que los juguetes de madera vuelven a estar de moda. Sin embargo, más allá de corrientes más o menos transitorias y del encanto retro que tienen los juguetes elaborados con este elemento natural, las ventajas de los juguetes tradicionales de madera respecto a los electrónicos o a los creados en otros materiales, como por ejemplo el plástico, son evidentes.

De entrada, los juguetes de madera, precisamente por estar elaborados con ese material, despiertan otros sentidos del niño además de la vista: el olfato (la mayoría de los juguetes apenas desprenden olor) y el tacto (la porosidad de la madera). De alguna manera, según apunta un estudio de la Universidad de British Columbia, el contacto de la madera acerca al ser humano a la naturaleza, aunque sea de forma inconsciente. Así, tocar los juguetes de madera puede resultar muy beneficioso para aquellos niños que viven en grandes núcleos urbanos, lejos de bosques, montañas y valles. De hecho, se ha relacionado el tacto de la madera con la reducción de los niveles de estrés. Quizá por ello la fidelidad de un niño a un juguete de madera suele durar más que la que demuestra en relación al resto.

Asimismo, dependiendo del sentido, tamaño y forma del juego de madera también se pueden lograr beneficios para resolver problemas, para las habilidades motoras o espaciales (los puzles, por ejemplo). También hay juegos que fomentan la conciencia imaginativa, que impulsan la coordinación entre la mano y el ojo, así como el reconocimiento de formas. Entre ellos, los de construcción o de montaje.

Así mismo, hay que tener en cuenta la calidez y la humanidad que despierta un juguete tradicional de madera frente a uno de plástico o a otro que implique simplemente contemplar una pantalla.

De la misma manera, la simplicidad del diseño de estos juguetes es crucial, ya que, en contra de lo que pueda parecer, según indican los expertos, cuanto más simples los juegues, más estimulan la creatividad natural del niño. ¿Cómo si no puede seguir teniendo éxito algo tan básico como una peonza?

Quizá por su elaboración artesanal, los juguetes de madera están repletos de detalles y suelen tener un acabado que distingue cada unidad de otra aunque pertenezcan al mismo modelo. Es más fácil que un niño lo sienta como suyo, como único, si percibe los matices que lo hacen distinto de todos los demás.

Además, los juguetes de madera tienen varias ventajas prácticas que tampoco debemos denostar: presentan menos riesgos de lesión que los de plástico y, al estar formados por un elemento muy resistente, las bacterias no pueden reproducirse con tanta facilidad; pero también están construidos con un material natural y renovable, con lo que son más respetuosos con el medio ambiente.

Por todas estas razones, marcas como IKEA, Janod o Momoll, por citar algunos ejemplos, llevan tiempo comercializando juguetes tradicionales de madera. Pizarras, muebles, fichas, puzles, letras y números, construcciones de todo tipo y hasta scalextrics o vías de tren. Todo vale, mientras sea en madera y se adapte a la edad del niño.

Debe de ser cierto que todo vuelve: el vinilo, la minifalda… y los juguetes de madera. O quizá, simplemente, es que nunca se fueron.

 

Pueden crearse en casa tantas tarjetas como imaginación se tenga para su elaboración: con fotos, adornos, dibujos y formas. La única condición indispensable para todas ellas es que vayan cargadas de buenos deseos

Manualidades en familia. Tarjetas de Navidad caseras y personalizadas

Las felicitaciones navideñas que más emoción causan en el receptor suelen ser las que llevan mayor carga de sinceridad. De la misma manera, la elaboración personal suele ser más auténtica que el mero hecho de realizar una compra. Así que partiendo de estas dos premisas, las mejores felicitaciones serán aquellas que se han realizado en casa. Cierto es que, en algunos casos, se darán unas ciertas limitaciones técnicas o de remate en la confección de la tarjeta (aunque no siempre, puesto que hay verdaderos manitas), pero ya se sabe que, en estos casos, la intención es lo que más cuenta.

No obstante, también se puede considerar la elaboración de tarjetas navideñas de felicitación como una excusa para pasar un rato en compañía de los amigos y la familia, en especial de los niños, puesto que seguramente serán los que más disfruten de esta actividad manual colectiva. Esta se puede unir a otras actividades navideñas como decorar la casa en familia o elaborar los dulces tradicionales con los pequeños de la casa.

Las posibilidades a la hora de crear la propia tarjeta de Navidad son casi infinitas: hay tantas como imaginación y creatividad tenga cada uno. Sobre la tarjeta se pueden pegar fotos, fijar adornos, ejecutar dibujos, realizar formas, etc. Incluso se puede componer un collage con varios de estos elementos. Veamos algunos ejemplos prácticos de tarjetas de felicitación con distintos grado de dificultad.

Por ejemplo, una de las opciones más sencillas consiste en pegar fotos (de uno mismo, de niños o bebés, de mascotas, de paisajes, etc.) sobre una cartulina de tonalidad clara y añadirle cinta de envolver regalo u otro tipo de tiras decorativas para que queden colgando. La foto puede haber sido retocada previamente por ordenador para aportar una pizca de humor o sátira a la imagen en cuestión.

Si son varios los niños que van a participar en la actividad, se puede cortar una cartulina (al igual que en el caso anterior, siempre clara o blanca para destacar los adornos) en varios trozos iguales y repartirlos. Cada crío puede pintar en uno de los trozos, se completa con una felicitación genérica en la carátula y después se pueden unir las distintas partes con hilo, previo agujereado simétrico de los laterales de las tarjetas.

Otra posibilidad muy sencilla consiste en hacer un collage con tres cartulinas de diferentes colores. Primero hay que tomar un rectángulo de un color, pegando encima otro un poco más pequeño y del segundo color, y un tercero con el último color de un tamaño más reducido todavía para que se dé una progresión en el tamaño de los rectángulos de mayor a menor. Después, los niños pueden pintar en el más pequeño, se añade una felicitación escrita a mano y ya estaría lista.

También se puede optar por contar en viñetas alguna escena típica de Navidad o alguna estampa que sea familiar para los presentes por alguna razón afectiva o de costumbre: por ejemplo, los familiares entrando en casa el día de Nochebuena o los Reyes Magos accediendo por la chimenea para entregar los regalos.

Recortar trozos de cartulina en forma de estrella y pegarlas sobre otra rectangular y añadir una felicitación es igualmente muy sencillo.

Otra opción es pegar un trozo de cartulina más pequeño sólo por los laterales sobre el centro de otra más grande, dibujar una chimenea que encaje en el hueco que quede y utilizar una lengüeta de cartulina con un Papá Noel dibujado en ella para fingir que baja por la chimenea para llevar los regalos.

Además de la estructura principal (forma de las cartulinas, dibujos, pinturas o fotografías), se pueden utilizar numerosos adornos: algodón teñido o no (ideal para la barba de los Reyes Magos o Papá Noel), cordones de zapato, purpurina o cualquier elemento que se pueda improvisar.

 

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un trastorno relacionado con el desarrollo neuronal. Los niños que sufren esta enfermedad tienen problemas importantes de atención y/o hiperactividad, y desarrollan pautas de actuación caracterizadas por la impulsividad. Estos síntomas suelen comenzar antes de los siete años y durar hasta los doce años de edad: Para que se pueda diagnosticar como  TDAH las señales deben permanecer durante un periodo de por lo menos seis meses.

Durante la década de los años 30 se hicieron las primeras investigaciones para determinar cuál era la causa de la inquietud y la dificultad para concentrarse que aparecía en algunos niños y que era diagnosticada como síndrome posencefálico, aunque realmente ninguno de esos niños habían sufrido ningún tipo de encefalitis. El psiquiatra Leon Eisenberg volvió a hablar de ese mismo trastorno en los años 60 cuando incluyó la enfermedad en el “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales

El TDAH "es una enfermedad ficticia"

Desde los años 90 el TDAH es una de las enfermedades que afectan a la población infantil que se diagnostican con más frecuencia. Uno de los mayores logros del doctor Leon Eisenberg fue conseguir que la comunidad científica creyera que la causa principal de la enfermedad tenia raíces genéticas. Este descubrimiento afectó enormemente a la forma en la que la familia asimilaba la enfermedad. De hecho, cuando los padres reciben la noticia de que la causa del malestar es genética y no de tipo social o educacional, desaparece el sentimiento de culpa y mejora su predisposición para que el niño reciba algún tipo de tratamiento farmacológico.

Algunos meses antes de morir, el descubridor de la afirmó que el TDHA era un ejemplo de enfermedad ficticia con la que podía funcionar a la perfección el efecto placebo. Confesó que la función principal de un psiquiatra es determinar las causas psicológicas y sociales que pueden provocar una conducta, un proceso que lleva tiempo y trabajo, por lo que resultaba mucho más fácil prescribir una pastilla para el tratamiento del TDHA.

Años más tarde, la psicóloga estadounidense Lisa Cosgrove realizó unas importantes revelaciones tras realizar un estudio sobre los 170 miembros de los grupos de trabajo del  “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales”. La investigación concluyó que el 56% de los profesionales tenía una o más relaciones de tipo financiero con empresas que pertenecían al sector farmacéutico.

Para el tratamiento de la enfermedad, se necesita que tanto escuela, como familia y los propios pacientes actúen de forma conjunta.

Espero que haya sido de vuestro interés.

Imagen: Galería Flickr limaoscarjuliet