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Existe un buen número de alimentos capaces de aportarnos las calorías necesarias para afrontar nuestro día a día. Dentro de éstos, hay  algunos que resultan más apetecibles que otros, sabor, textura, aroma y gusto entran en juego y todo vale. Opiniones hay de todos los colores, esta es la nuestra y nuestra selección.

5 alimentos que nos aportan energía y alegría

  • El chocolate no podía faltar en la lista. Además del aporte estimulante que este delicioso alimento proporciona, contiene sustancias como la tiramina o la feniletilamina que pueden ayudar a elevar los niveles de energía. Existen diversos estudios que relacionan un consumo controlado de chocolate con una mayor vitalidad. En cualquier caso resulta más recomendable el chocolate puro o amargo que otro con demasiados azúcares añadidos.
  • La miel es otro gran invitado en esta lista. Simplemente con media cucharada dos veces al día nos ayudará a retrasar el envejecimiento, ya que contiene que minerales, antioxidantes y vitaminas beneficiosos para ello. Todo ello sin olvidar su aporte calórico.
  • Los carbohidratos son una fuente básica de energía y dentro de ellos podemos elegir una amplia variedad. Resultarán más recomendables aquellos que ofrezcan un aporte añadido de vitaminas, fibra y minerales. Por ejemplo, se pueden incluir en esta lista el trigo, la cebada y frutas como los plátanos y manzanas, las ciruelas…
  • Las que se conocen como grasas buenas ayudan al rendimiento del aporte energético en nuestro cuerpo, por ello resulta recomendable incluirlas en nuestra dieta. Especialmente beneficiosos resultan productos como el aceite de oliva, las nueces, almendras… Por el contrario, habrá que rehuir las grasas provenientes de, por ejemplo, mantequilla, manteca etcétera.
  • Las carnes (magras) y el pescado son otra gran fuente de aporte energético. Su contenido proteico y de aminoácidos también ayuda a cuidar el cuerpo y mantenernos más activos. Debemos tener en cuenta que en aquellas dietas donde no se reciben aporte de carbohidratos o grasas, son las proteínas las que constituyen la base del aporte energético.

Esta es nuestra selección, pero no quiere decir que no haya más alimentos buenos y que harán que nos sintamos mejor. Por ejemplo, las carnes rojas, consumidas con moderación, favorecen la ingesta de hierro, lo que deriva en una mejor oxigenación que repercute  positivamente en la energía corporal.

En cualquier caso, siempre es bueno incluir en nuestra dieta alimentos y platos que no sólo cubran nuestras necesidades energéticas, sino que además aporten ese puntito de ‘sal’ a la vida para hacernos sentir más felices. ¿Cuáles son los vuestros?

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Dos terceras partes del cuerpo humano son agua. Todas las células y órganos dependen de ella para su funcionamiento. Así que, como es lógico, resulta imprescindible en cualquier dieta. Los ya famosos dos litros de agua diarios que recomiendan los expertos en nutrición son una buena referencia para cualquiera. Esta cantidad se obtiene no sólo se obtiene de la ingesta directa del llamado líquido elemento, ya que existe una vía alternativa para su consumo. Esta fuente secundaria se halla en los alimentos, que pueden aportar una porción considerable de los citados dos litros, que, dependiendo del tamaño del recipiente, pueden suponer entre seis y ocho vasos de agua por jornada.

Los cinco alimentos que contienen más agua

En orden descendente, tomando primero los productos que mayor porcentaje de agua contienen, hay ciertas gelatinas que están formadas al 100% por este líquido. Su consumo sin acompañamientos no es muy habitual, pero sí puede resultar más factible y apetitoso combinarlas con otros alimentos, dando así mayor empaque y gusto a los platos.

Yendo a ejemplos más comunes, las hortalizas, las frutas, el yogur, el pescado blanco y los huevos son los alimentos que más cantidad de agua aportan al ser humano.

Las hortalizas y frutas con más agua

Si consideramos ejemplos más concretos en lo que se refiere a los dos primeros grupos mencionados, la acelga es, sin duda, la reina de los comestibles con más agua. Hierro, vitaminas, minerales y hasta un 98% por ciento del elemento hídrico hacen de ella un alimento muy beneficioso para la salud.

A continuación se situaría una fruta: el tomate. Sí, una fruta. Aunque tradicionalmente se ha considerado como una hortaliza, y se la sigue tratando como tal, en realidad, no lo es. El porcentaje que contiene de agua ronda el 93%. El tomate es un alimento socorrido y recurrente, puesto que es fácil de combinar. También es muy recomendable para la salud.

En un porcentaje similar al del tomate se encuentra el melón, que, además, ayuda a la pérdida de peso y tiene un sabor dulce que lo hace muy práctico para la alimentación infantil. Otra fruta muy común en los postres es la sandía, que igualmente rebasa el 90% de agua.

Finalmente, la lechuga, que alcanza valores hídricos similares a la sandía y que es el elemento clásico de las ensaladas. Aporta al cuerpo minerales, fibra y vitaminas.

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Alrededor de un problema como el exceso de peso cada muy poco tiempo surgen nuevas ideas, dietas, o técnicas, orientadas a proporcionar a aquellos que sufren sobrepeso herramientas suficientes para librarse de este problema.

Dentro de toda esta amalgama de nuevas cosas que surgen de manera constante, algunas se muestran como más atractivas, o, desde la percepción del usuario de a pie, como más lógicas. Una de ellas es el concepto de que la manera de masticar influye sobre nuestra dieta, algo muy aceptado, a lo que se suma últimamente la idea de que los alimentos duros nos ayudan a adelgazar.

Es un hecho comprobado que masticar trozos más grandes obliga a masticar durante más tiempo, y, que esta masticación prolongada se puede convertir en un instrumento muy útil para controlar la gula y el exceso de ingesta.

Los alimentos duros nos ayudan a adelgazar

Es en este contexto donde surge la idea de, que plantear una dieta basada en los llamados alimentos duros, para combatir ese exceso de alimentación no necesaria, una teoría que está cogiendo cierta relevancia a partir de los resultados de una investigación.

El estudio determinaba que la dureza de los alimentos jugaba un papel definitivo en las sensaciones que genera comerlos; es decir, un alimento de textura dura que obliga a una mayor masticación que un elemento blando, crea al final una mayor sensación de saciedad.

En diferentes pruebas y estudios realizados ante un mismo modelo de alimentos cocinados para que resulten blandos o para que resulten duros, la diferencia de consumo de calorías en los mismos individuos ante los mismos platos, resultaba ser de un 13% menos de consumo calórico en el caso de los alimentos duros, ya que proporcionaban más rápidamente sensación de saciedad.

De estos resultados, publicados en la revista Plos One, podemos extraer conclusiones realmente interesantes. Por un lado, el hecho de que, efectivamente, aumentar los tiempos de masticación supone un mayor proceso de consumo. Todo ello puede traducirse, a partir de una mayor velocidad en la sensación de saciedad, en una buena combinación para reducir la ingesta de calorías.

Por tanto, y a falta de que estas teorías se desarrollen más en profundidad, no parece mala idea incorporar a nuestra dieta platos con texturas más duras; acudir por ejemplo a los vegetales con piel y crudos, incorporar frutos secos, legumbres etc.

Imagen de flickr por Gonmi

Todo el mundo tiene más o menos claro cómo debe configurarse una dieta sana y equilibrada. Sin embargo, nunca viene mal recordar cuál es su composición y, sobre todo, qué alimentos forman parte de ella.

10 alimentos que nunca encontrarás en una dieta saludable

En esta ocasión queremos destacar los diez alimentos que nunca encontrarás en una dieta saludable y que, de forma general, será recomendable eliminar de nuestros platos o consumir con moderación, cuanto menos:

  • Nuggets de pollo y salchichas: en realidad, cualquier alimento procesado quedará fuera de una dieta saludable. Los beneficios de este tipo de alimentos son más bien escasos, mientras que sus perjuicios son amplios. En el caso de los nuggets, cuentan con un alto contenido en grasas y carbohidratos, a lo que se suma que se deben preparar fritos en abundante aceite.
  • Refrescos y bebidas carbohidratadas: en términos generales su aportación al organismo es negativa, principalmente por su alto contenido en azúcar y por su efecto de ensanchamiento del estómago. Los refrescos light están indicados en muchas dietas como positivos, pero esto es precisamente porque actúan como un saciante con una aportación calórica nula o muy pequeña.
  • Palomitas de maíz en microondas: de entre todos los aperitivos este es uno de los peores, pues contienen sustancias químicas como el ácido perfluorooctanoico y el sulfonato de perfluooctano que pueden generar problemas endocrinos. Las palomitas de maíz en microondas son caso especial, pero entre los productos a evitar en una dieta sana se pueden incluir también todos los aperitivos industriales.
  • Bollería industrial: una dieta sana tiende a prescindir de los dulces y de la bollería, aunque éstos podría tener cabida en algún momento especial. No ocurre lo mismo con la bollería industrial, que por su proceso de fabricación es poco recomendable para el organismo. Su aportación calórica es alta y está llena de grasas saturadas.
  • Margarina: la margarina es rica en grasas saturadas y por eso debe evitarse la propia margarina y los alimentos que la contengan.
  • Patatas fritas: están prohibidos en cualquier régimen y, salvo en casos concretos, deben evitarse. Aportan muy poco valor nutricional pero sí muchas calorías y, además, son ricas en grasas y sal.
  • Arroz blanco: en realidad, el arroz blanco es bueno y figura entre los alimentos más recomendados. Lo que ocurre es que el proceso al que se somete actualmente el arroz hace que su valor nutricional sea escaso, excepto cuando se trata de arroz salvaje o arroz oscuro, que habitualmente suele ser más caro y difícil de cocinar que el tradicional.
  • Barritas de cereales: el marketing las ha convertido en un alimento saludable cuando en realidad casi todas incluyen jarabe de maíz de alta fructosa, así como un alto contenido de sodio y grasas trans.
  • Chocolate blanco: en realidad cualquier chocolate, a excepción de los más puros, quedarían fuera de una dieta saludable, pero el chocolate blanco es especialmente nocivo. Se trata de un derivado del cacao formado por leche, azúcar y manteca de cacao que poco tiene que ver con el cacao original. Su aporte nutricional se limita a grasas y glúcidos, nada recomendables para el organismo.
  • Bebidas alcohólicas: a excepción del vaso de vino que tiene demostrados efectos beneficiosos sobre la salud, la mayoría de bebidas alcohólicas quedan excluidas de los alimentados saludables, especialmente cuando se consumen en grandes cantidades.

Y vosotros, ¿Qué alimentos añadiríais a esta lista?

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Los alimentos que más bajan con el inicio del nuevo ejercicio son los huevos (3,6% de reducción en el precio medio), el azúcar (-3,4%), la carne de porcino (-0,9%), el café (-1%), los distintos productos lácteos (-1,5%) y el pan, uno de los productos más consumidos, con un recorte del 0,3%. En total, un tercio de la cesta de la compra es hoy más barata que en 2012

 

 Cómo fluctúa la cesta de la compra Sepa qué alimentos han bajado más en enero

 

La llegada de 2014 trae numerosas noticias negativas para el bolsillo de los ciudadanos, ya que se incrementa el precio del tren y el transporte público, los billetes de avión, el recibo de la luz (finalmente subirá un 2,3% durante los tres primeros meses del año), las autopistas de peaje, la factura del teléfono, el tabaco o las tasas municipales y otros impuestos. También entra en vigor el copago farmacéutico para pensionistas (aunque los precios de las medicinas han caído un 2,4% en el último año).

 

Sin embargo, los precios de la cesta de compra -el asunto más básico y que más tienen en cuenta muchas personas hoy en día- darán un respiro al agobiado contribuyente. En conjunto, un tercio de la cesta de la compra era más barata a principios de enero que en el año 2012, afectando esta rebaja a productos de primera necesidad.

 

Según los datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE), con el cambio de año, los productos alimenticios cuyo precio ha caído más son los huevos (con un 3,6% de bajada en la tarifa media), el azúcar (que se sitúa a continuación con un 3,4% de rebaja), la carne de porcino (un 0,9% menos que en 2013), el café (-1%) y los productos lácteos (-1,5%). La llamada guerra del pan, denunciada por muchos hornos y panaderías de los llamados tradicionales, también ha hecho bajar el precio de uno de los productos más demandados y consumidos. En este caso, la rebaja ha sido del 0,3%. Esta comparativa se circunscribe a los precios registrados el primer día del mes de enero del que ejercicio de comienza en relación a las tarifas vigentes hasta el final del ejercicio de 2013.

 

Sin embargo, esta bajada general de precios en el campo de la alimentación no significa que no haya productos y artículos de esta área que no sufran subidas. De esta manera, en el lado contrario de los citados anteriormente, los alimentos que pueden considerarse básicos que más se han encarecido a lo largo de 2013 y que comienzan siendo más caros en 2014 son el aceite (15,2% de incremento en el precio medio), las patatas (12,4% más caro), la fruta fresca (6%) y la leche (5%).

 

Por su parte, el Índice de Precios de Consumo (IPC) subió un 0,1% el pasado mes de diciembre respecto a noviembre y aumentó una décima su tasa interanual, hasta el 0,3%, registrando así su nivel más bajo en un mes de diciembre de toda la serie histórica, iniciada en 1961, según el INE, que ha elevado una décima el dato interanual avanzado a principios de este mes (0,2%).

La sabiduría popular ha buscado en las lentejas la solución al déficit de hierro en el organismo, pero hay otros alimentos que lo contienen en mayor proporción, sobre todo, especias, pescados y crustáceos

Que el hierro es un componente básico para el correcto funcionamiento del organismo no es precisamente un secreto. Su intervención facilita, por ejemplo, que la sangre transporte el oxígeno, con lo que podemos hacernos una idea de su importancia. Por ello, conviene tener en cuenta qué alimentos contienen mayor cantidad de hierro. Más allá del clásico ejemplo de las lentejas (que, si bien aportan hierro, no poseen el monopolio del mismo, como tradicionalmente ha apuntado la sabiduría popular), hay muchos otros alimentos que lo tienen, incluso en mayor proporción. Como puede verse en la lista, son, sobre todo, especias, pescados y crustáceos. 

 

  Alimentos ricos en hierro      

 

Según la Sociedad Española  de Nutrición, los que figuran a continuación son los veinticinco alimentos más ricos en hierro:

1. Tomillo (123 miligramos por cada 100 gramos de porción comestible). 

2. Pan blanco frito (89 miligramos). 

3. Comino (66 miligramos).

4. Eneldo (48 miligramos).

5. Orégano seco (44 miligramos).

6. Laurel (43 miligramos).

7. Albahaca (42 miligramos).

8. Canela en polvo (38 miligramos).

9. Guindilla en polvo (34 miligramos).

10. Curry (29 miligramos). 

11. Romero (28 miligramos). 

12. Pimienta negra (28 miligramos). 

13. Almeja en conserva (25 miligramos). 

14. Chirla (24 miligramos). 

15. Berberecho, contando también los que se venden en conserva (24 miligramos).

16. Cereal con base de maíz y trigo (24 miligramos).

17. Almeja natural (24 miligramos).

18. Pimentón en polvo (23 miligramos).

19. Maíz frito (20 miligramos).

20. Pichón, sin pie y asado (20 miligramos).

21. Morcilla frita (19 miligramos).

22. Pulmón de cerdo crudo (18,9 miligramos).

23. Salsa napolitana (18,4 miligramos).

24. Aperitivos y cortezas de trigo (15,3 miligramos).

25. Cereales con fibra (15 miligramos).

 

El consumo recomendado de hierro es de ocho miligramos al día en hombres adultos y de 18 miligramos para las mujeres en edad fértil. El problema surge del hecho de que estos alimentos son de exiguo consumo en la dieta habitual y, además, presentan una descompensada relación entre cantidad y precio.

La falta de hierro en el organismo puede dar lugar a dolores de cabeza, cansancio, fatiga o debilidad. Es decir, los primeros síntomas de anemia ferropénica, la que indica falta de hierro en el cuerpo, que se puede contrarrestar con la ingesta de los alimentos anteriormente señalados.

Los excesos navideños suelen pasar factura en la báscula y, en general, en nuestro estado físico. Proponemos a continuación una lista de alimentos saludables que pueden ayudar a ‘limpiar’ el organismo

 

Siguiendo aquella máxima que recomienda que ‘más vale prevenir que curar’, lo ideal es que las comidas y las celebraciones estén marcadas por la moderación. El objetivo es no alterar de golpe nuestro estado físico, sea con sobrepeso y aumento de la grasa corporal -causados por una abultada dieta, el consumo extraordinario de alcohol-, sea con la subida del colesterol y el exceso de carga de trabajo para determinados órganos, como el hígado, los pulmones o el corazón. Es decir, que se debe intentar no llegar a la situación de verse obligado a depurar el organismo tras la Navidad.

 Alimentos para depurar tu cuerpo tras las Navidades

 

        De ser así, de verse en la tesitura de limpiar el cuerpo después de las fiestas, a continuación encontrará una serie de alimentos saludables, pero sobre todo una lista de hábitos para ‘purgase’.

         -Del desorden al orden. Las peligrosas sobras pueden llevarnos a arrastrar durante días o semanas el consumo de platos hipercalóricos o con una elevada concentración en grasas y azúcares, así como la ingesta de bebidas alcohólicas. Así que es mejor repartir las sobras entre la familia y los amigos. También resulta muy aconsejable volver a ingerir las cantidades de comida habituales.

         -Líquidos. Una de las maneras más efectivas de limpiar el cuerpo es tomar líquidos que no lleven alcohol y azúcar. Sobre todo hay que beber agua. Asimismo, son aconsejables los alimentos que contengan agua, como por ejemplo la fruta, la sopa, la verdura, los lácteos desnatados o las infusiones.

         -Alcohol, azúcar y sal, desterrados. Incidiendo en el primer punto, se deben ingerir alimentos bajos en grasas. Las carnes magras pueden ayudar a evitar la sensación de que se come siempre verdura o fruta.

         -Los expertos recomiendan hacer algo de ejercicio, aunque sea de intensidad baja. Este consejo, válido también para el resto del año, es más necesario tras los excesos navideños.

         -No se debe pasar de un día para otro de una dieta excesiva a un régimen brusco de adelgazamiento. Se trata de buscar una rutina que implique una vuelta a la normalidad de forma gradual.

 

Las celebraciones navideñas son, desde la perspectiva nutricional, una de las épocas de mayor riesgo del año, junto con las vacaciones de verano, porque, además, de incrementarse notablemente el consumo de calorías, se suelen tomar también alimentos poco saludables y nada habituales: carnes de elevado contenido graso, salsas, recetas que implican abundancia de ingredientes y una laboriosa elaboración, dulces caseros o industriales, etc.

El hecho de seguir ciertas pautas basadas en la moderación y el sentido común no significa que uno tenga que amargarse las celebraciones sino que, después, no se arrepienta de los excesos cometidos.

Esta enfermedad infecciosa asociada a la carne mal cocinada o a las heces de gato puede llegar a provocar, si se contrae durante la gestación, la muerte del feto o graves malformaciones. Una prueba de sangre previa al embarazo y un puñado de sencillas pautas de higiene puede lograr una precaución eficaz

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La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa que afecta al ser humano tras la ingestión de carne, sobre todo, cordero, cabra o carne de caza, ya que la ternera está infectada con menos frecuencia (los llamados huéspedes intermediarios) cuando la carne está cruda o poco cocinada, pero también por la ingesta de agua o comida contaminada por una sustancia que se encuentra en las heces de los gatos infectados, el huésped definitivo. Es preciso matizar que el contacto directo con estos felinos no transmite la enfermedad, pues la citada sustancia contaminante no es efectiva hasta un plazo comprendido entre el segundo y el quinto día posterior a su expulsión. Además, según la Asociación Española de Medicina Interna, en el 90% de los casos, esta enfermedad es asintomática o presenta un cuadro similar al de la gripe.

No obstante, “la importancia fundamental de esta enfermedad infecciosa radica en la alta incidencia de toxoplasmosis congénita cuando la mujer es infectada durante el periodo de embarazo, siendo mayor el riesgo de transmisión al feto y mayor la severidad de la infección en el mismo según avanza la edad gestacional”, explican desde  la Asociación Española de Medicina Interna.

Por tanto, la toxoplasmosis es una infección parásita que, al ser contraída por una mujer embarazada, puede poner en peligro la salud de su futuro bebé y está ampliamente extendida por los cinco continentes.

Cuando una mujer embarazada contrae toxoplasmosis por primera vez, existe un 40% de probabilidades de que transmita la infección a su feto. Sin embargo, el riesgo y la gravedad de la infección del bebé dependen en parte del momento en que la madre contraiga la infección. La peligrosidad sigue una procesión ascendente: durante el primer trimestre del embarazo, el 15 por ciento de los fetos también se infecta; en el segundo trimestre, alcanza un porcentaje del 30% y se dispara hasta el 65% durante el tercero. Respecto a la incidencia de la enfermedad, el sentido de la gravedad es inverso: cuanto más cerca del inicio del embarazo se produzca el contagio, más grave será la infección del feto.

Para determinar si una persona ha tenido toxoplasmosis resulta imprescindible realizar una prueba de sangre. En el caso de las mujeres, los expertos recomiendan efectuar esta serología antes de que se produzca el embarazo, pero ello requiere de una planificación familiar previa, que no siempre se da. En el caso de que se lleve a cabo la prueba siendo el embarazo efectivo y el resultado de la misma sea positivo, se deberán realizar otras comprobaciones para conocer la antigüedad de la infección.

En cuanto a las prácticas o alimentos que deben apartarse, sólo habrá que seguir una serie de normas generales de higiene para evitar la transmisión por alimentos o agua contaminada:

  1. Lavarse siempre las manos tras manipular carne cruda, fruta o verdura; o antes de comer, especialmente si se ha estado en contacto con tierra de jardín.
  2. Lavar bien frutas y verduras antes de manipularlas e ingerirlas.
  3. Tampoco se debe consumir carne cruda o poco cocinada.
  4. Evitar el contacto con heces de gato.

Las consecuencias de la toxoplasmosis pueden ser demoledoras, especialmente si ha sido contraída durante el embarazo: aborto espontáneo, nacimiento de un feto muerto o fallecimiento a los pocos días de nacer. Además, aunque la apariencia de un bebé infectado por esta enfermedad en el momento de nacer es, en un 90% de los casos, de absoluta normalidad, muchos de ellos sufrirán atraso mental, parálisis cerebral, pérdidas de la audición, un hígado y un bazo más grandes de lo normal, hidrocefalia (agua que rodea el cerebro), infecciones en el hígado o ataques de apoplejía. Asimismo, la inmensa mayoría acaba por desarrollar dolencias oculares a largo plazo.

La clave para una correcta alimentación que fortalezca los huesos y el desarrollo de éstos en los niños se encuentra en la vitamina D y en el calcio. Lácteos, pescados grasos, verduras de hoja verde, legumbres, frutas, huevos, algunos frutos secos o aceite de hígado de bacalao, arenque o atún, entre los productos más recomendables Al contrario de lo que, en ocasiones, se suele creer, el hueso es tejido vivo. De hecho, su crecimiento y desarrollo puede extenderse hasta los 25 años de edad. El ejercicio físico y una correcta alimentación son de vital importancia para que, desde pequeños, los niños cuenten con un sistema óseo sano y resistente. En lo que se refiere a la dieta, la clave se halla en el suministro de cantidades adecuadas de vitamina D y calcio.

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Respecto al último, la costumbre y la sabiduría popular siempre han considerado que estaba muy presente en los productos lácteos y sus derivados. De hecho, aunque éstos no mantienen el monopolio como fuente de obtención de calcio, sí es cierto que presentan niveles elevados del mismo y, junto con la vitamina D y la lactosa, favorecen una absorción más completa del mismo. Leche, yogur y queso son alimentos de alto valor nutritivo que, además, guardan un buen equilibrio en cuanto a sus macronutrientes.

Aunque en menor medida, los cereales, que se suelen consumir junto con leche, yogur o en papillas, también ayudan a fortalecer los huesos.

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Por su parte, los pescados grasos -aquellos que tienen más del 8% de materia grasa-, también tienen un alto contenido en calcio y en ácidos omega 3, que impide la eliminación de aquél por medio de la orina y facilita la absorción del mismo por parte del organismo. También ayuda en este sentido la vitamina D, presente igualmente en los pescados grasos. Los principales son el atún, la caballa, el salmón, la sardina o el arenque y, en menor medida, el bonito, el calamar, el mejillón, la gamba, el pulpo o el boquerón.

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En las legumbres destacan las alubias, los garbanzos, las lentejas y la soja. Todas ellas son ricas en calcio, por lo que se aconseja un consumo de tres veces a la semana. Sirva de ejemplo el hecho de que 50 gramos de soja equivalen a media vaso de leche, lo mismo que una ración de 100 gramos de garbanzos.

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En cuanto a las verduras, las que mayor índice de calcio tienen son la acelga, el cardo, el puerro y la espinaca.

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Los frutos secos contienen igualmente calcio. Ejemplo de ello la semilla de sésamo, el higo secos, la almendra, el pistacho o la pasa, entre otros.

Por otra parte, los expertos también aconsejan el consumo de otros productos como el huevo (especialmente la yema), la mantequilla y la margarina, así como la mayoría de los quesos y las frutas, pero sobre todo el aceite de hígado de pescado (bacalao, arenque o atún), aunque seguramente no serán los preferidos por los niños.

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Con la ingesta necesaria de los alimentos mencionados pueden evitarse problemas en el desarrollo físico, que se pueden traducir en afecciones como el raquitismo, la osteoporosis o los trastornos dentales y, en general, las fracturas que, por sus juegos y actividades físicas, son tan comunes entre los críos.

¿Existe una relación directa entre la lactancia y un mayor nivel de inteligencia? Diferentes investigaciones sugieren que la leche materna contiene todos los nutrientes necesarios para no limitar ni retrasar el desarrollo intelectual de los niños.

Un estudio demuestra que la lactancia materna mejora el desarrollo cerebral de los bebés

La lactancia materna mejora el desarrollo cerebral de los niños. De hecho, aquellos que fueron amamantados tienen un coeficiente intelectual mayor, según algunos estudios. Es importante recordar que las cifras de mejora del coeficiente intelectual en los pequeños se refieren a promedios que representa a cientos de personas, y no al efecto que la lactancia materna pueda tener sobre un niño de forma particular.

Los estudios han demostrado que los niños que son amamantados obtienen mejores calificaciones en  el colegio, incluso teniendo en cuenta otros factores que influyen en el rendimiento escolar. Las diferencias intelectuales entre los niños amamantados y aquellos que fueron alimentados con leche de fórmula se suelen atribuir a la mayor participación  e interacción asociada con la lactancia materna y al hecho de que de que las madres que amamantaron estaban mejor educadas y más centradas en el niños.

En la actualidad, existen evidencias de cómo los nutrientes que contienen la leche materna aumentan las capacidades intelectuales de los niños. Uno de los ingredientes clave en la leche materna es el ácido graso DHA (ácido docosahexaenoico). El DHA es esencial para el crecimiento, desarrollo y mantenimiento del tejido cerebral. El tejido cerebral analizado en diferentes estudios muestra como los niños que fueron amamantados disponen de una mayor concentración de DHA, siendo esta más alta cuanto más tiempo duró la lactancia materna.

El colesterol es otro ingrediente básico para el desarrollo óptimo del cerebro. La leche materna contienen una gran cantidad de colesterol, mientras que podemos encontrar formulas infantiles donde en la etiqueta se remarca “bajo en colesterol”, limitando el aporte de este nutriente a los recién nacidos.

Durante los dos primeros años de vida el cerebro crece rápidamente y las experiencias diarias hacen que se fortalezca cada día. Las neuronas crecen y se multiplican con cada nueva experiencia, cada vez que un niño interactúa con el medio ambiente, su cerebro crea nuevas conexiones entre neuronas. La lactancia materna proporciona al cerebro del niño la materia prima necesaria para que el crecimiento, la capacidad de aprendizaje y la plasticidad del cerebro se desarrollen con todas las garantías.

 Imagen: Galería Flickr Raphael Goetter