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La prevención de las caries suele ser – al menos de aquellas personas con más de 30 años – un problema endémico en ciertos grupos de población que todavía entienden que el cuidado, la salud bucal y la visita al odontólogo es algo superfluo y en lo que no merece la pena invertir ni tiempo ni dinero.

En ese grupo de población acudir a odontólogo solo se lleva a cabo cuando la caries dental ha producido daños irreparables en la pieza dental por lo que la única solución es la extracción de la pieza. Las claves para una buena salud dental en la población pasan por la educación sanitaria, la eliminación de la placa bacteriana, el cepillado dental regular y los alimentos.

Una de las bases de una buena salud dental es la educación sanitaria. Los niños son quizás el grupo de población dónde más efectiva puede llegar a ser la educación dental como forma de que posteriormente sean adultos con una buena salud dental. Al mismo tiempo tener unos adultos correctamente formados logra con toda seguridad el que también que las siguientes generaciones tendrán el mismo cuidado por su salud dental.

La eliminación de la placa bacteriana es algo muy sencillo de realizar gracias a la gran cantidad de productos químicos de venta en farmacias que existen para la higiene. Al mismo tiempo también es conveniente la visita al higienista dental para que este – y por medios mecánicos – mantenga a la placa bacteriana a raya.

Por último un cepillado dental regular es necesario por varias razones. Una de ellas es que el esmalte dental se desmineraliza por la existencia de un medio ácido después de una ingesta de alimentos. El cepillado dental busca prevenir ese medio ácido mediante la eliminación de la placa dental y equilibrar el pH bucal.

nectar12072010 Los niños hiperactivos suelen ser problemáticos, tiene un espíritu destructivo y son insensibles a los castigos, además suelen mostrar problemas de salud. También son inquietos y nerviosos. Además son niños inquietos en casi cualquier momento, incluso en aquellas situaciones en lo que se pide de ellos es que sean tranquilos.

El tratamiento de niños hiperactivos se ha llevado a cabo desde distintos enfoques: el farmacológico, el psicológico y el educativo. En este post intentaremos enfocar el problema – y la solución y seguridad de los niños – desde la psicología, dejando para más adelante los abordajes farmacológicos y educativos.

Un enfoque psicológico tienen que tener en cuenta a la familia en la cual vive el niño hiperactivo. Ahí es dónde se intervendrá para poder curar ese mal. Lo primero que necesita un niño hiperactivo es un ambiente familiar estable y en equilibrio. Esto se puede lograr cuando en la familia existen unas reglas claras de lo que se debe o no se debe hacer.

El peor de los entornos para un niño hiperactivo y para su bienestar es un hogar en el cual las normas están cambiando a cada momento. Además las reglas familiares tienen que ser explícitas, esto es, las reglas son conocidas y comprendidas tanto por los padres como por el niño hiperactivo. Otro de los rasgos que tienen que tener esa reglas es que tienen que ser predecibles, por lo que el niño tiene que saber que sucederá en caso de que las reglas se cumplan o no se cumplan.

Por otro lado la terapia cognitiva – conductista se ha configurado como una de las que mejor resultado dan en el tratamiento de los niños hiperactivos y en su prevención. Este tipo de terapia ayuda al niño a entender lo que siente y lo que hace lo que permite modificar su comportamiento. Al mismo tiempo también tiene que estar muy medidas las conductas que darán lugar a refuerzo y aquellas que traerán como consecuencia el castigo.

Los campamentos de verano ayudan a los más jóvenes a madurar, a crecer y muchas veces a que descubran sus diferentes pasiones y aficiones. Por estas razones es muy útil enviar a los hijos a un campamento durante el verano. Lo ideal es que el campamento sea una herramienta tanto para el ocio como para la educación de nuestros hijos.

Lo primero de todo es analizar si nuestros hijos tienen edad suficiente para poder estar una o dos semanas fuera de casa sin la tutela de los padres. Aunque hay campamentos para niños a partir de cinco años la edad lo más común para iniciarse en este tipo de actividades es a partir de los nueve años. Aquí te indicamos 10 consejos para elegir un buen campamento de verano para tus hijos:

1. Existen distintos tipos de campamentos desde los que están enfocados hacia la naturaleza y el ocio, a los especializados en música o idiomas. Es importante conocer a qué tipo de campamento vas a enviar a tus hijos y qué actividades se van a desarrollar en él.

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Las artes marciales han pervivido miles de años gracias a su paciente transmisión de maestro a alumno. El hecho de que su pervivencia dependiera casi exclusivamente del aprendizaje exacto de la técnica llevó al desarrollo paralelo de una cultura de respeto al maestro que se ha convertido en uno de sus aspectos educativos más eriquecedores.

Cuando nos planteamos enseñar artes marciales a un niño, que aprenda a defenderse no es el único objetivo. E incluso puede que tampoco sea el principal. Los beneficios que las artes marciales presentan para los niños hay buscarlos en el día a día de la clase. En los valores de atención, respeto al prójimo, humildad y autodisciplina que irradian.

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Perros y gatos son las mascotas preferidas en muchas familias. Para los niños, crecer junto a un animal tiene grandes beneficios afectivos y prácticos. Desarrollan mejor la empatía, aprenden responsabilidad y a respetar a los animales y encuentran un divertido compañero de juegos.

Pero ni unos ni otros han nacido sabiendo qué es una mascota o, por la otra parte, un niño. De modo que el mejor consejo para prevenir problemas es educar a los dos en el conocimiento del otro.

Los niños de menos de seis años no deben estar nunca a solas con el animal. Podemos aprovechar este tiempo para enseñarles cómo tratar al perro o gato. El mensaje debe ser que al animal también le duelen los golpes y le gusta que le acaricien y traten suavemente. Enseñarles a jugar juntos y hacerlo con ellos es también la mejor manera de hacer que se conozcan y quieran.

La higiene también es importante. Si nada más dejar al animal, nos vamos con nuestro hijo al baño a lavarnos las manos juntos estamos creando un gran hábito. No hay que olvidar enseñarles a no tocar las heces o la orina del animal. Los animales, por su parte, si son tratados con cuidado suelen entender deprisa que los niños son cachorros y cómo tratarlos.

Niño responsable

Es recomendable implicar al niño en el cuidado de la mascota. Así, que lo saque él a pasear al menos una vez al día y que acompañe en las visitas al veterinario son una forma estupenda de que desarrolle un sentido de responsabilidad hacia el animal. Si además, enseñamos al niño a reconocer las emociones del animal (cuándo está contento, triste, asustado o cansado) estamos previendo problemas y dándole formas de reconocer mejor las emociones en cualquier animal, y, por extensión, ayudándole a ser más receptivo a las emociones humanas.

A largo plazo, estamos dando a nuestros hijos una gran experiencia de ternura y responsabilidad que nunca olvidarán, que afectará positivamente a su capacidad para relacionarse con otros y hacer amigos y que probablemente transmitirán a los suyos.