Actividades con niños Dejar de fumar Dietas y alimentacion Madres Niños Ocio y bienestar

De todas las estaciones del año el verano probablemente sea el mejor momento para plantearse retirar el pañal a un niño. Sin embargo, este es un proceso muy importante para los pequeños y por tanto hay que prestarle una atención especial. Aquí van algunos conceptos que pueden servir de ayuda.

Consejos para quitar el pañal en verano

Lo primero es no agobiarse y, por supuesto,no agobiar al niño. La retirada del pañal es un suceso lo suficientemente importante como para requerir tiempo y atención, y un trabajo previo que debe ser el que motive al niño a buscar un mayor nivel de independencia, que al final es de lo que se trata.

No hay un manual de estilo para explicar cómo orientar al peque para abandonar el pañal. Sin embargo, somos los adultos los que debemos buscar que la retirada del pañal y el posterior control de sus esfínteres no sea algo traumático, pero sobre todo aburrido.Debemos implicar al niño en el proceso, para ello el juego y el uso de la fantasía pueden ser buenos aliados, ya que a través de ellos podemos explicar e inventar, por ejemplo a través de los cuentos, historias que acaben demostrando que el pañal ya no es útil, que en el fondo es enseñarles a abandonar determinados miedos e inseguridades que se fijan en la figura del pañal.

En este proceso no se debe jamás utilizar el castigo, castigar es involución al proceso en todos los casos. Tampoco las prisas son buenas consejeras en este sentido, pero, incluso peor es la falta de constancia, y esto, la constancia en el trabajo orientado a abandonar el pañal (el uso del baño, seguir con la metodología de manera constante, etcétera) es una labor básica que sólo corresponde a los padres. Desfallecer en la constancia y abandonar las rutinas que al final son una buena compañera en este camino, es lanzar mensajes totalmente contradictorios al niño, y, probablemente, retrasar el momento de abandonar el pañal.

Como decíamos el verano es un buen momento ya que, entre otras cosas, los niños pueden estar con menos ropa y ser más conscientes de lo que implica llevar pañal. No pensemos que no lo son, ya que ese es otro grave error.

Todos los niños aprenden y todos acaban retirándose del pañal, los procesos son diferentes y los tiempos también lo son. Lo verdaderamente importante es que estemos preparados para acompañarles, para explicarles cuando vean su caca que esa es su caca y que resulta mucho más cómodo si se hace en un orinal o en el wc con un reductor que llevarla pegada al culete en el pañal, lo mismo aplicado al pipí. Trucos hay muchos, ideas también, pero los conceptos son estos que hemos repasado.

Imagen de Flickr por La Negra de Tetuan

Las fiestas de Navidad están a la vuelta de la esquina y, aunque quizá la tradición de cantar villancicos está algo más abandonada que en otros países, es una alternativa para pasar un rato agradable con la familia y los amigos

Villancicos para cantar con los niños estas Navidades

Con las fiestas de Navidad ya en el horizonte, las tradiciones, tanto de carácter religioso como de índole popular, vuelven un año más a flotar en el ambiente. Una de ellas es la costumbre de cantar villancicos. Si bien quizá hoy no está tan extendida en España como en otras épocas o en otros lugares del mundo, muchas personas siguen manteniéndola como forma de unión con la familia y los amigos, además de expresión religiosa. La mayoría de ellos tienen, asimismo, letras con contenidos sencillos para los niños, con lo que también puede ser una opción para realizar una actividad distinta con ellos durante las fiestas.

Aunque los hay para todos los gustos, a continuación proponemos una lista de villancicos clásicos cuyas letras y estribillos suenan a la mayoría. Si bien es posible que no estén todos los que son, con toda seguridad sí son todos los que están. Cualquiera de las letras de estos villancicos puede hallarse en Internet con suma facilidad. También pueden encontrarse vídeos con o sin subtítulos que ayuden a su interpretación.

  1. La Marimorena.

  2. Arre borriquito

  3. Los peces en el río.

  4. Ay del chiquirritín.

  5. Campana sobre campana.

  6. Noche de paz.

  7. Pastores venid.

  8. Cascabel.

  9. Dime niño de quien eres.

  10. El tamborilero.

  11. Blanca Navidad.

  12. El niño del tambor.

  13. Feliz Navidad.

Por otra parte, muchos padres optan por cantar villancicos en inglés con sus hijos a fin de que mejoren su conocimiento de este idioma y se familiaricen con las canciones típicas de Navidad de distintas culturas. Lo mismo puede aplicarse al francés, al portugués, al euskera, al catalán, etc.

Finalmente, para aquellos que necesiten que les den el tono, incluimos varios vídeos recopilatorios con los villancicos más clásicos, que la mayoría de las personas conoce o que, en caso contrario, podrán aprender con facilidad dado lo sencillo de sus letras y lo pegadizo de sus melodías.

http://www.youtube.com/watch?v=rXlR3U4CcRM

http://www.youtube.com/watch?v=8BQCUragrjs&list=PL77B260B0F92F87DE

 

Y por supuesto, recordar otras tradiciones familiares navideñas muy recomendables como decorar la casa en familia o elaborar juntos los dulces navideños. ¿Cuál es vuestra preferida?

 

Fomentan la creatividad, son más educativos, estimulantes y seguros; y hasta respetuosos con el medio ambiente. Pero, además, están otra vez de moda. Vuelven los juguetes tradicionales de madera con todo su detallismo… y han venido para quedarse

Los juguetes tradicionales de madera están de moda, vuelve lo retro

¿Quién dijo que los niños sólo se entretienen con videojuegos? ¿Quién aseguró que los juguetes deben ser complejos para entretener a los pequeños? Si alguien se pronunció alguna vez en ese sentido, estaba equivocado. Así lo demuestra la realidad, ya que los juguetes de madera vuelven a estar de moda. Sin embargo, más allá de corrientes más o menos transitorias y del encanto retro que tienen los juguetes elaborados con este elemento natural, las ventajas de los juguetes tradicionales de madera respecto a los electrónicos o a los creados en otros materiales, como por ejemplo el plástico, son evidentes.

De entrada, los juguetes de madera, precisamente por estar elaborados con ese material, despiertan otros sentidos del niño además de la vista: el olfato (la mayoría de los juguetes apenas desprenden olor) y el tacto (la porosidad de la madera). De alguna manera, según apunta un estudio de la Universidad de British Columbia, el contacto de la madera acerca al ser humano a la naturaleza, aunque sea de forma inconsciente. Así, tocar los juguetes de madera puede resultar muy beneficioso para aquellos niños que viven en grandes núcleos urbanos, lejos de bosques, montañas y valles. De hecho, se ha relacionado el tacto de la madera con la reducción de los niveles de estrés. Quizá por ello la fidelidad de un niño a un juguete de madera suele durar más que la que demuestra en relación al resto.

Asimismo, dependiendo del sentido, tamaño y forma del juego de madera también se pueden lograr beneficios para resolver problemas, para las habilidades motoras o espaciales (los puzles, por ejemplo). También hay juegos que fomentan la conciencia imaginativa, que impulsan la coordinación entre la mano y el ojo, así como el reconocimiento de formas. Entre ellos, los de construcción o de montaje.

Así mismo, hay que tener en cuenta la calidez y la humanidad que despierta un juguete tradicional de madera frente a uno de plástico o a otro que implique simplemente contemplar una pantalla.

De la misma manera, la simplicidad del diseño de estos juguetes es crucial, ya que, en contra de lo que pueda parecer, según indican los expertos, cuanto más simples los juegues, más estimulan la creatividad natural del niño. ¿Cómo si no puede seguir teniendo éxito algo tan básico como una peonza?

Quizá por su elaboración artesanal, los juguetes de madera están repletos de detalles y suelen tener un acabado que distingue cada unidad de otra aunque pertenezcan al mismo modelo. Es más fácil que un niño lo sienta como suyo, como único, si percibe los matices que lo hacen distinto de todos los demás.

Además, los juguetes de madera tienen varias ventajas prácticas que tampoco debemos denostar: presentan menos riesgos de lesión que los de plástico y, al estar formados por un elemento muy resistente, las bacterias no pueden reproducirse con tanta facilidad; pero también están construidos con un material natural y renovable, con lo que son más respetuosos con el medio ambiente.

Por todas estas razones, marcas como IKEA, Janod o Momoll, por citar algunos ejemplos, llevan tiempo comercializando juguetes tradicionales de madera. Pizarras, muebles, fichas, puzles, letras y números, construcciones de todo tipo y hasta scalextrics o vías de tren. Todo vale, mientras sea en madera y se adapte a la edad del niño.

Debe de ser cierto que todo vuelve: el vinilo, la minifalda… y los juguetes de madera. O quizá, simplemente, es que nunca se fueron.

 

Este término lanzado por el famoso pediatra norteamericano William Sears ha acabado derivando en toda una filosofía de relación entre padres e hijos basada en dichos principios.

IMG_0416

El punto de partida de esta filosofía aplicada al período de crianza de los niños es la seguridad generada a partir de la presencia física y emocional de los padres, que proporcionan un modelo de relación seguro, todo ello arrancando desde las propuestas realizadas a mediados del pasado siglo. Estas establecían que los niños sienten de forma natural apego por sus padres no sólo por el hecho de que son quienes cubren sus necesidades, sino porque resultan altamente sociales y necesitan de un modelo de relación segura y estable.

La posición de los padres es simplemente fundamental cuando se pretende realizar la crianza con apego, ya que la búsqueda del vínculo emocional seguro tiene que ver tanto con la coherencia de la respuesta de los padres como con su disponibilidad emocional para el establecimiento de los vínculos. Por tanto, esta técnica se basa en buena medida en la comprensión de la necesidad psicológica del bebe, huyendo de las expectativas por encima de las propias edades/capacidades de los niños, descartando los medios de castigo o coercitivos, y orientándose en dirección a cuestiones como la escucha, la comprensión de los modelos, y, fundamentalmente la relación causa efecto entre sus actos.

Han existido algunas controversias a la hora de plantear la crianza con apego, como la que venía a poner encima de la mesa el peligro de limitar la posibilidad de acceder por parte del bebé por sí solo a cubrir algunas de sus necesidades. Sin embargo se encuentra bastante demostrado que cuando estas necesidades surgen y son detectadas por los padres, pueden ser perfectamente capaces los propios niños de reclamarlas o satisfacerlas.

Se suele poner como ejemplo muy habitualmente el hecho de la solicitud del niño de estar en brazos de sus padres. En la crianza con apego entenderemos que esta solicitud es una demanda ante una necesidad, no un capricho y que, por tanto, satisfacerla aportará seguridad posterior al iniciar otras fases, como por ejemplo la correspondiente al gateo, donde surgirán nuevas necesidades y se abandonarán las anteriores.

Todo ello deviene en una concepción en la cual el apego evitará la búsqueda por parte del niño ya adolescente o adulto de otras fórmulas para cubrir necesidades que pueden derivar en problemas de salud mental o sociales.

Algunas de las claves presentes en prácticamente cualquier definición de crianza con apego son el hecho de la preparación para el nacimiento del niño o niñapor parte de los padres, el acercamiento a la comprensión a las necesidades emocionales del niño y la respuesta a las mismas a través de establecimiento de vínculos sensibles y seguros, la disciplina positiva, la lactancia materna…

Fuente: Flickr    Imagen: por rafa_uoc

Y es que, efectivamente, es en la prevención donde más podemos incidir para evitar este tipo de situaciones, o cuando menos, para minimizar su efecto.

2938665238_57432f1e73_z

Debemos tener en cuenta para empezar que la edad de mayor riesgo para estos despistes que acaban con un niño perdiéndose en público, es entre los dos y los seis años, sin embargo, la diferencia entre ambos extremos de edad hace que lógicamente la posibilidad de incidir previamente en las situaciones no sea la misma.

 

En general, todas las cuestiones que queremos incorporar para evitar o minimizar estas situaciones, se deben enfocar no desde la perspectiva del adulto (un error muy habitual) si no desde la del propio niño. Pretender que un niño de dos o tres años asuma por ejemplo la diferencia entre personas o lugares a los que acudir en caso de que se despiste (acudir a una persona de uniforme, acudir a un punto determinado) no sólo puede no dar resultado, sino realmente convertirse en un problema añadido a la tensión que le producirá el hecho de verse sólo.

 

En estos casos resulta mucho más eficaz proponer cuestiones más básicas; no soltarse de la mano tiene premio, no moverse del sitio mientras los padres no están tiene premio, y, en caso de recomendar algo por si la situación se diera, la recomendación tiene que ser también muy básica; no moverse y gritar llamando a papá o mamá desde el sitio esperando hasta que lleguen, cuestiones simples y además muy acordes con la reacción inicial del niño. Debemos evitar en lo posible la instalación del temor o de un miedo excesivo que puede ser el peor enemigo del niño en estas situaciones.

 

Fuente:   |    Imagen:

 

A partir de los seis años los niños son capaces ya de asumir cuestiones como las que citábamos anteriormente. En ese momento será más simple explicarles, sin la presión del miedo, donde pueden acudir (aunque la recomendación de no moverse sigue siendo siempre la más adecuada sobre todo en entornos urbanos) o cómo comportarse ya que, procesarán mucho mejor la pauta que a menores edades. En el caso de ambos rangos de edad no es en absoluto mala idea que los niños porten un papelito o similar con un número de teléfono o etiquetas en las ropas, sobre todo cuando sabemos de antemano que acudiremos a espacios con grandes aglomeraciones.

 

Desde el punto de vista de los padres, y aun siendo un momento de nerviosismo evidente, la primera recomendación es clara; mantener la calma y repasar en calma rápidamente los últimos movimientos que hemos realizado. En el caso de ir más de un adulto repartirse los recorridos mientras se mantiene la comunicación, y, no tardar en acudir a los recursos de los espacios donde nos encontramos destinados a tal efecto, por ejemplo los grandes centros comerciales mantienen siempre protocolos en este sentido.

 

En el momento del reencuentro se debe evitar por todos los medios las grandes expresiones  de enfado, así como grandes explosiones de nervios a ser posible. En este sentido debemos tener en cuenta que el que peor lo ha pasado con toda probabilidad es el niño y que la experiencia debe ser aprovechada en todo caso para aprender y no para marcar.

Fuente:    Flickr   Imagen: por danaScobar

En la sociedad actual, los niños se encuentran con muchas decisiones difíciles a las que tienen que enfrentarse a una edad muy temprana. Con el fin de aprender a hacer frente a peligros potenciales, los padres deben ayudar a los niños a tomar buenas decisiones por sí mismos. Aunque parezca difícil, aprender a criar a los niños para que piensen por sí mismos se puede conseguir siguiendo unas pautas básicas, y la recompensa será saber que sus hijos disponen de las suficientes habilidades para manejar decisiones difíciles.

Cómo enseñar a tus hijos a pensar por sí mismos y motivarlos a tomar decisiones

  • Demuéstrales con tu propia conducta como tomar decisiones. Tu puede enseñar a tus hijos a pensar por sí mismos, mostrando en cada oportunidad posible, la forma de tomar decisiones.
  • Deja que los niños jueguen libremente. Que se diviertan solos es crucial para criar a hijos que en un futuro puedan  pensar por sí mismos
  • Invita a tus hijos a tomar pequeñas elecciones. Ya sea a nivel escolar, ropa, corte de pelo e incluso que cereales de desayuno elegir en el supermercado, sin importar la decisión que tomen.
  • Evita criticar las decisiones que toman tus hijos. Esta es una forma coartar su aprendizaje y puede hacer que los niños se sienten mal acerca de su decisión.
  • Evita  emitir juicios o dar opiniones no te hayan solicitado acerca de las situaciones en las que tus hijos se encuentran envueltos y tienen que resolver. Si escuchan tus ideas o sugerencias, pueden sentirte como si necesitaran a alguien que les diga qué pensar o sentir
  • Explica las normas que existen en casa o en la escuela. Ayuda a entender por qué las reglas existen y que objetivo tienen, esto favorecerá que los niños las sigan .
  • Disciplina a tus hijos cuando hacen una mala elección. Asegúrate de mantener un mensaje corto y simple. En 2 o 3 oraciones solamente, informar qué acciones te han decepcionado y por qué, y explica cuáles son las consecuencias
  • Focaliza en la mala decisión o  la mala conducta al disciplinar, y no en los propios niños. Es recomendable abstenerse de decirles que son malos, es mejor utilizar frases como “tu comportamiento está fuera de lugar” en su lugar.
  • Utiliza la disciplina. Tus hijos necesitan saber que lo que hacen puede tener consecuencias y que tomar la decisión equivocada dará lugar a un castigo.
  • NO amenazas, NO sobornos. Usando recompensas o amenazas para influir en las decisiones enviarás un mensaje de que no son capaces de tomar buenas decisiones sin incentivos externos.
  • Confía en tus hijos y respeta su derecho a decidir por sí mismos. Una vez que has sentado las bases, darles espacio para realmente tomar decisiones, y no interferir a menos que haya un peligro inminente. Van a tomar buenas y malas decisiones en el camino, pero con el fin de mejorar en el proceso, tienen que tener la libertad de hacerlo.

Imagen: Galería Flickr Pawel Loj

La prevención de las caries suele ser – al menos de aquellas personas con más de 30 años – un problema endémico en ciertos grupos de población que todavía entienden que el cuidado, la salud bucal y la visita al odontólogo es algo superfluo y en lo que no merece la pena invertir ni tiempo ni dinero.

En ese grupo de población acudir a odontólogo solo se lleva a cabo cuando la caries dental ha producido daños irreparables en la pieza dental por lo que la única solución es la extracción de la pieza. Las claves para una buena salud dental en la población pasan por la educación sanitaria, la eliminación de la placa bacteriana, el cepillado dental regular y los alimentos.

Una de las bases de una buena salud dental es la educación sanitaria. Los niños son quizás el grupo de población dónde más efectiva puede llegar a ser la educación dental como forma de que posteriormente sean adultos con una buena salud dental. Al mismo tiempo tener unos adultos correctamente formados logra con toda seguridad el que también que las siguientes generaciones tendrán el mismo cuidado por su salud dental.

La eliminación de la placa bacteriana es algo muy sencillo de realizar gracias a la gran cantidad de productos químicos de venta en farmacias que existen para la higiene. Al mismo tiempo también es conveniente la visita al higienista dental para que este – y por medios mecánicos – mantenga a la placa bacteriana a raya.

Por último un cepillado dental regular es necesario por varias razones. Una de ellas es que el esmalte dental se desmineraliza por la existencia de un medio ácido después de una ingesta de alimentos. El cepillado dental busca prevenir ese medio ácido mediante la eliminación de la placa dental y equilibrar el pH bucal.

nectar12072010 Los niños hiperactivos suelen ser problemáticos, tiene un espíritu destructivo y son insensibles a los castigos, además suelen mostrar problemas de salud. También son inquietos y nerviosos. Además son niños inquietos en casi cualquier momento, incluso en aquellas situaciones en lo que se pide de ellos es que sean tranquilos.

El tratamiento de niños hiperactivos se ha llevado a cabo desde distintos enfoques: el farmacológico, el psicológico y el educativo. En este post intentaremos enfocar el problema – y la solución y seguridad de los niños – desde la psicología, dejando para más adelante los abordajes farmacológicos y educativos.

Un enfoque psicológico tienen que tener en cuenta a la familia en la cual vive el niño hiperactivo. Ahí es dónde se intervendrá para poder curar ese mal. Lo primero que necesita un niño hiperactivo es un ambiente familiar estable y en equilibrio. Esto se puede lograr cuando en la familia existen unas reglas claras de lo que se debe o no se debe hacer.

El peor de los entornos para un niño hiperactivo y para su bienestar es un hogar en el cual las normas están cambiando a cada momento. Además las reglas familiares tienen que ser explícitas, esto es, las reglas son conocidas y comprendidas tanto por los padres como por el niño hiperactivo. Otro de los rasgos que tienen que tener esa reglas es que tienen que ser predecibles, por lo que el niño tiene que saber que sucederá en caso de que las reglas se cumplan o no se cumplan.

Por otro lado la terapia cognitiva – conductista se ha configurado como una de las que mejor resultado dan en el tratamiento de los niños hiperactivos y en su prevención. Este tipo de terapia ayuda al niño a entender lo que siente y lo que hace lo que permite modificar su comportamiento. Al mismo tiempo también tiene que estar muy medidas las conductas que darán lugar a refuerzo y aquellas que traerán como consecuencia el castigo.

Los campamentos de verano ayudan a los más jóvenes a madurar, a crecer y muchas veces a que descubran sus diferentes pasiones y aficiones. Por estas razones es muy útil enviar a los hijos a un campamento durante el verano. Lo ideal es que el campamento sea una herramienta tanto para el ocio como para la educación de nuestros hijos.

Lo primero de todo es analizar si nuestros hijos tienen edad suficiente para poder estar una o dos semanas fuera de casa sin la tutela de los padres. Aunque hay campamentos para niños a partir de cinco años la edad lo más común para iniciarse en este tipo de actividades es a partir de los nueve años. Aquí te indicamos 10 consejos para elegir un buen campamento de verano para tus hijos:

1. Existen distintos tipos de campamentos desde los que están enfocados hacia la naturaleza y el ocio, a los especializados en música o idiomas. Es importante conocer a qué tipo de campamento vas a enviar a tus hijos y qué actividades se van a desarrollar en él.

Leer el resto de la entrada

Las artes marciales han pervivido miles de años gracias a su paciente transmisión de maestro a alumno. El hecho de que su pervivencia dependiera casi exclusivamente del aprendizaje exacto de la técnica llevó al desarrollo paralelo de una cultura de respeto al maestro que se ha convertido en uno de sus aspectos educativos más eriquecedores.

Cuando nos planteamos enseñar artes marciales a un niño, que aprenda a defenderse no es el único objetivo. E incluso puede que tampoco sea el principal. Los beneficios que las artes marciales presentan para los niños hay buscarlos en el día a día de la clase. En los valores de atención, respeto al prójimo, humildad y autodisciplina que irradian.

Leer el resto de la entrada