Actividades con niños Dejar de fumar Dietas y alimentacion Madres Niños Ocio y bienestar

Se trata de un fenómeno verdaderamente raro en los seres humanos, pero que ocurre. Nos referimos a la superfectación, lo que podríamos denominar como un embarazo dentro de otro embarazo.

¿Puedo quedarme embarazada estando ya embarazada? La superfectación

Hace tan sólo unos años saltaba a los medios de comunicación de todo el mundo la noticia de una mujer norteamericana que se quedaba embarazada cuando esperaba ya a otro niño. Se trató de un embarazo en el que los bebés se llevaban una diferencia de edad de dos semanas y media y no eran gemelos.

Esto, un fenómeno verdaderamente raro, se conoce como superfectación en el que se da el desarrollo de un feto mientras otro está aún presente en el útero.

El proceso se genera con la liberación de óvulos que proceden de dos ciclos menstruales distintos, de manera contraria a lo que habitualmente ocurre con los gemelos heterocigóticos, en los que la formación tiene que ver con óvulos de un solo ciclo.

Este hecho se da con relativa frecuencia en animales, existiendo algunas razas como los marsupiales donde es relativamente común. Sin embargo no lo es en absoluto los seres humanos, donde no existe una estadística exacta de su incidencia real.

Teóricamente, según señalan algunos especialistas, no se diagnostican más de uno o dos casos de este tipo anualmente. El motivo es sencillo:durante la concepción las hormonas de la mujer cambian de manera drástica y los cambios frenan la ovulación y, por tanto, le impiden volver a concebir.

El mayor problema para la detección de este tipo de casos es el hecho de que es complicado descartar totalmente que se trate de gemelos. Como indicábamos al comienzo del artículo, la presencia de la figura de los gemelos no idénticos se puede llegar a confundir con la superfectación.  Y es que sólo cuando la diferencia es de más de dos semanas y media se pueden detectar realmente las diferencias en el tiempo de desarrollo de ambos fetos.

Presente pues en el mundo animal, con el ejemplo de los canguros, cuyas hembras presentan en ocasiones hasta tres estados de desarrollo diferentes en sus crías, no se trata de algo inherente a los seres humanos. Pero como vemos, existir parece comprobado que existe.

Imagen de Flickr por Esparta

La natación es uno de los ejercicios más recomendables para las embarazadas. Aprovechar el verano tanto para nadar como para hacer ejercicios en el agua es una muy buena idea para las mujeres en estado. Estas son algunos ejemplos de rutinas que practicar.

5 ejercicios para embarazadas para hacer en el mar o la piscina

Las actividades acuáticas son unas de las más recomendadas durante el embarazo. El verano es un buen momento para disfrutar de la playa y de la piscina y a la vez practicar algunos ejercicios que van a ser muy beneficiosos para la salud y el bienestar en el desarrollo del embarazo.

Nadar es probablemente el mejor y más completo ejercicio que se puede realizar durante el embarazo. Además, según avanza la gestación la mayor movilidad que se puede obtener dentro del agua permite trabajar actividades y ejercicios que fuera de ella resultarían más costosos o imposibles. A la hora de nadar hay que elegir el estilo que más cómodo te resulte en cada momento y evitar los movimientos demasiado bruscos.

Estos son cinco ejercicios que podrás practicar en el agua durante el embarazo:

  1. Además de por la actividad física, los baños en el mar o la piscina nos proporcionan también una sensación de relax y bienestar muy buena para las embarazadas. En este sentido un ejercicio muy sencillo y efectivo consiste simplemente en dejarse flotar boca arriba con los brazos extendidos en la llamada “posición de muerto”. Mantener esta postura durante unos minutos mientras te concentras en tu respiración es un buen ejercicio relajante.
  2. El agua es también un buen lugar para trabajar la flexibilidad en la pelvis. Un ejercicio muy simple consiste en, con el agua ligeramente por encima de la barriga, situarse de pie con la espalda recta, levantar una pierna y desplazarla hacia el lateral con lentitud, bajar despacio y repetir con la otra pierna.
  3. El agua también puede servir de ayuda para los problemas de espalda, que es uno de los puntos que antes se carga en el embarazo. Un ejercicio sencillo consiste en subir y bajar verticalmente (mientras mantenemos la espalda recta) hasta que el agua nos llegue a la barbilla cuando bajamos. Si lo practicamos en la piscina podremos añadir una variante:- apoyar las rodillas en la pared con las piernas flexionadas mientras nos sujetamos al borde, bajando el cuerpo hasta incluso sumergir la cabeza.
  4.  Un ejercicio clásico, pero muy eficaz que ayuda a la circulación en las piernas es el de los saltos de canguro. Simplemente consiste en, con el agua por encima del pecho y los pies juntos y los brazos extendidos a lo largo del cuerpo flexionar las rodillas e ir desplazándose de esta manera a base de saltos. No deben ser tampoco saltos espectaculares. Por dar una medida, la barriga no debe llegar a salir del agua.
  5. Un ejercicio un poquito más complejo pero muy interesante es el siguiente; cruzar las piernas tocando fondo, y, sin moverte del sitio tratar de ponerte de puntillas mientras contraes el suelo pélvico y expulsas el aire. Cuando bajas de la posición de puntillas relajas y vuelves a coger aire. Combina las subidas y bajadas de puntillas con talones.

Imagen de Flickr por estrelas e limóns

Rompiendo el antiguo mito que decía que no resultaba recomendable mantener relaciones sexuales durante el embarazo, lo primero que hay que decir es que no solo se puede, sino que incluso puede resultar muy beneficioso tanto para la futura mamá como para el bebé. Además, también puede ayudar en la propia relación de pareja.

¿Se puede practicar sexo durante el embarazo? Recomendaciones

Dicho lo anterior, debemos tener en cuenta que cada persona y cada pareja van a vivir el proceso del embarazo de manera diferente y, dentro de este proceso, la sexualidad podrá pasar por distintas etapas a las que no responden de igual manera unos sujetos y otros. Por todo ello, es cierto, que resulta difícil generalizar y la primera y mejor recomendación en este sentido, es vivir la sexualidad de manera natural y como vaya fluyendo durante este tiempo.

Beneficios del sexo durante el embarazo

Es cierto que existen casos en los que, por el propio desarrollo del embarazo, algunas actividades sexuales como el coito, pueden estar contraindicadas o practicarse con ciertas precauciones, pero, incluyendo por supuesto estos casos en los que la sexualidad no debe acabarse en absoluto con la ausencia o restricciones al coito, en general se acepta de manera extendida los beneficios que el sexo pueden aportar en un embarazo.

Además de los beneficios psicológicos en un momento de revolución hormonal para la futura mamá, existen una serie de ventajas físicas, como la mejor oxigenación del útero gracias a la mayor afluencia de riego sanguíneo durante el coito. Existen en este sentido  estudios que relacionan directamente las relaciones sexuales durante el embarazo con la seguridad y tranquilidad del carácter del bebé.

También las relaciones sexuales se pueden convertir en una ayuda a la preparación al parto, ya que las contracciones vaginales presentes en el orgasmo femenino ayudan y preparan al cuerpo para el alivio del dolor en el parto.

Un buen momento para el sexo

Durante los primeros meses del embarazo, la irrigación sanguínea dota de más sensibilidad a la zona genital femenina, además, aumenta el flujo vaginal y todo ello favorece a que la vagina se muestre más sensible y mejor lubricada.

Durante el embarazo, en el caso de las parejas estables, se puede tender a no utilizar métodos anticonceptivos de barrera, lo que, unido a la falta de presión sobre un embarazo, ya que este ya existe, puede generar una actividad sexual más relajada y natural.

A lo anterior hay que unir, por supuesto, un momento muy fuerte en lo emocional, donde las sensaciones se multiplican.

Recomendaciones

Al margen de casos específicos donde existan prescripciones médicas al respecto, la mejor recomendación es sentirse libre para disfrutar de la sexualidad en un momento tan especial.

A medida que el embarazo avance resulta recomendable evitar los movimientos bruscos y las posturas que ejerzan presión sobre el abdomen, buscando aquellas que resulten más cómodas y placenteras.

Imagen por Flickr por rahego

El embarazo es una época preciosa por la ilusión de albergar una nueva vida, pero también una llena de cambios y de restricciones. Una mujer embarazada debe poner más empeño en el cuidado de salud, lo que implica tener que renunciar a ciertos hábitos, no sólo alimenticios, sino también relacionados con el estilo de vida que llevaba antes de quedarse en estado.

10 cosas prohibidas para las embarazadas

El médico, también el ir conociendo las nuevas limitaciones de nuestro cuerpo serán las que delimiten estas restricciones. Sin embargo, también hay algunas cosas que directamente están prohibidas para las embarazadas. Os presentamos las diez imprescindibles que debes conocer:

  • El alcohol: el consumo de alcohol está contraindicado en el embarazo. Hay que suprimirlo en la medida de lo posible pues puede afectar al desarrollo del bebé.
  • La cafeína y la teína: en general este consejo se puede aplicar a cualquier sustancia estimulante. Debes evitarlo durante el embarazo, de nuevo, en la medida de lo posible, pues aumenta el riesgo de aborto espontáneo.
  • Fumar: el tabaco puede ocasionar problemas de salud para el bebé y complicaciones durante el parto, por lo que debe evitarse. De todas formas, tampoco se recomienda a las futuras mamás fumadoras que corten de golpe con el tabaco, ya que el estrés que sufrirán, incluido el síndrome de abstinencia, tampoco será positivo para el futuro bebé y aumentará la posibilidad de aborto.
  • Hacer ejercicio muy intenso: si bien realizar algo de deporte es positivo durante el embarazo, éste no debe ser extenuante ni excesivamente intenso. Sesiones suaves de entre 20 y 30 minutos de duración es lo más recomendable.
  • Viajar en avión a partir de la semana 36: los viajes en avión no suponen ningún inconveniente durante el primer y el segundo trimestre del embarazo, como tampoco durante buena parte del tercero. A partir de ese momento será necesario consultar con el ginecológico este tipo de desplazamiento. Del mismo modo, si existen complicaciones como pérdida de sangre, diabetes, hipertensión o riesgo de parto prematura, será desaconsejable volar en cualquier momento o, cuanto menos consultar.
  • Someterse a rayos x: rayos x y embarazo no son buenos compañeros. Una embarazada no sólo no debe someterse a radiografías, sino que tampoco debería acompañar a alguien que debe someterse a este tipo de pruebas.
  • Tomar ciertos medicamentos: durante el embarazo es necesario controlar las sustancias que llegan al organismo de la mujer, lo que de forma resumida supone restringir los medicamentos que se pueden consumir. Paracetamol e Ibuprofeno están entre los fármacos permitidos, pero hay muchos otros que no. Por eso durante esta etapa de la vida auto medicarse queda totalmente descartado y será necesario consultar al médico ante cualquier duda.
  • Baños prolongados en la última etapa del embarazo: en realidad, no es bueno bañarse 15 días antes de salir de cuentas o de la fecha programada del parto, ya que el exceso de humedad puede ablandar el exceso el tapón mucoso.
  • Consumir carne cruda: esto sólo se aplica en caso de que la mujer no haya superado la enfermedad de la toxoplasmosis. En realidad quedarán fuera de su dieta estos alimentos, así como las verduras que no hayan sido lavadas adecuadamente.
  • Exponerse a altas temperaturas: el calor es uno de los enemigos de las embarazadas. Esto incluye las saunas o los baños de aguada demasiado calientes. El riesgo en este caso es que aumenta la posibilidad de sufrir un desmayo o mareo.

Estas son las principales prohibiciones para las embarazadas ¿Nos dejamos alguna?

Imagen © mmphoto – Fotolia.com

Dar a luz a un niño deberá dar pie a uno de los periodos más bonitos en la vida de toda mujer. ¿Qué mamá no ha soñado con acunar a su hijo, darle el pecho o sentir todo el cariño, amor e incluso dependencia que los pequeños transmiten? Sin embargo, en ocasiones lo que debería ser felicidad se transforma en otra cosa: la depresión postparto. Se trata de decaimiento y desánimo en las mujeres que acaban de dar a luz y cuya intensidad e incluso síntomas varían según el caso.

Qué es la depresión postparto y cómo combatirla
Se desconoce la causa concreta de la depresión postparto, pero en la mayoría de ocasiones se relaciona por un lado con los cambios hormonales, la falta de sueño, las preocupaciones por el nuevo papel como madre y, en ocasiones, con tener que compartir el foco de atención con el recién nacido, así como la pérdida de libertad y tiempo para una misma.

La Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU. explica que existen algunos factores que pueden incidir en las posibilidades de sufrir depresión postparto como son la edad de mujer –las menores de 20 años tiene mucho más riesgos-, los embarazos no planificados y todavía más los no deseados que llegan a término, las personas que ya sufrieron trastornos de ansiedad antes del embarazo o durante el mismo, quienes han vivido momentos de alto estrés durante el embarazo y quienes experimentan problemas familiares y económicos en general.

Los síntomas de la depresión postparto son de lo más variados y no se manifiestan de la misma forma ni con la misma intensidad en cada mujer. Algunos de los más habituales son los que se pueden identificar en cualquier depresión y que pasan por irritabilidad, desinterés general por una misma y por el entorno, deseos de aislamiento o sensación de soledad, cambios en el apetito, problemas de memoria, cambios en el sueño, dificultad para concentrarse, sentimientos de culpa y falta de energía general. En muchas ocasiones la depresión postparto se traduce en determinadas actitudes negativas hacia el bebé que, además sirven para agudizar el ciclo depresivo. Las más repetidas son:

  • Desapego hacia el recién nacido y dificultad para establecer lazos afectivos.
  • Resentimiento hacia el bebé por culparlo del estado depresivo.
  • Excesiva preocupación por el bebé, de forma que su sola presencia sirva para aumentar el grado de estrés.
  • Sentimiento de incapacidad para cuidad del bebé, lo que hace no quieras estar a solas con él.

Como para cualquier estado depresivo existen distintas fórmulas para combatirlo, desde las farmacológicas hasta la visita a un psicólogo. De hecho, lo ideal suele ser una combinación de ambas. El primer paso será, en cualquier caso, comentar estos sentimientos con amigos y familiares, así como con el médico. Existen grupos de apoyo para madres primerizas y, en cualquier caso, el contacto con otras mamás será de gran ayuda.

A partir de ahí, es posible primero solicitar ayuda a las personas allegadas en el cuidado del bebé si el problema deriva del miedo a no saber hacerlo bien y establecer un programa de actividades para ir ganando confianza en la relación con el pequeño. Del mismo modo, es recomendable no ser demasiado exigente ni tratar de ser perfecta.

Y si todo esto no funciona, siempre existe la posibilidad de visitar a un profesional, que precisamente están ahí para ayudarnos a superar este tipo de situaciones.

Imagen © Andrzej Wilusz – Fotolia.com

¿Puedo entrenar durante el embarazo? ¿Qué nivel de ejercicio es el adecuado? ¿Qué actividades podré realizar? Estas son algunas de las dudas que asaltan a las futuras mamás deportistas y también a cualquier embarazada que quiera preparar su cuerpo para el momento del parto.

Actividades deportivas especialmente recomendadas para embarazadas

En primer lugar cabe destacar que practicar ejercicio físico durante el embarazo es positivo, ya que contribuye a mejorar la condición cardiovascular, la condición muscular y la tensión arterial. Además, sirve para combatir el aumento de peso excesivo tan típico durante el embarazo y a favorecer la corrección postural. Por último las embarazadas en buena forma física o que han realizado deporte durante el periodo de gestación tienen menor riesgo de sufrir cesáreas y acortan el tiempo de hospitalización por parto.

Existen una serie de normas generales a la hora de hacer deporte estando embarazada. Entre ellas se incluyen las siguientes:

  • Entrenamientos cortos de no más de 30 minutos ni más de tres veces por semana. Este nivel de actividad deberá ir en descenso a partir de la semana 30.
  • Realizar un calentamiento correcto de por lo menos diez minutos de duración.
  • La intensidad del ejercicio debe ser moderada y nunca sobrepasar el 70% del volumen máximo de oxígeno, en tanto que la frecuencia cardiaca deberá mantenerse por debajo de los 140 latidos por minuto.
  • Los ejercicios más intensos no deben prolongarse por más de 14 minutos ni realizarse en días calurosos y húmedos.
  • Se deben evitar los ejercicios que incluyan riesgos de caídas o que estén basadas en el equilibrio.

Aclarado este punto, las actividades deportivas especialmente recomendadas para embarazadas son las siguientes:

  • Caminatas y paseos: son la alternativa más habitual.
  • Estiramientos: ayudarán a mejorar la flexibilidad y a tonificar los músculos.
  • Pilates: sus movimientos suaves hacen que sea ideal para las embarazadas. Se puede combinar con la práctica del yoga.
  • Bicicleta estática: a una intensidad baja y durante los primeros seis meses del embarazo ayuda a mejorar el tono físico general.
  • Gimnasia aeróbica: también será positiva pues contribuirá a una mejora cardiovascular y a ganar flexibilidad.

Y vosotras ¿Qué ejercicio practicasteis durante el embarazo?

Imagen © Andriy Bezuglov – Fotolia.com

Una de las primeras pruebas a las que debe someterse toda embarazada es la de la toxoplasmosis, un término que puede no sonar a la mayoría de la población pero que marca, y mucho, los nueve meses de embarazo.

Estoy embarazada ¿Tengo que preocuparme por la toxoplasmosis?

La toxoplasmosis es una infección ocasionada por un parásito llamado toxoplasma gondij y que apenas tiene repercusión en personas normales. Sin embargo, sus efectos durante el embarazo pueden ser nefastos para el futuro bebé. Desde la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos señalan que este parásito ataca a la placenta y al feto pudiendo ocasionar hidrocefalia, ceguera, incapacidad visual o discapacidad intelectual, entre otros problemas. Precisamente por eso, es importante saber qué hacer para evitar contraer esta enfermedad.

Lo primero que hay que tener en cuenta es cómo se transmite la toxoplasmosis y dónde se encuentra. Esta bacteria suele estar presente en los animales y la forma más habitual de contraerla es a través de la ingesta de alimentos contaminados como pueden ser la fruta, verdura y, lógicamente, la carne de los propios animales. Además, también se encuentra en las heces de los gatos, por lo que hay que evitar el contacto con estos animales en la medida de lo posible o, por lo menos, con el tratamiento de sus restos biológicos.

Aclarada la cuestión gatuna, sobre la que ahondan en este artículo de babycenter  llega el momento de centrarse en los alimentos. Dicho de otra forma, qué alimentos están prohibidos y cómo debemos cocinarlos para evitar la toxoplasmosis en el embarazo.  Las recomendaciones generales a seguir son:

  • Cocinar bien la carne. El parásito no sobrevive al fuego y a las altas temperaturas más allá de los 65 grados.
  • Lavarse bien las manos tras manipular carne cruda o evitar el contacto con la misma.
  • No tomar huevos crudos.
  • Cocinar frutas y verduras. La norma de cocinar todo alimento también se aplica a frutas y verduras, que si están bien cocinadas no supondrán un riesgo para la embarazada.
  • Lavar bien frutas y verduras. Se pueden tomar ensaladas y verduras frescas crudas, pero antes conviene lavarlas a conciencia. Para ello el agua puede no ser suficiente y se recomienda el uso de productos específicos como la Amukina que comenta Silvia en Sermadres.es.

¿Y los embutidos? Existe a este respecto un punto de polémica, especialmente en lo referido al Jamón Ibérico. En teoría el proceso de curado del jamón elimina la toxoplasmosis, pero no todos los expertos coinciden en este punto. Lo que sí está probado es el efecto del frío en el parásito. Éste no resiste temperaturas de 20º C bajo cero durante dos días y de 10º bajo cero durante tres o más días. De esta forma, sería posible consumir embutidos y alimentos crudos o semicrudos que hayan pasado este tiempo en el congelador y después hayan sido descongelados lentamente.

Sin embargo, tampoco todos los expertos coinciden sobre el frío y la mayoría prefiere cubrirse las espaldas, por lo menos en lo que a la ingesta de carne cruda se refiere y apostar por su cocinado.

Por último, y lejos ya de la cuestión alimentaria, tampoco se recomienda llevar a cabo labores de jardinería por el riesgo de contraer el parásito por el contacto con la tierra.

Imagen © Halfpoint – Fotolia.com

Los expertos explican que, si antes del embarazo una mujer realizaba ejercicios de intensidad elevada, puede seguir haciéndolo si tanto sus condiciones como las del feto son normales. Eso sí, según vaya aproximándose la fecha del parto, conviene reducir la actividad

Hace apenas dos meses las imágenes de Lea-Ann Ellison, una mujer de 35 años que esperaba su tercer hijo, levantando pesas durante el octavo mes de gestación dieron la vuelta al mundo a través de los medios de comunicación y las redes sociales. Las críticas arreciaron sobre la deportista, que a finales de noviembre dio a luz a un hijo, un día antes de salir de cuentas, perfectamente sano y con un peso normal. El parto tuvo lugar en una bañera y de desarrolló sin incidencias. En aquel momento, sus defensores recalcaron que el hecho de que el parto se hubiera producido con normalidad demostraba que la actitud de Lea-Ann Ellison no había sido imprudente.

Expectant girl do fitness

 

Más allá de este caso extremo, muchas mujeres se preguntan si pueden seguir haciendo hacer deporte estando embarazadas. A pesar de que hay que considerar las circunstancias de cada una, de entrada, la respuesta es sí. De hecho, es recomendable. A partir de ahí, ¿es aconsejable ir al gimnasio? Aunque con matices, en general, la contestación también es positiva.

         Lo primero, como es lógico, es considerar el estado médico general de la mujer en cuestión, sus antecedentes obstétricos, la edad en la que se encuentra, la condición física con la que cuenta y, muy especialmente, el tiempo de embarazo. Así, por ejemplo, cuando el periodo de gestación se encuentra muy avanzado no resulta aconsejable hacer ejercicios físicos de una cierta violencia. Puro sentido común.

         No obstante, si todas las cuestiones planteadas anteriormente se hallan en una escala normal, el embarazo marcha sin irregularidades y no se encuentra en el último periodo, pueden hacerse diversos ejercicios, especialmente, como antes se apuntaba, las mujeres que ya los practicaban con anterioridad al embarazo. Caminar, trotar, correr, andar, aeróbic, montar en bici o nadar son prácticas deportivas permitidas e, incluso, recomendables. Siempre con moderación, por supuesto. Es decir, todo aquel ejercicio que se encuadra en el ámbito aeróbico.

         En cuanto a las mujeres que deseen levantar pesas o efectuar otros ejercicios anaeróbicos, también pueden hacerlo siempre que estén en las condiciones de normalidad que se citaban en el párrafo anterior. Eso sí, está contraindicado por los especialistas que estas tablas de movimientos se lleven a cabo de pie. Lo ideal es reducir esta actividad a los miembros superiores y, a ser posible, con poca carga. Es decir, que levantar pesas durante el último mes de gestación, tal y como hizo Lea-Ann Ellison, no es aconsejable. En su caso, cabe señalar que no dejó de entrenar hasta tres días antes de dar a luz.

         Respecto a otras prácticas, deben evitarse los ejercicios que impliquen saltos, torsiones, volteretas o piruetas; los deportes de contacto, por la posibilidad de traumas; o la participación en competiciones.

         Además, aportamos una serie de recomendaciones genéricas incluidas en entradas anteriores para una mujer que quiera acudir al gimnasio:

    1. El entrenamiento no debe exceder los treinta minutos y se recomienda que tampoco sobrepase las tres veces a la semana.
    2. Es muy importante realizar un calentamiento correcto, que afecte a todo el cuerpo y que dure unos diez minutos.
    3. El nivel de actividad puede mantenerse durante el segundo trimestre, pero se debe adoptar una disminución a partir de la semana 30 a 32.
    4. La frecuencia cardíaca en reposo se incrementa durante el embarazo, mientras que la máxima se disminuye durante la fase tardía de éste. Mediante una escala de percepción subjetiva se recomienda no sobrepasar el límite de seguridad del 70% de la frecuencia cardíaca máxima que marcan los expertos y, en lo posible, nunca superar los 140 latidos por minuto.
    5. La intensidad de la práctica debe acabar en una progresión de más a menos.
    6. Se debe avisar al médico si se presenta cualquier anormalidad como dolor, dificultad respiratoria, mareo, dolor de cabeza o náuseas.

Se ha pasado por todas las fases, desde aquellas que afirmaban que la actividad física no era en absoluto beneficiosa para las mujeres durante el embarazo, o en determinadas etapas del mismo, hasta posiciones en el otro vértice, que, como suele resultar común, al final acaban encontrándose en un punto intermedio que resulta el correcto.

1762017889_98b93503d6_z

Este punto intermedio correcto, desde hace bastante tiempo ya extendido aunque ciertamente no tan practicado, es el que dice que durante el embarazo no deben abandonarse los hábitos saludables, y aquí, el ejercicio físico se considera obviamente un hábito saludable. En general la media de recomendaciones viene a decirnos que media hora de ejercicio diario al menos durante cinco días semanales, obviamente ejercicio adaptado a la condición y al momento del embarazo, no sólo es recomendable, sino muy beneficioso.

Sin embargo, sigue perviviendo una cierta sensación de que el reposo es un beneficio al proceso del embarazo, y aquí encontramos algunos mitos no contrastados y que pueden repercutir en el hecho de no poner en práctica esos hábitos saludables si contrastados.

En principio, el reposo durante el embarazo debe estar en todo caso motivado por una prescripción médica. Existen, es cierto, determinadas cuestiones fundamentalmente relacionadas con los embarazos de alto riesgo, que pueden perfectamente contemplar una recomendación de reposo.

En cualquier caso debemos tener en cuenta que incluso, salvando lógicamente casos extremos, en circunstancias como contracciones muy intensas o perdidas, no todos los especialistas se ponen de acuerdo en que el reposo en sí mismo presente efectos comprobables, o que contribuye directamente a la resolución de los problemas.

Es cierto que desde un punto de vista psicológico el reposo sí puede contribuir al menos a crear una sensación de relajamiento que puede ser beneficiosa, pero, como indicamos, en este sentido vamos a poder encontrar prácticamente tantas opiniones como profesionales existen.

En general para embarazos no considerados de alto riesgo sí vamos a encontrar mayor unanimidad a la hora de la recomendación de la práctica de ejercicio que gradualmente será más suave en lo que intensidad se refiere a medida que avanza el proceso de gestación, un ejercicio que puede componerse simplemente de algo tan sencillo de poner en práctica como caminar.

En los últimos años han surgido estudios que indicaban que un porcentaje muy alto de embarazadas, superior al 60%, no practicaban el ejercicio recomendado, y en algunos casos, en el entorno del 20%, no practicaban ningún tipo de ejercicio en su tiempo libre, desde luego algo muy poco recomendable.

Fuente:    Flickr    Imagen: por Daquella manera

Las náuseas durante el embarazo son muy normales. Aproximadamente el 90% de las gestantes las sienten en algún momento durante la gestación del bebé. Lo más habitual es que las náuseas aparezcan durante la mañana por lo que muchas veces son llamadas enfermedad matutina.

Habitualmente las primeras náuseas suelen tener que ver con la tolerancia hacia ciertos alimentos. Inclusive se puede dar la circunstancia de que esos alimentos eran hasta hace poco tiempo los preferidos de la futura mamá. Generalmente cualquier olor fuerte, llegado el momento, puede provocar dichas náuseas.

Otras veces son las náuseas frecuentes lo que pueden indicar a una mujer que se encuentra embarazada. No son pocas las mujeres que ante los primeros síntomas se realizan el test de embarazo y el mismo da positivo, lo cual muchas veces es un motivo de dicha para la pareja.

Lo que si es cierto es el hecho de que las náuseas suelen ser bastante disfuncionales para la mujer, ya que se acaban convirtiendo en un incordio. Desde aquí os damos unas pautas para hacer frente a las mismas de un modo natural.

Una de las soluciones es, en las comidas, no utilizar excesivas especias ni condimentos para preparar los platos. Los aliños es conveniente dejarlos para después de dar a luz. También es conveniente ingerir la menor cantidad de líquidos posibles. Una dieta rica en carbohidratos hará que las náuseas sean menos persistentes, para ello los carbohidratos tienen que estar espaciados a lo largo del día y tienen que ser ingeridos en pequeñas cantidades.