La dieta flexitariana – un nuevo concepto en cuanto a la forma de alimentarse – es una dieta en la cual aunque el principal aporte de alimentos viene de alimentos de origen vegetal aunque también en determinadas condiciones se añade a la misma carne o pescado. Muchos de los flexitarianos a la hora de elegir carne prefieren la de pollo o conejo (con más magro) que la de vacuno u ovino.

Inclusive también es posible que a la hora de introducir proteína en la dieta se decanten por la que se encuentra en el tofu, tempeh o seitán. Uno de los rasgos fundamentales de este tipo de dietas es la flexibilidad ya que la ingesta de alimentos no está tan mediatizada como una dieta vegetariana o vegana. Además es una clara fuente de salud.
La dieta flexitariana, si se sigue con el suficiente equilibrio, además de ser flexible es una fuente de salud y es respetuosa con el medio ambiente. Desde las organizaciones vegetariana no se admite que las dietas flexitarianas sean parte de su movimiento. Entre la dieta vegetariana y la flexitariana esta última es un instrumento de primer orden a la hora de prevenir muchas enfermedades de tipo crónico.
La medicina considera a la dieta flexitariana es muy saludable tanto por lo que se come como por lo que no se come. En una dieta flexitariana la ingesta de calorías es mucho menor, se aportan al organismo menos purines, proteína animal, grasas saturadas, menos colesterol, menos sodio y azúcares refinados.






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