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El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es, desde hace varios años, uno de los fenómenos más temidos por los padres, especialmente para los que se estrenan, los primerizos. Pues bien, lo primero es no alarmarse, incluso si sospechamos que nuestro hijo puede estar afectado por el TDAH. De entrada: un niño revoltoso, activo y nervioso (¿cuántos críos encajan en esos términos?) no tiene por qué ser hiperactivo. Resulta obvio, pero una cierta psicosis respecto al TDAH parece haberse instalado en la sociedad. “Mi hijo es hiperactivo”, resuelve una madre de charleta con las vecinas sin haber consultado a un especialista. Primer error.

TDAH (Trastorno por déficit de atención con hiperactividad)

Pero, entonces, ¿qué es el TDAH? Pues, según Tomás J. Cantó, médico psiquiatra de la Agència Valenciana de Salut, “es un trastorno biológico en el que intervienen tanto factores genéticos como ambientales, que se diagnostica en la infancia (aunque puede persistir en la vida adulta) y que se caracteriza por presentar síntomas de hiperactividad (movimiento continuo y superior a lo esperado para la edad y desarrollo del niño), dificultades de atención e impulsividad (actúan sin pensar). Este trastorno se diagnostica exclusivamente por sus síntomas”, destaca.

 

“Aunque la inquietud es una característica habitual, sobre todo en los casos más extremos (es el “moverse por moverse” sin una finalidad) esta conducta no es exclusiva del niño hiperactivo ni es tampoco necesaria para su diagnóstico. El niño sano puede presentar un cierto nivel de inquietud normal por debajo de los siete años”, explica Tomás J. Cantó.

¿Qué opciones hay ante el TDAH? Existen diferentes tipos de tratamiento: farmacológico, psicoeducacional y entrenamiento de los padres, así como otras intervenciones psicológicas conductuales e intervenciones escolares y psicopedagógicas.

 

No obstante, la última tendencia entre los expertos es rechazar la medicación como primera línea de tratamiento y apostar por tareas y actividades que ayuden a incrementar el control cognitivo, es decir, hay que entrenar la mente.

 

Así lo ponen de manifiesto diversos análisis. En 2007, por ejemplo, investigadores de la Universidad de California publicaron un estudio que demostraba que la incidencia del TDAH entre los adolescentes finlandeses era prácticamente idéntica a la tasa registrada entre los adolescentes de EEUU. Hasta ahí todo normal. La cuestión es de que, en el primer caso, no se hacía uso de la medicación; mientras que en el segundo, sí. Es decir, que los niños estadounidenses no mejoraban más que los de Finlandia a pesar de tomar fármacos.

 

Otro estudio elaborado en The Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, concluyó que, si bien la mayoría de los jóvenes con TDAH se beneficia de los medicamentos al principio, los efectos positivos desaparecen durante el tercer año o antes.

Los especialistas comenzaron entonces a decantarse por ‘la atención plena’: enseñar a los afectados a controlar sus pensamientos y sentimientos sin juicios ni otras reacciones. En lugar de dejarse llevar por un enfoque, al darse cuenta de que su atención se ha desviado, tratan de renovar su concentración. La clave está en combinar este entrenamiento con la terapia cognitiva.

 

Los efectos curativos de este entrenamiento, que también utiliza juegos y actividades, han sido avalados también por varios estudios. Entre ellos, cabe destacar los publicados en Frontiers in Human Neuroscience y Clinical Neurophysiology. De hecho, esta terapia se ha mostrado efectiva tanto en niños como en personas de avanzada edad que también sufren problemas cognitivos.

 

Para más información:

http://ow.ly/xbagN

Imagen © fotodo – Fotolia.com

Estar sentado demasiado tiempo reduce la quema de calorías, engorda, rebaja el ‘colesterol bueno’ y aumenta la probabilidad de sufrir una enfermedad del corazón. Según apuntan varios estudios, las personas que permanecen sentadas durante más de seis horas al día tienen un 40% más de riesgo de muerte

Vivir sentado acorta la vida

A pesar de que pueda parecer un tema menor o una conquista del avance humano en términos de comodidad, uno de los grandes males del tiempo actual es el sedentarismo. Esta práctica se encuentra ya incrustada en la costumbre laboral, doméstica y social, con lo que resulta difícil evitarla. Quizá la parte más complicada es la que tiene que ver con la cantidad de horas que millones de personas pasan cada día sentadas frente al ordenador en la oficina. En la medida de lo posible, se debe intentar evitar que estos periodos se alarguen en exceso cada jornada, dado el peligro que representa.

Tan llamativa es esta situación que, en la actualidad, pasamos sentados más tiempo de lo que jamás se había alcanzado, superando incluso el tiempo que invertimos en dormir. En total, en el primer caso, son 9,3 horas de media, mientras que el número de horas de sueño se sitúa de promedio en el 7,7. Tal y como indican numerosos expertos en ergonomía, los cuerpos humanos no fueron creados para estar tantas horas en esta posición.

Y es que, según apuntan diversos estudios, vivir sentado acorta la vida. Permanecer en esta posición durante demasiado tiempo reduce la quema de calorías (baja una por minuto aproximadamente), engorda (el gasto de energía es prácticamente nulo), rebaja el ‘colesterol bueno’ hasta un 20% y aumenta la probabilidad de sufrir una enfermedad del corazón (las personas que pasan más de tres horas al día sentadas frente al televisor son un 64% más propensas a morir por una dolencia cardíaca). Estos análisis aseguran que, en general, para las personas que permanecen sentadas durante más de seis horas al día se incrementa el riesgo de muerte hasta un 40%.

Tomando como referencia los datos de EEUU, cabe subrayar que uno de cada tres ciudadanos de ese país es obeso, dándose la circunstancia que las personas que sufren sobrepeso pasan sentadas 2,5 horas más al día que los individuos que están en el peso correcto. Entre los años 1980 y 2000, el porcentaje de estadounidenses que practica deporte se encuentra estable, mientras que el tiempo de permanencia en posición sedente se ha elevado un 8%. El resultado es que la obesidad se ha duplicado, aunque lógicamente hay otros factores que intervienen en este crecimiento.

Para ilustrar el efecto que provoca sobre el cuerpo humano, uno de estos estudios explica que, nada más sentarse, la actividad eléctrica en los músculos de las piernas desaparece y la enzima que ayuda a rebajar la gordura baja un 90%. Como consecuencia, las personas que tienen un puesto de trabajo en el que se ven obligados a estar sentadas tienen el doble de posibilidades de sufrir una enfermedad cardiovascular que aquellas que realizan su labor profesional en un lugar en el que permanecen de pie.

Según los especialistas, siempre que sea posible, conviene interrumpir en varias ocasiones (cada hora y media o dos horas como máximo) el tiempo que se pasa sentado en la oficina o conduciendo, lo justo para desentumecer los músculos de las piernas y activar la circulación de la sangre. La espalda, el cuello, los hombros y las muñecas sufren por la cantidad de horas que pasamos frente al ordenador, así que conviene dar un paseo, realizar algunos estiramientos e, incluso, dar algunos pequeños saltos.

También hay que considerar que estos paseos o estiramientos -a los que debemos acostumbrarnos para paliar el sufrimiento de nuestro cuerpo- apenas llevará unos minutos y no hay porque dejar de trabajar, puesto que es posible mantener una conversación telefónica, por ejemplo, mientras se efectúan estas actividades.

Asimismo, también se aconseja hacer media hora de ejercicio al día para contrarrestar el tiempo que pasamos en posición sedente.

La espalda, el cuello, los hombros y las muñecas sufren por la cantidad de horas que pasamos frente al ordenador. Siempre que sea posible, conviene levantarse de la silla, andar un poco o cambiar de posición, pero realizar unos sencillos estiramientos es también eficaz

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¿Tiene la espalda y los hombros cargados? ¿Siente dolor en la muñeca o en el cuello? Si la respuesta es afirmativa, no diga más: seguro que casi está más horas frente al ordenador que realizando cualquier otra actividad, aunque ésta sea dormir. Veamos qué medidas de prevención se pueden tomar al respecto.

Los expertos en ergonomía -sí, tal dimensión ha alcanzado el asunto, que los hay- recomiendan que el entorno en el que desarrollamos nuestra actividad profesional sea el más cómodo y adecuado posible. Iluminación y espaciosuficientes, limpieza y una silla cuyo respaldo no sea un potro de tortura es lo mínimo. También es recomendable tener un reposapiés para evitar que la espalda se cargue.

De la misma manera, estos especialistas recomiendan cambiar de posición y levantarse a estirar las piernas, al menos, cada hora y media o dos horas. Con un breve y mínimo paseo será suficiente, lo justo para desentumecer los músculos de las piernas y activar la circulación de la sangre. Si, además, nos puede dar el aire aunque sea un instante, mucho mejor.

¿Qué sucede si, a pesar de estas mínimas medidas de prevención, comenzamos a sentir dolores en cuello, espalda, muñecas, hombros, etc.? Pues que será muy aconsejable llevar a cabo una serie de estiramientos de forma habitual para intentar paliar el sufrimiento de nuestro cuerpo. Apenas llevará unos minutos y no hay porque dejar de trabajar, puesto que es posible mantener una conversación telefónica, por ejemplo, mientras se efectúan estas actividades. Aquí van algunas posibilidades.

  •          Ejercicio A: siéntese en una silla con la espalda bien pegada al respaldo, flexione el cuello hacia la derecha sin apartar la mirada del frente y después acentúe el movimiento apoyando la mano izquierda sobre la sien correspondiente. Mantenga la tensión durante medio minuto y efectúe la misma maniobra en el otro lado del cuerpo. Es recomendable hacer tres repeticiones durante la jornada laboral.
  •          Ejercicio B: partiendo de la misma posición que antes sobre la silla, deje los brazos muertos, colgando, y lentamente, trace movimientos circulares con los hombros de atrás hacia adelante y viceversa. Tandas de diez repeticiones en un sentido y en otro. Con hacerlo tres veces cada día será suficiente.
  •          Ejercicio C: estire un brazo hacia delante, en ángulo recto con el hombro correspondiente. Doble la mano hacia usted y, con la que le quede libre, empuje la otra acentuando el movimiento de atracción hacia su propio cuerpo. Mantenga la tensión durante treinta segundos y alterne el movimiento con la otra mano. Al igual que en el caso anterior, con repetirlo tres veces durante cada jornada será suficiente.
  •          Ejercicio D: alce un brazo apuntando hacia el techo, en línea recta con su propio cuerpo; después flexiónelo situando la mano en la base del cuello. Con la mano que le quede libre agarre el codo de la otra mano y empuje hacia abajo. Mantenga el estiramiento durante medio minuto y alterne el movimiento con el otro brazo. Con repetirlo tres veces durante cada jornada laboral notará la diferencia.
  •          Ejercicio E: sentado en la silla flexione la espalda hasta tener la cabeza entre las rodillas y hasta llegar a tocar el suelo con las manos o, en su defecto, lo más lejos que alcance. Mantenga la posición durante diez segundos y repita la maniobra tres veces cada día.
  •          Ejercicio F: sentado en la silla cruce la pierna derecha sobre la izquierda, que permanece apoyada en el suelo. Después, gire la cintura llevando el hombro hacia atrás lo más posible. Aguante unos diez segundos en esa posición hacia cada lado invirtiendo la profesión como corresponda y repita tres veces.

Estos ejemplos forman una recomendación de máximos, a fin de plantear una oferta variada, con lo que no es estrictamente necesario cumplir con el número de repeticiones y los tiempos aconsejados. Estas cifras son referencias y deben ser adaptadas a la edad, a las condiciones físicas y a las particularidades de cada persona.

En el artículo de hoy vamos a ver algunos ejercicios sencillos que nos ayudaran a conseguir unos muslos y unos glúteos perfectos. Vamos a ver una combinación de ejercicios pliométricos, un tipo de ejercicios diseñados para reproducir movimientos rápidos y potentes, que os ayudarán a ganar velocidad, rapidez y fuerza fortaleciendo la masa muscular de la zona de los glúteos y los muslos.

Ejercicios para tener unos glúteos y muslos perfectos para este verano

  • Clock-Lunge

Con este ejercicios trabajamos glúteos, isquiotibiales, cuádriceps y los muslos internos y externos. De pie con las manos en las caderas, adelantamos el pie derecho y doblamos la rodilla hasta alcanzar un ángulo de 90 grados, el siguiente gesto es volver a la posición original. Repetiremos este ejercicio diez veces con cada pierna. Es importante mantener el cuello en línea con la columna vertebral para evitar daños en la espalda durante el movimiento

  • Step-ups con elevación de rodilla

Trabajaremos la zona abdominal, los flexores de la cadera, los glúteos los isquiotibiales y los cuádriceps. Coloque un step de alrededor de 20 cm de alto delante de ti. Pisa con  el pie izquierdo, y desplaza la pierna derecha hacia adelante y hacia arriba, dobla la rodilla hasta que el muslo quede paralelo al suelo. Baja la pierna derecha hacia atrás para empezar, luego repite pero con la elevación de la pierna izquierda. Repite con la otra pierna. Realizaremos 10 elevaciones con cada pierna, para establecer un reto mayor podemos utilizar pesas adheridas a nuestros tobillos

  • Saltos en cuclillas 

Trabajaremos los glúteos, los isquiotibiales, cuádriceps y pantorrilla. De pie con los pies separados a la altura de los hombros y los brazos relajados. Ponte en cuclillas hasta que tus rodillas estén dobladas a unos 90 grados. Inmediatamente mueve los brazos encima de la cabeza y salta hacia arriba tan alto como puedas. A medida que caes a tierra, dobla suavemente las rodillas hasta llegar la posición en cuclillas. Repetiremos este ejercicio diez veces. Mover los brazos te dará el impulso para que pueda coger más aire.

  • Saltos energéticos

Con este ejercicio fortaleceremos los flexores de la cadera, glúteos, cuádriceps y pantorrillas. Utilizando la pierna derecha como referencia, salta tan alto como te sea posible y eleva la rodilla derecha a la altura de la cadera, al mismo tiempo extiende simultáneamente el brazo izquierdo por encima de la cabeza totalmente recto. La pierna izquierda debe permanecer recta y el codo derecho debe estar ligeramente inclinado a su lado. Repite el movimiento con pierna y brazos contarios. Repetiremos 10 veces con cada pierna. Trata de saltar un poco más alto con cada salto.

Espero que haya sido de vuestro interés.

Imagen: Galería Flickr lululemon athletica

De acuerdo con la American Council on Exercise, el plank es uno de los diez mejores ejercicios para fortalecer las abdominales. Es una de las mejores formas de conseguir un vientre plano y fortalecer el core, además de mejorar la resistencia de la espalada y los músculos del estómago. Mediante el fortalecimiento del core, se fortalecerá las caderas y el suelo pélvico. Tener unos músculos fuertes del core, del abdomen y la espalda llevará a mejorará las caderas y el suelo pélvico. Tener unos músculos fuertes en el core, el abdomen y la espalda llevará a mejorar la postura y puede ayudar a prevenir lesiones.

Plank

El único equipo que necesitarás para realizar ejercicios de plank es tu propio cuerpo y espacio suficiente para tumbarse. Para hacer el ejercicio plank correctamente, sigue los siguientes pasos:

  • Acuéstate en el suelo:

Apoya el cuerpo en tus brazos con las palmas apoyadas en el suelo. Comprueba que los hombros está alineados directamente sobre los codos. Asegúrate de que tus piernas están rectas detrás de ti y que muslos, rodillas y muslos están unidos.

  • Empujar hacia arriba.

En un movimiento de flexión de brazos, levanta tu cuerpo del suelo, apoyando tu peso en los antebrazos y en los dedos de los pies

  • Aprieta los músculos abdominales

Mantén los músculos abdominales apretados y no dejes caer el abdomen ni eleves las caderas, para evitar esto, inclina la pelvis hacia el suelo, así con seguirás controlar el movimiento d ellos glúteos y las caderas. Trata de respirar normalidad inhalando y exhalando de manera constante.

  • Haz series:

Para empezar, mantén esta posición durante 20 segundos. Conforme pasa el tiempo podrás ampliar la duración de las posiciones de bloqueo, y así fortalecer nuestro abdomen. Repite la posición de 3 a 5 veces y aumenta el tiempo de duración en función de tus capacidades.

Puedes variar la postura para forzar otras zonas del abdomen como apoyarnos sobre una pierna y un brazo, ponernos de lado para fortalecer los abdominales oblicuos etc.

Espero que haya sido de vuestro interés.

Imagen: Trendencias belleza

Desde hace relativamente poco tiempo una nueva disciplina ha llegado a los gimnasios, el yogilates. Explicado en pocas líneas el yogilates no sería más que una integración entre el yoga y el sistema pilates. No es la primera vez que se ha intentado lograr una integración entre el yoga y el pilates. Los resultados fueron disciplinas – de poco recorrido bien es cierto – como el yogalates o el pilates yoga.

Yogilates

El problema de todas esas integraciones era que no tenía ningún tipo de base real para realizar ejercicios y también carecían de una metodología adecuada. Esas aproximaciones en lo único que se constituyeron fueron en un producto de marketing más que no tuvo mucho éxito, precisamente por esa falta de metodología.

Sin embargo el yogilates parece que si ha logrado generar una metodología y un buen número de ejercicios que han logrado convertirse en una buena integración entre el yoga y el método pilates. El yogilates – su metodología y sus tablas de ejercicios – son producto de Jonathan Urla que incluso ha dotado al sistema de una cierta filosofía.

Orla tuvo la idea de integrar tanto el yoga como el método pilates a partir de su propia experiencia como practicante de ambas disciplinas. Se dio cuenta que practicar pilates hacía que fuesen más fáciles las posturas del yoga al mismo tiempo que la meditación y la concentración logrados por la práctica del yoga mejoraba el rendimiento en el método pilates.

Imagen |  Flickr(sazztastical)

Se denomina pie plano al pie que tiene una falta de arco longitudinal que un pie normal si posee. También se denomina pie plano a aquel que carece de bóveda plantar; el tener una bóveda plantar excesiva es lo que se considera un pie cavo. Las huellas que deja un pie plano son muy características ya que no muestra la curva que si tiene la huella de un pie normal.

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Los síntomas que presenta un pie plano son muy conocidos, no presentándose antes de los dos años ya que hasta ese tiempo los pies de los niños presentan un tejido adiposo en la planta del pie que no deja ver la alteración que tiene un pie plano. El tejido adiposo desaparece con la edad no necesitando para su extinción ningún tipo de tratamiento.

La aparición del pie plano se puede, hasta cierto punto, evitar. Estos ejercicios son sencillos y pueden ser caminar de puntillas, andar descalzo por terreno irregular o por la playa o dunas. También está indicado el coger objetos con las plantas de los pies. Con esos ejercicios lo que se favorece es la aparición del arco de un pie normal. Muchas veces los pies planos llegan a ser hereditarios.

Los pies planos no producen ningún tipo de problema la calzarse por lo que las personas que sufren esta disfunción no necesitan calzado especial. Entre las recomendaciones para el calzado se encuentran el uso de un zapato ancho, cómodo y flexible y que además tenga una buena ventilación y adherencia al suelo.

Los dolores de hombro la mayor parte de las veces son producto de una tendinitis que se genera por la inflamación de los tendones o de la vaina que los cubre. Una de las características de los tendones es que se unen gradualmente entre sí por lo que los dolores del hombro pueden extenderse por todo él.

Para recuperar los tendones del hombro existen una serie de ejercicios que se pueden llevar a cabo como son, en un primer momento, los ejercicios de calentamiento. Con estos ejercicios se movilizan los músculos y los tendones antes de empezar la tabla de ejercicios de rehabilitación. De este modo se evita que se puedan producir lesiones o que las ya existentes se conviertan en crónicos.

Posteriormente al calentamiento se pueden llevar a cabo ejercicios de estiramiento que serán útiles en caso de que el problema sea que no se pueda mover el brazo en determinadas direcciones. De este modo podremos mover el hombro de una manera amplia y fácil y sin dolor. Los ejercicios de fortalecimiento están indicados para fortalecer el hombro y evitar que se lesione. Estos ejercicios deben de iniciarse solo cuando el médico considere que el hombro está en condiciones de soportar el ejercicio.

Además de los ejercicios también puede estar indicada la ingesta de ácido acetilsalicílico antes de comenzar a realizar los ejercicios y también el colocar frío y / o calor en el hombro antes de iniciar los ejercicios para de este modo ir preparando las fibras para el ejercicio.

Los músculos que forman el suelo pélvico es necesario que se encuentren en un estado de forma óptimo si lo que queremos es no tener molestias o problemas con el mismo. Es por tanto necesario saber cómo fortalecer dichos músculos. Lo primero que hay que tener en cuenta es que cualquier ejercicio de fortalecimiento tiene que basarse en contracciones activas de la musculatura.

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Una buena manera de fortalecimiento es seguir los ejercicios de Kegel aunque también es posible llevar a cabo otro tipo de ejercicios mediante la realización de movimientos específicos que nos permitirán el fortalecimiento una zona del cuerpo, la pelvis, a la que no se le hace mucho caso.

Un buen ejercicio de fortalecimiento se puede llevar a cabo de pie movilizando la cadera hacia delante y hacia atrás comportándonos como un péndulo. Al mismo tiempo se lleva a cabo una relajación de esfínteres mediante un movimiento de anteversión, cuando llevemos a cabo el movimiento de retroversión contraeremos el esfínter.

Otro ejercicio que se puede realizar para fortalecer la zona pélvica consiste en utilizar una fitball para sentarnos en ella. En esa posición colocaremos las manos bajo la cadera y realizaremos un movimiento lateral que logre que se cambie el soporte del peso de un lado a otro. Este ejercicio se puede realizar también hacia delante y hacia atrás.

Otro ejercicio consiste en sentarnos sobre un balón mientras contraemos la pared abdominal. En dicha posición separaremos y juntaremos las rodillas manteniendo los pies unidos para lograr la activación del suelo pélvico.

Cada año, los investigadores diseñan nuevos juegos de ejercicios para ayudarnos a estar en mejor forma. 2010 no podía ser la excepción. Si 2009 fue año del trabajo duro y los ritmos exóticos rápidos, este año nos trae ejercicios diseñados científicamente para maximizar los beneficios con el mínimo esfuerzo. Comenzamos un breve repaso.

Bellyfit: La motivación de una madre soltera por superar una dura ruptura le llevó a mezclar elementos del yoga con pilates y antiguas danzas africanas entre otros ingredientes. El resultado ha sido un suave ejercicio de danza que busca equilibrar mente, emociones y cuerpo para liberar la tensión diaria que, según la creadora, de permanecer mucho tiempo puede derivar en enfermedades.

Cuerpo científico (Body by Science): A través de su libro “Body by Science”, se afirma haber desarrollado un programa combinado de ejercicios de cardio y entrenamiento muscular  que con tan sólo 12 minutos de práctica a la semana promete dotarnos de una forma estupenda.

ViPR (Vitalidad, rendimiento y renovación): Desde el Reino Unido llega una barra diseñada para ser el único instrumento que necesitemos para ejercitarnos. Aseguran que pueden realizarse más 9.000 ejercicios con estas barras de goma dura.