Actividades con niños Dejar de fumar Dietas y alimentacion Madres Niños Ocio y bienestar

¿Quién no desea tener una piel bonita e hidratada? La mayoría de personas que persiguen este objetivo utilizan cremas y tratamientos de belleza para lograrlo, pero pocas reparan en el poder natural de los alimentos.  La ingesta de determinadas comidas puede ayudar a mantener la piel hidratada sin necesidad de recurrir a otros alimentos.

Alimentos para tener una piel más hidratada

En términos generales, los alimentos ricos en vitamina C ayudarán al cuidado de la piel, como también lo harán los alimentos ricos en levadura de cerveza y los productos lácteos fermentados. Sin embargo, algunas comidas serán más beneficiosas que otras. Este es el listado de los alimentos más recomendables para tener una piel más hidratada:

  • Avena: es uno de los clásicos y un alimento que más nutrientes e hidratantes aportará la piel. Entre sus propiedades, un aumento de la luminosidad y la elasticidad.
  • Yogur y queso fresco: su consumo con moderación ayuda a prevenir la sequedad, además de dar más brillo al rostro y reducir la tirantez.
  • Pepino: otro de los clásicos que, además, suelen utilizarse a modo de máscara. El pepino es muy rico en agua y en enzimas que ayudan a la digestión, lo que libera energía del cuerpo para destinar a otras tareas distintas a la de la ingesta.
  • Papaya: ayuda a tener una piel más radiante. Su digestión es sencilla y cuenta también con betacaroteno, que nuestro organismo convierte en vitamina A.
  • Moras: las moras son uno de los antioxidantes por excelencia, lo que reparará nuestra piel y prevendrá su envejecimiento.
  • Sandía: rica en vitamina C y beneficiosa para lograr una piel luminosa.
  • Pomelo: otra de las frutas más relacionadas con el cuidado de la piel. Es rico en antioxidantes.
  • Vegetales de hoja verde: la espinaca y la lechuga, entre otras verduras de hoja verde, contienen vitamina C y A que ayudan a proteger la piel y también ayudan a liberar el organismo de toxinas que afectan a la piel y al resto del cuerpo.
  • Té verde: los beneficios del té verde son de lo más variado, aunque en el caso de la piel destacan por su poder antioxidante y su alto contenido en flavonoides. Sus propiedades anti-inflamatorias ayudan, así mismo, a prevenir arrugas.
  • Pimientos: ricos en agua y en licopeno. Es otro alimento antioxidante. En el caso de los pimientos verdes también están llenos de antioxidantes.
  • Huevos: los huevos contienen Vitamina B y E de fácil absorción por el cuerpo y con alto poder antioxidante.
  • Tomates: son ricos en licopeno, que ayuda a prevenir el envejecimiento y aporta a la piel brillo. Además, son también aportan vitamina A y C y previenen la aparición de acné.

Estos son algunos alimentos que te ayudarán a lucir una piel radiante e hidratada sin necesidad de cremas¸ aunque si quieres complementar su aportación bien puedes seguir recurriendo a los clásicos productos de belleza. Al final, todos los elementos suman cuando se trata de tener una piel bonita y en buen estado.

Imagen © puhhha – Fotolia.com

Los expertos recomiendan horarios regulares al acostarse, levantarse y también en las comidas; evitar cenas copiosas y tardías, descartar sustancias estimulantes y largas siestas durante la jornada, tomar baños a temperatura corporal poco antes de irse a la cama, hacer deporte pero no en las últimas horas del día o efectuar ejercicios relajantes antes de dormir

¿Qué es el método Oompa Loompa?

 

El sueño es una de las variables que puede determinar el estado de salud y hasta la calidad de vida de una persona. En condiciones normales, se aconseja dormir entre siete y ocho horas, a ser posible de forma continuada y manteniendo una cierta regularidad en los horarios. Además, a este descanso nocturno se le puede añadir una breve siesta de entre diez y veinte minutos, sin llegar a la media hora. Pero, la duración y la calidad del sueño dependen de múltiples factores. Desde la Clínica Universidad de Navarra se indican diez consejos para dormir mejor:

  1. Despertarse y acostarse todos los días a la misma hora.
  1. Limitar el tiempo diario en cama al tiempo necesario de sueño (siete horas de media o en un rango de entre cinco y ocho).
  2. Suspender las sustancias con efecto activador o estimulador del sistema nervioso.
  3. Evitar largas siestas durante el día.
  4. Realizar ejercicio físico, descartando que se ejecute en las últimas horas del día por su efecto excitante.
  5. Evitar actividades excitantes en las horas previas a acostarse.
  6. Realizar baños de agua a temperatura corporal por su efecto relajante.
  7. Practicar ejercicios de relajación antes de acostarse.
  8. Mantener condiciones ambientales adecuadas para dormir (temperatura, ruidos, luz, dureza de la cama, etc.).
  9. Comer a horas regulares y evitar comidas copiosas cerca de la hora de acostarse.

     

    Respecto al último punto, además de provocar sobrepeso y otros efectos perniciosos en el organismo, las cenas abundantes causan digestiones pesadas que, a su vez, hacen más difícil conciliar el sueño. Lo mismo ocurre con las bebidas que cuentan en su composición con cafeína o teína (café, ciertos refrescos, etc.), ya que alteran el sistema nervioso.

     

    Además de lo que cenamos, hay que tener en cuenta cuándo lo hacemos: los expertos en nutrición aconsejan que la última comida del día concluya, al menos, dos horas antes de acostarnos, aunque siempre dependerá de lo que se haya ingerido.

    Los alimentos que ayudan a conciliar el sueño son aquellos que permiten liberar en nuestro organismo la serotonina y la melatonina, dos neurotransmisores que participan en el ciclo del sueño y que estimulan las sensaciones de relajación y sosiego. Entre ellos, cabe mencionar los siguientes.

  • Manzanilla, cuyas infusiones inducen un efecto sedante y ayudan a relajar el cuerpo y la mente.
  • Otro de los clásicos es la leche caliente con miel, aunque también puede beberse sola, ya que contiene triptófano, un aminoácido esencial que resulta necesario para la formación de melatonina y serotonina.
  • La fruta es, en general, recomendable por su bajo contenido graso, siendo las digestiones que conlleva rápidas y ligeras. No obstante, una de las menos livianas, el plátano, que es rica en magnesio, actúa, además, como relajante natural, especialmente en el caso de los músculos.
  • Mención aparte merecen las cerezas, puesto que tienen un nivel muy alto de melatonina. Es más, es uno de los pocos alimentos que la contiene, en rangos tan altos, de forma natural. Se aconseja comer cerezas aproximadamente una hora antes de meterse en la cama.
  • Yogur con avena, ya que el primero, al igual que la fruta, es un alimento muy ligero; y la segunda, la avena, es uno de los mejores catalizadores de la melatonina y de la serotonina. Asimismo, al ser de digestión lenta, no interrumpe la marcha habitual del sueño.
  • Pan integral, que puede sustituir en las cenas al pan normal, puesto que es rico en vitaminas B1 y B6. Con miel, ayuda a que el triptófano llegue al cerebro, donde se convierte en serotonina y permite descansar mejor.
  • Patatas, que contienen hidratos de carbono y estimulan, por ello, la secreción de insulina, hormona que aumenta la disposición del triptófano para formar serotonina. Resulta más aconsejable comerlas cocidas o al horno.
  • Pollo, por ejemplo, las pechugas, que también son ricas en triptófano.
  • Semillas y frutos secos, aunque conviene tomarlos de forma moderada, dada su elevada cantidad de calorías.

     

    En último lugar, cabe recordar que el insomnio afecta a una tercera parte de la población, siendo más frecuente en los mayores, las mujeres y en personas con enfermedades psiquiátricas. Se estima que de un 10 a un 15% de la población adulta padece insomnio crónico.

Los alimentos que contienen antioxidantes protegen al organismo contra los radicales libres, que son los causantes del proceso de envejecimiento y de distintas enfermedades. Hortalizas, frutos secos, vegetales y frutas son los grandes aliados para ayudar a prevenir o retardar la oxidación de las moléculas.

Qué son los antioxidantes en los alimentos. Qué beneficios tiene tomar alimentos ricos en antioxidantes

No es que sean la fuente de la eterna juventud, pero los alimentos con antioxidantes son una herramienta útil para retrasar el envejecimiento. La clave de estos comestibles se encuentra en el hecho de que actúan contra los radicales libres, los agentes que recorren el cuerpo humano tratando de recoger un electrón de las moléculas estables y conseguir así estabilidad electroquímica. Este movimiento activa reacciones de cadenas destructoras de las células, causando el envejecimiento y algunas enfermedades.

Teniendo en cuenta esta información se puede entender la importancia de los antioxidantes, que, en definitiva, son aquellas sustancias que retrasan el deterioro y el desgaste de la piel, los órganos, los tejidos y los huesos, o lo que es lo mismo, aquellas moléculas que evitan, previenen o retardan el proceso de oxidación prematura de las distintas partes del cuerpo. Por tanto, los antioxidantes combaten la degeneración y muerte de las células que provocan los radicales libres.

De ahí la importancia de consumir alimentos ricos en antioxidantes, puesto que ayudan a suplir la incapacidad del propio organismo para neutralizar esta acción devastadora de los radicales libres. Hortalizas, frutos secos, vegetales y frutas son los grandes aliados en esta batalla.

El primer grupo es fuente básica de vitaminas -muy rico en la A, antioxidante de los más importantes junto a la C y la E-, minerales, fibra y una gran variedad de sustancias bioactivas con propiedades antioxidantes muy potentes que actúan como refuerzo para la salud, fortaleciendo las defensas del organismo frente a las enfermedades más comunes. Por su parte, los alimentos del segundo contribuyen a la prevención de la oxidación del organismo y el control del estrés oxidativo, por lo que son útiles en la prevención de algunas enfermedades en las que actúa la oxidación, como algunos tipos de cáncer, las enfermedades cardiovasculares, el deterioro cognitivo relacionado con la edad o el envejecimiento en general. En cuanto al tercero, éste contiene ácido fólico que, además de ser importante para prevenir la anemia, juega un papel vital en la formación del feto. Asimismo, estas verduras contienen un antioxidante muy potente, la vitamina E. Mientras que el último, el conformado por las frutas, es también rico en vitamina C, que estimula el sistema inmunitario fortaleciendo la acción de los glóbulos blancos. Este grupo de alimentos supone otra de las fuentes fundamentales de comestibles que llevan antioxidantes en su composición.

Fresas, naranja, papaya cerezas, uvas, kiwis, manzanas, cítricos, ajo, pimientos, zanahoria, tomate, lechuga, espinacas, cebolla, puerro, nabos, berros, soja, vino tinto, té verde, cacao, pipas de calabaza o de girasol, sardinas o vísceras son los principales alimentos que contienen antioxidantes.

Nueces, castañas, avellanas, almendras o pistachos suelen asociarse tanto a los primeros descensos de las temperaturas como a la época de frío más intenso. De fácil conservación, antioxidantes, con fibra, minerales, vitaminas, pocas grasas saturadas y energéticos, son considerados cardioprotectores

Frutos secos típicos del otoño e invierno y sus propiedades I

Los productos silvestres, en especial los frutos secos, empiezan a ganar protagonismo durante los últimos coletazos del verano, llegan a su apogeo en el otoño, cuando llega su maduración, y se mantienen como referencia durante el invierno. Más allá de su propio proceso biológico, lo cierto es que, dadas sus características (con poca carga de grasa saturadas, pero con fibra, minerales, vitaminas, son antioxidantes y energéticos, lo que los convierte en alimentos cardioprotectores), resultan ideales para cubrir parte de las necesidades que la alimentación humana demanda en las épocas de más frío, en las que la actividad física se hace más pesada y se sobrelleva con mayores dificultades. Son igualmente aconsejables para realizar esfuerzos intelectuales y para mantener la memoria actualizada.

Aunque los frutos secos forman parte, además, de la llamada dieta mediterránea, puesto que son saludables para el organismo hay que ser moderado en su consumo dada su alta capacidad calórica. En otoño e invierno se suelen consumir en combinación con los platos de cuchara, junto a verduras y hortalizas, asadas, cocidas o crudas. Veamos varias de las ‘estrellas’ entre los frutos secos de estas épocas.

En primer lugar del podio, la castaña, que se suele asociar a la Navidad y que, debido a su facilidad de conservación (se pueden tener a temperatura ambiente durante meses o, incluso, congelar), es fácil de encontrar hasta finales de invierno. Asadas, cocidas sin cáscara en agua y sal, en puré o en tarta, como acompañamiento de carnes, etc. La castaña posee numerosos nutrientes y aporta hidratos de carbono, muy apropiados para lidiar con los cambios de temperatura, el frío, las lluvias y las nieves. Este fruto seco es rico en vitaminas del grupo B, que ayudan a metabolizar grasas y proteínas y es de vital importancia para la piel. Por su alto contenido en fibra, la castaña resulta ideal para regular el combatir el estreñimiento y el tránsito intestinal. Respecto a otros frutos secos, destaca su mayor concentración de potasio (beneficioso para la tensión arterial) y su bajo contenido en grasa, predominando en su composición minerales como el hierro, el fósforo o el calcio. La castaña posee un bajo aporte calórico: apenas tiene grasas. Este fruto seco también es interesante para las personas que practican deporte, ya que ayuda a mantener las reservas energéticas y a soportar mejor el esfuerzo físico.

En segundo lugar, encontramos otro fruto seco muy solicitado en Navidad, pero que se encuentra fresco en otoño: la avellana. Es rica en ácidos grasos monoinsaturados, en antioxidantes (ayudan a mantener las células jóvenes y evitar su envejecimiento gracias a su alto contenido en vitamina E), en ácido fólico (vitamina B) y en fibra, aporta minerales (calcio, magnesio, potasio, hierro y fósforo), por lo que se recomienda para prevenir enfermedades como la osteoporosis y mantener  la memoria y la capacidad intelectual

A continuación, la nuez, cuya mejor temporada para ser comprada es durante el mes de noviembre, cuando se encuentra madura y seca. Aporta gran cantidad de fibra, hidratos de carbono y proteínas, así como también es fuente de vitaminas (A, B y E) y minerales como el potasio, el fósforo, el hierro… Sin embargo, la nuez también posee una gran cantidad de calorías, con lo que debe consumirse con moderación. Asimismo, este alimento destaca por sus aceites vegetales poliinsaturados que ayudan a la prevención de enfermedades cardiovasculares y a reducir el colesterol. La nuez cuenta también cuenta con propiedades antioxidantes y ayuda a prevenir la demencia senil o el alzheimer precoz.

La almendra, cuya época de maduración se produce entre agosto a septiembre, tiene altos niveles de ácidos grasos insaturados. Su consumo frecuente ayuda a disminuir los niveles de colesterol total (bajando el ‘malo’ y subiendo el ‘bueno’). Por su alto contenido en vitamina E, la almendra aporta antioxidantes, siendo favorable para la prevención del cáncer y de enfermedades coronarias. La almendra es el fruto seco con mayor contenido en fibra, evitando gracias a ello el estreñimiento y ayudando en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Posee, además, minerales como cobre, fósforo, zinc, calcio, magnesio y potasio.

Finalmente, los pistachos, uno de los frutos secos con más fibra y energía, junto a nueces y piñones. Tiene un gran contenido en minerales, vitaminas, ácidos grasos y proteínas. Previene el cáncer y la diabetes, ayuda a bajar el colesterol, a combatir el estrés y a mejorar el estado cardiovascular.

Frutas desecadas, como las pasas, o algunas semillas, por ejemplo los piñones, que también son típicas del otoño y el invierno pueden ayudarnos a completar este ‘menú energético’.

¿Existe una relación directa entre la lactancia y un mayor nivel de inteligencia? Diferentes investigaciones sugieren que la leche materna contiene todos los nutrientes necesarios para no limitar ni retrasar el desarrollo intelectual de los niños.

Un estudio demuestra que la lactancia materna mejora el desarrollo cerebral de los bebés

La lactancia materna mejora el desarrollo cerebral de los niños. De hecho, aquellos que fueron amamantados tienen un coeficiente intelectual mayor, según algunos estudios. Es importante recordar que las cifras de mejora del coeficiente intelectual en los pequeños se refieren a promedios que representa a cientos de personas, y no al efecto que la lactancia materna pueda tener sobre un niño de forma particular.

Los estudios han demostrado que los niños que son amamantados obtienen mejores calificaciones en  el colegio, incluso teniendo en cuenta otros factores que influyen en el rendimiento escolar. Las diferencias intelectuales entre los niños amamantados y aquellos que fueron alimentados con leche de fórmula se suelen atribuir a la mayor participación  e interacción asociada con la lactancia materna y al hecho de que de que las madres que amamantaron estaban mejor educadas y más centradas en el niños.

En la actualidad, existen evidencias de cómo los nutrientes que contienen la leche materna aumentan las capacidades intelectuales de los niños. Uno de los ingredientes clave en la leche materna es el ácido graso DHA (ácido docosahexaenoico). El DHA es esencial para el crecimiento, desarrollo y mantenimiento del tejido cerebral. El tejido cerebral analizado en diferentes estudios muestra como los niños que fueron amamantados disponen de una mayor concentración de DHA, siendo esta más alta cuanto más tiempo duró la lactancia materna.

El colesterol es otro ingrediente básico para el desarrollo óptimo del cerebro. La leche materna contienen una gran cantidad de colesterol, mientras que podemos encontrar formulas infantiles donde en la etiqueta se remarca “bajo en colesterol”, limitando el aporte de este nutriente a los recién nacidos.

Durante los dos primeros años de vida el cerebro crece rápidamente y las experiencias diarias hacen que se fortalezca cada día. Las neuronas crecen y se multiplican con cada nueva experiencia, cada vez que un niño interactúa con el medio ambiente, su cerebro crea nuevas conexiones entre neuronas. La lactancia materna proporciona al cerebro del niño la materia prima necesaria para que el crecimiento, la capacidad de aprendizaje y la plasticidad del cerebro se desarrollen con todas las garantías.

 Imagen: Galería Flickr Raphael Goetter

Ofrecer a nuestros hijos tentempiés saludables para que puedan superar los días de colegio es importante, no sólo para prevenir algunas enfermedades que pueden aparecer de forma más inmediata, sino también para aquellas que pueden aparecer en la edad adulta y que se gestarán durante los primeros años de vida. Además, crearemos un hábito alimentario en el niño que muy probablemente se mantendrá a lo largo de los años.

Vuelta al cole. Ideas para un tentempié saludable para el cole

Los tentempiés juegan un papel cada vez más importante en la dieta de los niños. Desde los años 70 hasta la actualidad el número de calorías que los niños consumen en este tipo de productos ha aumentado aproximadamente en 140 calorías por día, lo que supone un exceso de calorías que no ha sido compensado con un aumento de actividad física. Al contrario, la gran mayoría son cada vez más sedentarios, aumentando como consecuencia el porcentaje de obesidad infantil de la población actual.

A continuación, algunos ejemplos de tentempiés saludables para el colegio:

  • La fruta es dulce por naturaleza. Podéis presentar la fruta entera, rebanada, cortada por la mitad, en cubos o en gajos. Una alternativa son las frutas en conserva, congeladas, secas, etc., que con frecuencia necesitan poca preparación. Manzanas, albaricoques, plátanos, arándanos, cerezas, uvas, kiwis, mandarinas, nectarinas, peras, piña, ciruelas frambuesas, sandía…y así un largo etc.,
  • Los cereales y sus derivados son un tentempié perfecto para media mañana. Aunque la mayoría de niños ya consume este tipo de productos, tenemos que poner especial atención en su presentación. Muchos de ellos están basados en derivados que contienen una alta concentración de azúcares simples y grasas. Trata de ofrecer a tus hijos productos integrales, con un bajo contenido en grasa y azúcares simples y un alto contenido en fibra, vitaminas y minerales.
  • Los productos lácteos son una excelente fuente de calcio, que pueden ayudar a fortalecer los huesos. Sin embargo, también son ricos en grasas saturadas, con el consiguiente aporte de energía, que fuera de control puede derivar en sobrepeso u obesidad. Para proteger los huesos y el corazón de nuestros niños nos aseguraremos de que todos los productos lácteos que consumen los niños son semi-desnatados.
  • Dado que los frutos secos son ricos en calorías, los podemos utilizar como complemento a un tentempié basado en fruta, utilizando un puñado de cacahuetes, pistachos, almendras, anacardos, etc., Son una fuente de vitaminas y minerales que ayudarán a nuestros niños a terminar el día con energía.

Espero que haya sido de vuestro interés.

Imagen: Galería Flickr the_moment

Iniciar el día con un buen desayuno es la mejor forma de encarar con garantías todos los retos a los que debemos enfrentarnos cada día y superarlos con energía y determinación. En el caso de los niños, esta primera comida es el combustible para que puedan aprender, asimilar toda la información y disfrutar de cada día de colegio.

Vuelta al cole ¿Qué debe contener un desayuno que aporte la energía que necesitan los niños para afrontar la jornada de colegio?

Para los pequeños es especialmente importante que el desayuno contenga tanto la cantidad suficiente de energía, alrededor del 20-25% de la que consumirán durante el día, como la variedad suficiente de alimentos que les aporten los nutrientes necesarios para que su desarrollo físico e intelectual se realice con todas las garantías. Las personas que desayunan a diario mantienen mejor su peso corporal dentro de unos límites saludables que aquellas que no lo hacen.

Los lácteos son una parte imprescindible de un desayuno equilibrado, tanto en niños como en adultos, constituyendo una fuente sana y equilibrada de energía y de calcio para fortalecer los huesos de nuestros hijos. Podemos darles leche de vaca acompañada de cacao o utilizar derivados lácteos como yogur, queso fresco, mantequilla, etc.

Los derivados farináceos son el segundo actor de un desayuno completo. A diferencia de los lácteos, los productos como el pan tostado, los cereales o las galletas son una fuente muy importante de vitaminas y minerales, además de aportar la energía suficiente en forma de hidratos de carbono para que nuestros hijos rindan al 100% desde el primer minuto de clase.

Pero no todos los productos farináceos son iguales. De forma ocasional los niños podrán consumir alimentos como magdalenas y croissants que aportan una gran cantidad de energía en forma de grasas saturadas y azúcares simples, sobre todo si son productos que se engloban dentro del término “bollería industrial”.

La fruta es el tercer elemento que nos permite crear un desayuno equilibrado y es imprescindible para que éste sea completo. Es recomendable el consumo de piezas enteras para poder obtener el máximo beneficio, tanto de vitaminas y minerales como de contenido en fibra. El problema que surge cuando preparamos un zumo, es que necesitaremos varias piezas de fruta, por lo que aumentamos mucho el consumo de azúcares, y además, eliminamos la fibra, cuyos beneficios están claramente contrastados.

Lácteo, cereal y fruta, las tres piezas fundamentales que deben formar parte de todo desayuno, tanto para niños como para adultos.

Imagen: Galería Flickr meglet127

El estreñimiento es un síntoma producido por la disminución en la frecuencia de los movimientos intestinales, por lo general, debido a una menor cantidad de agua en las heces. En algunos casos puede ser causado por algunos medicamentos. En el artículo de hoy vamos a ver algunos consejos caseros y naturales que nos permitirán poner remedio al estreñimiento en pocos días.

Remedios naturales para el estreñimiento

  • Bebe agua. Si estas estreñido durante varios días, bebe unos diez vasos de agua diarios. El agua aumentará el volumen de las heces, favoreciendo el peristaltismo intestinal. Si somos capaces de tolerar el agua templada o caliente, los efectos los notaremos con más rapidez. No es recomendable sustituir el agua por zumos refrescantes o bebidas carbonatadas, además de que no producirán los mismo efectos, el aporte de azúcar es muy alto, y pueden hacer que el estreñimiento se acentúe.
  • Come alimentos ricos en fibra. Frutas, verduras y otros alimentos ricos en fibra pueden mejorar el transito intestinal. Trata de ingerir entre 25 y 30 gramos de fibra cada día. La fibra dietética tiene la capacidad de retener agua, como consecuencia, aumenta el volumen de las heces que provoca una distensión  de las paredes del intestino que favorece el desplazamiento de estas para su posterior expulsión. Algunos alimentos ricos en fibra son: frambuesas, peras y manzanas, pasta integral, cebada, salvado, lentejas, alcachofas, guisantes, etc.
  • El café puede ayudar. Muchas personas toman un café como solución rápida para el estreñimiento, y en cierto modo ayuda, la cafeína estimula la contracción de los músculos del sistema digestivo, pero por otro lado es un diurético que puede disminuir, como lo hace el alcohol o el té, el volumen de las heces, por lo que volveríamos al punto de partida. Como solución puntual sí, pero no como tratamiento.
  • Sorbitol. Es un azúcar que estimula el paso de las heces a través del colon y por tanto reduce la posibilidad de estreñimiento. Si no te gusta la textura de  las ciruelas pasas, puedes consumir zumo de ciruela como alternativa aceptable. Ten en cuenta que las ciruelas pasas tienen alrededor de 14,7 gramos de sorbitol mientras que el zumo de ciruela contiene alrededor de 6,1 gramos de sorbitol.
  • Realiza ejercicio físico. El ejercicio físico diario favorece el avance de las heces a través del intestino. Realiza al menos 30 minutos de ejercicio físico al día para mejorar y prevenir el estreñimiento.
  • Cuida la postura en el baño. Una posición natural facilita la excreción. Levanta los pies utilizando un taburete para niños y eleva las rodillas cuanto te sientes en el inodoro, esta postura facilitará la evacuación.

Imagen: Galería Flickr Ralph Daily 

Sandía (Citrullus vulgaris) y melón (Cucumis melo) son las dos frutas más características del verano. Ambas pertenecen a la familia Cucurbitaceae, una gran rama de plantas comestibles, que incluye otros alimentos como la calabaza, el calabacín y los pepinos.

Propiedades de las frutas estrellas del verano, la sandía y el melón

El origen de la sandía lo encontramos en África donde son muy apreciadas y utilizadas como fuente de líquido en épocas de sequía, cuando la disponibilidad de agua es baja. Podemos encontrar tanto sandías con pepitas como sin pepitas.

Tanto la sandías como los melones son muy ricos en Vitamina A en forma de carotenos. La sandía supera al melón en este punto. El caroteno más importante de esta fruta es el licopeno, que es la sustancia que le da el color rojo o rosáceo tan característico. Además de la vitamina A, las sandías tienen cantidades importantes de vitaminas del grupo B, entre ellas la piridoxina, una sustancia que interviene en la utilización metabólica de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas por parte de las células.

Tampoco debemos olvidar la gran cantidad de minerales que contienen las sandías, especialmente manganeso, necesario para la formación de los huesos, el sistema nervioso y para construir y fortalecer las proteínas. Se cree que la falta de este mineral conduce a la apatía por el sexo y, de hecho, por esto se considera que la sandía es un alimento afrodisiaco.

Por su parte, el melón es rico en potasio, fósforo, magnesio y calcio, además de contener cantidades menores de sodio, hierro, zinc, selenio, manganeso y cobre, tienen una gran cantidad de vitamina A, vitamina C, vitamina E y vitaminas del grupo B.

Además de su gran cantidad de vitaminas y minerales, los melones poseen un importante número de nutrientes que ayuda a prevenir la aparición de algunas enfermedades. Los melones contienen adenosina, que ayuda a prevenir la formación de coágulos de sangre, por lo que son muy adecuados para el tratamiento de enfermedades causadas por la mala circulación de la sangre. Las semillas crudas del melón pueden ayudar a eliminar las lombrices intestinales. Las propiedades diuréticas son muy interesantes en enfermedades en las que interesantes necesario deshacerse de un exceso de líquidos corporales, tales como el reumatismo o la gota. El contenido en celulosa mejora el tránsito intestinal y evita la aparición o el agravamiento del estreñimiento. Asimismo,las propiedades depurativas previenen de la aparición de manchas en la piel.

Imagen: Galería Flickr cvertel

¿Depende nuestro bronceado de los alimentos que comemos durante el verano? Ciertos profesionales argumentan quela alimentación no tienen nada que ver con el bronceado del cuerpo, sin embargo hay quienes confirman que la comida que consumimos a lo largo del verano puede ayudarnos con el tan ansiado bronceado. Los médicos desaconsejan la exposición prolongada al sol y es por esto que el consumo de los alimentos que vamos a comentar en el artículo de hoy nos puede ayudar a maximizar nuestro bronceado sin necesidad de pasarnos todo el día al sol.

 Potencia tu bronceado. Alimentos que te ayudarán a mantener el moreno.

Los mangos son ricos en vitamina A, que permite el bronceado y logra darle un brillo saludable. Otras frutas que contienen vitamina A son los melocotones y los melones. También es saludable consumir Sandías, que no solo ofrecen vitaminas, si no que también están llenas de agua y, por tanto, ayudará a hidratar la piel. . Las vitaminas del grupo B que se encuentran en la Sandía realzan además el bronceado.

Las zanahorias crudas son ricas en caroteno yofrecen los mejores beneficios para obtener un bronceado saludable. El beta-caroteno en las zanahorias es transformado en el cuerpo a vitamina A, vitamina que, como ya hemos comentado, protege contra las quemaduras solares. El caroteno favorece la formación de la melanina, pigmento responsable del bronceado. Otras hortalizas, como pimientos, calabacín o tomate, también pueden preparar la piel para el bronceado.

Los huevos son ricos en vitamina A, B, D y E que son regenerativas y reactivan la piel y el cuerpo. La yema de huevo ofrece otros ingredientes revitalizantes como vitaminas del grupo B, Omega-3 y ácidos grasos omega-6, que preparan la piel para el bronceado. Añadir un poco de queso, principalmente blanco enriquecido en calcio, a nuestra dieta también nos podrá ayudar.

Para los aderezos de ensaladas utilizaremos aceite de oliva. Esta grasa de origen vegetal nos aporta todas las vitaminas y ácidos grasos monoinsaturados que además de proteger nuestra piel de agentes como los radicales libres nosayuda a mantener un bronceado sano y duradero. Para los aderezos también podemos utilizar vinagre, reducciones de vino e incluso salsa de soja.

Con precaución y sin excedernos en las horas de sol, consumiendo los alimentos que hemos visto en el artículo de hoy tendremos una piel sana y bronceada durante todo el verano.

Imagen: Galería Flickr Color Line