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A partir de cierta edad la playa es un lugar estupendo para que los niños disfruten. Un día playero con nuestros bebés puede ser una buena idea, pero hay que tener en cuenta algunas recomendaciones muy importantes.

Consejos para ir a la playa con un bebé y no morir en el intento

La playa es uno de los lugares más apetecibles para ir con nuestros hijos en verano. Sin embargo, no hay que olvidar que cuanto más pequeños, mayores serán las medidas de seguridad que habremos de tomar. En el caso de los bebés esto ya adquiere forma de una serie de consejos a cumplir rigurosamente.

En primer lugar, no suele resultar recomendable llevar a la playa a bebés de menos de ocho meses. Para lo más pequeños pasamos ya de recomendación a prohibición, ya que los recién nacidos no deben exponerse a los rayos del sol en la playa en ninguno de los casos.

Teniendo esto en cuenta, hay una serie de precauciones que son comunes a todos  niños pequeños, independientemente de la edad.

A la hora de aplicar la crema de protección solar, es conveniente hacer una pequeña prueba de tolerancia por si pudiera generar algún tipo de alergia cuando es la primera vez que se utiliza. Superado ese ‘escollo’, es importante aplicar la loción por lo menos media hora antes de la exposición al sol, y no tener ningún miedo a volver a ponerle crema siempre que lo consideremos necesario como, por ejemplo, al poco salir del agua.

En el caso de los bebés, la crema debe ser superior a factor 30 y tiene que aplicarse a conciencia, bien extendida por todo el cuerpo sin olvidar pies, manos, orejas… Y por supuesto, los pliegues de la piel, que son los que más posibilidades tienen de quemarse. En caso de ir a la playa es importante no hacerlo en los horarios de más calor. Estos son los que van desde las doce del mediodía hasta las cuatro de la tarde. Por otro lado, los primeros días no es recomendable tampoco que los bebés estén en la playa largos periodos. Es mejor dosificar poco a poco su presencia.

A la hora de los baños, éstos deben ser cortos y frecuentes y siempre tras haber tomado contacto previo con el agua de manera progresiva para evitar los choques de temperatura.  En los bebés es bastante recomendable el uso de bañadores desechables tanto por una cuestión de higiene general como de protección de la piel de la zona del pañal. Tras cada pequeño baño se debe realizar una ducha templada así como una limpieza de la zona del pañal para que ésta quede seca y limpia, utilizando también crema protectora.

La hidratación es básica para todos y también para el bebé. Debes ofrecerle regularmente líquidos y evitar tanto comidas demasiado abundantes y, por supuesto, baños en un periodo de entre dos y tres horas después de la comida.

A pesar de que es una recomendación un tanto redundante por la propia edad de los bebés, éstos no deben quedar nunca sin supervisión de un adulto y, por supuesto, nunca bajo una exposición solar directa en la que no vayan protegidos además de con la crema con gorritos, camisetas o bajo el amparo de una sombrilla.

Imagen de Flickr por Dani_vr

Descanso, no excederse con el alcohol, hacer un poco de ejercicio en los momentos menos calurosos del día, saber desconectar del trabajo y el estrés, así como cuidar la alimentación, en especial, la hidratación del organismo, entre las claves. Aunque todas ellas se pueden aglutinar en una sola: moderación.

Cinco consejos para vivir un verano saludable

El verano representa para muchas personas una época de distensión, en la que las costumbres y la rutina se relajan. En muchos sentidos, obviamente, es como debe ser. Es el momento de tomar unas merecidas vacaciones, salir del día a día y permitirse algunas excepciones. Sin embargo, también son unos meses del año en los que, de dejarse llevar por los excesos, a los que se tiende con el buen tiempo, la vuelta a la normalidad puede ser aún más dura.

Partiendo de la base de que cada persona es un mundo y, por tanto, tendrá unas necesidades específicas, existe una serie de recomendaciones generales que puede resultar útil para la mayoría. Y si hay una referencia constante que debe estar presente en estos consejos para volver todavía más sano tras las vacaciones esta es la moderación. Los abusos, tanto por defecto como por exceso, suelen ser perjudiciales para el organismo.

La primera cuestión clave para llevar una vida saludable es ofrecer un descanso adecuado a nuestro cuerpo, tanto en calidad como en cantidad. En ocasiones no se da la importancia suficiente a las horas de sueño, y a la efectividad de las mismas, pero es una de las premisas para un estado de salud y una actividad física, mental, emocional y laboral que puedan considerarse normales. Más, si cabe, cuando se supone que el verano es el momento para ‘recargar las pilas’ con vistas al resto del año. En función de la edad, el tiempo de sueño varía, ya que el recién nacido duerme unas dieciocho horas; un adulto joven alcanza una media de siete u ocho horas; y una persona madura, alrededor de seis horas y media. Según los médicos especialistas en esta área, aunque se esté de vacaciones, es muy recomendable despertarse y acostarse todos los días a la misma hora. También lo es limitar el tiempo diario en cama al tiempo necesario de sueño (siete horas de media o en un rango de entre cinco y ocho).

Eso sí, ojo con quedarse dormido expuesto al sol. Ello puede garantizar varias noches de insomnio. Aunque no guarde una relación directa con el descanso, es preciso recordar que las cremas de protección solar contienen sustancias que actúan como filtros solares, reduciendo la cantidad de rayos que penetran en la piel y evitando las quemaduras y los cambios degenerativos de la piel.

Tan importante como el punto anterior es seguir una dieta equilibrada, variada y nutritiva. En verano el punto crucial es la hidratación. Agua, zumo, helado y alimentos que contengan una gran proporción hídrica: hortalizas (lechuga y acelga, sobre todo), frutas (especialmente sandía y melón), yogur, pescado blanco y huevos. En general, lo ideal es consumir alimentos bajos en colesterol, sodio y grasas, puesto que así se rebaja el riesgo de contraer enfermedades cardíacas o diabetes, entre otras. Un régimen que contenga estos ingredientes ayuda a mantener el peso, evitando todas las consecuencias negativas del exceso de kilos que podemos pagar a la vuelta de las vacaciones. A la lista anterior pueden agregarse verduras, legumbres, carnes magras o pollo.

Relacionado con el ámbito precedente están ciertos consumos que se deben evitar o reducir al máximo y que son frecuentes en verano. En primer lugar, el alcohol, que introduce calorías vacías, disminuye las ganas de comer e incrementa las carencias de vitaminas B1, B2, B3, B6 y de ácido fólico. En segundo, el azúcar, que no aporta ni vitaminas ni minerales, eleva el nivel de glucosa y de insulina, irrita la mucosa gástrica y tiene todas las probabilidades de convertirse en grasa una vez depositada en el cuerpo humano. Además, el café, cuya ingesta excesiva altera la presión arterial y la absorción intestinal de minerales y vitaminas, y entorpece la absorción del calcio por parte del intestino.

También entre las sustancias que se deben evitar está el tabaco, que es tóxico para el organismo. Entre otros perjuicios, eleva la presión arterial y aumenta las posibilidades de contraer diversos tipos de cáncer, así como de sufrir enfermedades cardíacas.

Otro de los ‘cocos’ para la salud del ser humano es el estrés, tan común hoy en día y del que se supone que debemos librarnos en verano. Al segregar más adrenalina, el cuerpo humano consume vitamina C, E y B en exceso. Los estados de estrés elevan el riesgo de padecer infartos o derrames, entre otras posibles consecuencias negativas.

De la misma manera, el sedentarismo es otro de los grandes peligros veraniegos. La clave para escapar de él se encuentra en la práctica de deporte. Treinta minutos de ejercicio dinámico cada día o la actividad equivalente a escala semanal mejoran el estado de ánimo y ayudan a mantener la salud física. Andar, correr, nadar, etc. Hay cientos de posibilidades, pero en verano hay que practicar deporte de manera racional: a primera hora o a última del día.

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La fruta es un alimento imprescindible en el verano. Además de por lo saludable y delicioso, nos aportan una buena parte de los líquidos que tanto necesitamos ahora que hace más calor. Estas son algunas de las frutas que más pueden ayudar a hidratarnos.

Las 5 frutas más hidratantes

Con el calor vuelve uno de nuestros grandes enemigos veraniegos; la deshidratación. Las recomendaciones básicas para capear bien las altas temperaturas y no tener estos problemas de falta de hidratación pasan siempre por el consumo relativamente constante de líquidos (preferentemente agua). Pero en esta lucha contra el calor también resultan muy buenos aliados las frutas.

Existen un buen número de frutas con alta capacidad hidratante con lo cual además de disfrutar del placer de comer estos alimentos, vamos a contribuir a una mejor hidratación general de nuestro cuerpo así como a un mayor aporte vitamínico. Éstas son cinco de las frutas más hidratantes que podemos consumir:

  • La sandía posee más del 90% de agua, a lo que suma una muy baja presencia de hidratos de carbono con origen en la fructosa, lo cual es un aporte calórico realmente bajo en un producto muy refrescante e hidratante.
  • La piña se compone principalmente de agua, que representa el 85% de su peso total. Es otra fruta altamente hidratante, que además puede consumirse como tal o en platos como ensaladas.
  • El melón posee un 92% de agua. Gracias a su sabroso sabor se convierte en una gran alternativa a postres dulces mucho menos saludables y, desde luego, menos hidratantes y refrescantes.
  • Las fresas presentan nada menos que el 91% de agua. Es una fruta que, además de poseer cualidades hidratantes, tiene bajo contenido en sodio y alto contenido en potasio y calcio, así como L-arginina, por lo que también se le atribuyen cualidades diuréticas
  • Las naranjas, con un contenido aproximado del 88% de agua, nos ofrecen también un aporte vitamínico alto, además de ser una fruta muy sabrosa.

En definitiva, debemos tener en cuenta que aproximadamente entre el 80% y el 90% de la composición de las frutas es agua. La unión del porcentaje elevado de agua y los propios aromas de los alimentos hacen que sean refrescantes y una buena herramienta para combatir el valor del verano.

A la hora de poner la fruta en nuestra mesa el verano es un buen momento. Si no existe ninguna contraindicación para ello, podemos incorporar a nuestra dieta un buen número de piezas diarias: entre tres y cinco piezas son una buena opción si luego no olvidamos también incorporar verduras en nuestros hábitos alimentarios.

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Disfrutar de la playa en verano no sólo supone un placer y la necesaria desconexión de nuestras rutinas diarias, también acumula un buen número de efectos beneficiosos para nuestra salud.

5 Efectos positivos de la playa y el mar

Llega el verano y con él una de las actividades más gratificantes que podemos realizar en época estival; disfrutar de nuestras playas. Y es que además de un buen día de ocio, una estancia en la playa  proporciona multitud de efectos positivos.

Estos son algunos de  los principales beneficios de un día de playa y mar.

  1. Los baños de sol, además de broncearnos, favorecen la creación de vitamina D, lo que en combinación con los minerales y oligoelementos del agua de mar, genera una estimulación natural de nuestros músculos y una sensación de regeneración.
  2. La playa y el mar son el entorno idóneo para desconectar de las rutinas cotidianas, y, por tanto, en un nuevo lugar para tratar de aliviar nuestro estrés.
  3. De una estancia en la playa podemos obtener también beneficios directos para la recuperación física de lesiones. Un paseo al borde del mar es un ejercicio muy recomendado para muchas sintomatologías diferentes. Aunque es caminar sobre la arena es más cansado que hacerlo sobre otras superficies, es un ejercicio completo que, acompañado por una buena brisa marina, se convierte en un auténtico placer recuperador.
  4. Cuando nos bañamos en la playa realmente estamos ayudando a nuestro organismo ante un buen número de enfermedades y la Talasoterapia es un buen ejemplo de ello. Se suele dar por bueno que los baños de mar son especialmente indicados para trastornos respiratorios o dolencias musculares.
  5. La playa es un marco más que idóneo para la actividad física, practicar deporte en estos entornos parece que multiplica su efectividad, y es así porque a los beneficios del ejercicio se suman las ventajas citadas anteriormente.

Hay muchos más problemas y situaciones a los que el sol y la playa pueden contribuir de manera positiva; como ya decíamos enfermedades respiratorias, reumáticas, inflamaciones de articulaciones, osteoporosis…

En resumen, no sólo vamos a disfrutar de un gran día de asueto, sino que el sol y la playa también nos pueden ayudar con nuestra salud.

Imagen de Flickr por Dani_vr

Existe un buen número de alimentos capaces de aportarnos las calorías necesarias para afrontar nuestro día a día. Dentro de éstos, hay  algunos que resultan más apetecibles que otros, sabor, textura, aroma y gusto entran en juego y todo vale. Opiniones hay de todos los colores, esta es la nuestra y nuestra selección.

5 alimentos que nos aportan energía y alegría

  • El chocolate no podía faltar en la lista. Además del aporte estimulante que este delicioso alimento proporciona, contiene sustancias como la tiramina o la feniletilamina que pueden ayudar a elevar los niveles de energía. Existen diversos estudios que relacionan un consumo controlado de chocolate con una mayor vitalidad. En cualquier caso resulta más recomendable el chocolate puro o amargo que otro con demasiados azúcares añadidos.
  • La miel es otro gran invitado en esta lista. Simplemente con media cucharada dos veces al día nos ayudará a retrasar el envejecimiento, ya que contiene que minerales, antioxidantes y vitaminas beneficiosos para ello. Todo ello sin olvidar su aporte calórico.
  • Los carbohidratos son una fuente básica de energía y dentro de ellos podemos elegir una amplia variedad. Resultarán más recomendables aquellos que ofrezcan un aporte añadido de vitaminas, fibra y minerales. Por ejemplo, se pueden incluir en esta lista el trigo, la cebada y frutas como los plátanos y manzanas, las ciruelas…
  • Las que se conocen como grasas buenas ayudan al rendimiento del aporte energético en nuestro cuerpo, por ello resulta recomendable incluirlas en nuestra dieta. Especialmente beneficiosos resultan productos como el aceite de oliva, las nueces, almendras… Por el contrario, habrá que rehuir las grasas provenientes de, por ejemplo, mantequilla, manteca etcétera.
  • Las carnes (magras) y el pescado son otra gran fuente de aporte energético. Su contenido proteico y de aminoácidos también ayuda a cuidar el cuerpo y mantenernos más activos. Debemos tener en cuenta que en aquellas dietas donde no se reciben aporte de carbohidratos o grasas, son las proteínas las que constituyen la base del aporte energético.

Esta es nuestra selección, pero no quiere decir que no haya más alimentos buenos y que harán que nos sintamos mejor. Por ejemplo, las carnes rojas, consumidas con moderación, favorecen la ingesta de hierro, lo que deriva en una mejor oxigenación que repercute  positivamente en la energía corporal.

En cualquier caso, siempre es bueno incluir en nuestra dieta alimentos y platos que no sólo cubran nuestras necesidades energéticas, sino que además aporten ese puntito de ‘sal’ a la vida para hacernos sentir más felices. ¿Cuáles son los vuestros?

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No descubrimos nada nuevo si decimos que la práctica de ejercicio, acorde a las condiciones físicas de cada persona, es una de las actividades más saludables que el ser humano puede realizar. Aun teniendo clara esta premisa, lo cierto es que en general existe un déficit importante personas que efectivamente practiquen deporte de forma habitual.

Por qué debo hacer ejercicio

El ejercicio físico es una parte fundamental de una vida saludable. No sólo previene los problemas de salud, sino que ayuda de manera determinante en cuestiones como el aumento de la energía, la reducción del estrés y el desarrollo de mayores niveles de resistencia. Además, también es clave para combatir un problema creciente y tan serio como la obesidad.

¿Cómo me beneficia el ejercicio?

Existen un gran número de apartados en los que podemos comprobar de manera clara los beneficios de practicar ejercicio, éstos serían algunos de los más destacados:

  • Ayuda a la reducción de riesgos en enfermedades como la obesidad, la diabetes, los trastornos coronarios, la hipertensión, la osteoporosis… Dicho de otra forma, si tu cuerpo se ejercita está más fuerte y es menos factible enfermar.
  • Es básico para el mantenimiento corporal en cuestiones como la flexibilidad articular, la de los tendones y ligamentos. Todo esto contribuye a mejorar la movilidad y agilidad.
  • Ayuda a la reducción de síntomas de envejecimiento, fundamentalmente en aspectos como dolores musculares y óseos. También contribuye a mantener la cabeza ‘más joven’.
  • Contribución importantísima a cuestiones como el alivio de la ansiedad y el estrés, la mejora del sueño, y en general el bienestar mental.

¿Cómo practicar ejercicio?

Debemos partir de la base de que prácticamente todas las personas podemos hacer deporte siempre que éste resulte acorde a nuestra condición física.

Resulta interesante incorporar la actividad física las rutinas diarias al margen de la práctica deportiva específica. Cuestiones como caminar, subir y bajar escaleras, etc., contribuyen sin duda a complementar lo que debiera ser un hábito saludable y  convertirlo en una constante en nuestras vidas.

Si nunca hemos hecho ejercicio anteriormente o si padecemos algún tipo de afección, es conveniente consultar al médico cuál es aquel que mejor se adaptará a nuestras condiciones y durante cuánto tiempo practicarlo.

En general, se da por bueno ejercitarse al menos durante cinco días a la semana en períodos de no menos de 30 minutos. Obviamente, el tiempo depende del tipo de ejercicio, pero simplemente caminar 30 minutos diarios cinco días a la semana es un comienzo más que aceptable para incorporar la actividad física a nuestras vidas.

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Dos terceras partes del cuerpo humano son agua. Todas las células y órganos dependen de ella para su funcionamiento. Así que, como es lógico, resulta imprescindible en cualquier dieta. Los ya famosos dos litros de agua diarios que recomiendan los expertos en nutrición son una buena referencia para cualquiera. Esta cantidad se obtiene no sólo se obtiene de la ingesta directa del llamado líquido elemento, ya que existe una vía alternativa para su consumo. Esta fuente secundaria se halla en los alimentos, que pueden aportar una porción considerable de los citados dos litros, que, dependiendo del tamaño del recipiente, pueden suponer entre seis y ocho vasos de agua por jornada.

Los cinco alimentos que contienen más agua

En orden descendente, tomando primero los productos que mayor porcentaje de agua contienen, hay ciertas gelatinas que están formadas al 100% por este líquido. Su consumo sin acompañamientos no es muy habitual, pero sí puede resultar más factible y apetitoso combinarlas con otros alimentos, dando así mayor empaque y gusto a los platos.

Yendo a ejemplos más comunes, las hortalizas, las frutas, el yogur, el pescado blanco y los huevos son los alimentos que más cantidad de agua aportan al ser humano.

Las hortalizas y frutas con más agua

Si consideramos ejemplos más concretos en lo que se refiere a los dos primeros grupos mencionados, la acelga es, sin duda, la reina de los comestibles con más agua. Hierro, vitaminas, minerales y hasta un 98% por ciento del elemento hídrico hacen de ella un alimento muy beneficioso para la salud.

A continuación se situaría una fruta: el tomate. Sí, una fruta. Aunque tradicionalmente se ha considerado como una hortaliza, y se la sigue tratando como tal, en realidad, no lo es. El porcentaje que contiene de agua ronda el 93%. El tomate es un alimento socorrido y recurrente, puesto que es fácil de combinar. También es muy recomendable para la salud.

En un porcentaje similar al del tomate se encuentra el melón, que, además, ayuda a la pérdida de peso y tiene un sabor dulce que lo hace muy práctico para la alimentación infantil. Otra fruta muy común en los postres es la sandía, que igualmente rebasa el 90% de agua.

Finalmente, la lechuga, que alcanza valores hídricos similares a la sandía y que es el elemento clásico de las ensaladas. Aporta al cuerpo minerales, fibra y vitaminas.

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El hecho de que nos pasemos un tercio de la vida durmiendo da que pensar sobre la forma más saludable y eficiente de hacerlo. Las consecuencias de pasar ‘una mala noche’, dando vueltas en la cama, sin poder conciliar el sueño, se dejan sentir sobre nuestro bienestar general y pueden llegar a ser demoledoras en casos extremos.

Cuál es la mejor postura para dormir

Por ello, la cuestión sobre cuál es la mejor postura para dormir es una pregunta que prácticamente todo el mundo se ha formulado en alguna ocasión. No hay un consenso absoluto, pues algunos expertos aseguran que no existen estudios que evidencien que una u otra sea definitivamente mejor que el resto. En términos generales, según los médicos, lo ideal es dormir boca arriba, apoyado sobre la espalda y evitando utilizar almohada, al menos bajo la cabeza. Lo más recomendable, de hecho, es situar una almohada bajo las piernas, tras las rodillas. Así se logra un mejor alineamiento del cuerpo respecto a la superficie de descanso.

Por otra parte, no todas las personas tienen las mismas necesidades y, por tanto, cada cual debe elegir la postura que mejor se adapte a sus propias circunstancias. Así, por ejemplo, un individuo que sufra dolores en la zona lumbar debe intentar dormir en posición fetal, con las rodillas elevadas y mejor sobre el lado derecho que sobre el izquierdo. Obviamente, esta colocación puede resultar dañina para personas con lesiones en los hombros, las costillas o la cadera.

Esta misma postura fetal está indicada para los individuos que sufren problemas respiratorios, como por ejemplo, la apnea del sueño (el trastorno común que hace que una persona realice una o más pausas en la respiración o que tiene respiraciones superficiales durante el sueño).

Curiosidades de los estudios científicos, al parecer, en el caso de una mujer embarazada, resulta más beneficioso dormir también de costado, pero sobre el lado izquierdo.

Como en esto del sueño también existen modas. Cabe señalar que una de las últimas tendencias en este ámbito asevera que la mejor postura es boca abajo con el rostro girado hacia un lado y las manos bajo el mismo. De esta manera, afirman algunos especialistas, se consigue que todos los músculos de la espalda descansen. Sin embargo, para la mayoría de los médicos, esta postura es, precisamente, la más perjudicial.

Al final, cada persona cuenta con su propio truco para dormir y con una postura predilecta ¿Cuál es la tuya?

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En los últimos tiempos, mucho y muy largo se ha hablado de los posibles beneficios del agua del mar bebida en determinadas cantidades o combinaciones, pero es una práctica en la que no todos los especialistas relacionados con la medicina se ponen de acuerdo y de la que probablemente aún queda mucho por explorar. Sin embargo, en lo que no existe prácticamente ninguna duda es de los beneficios que el agua del mar puede aportar a otros niveles.

Beneficios del agua del mar

Con el verano ya a la vuelta de la esquina nos encontramos en un buen momento para reflexionar precisamente sobre bondades del agua marina, sobre todo para aquellos que vayan en mayor o menor medida a disfrutar de estancias en las playas de nuestro país y, por tanto, a gozar de los beneficios del mar.

Para situarnos, debemos entender que el agua de mar posee una composición diferente al agua dulce; consta de oligoelementos, yodo, potasio, cinc, elementos todos ellos que la convierten en un buen amigo de nuestra piel y en general de nuestra salud.

De entrada uno de los principales beneficios reconocidos del agua marina es el de las propiedades antibióticas que posee, por ejemplo, ayuda a la mejora de la cicatrización.

Baños de salud

Históricamente se ha recomendado a personas con problemas respiratorios respirar brisa marina y darse baños en el mar, como complemento a sus tratamientos y en busca de paliar sus síntomas. Se entiende que el agua marina favorece la mejora de estos problemas respiratorios, así como de la sensibilidad y el dolor en enfermedades reumáticas como la artrosis, convirtiéndose en una suerte de analgésico natural. Además, gracias a las cualidades que permiten la flotabilidad incorpora la posibilidad de una sensación de menor peso, mayor movilidad y practicar ejercicios articulares de forma más cómoda.

Pero hay más

Se considera que la playa y la combinación de sol, baños de agua marina y brisa marina, son un buen elemento para mejorar los síntomas de la ansiedad y el estrés.

Asimismo, la combinación de agua del mar y arena de la playa en los paseos, los baños y en general la estancia en el entorno playero, se convierte en un proceso natural de exfoliación de la piel mucho menos agresivo de lo que pudiera parecer a primera vista. Además, con los cuidados posteriores recomendados de limpieza e hidratación tras una jornada de playa, se consiguen muy buenos resultados.

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La primavera trae consigo un buen número de frutas y verduras de temporada que, además, respondiendo a las cualidades de los frutos primaverales, van a aportar como veremos un alto contenido de vitaminas y minerales.

Cinco alimentos de primavera y sus propiedades

A la hora de enfocar la elección de cinco alimentos de primavera es cierto que podríamos centrarnos no sólo en lo que a las frutas y verduras se refiere. Si bien es verdad, que se trata de una estación del año en la que vamos a encontrar el mejor momento para algunas de estas frutas o verduras realmente potentes desde el punto de vista nutricional y el aporte que nos ofrecen.

Los espárragos son una hortaliza muy adecuada para personas con problemas como la diabetes o hipertensión, un hortaliza con muy pocos hidratos de carbono y que, además en temporada, nos permite su uso de las más diversas maneras. Tan sólo debemos recordar que en el caso de personas con problemas renales han de consumirse con moderación.

También es un buen momento para la zanahoria, que va a aportarnos el mayor contenido en vitamina A de entre todos estos productos de la tierra de temporada. Una buena idea, además del consumo habitual que hagamos de las zanahorias, es incorporarlas en nuestra dieta habitual crudas, algo relativamente sencillo de hacer por ejemplo en ensaladas, ya que pueden ayudar a regular el colesterol.

En el champiñón vamos a encontrar una gran concentración de proteínas vegetales. Es un producto que, además de delicioso, resulta combinable con prácticamente cualquier cosa y, además, gracias a su carnosidad, pero sobre todo su concentración de proteínas, resulta un buen aporte complementario tanto crudo como cocido o en otras preparaciones.

Los pimientos son las verduras con mayor abundancia de vitamina C. También poseen vitamina P, no excesivamente abundante en la alimentación y que puede ser un buen elemento para regular la tensión sanguínea. Se puede comer de muchas formas, pero, a medida que comienza el buen tiempo, resulta interesante incorporarlo en crudo a las ensaladas.

Cualquier momento del año puede ser bueno para las manzanas, pero por supuesto también la primavera. Debemos recordar que en la manzana vamos a encontrar probablemente una de las mejores fuentes de fibra soluble, una fruta depurativa y deliciosa que puede ser consumida en cualquier momento del día y que resulta desde luego un manjar a tener muy en cuenta.

Larga es la lista que complementa a estos cinco productos en los que nos hemos detenido; lechuga, berros, nabo, rabanitos, achicoria, acelgas… La primavera es sin duda un momento excelente del año para fomentar nuestro gusto por este tipo de productos, y, si no lo tuviéramos, comenzar a experimentar con los alimentos beneficiosos, saludables y muy ricos.

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