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El verano es un momento del año muy apropiado para el disfrute a cualquier edad que tengamos. Sin embargo, determinados grupos de edad deben mostrar mayores precauciones ante el calor y el sol. Es el caso de las personas mayores.

Cuidado con el calor y las personas mayores en verano

La incidencia de los golpes de calor y las insolaciones en las personas mayores es muy superior (junto a los niños) a otros grupos de edad, por ello, se hace imprescindible tener en cuenta una serie de recomendaciones elementales muy sencillas de llevar a cabo.

La primera es no mantener mucho tiempo la exposición al sol. Por supuesto,el ejercicio y la actividad física en las horas de máximo calor no son nada recomendables, y la exposición al sol en esas horas tampoco lo es. Resulta mucho más adecuado aprovechar las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde para tomar el sol y disfrutar de sus beneficios.

Debemos proteger la piel de nuestros mayores del mismo modo que protegemos la nuestra. No debemos pensar en aquellas mentiras sobre la salud de las cuales se decía que la piel adulta ya se encontraba curtida ante el sol, no, hay que utilizar las cremas solares del mismo modo que a cualquier otra edad.

Resulta también muy importante utilizar la ropa más ligera y fresca posible, ropa cómoda que permita a la persona no sentirse agobiada por la vestidura, y colores que no sean precisamente los mejores receptores del sol. Así, huiremos por ejemplo del negro.

La hidratación es básica. Las personas mayores deben acostumbrarse (realmente todos y a todas las edades) que en los momentos de calor como el verano es necesario ingerir muchos líquidos, incluso cuando todavía no tenemos sed. Debemos tener en cuenta que la deshidratación es un problema relativamente común en las personas mayores, por ello hay que prestar especial atención a este apartado, incluyendo aquí la eliminación de bebidas con exceso de azúcar, bebidas alcohólicas y excitantes.

En general, la persona mayor de hoy en día poco tiene que ver con la de hace 20 o 30 años, es un anciano mucho más activo y participativo, y así debe ser, simplemente es necesario que asuma estas recomendaciones junto con las que sus médicos pueden proporcionarle para tener un verano lo más agradable posible y eliminar el riesgo de los golpes de calor y las instalaciones así como de la deshidratación

Imagen de Flickr por ground.zero

Dos terceras partes del cuerpo humano son agua. Todas las células y órganos dependen de ella para su funcionamiento. Así que, como es lógico, resulta imprescindible en cualquier dieta. Los ya famosos dos litros de agua diarios que recomiendan los expertos en nutrición son una buena referencia para cualquiera. Esta cantidad se obtiene no sólo se obtiene de la ingesta directa del llamado líquido elemento, ya que existe una vía alternativa para su consumo. Esta fuente secundaria se halla en los alimentos, que pueden aportar una porción considerable de los citados dos litros, que, dependiendo del tamaño del recipiente, pueden suponer entre seis y ocho vasos de agua por jornada.

Los cinco alimentos que contienen más agua

En orden descendente, tomando primero los productos que mayor porcentaje de agua contienen, hay ciertas gelatinas que están formadas al 100% por este líquido. Su consumo sin acompañamientos no es muy habitual, pero sí puede resultar más factible y apetitoso combinarlas con otros alimentos, dando así mayor empaque y gusto a los platos.

Yendo a ejemplos más comunes, las hortalizas, las frutas, el yogur, el pescado blanco y los huevos son los alimentos que más cantidad de agua aportan al ser humano.

Las hortalizas y frutas con más agua

Si consideramos ejemplos más concretos en lo que se refiere a los dos primeros grupos mencionados, la acelga es, sin duda, la reina de los comestibles con más agua. Hierro, vitaminas, minerales y hasta un 98% por ciento del elemento hídrico hacen de ella un alimento muy beneficioso para la salud.

A continuación se situaría una fruta: el tomate. Sí, una fruta. Aunque tradicionalmente se ha considerado como una hortaliza, y se la sigue tratando como tal, en realidad, no lo es. El porcentaje que contiene de agua ronda el 93%. El tomate es un alimento socorrido y recurrente, puesto que es fácil de combinar. También es muy recomendable para la salud.

En un porcentaje similar al del tomate se encuentra el melón, que, además, ayuda a la pérdida de peso y tiene un sabor dulce que lo hace muy práctico para la alimentación infantil. Otra fruta muy común en los postres es la sandía, que igualmente rebasa el 90% de agua.

Finalmente, la lechuga, que alcanza valores hídricos similares a la sandía y que es el elemento clásico de las ensaladas. Aporta al cuerpo minerales, fibra y vitaminas.

Imagen © vetkit – Fotolia.com

Una máxima que no debe perder de vista ningún conductor es que siempre debemos tener los cinco sentidos puestos en la carretera. A efectos prácticos esto quiere decir minimizar el número de distracciones y hacer todo lo posible por estar en condiciones óptimas para coger el volante. Lógicamente esta necesidad es todavía mayor a la hora de hacer un viaje largo, donde el cansancio acumulado jugará siempre en contra del conductor.

¿Qué debemos comer cuando hacemos un viaje largo por carretera?

A la hora de planificar un viaje largo hay que tener en cuenta muchos elementos y uno muy importante tiene que ver con la alimentación. Por un lado, es recomendable llevar siempre en el coche bebidas para hidratarse e incluso refrescos que contengan cafeína por si sobreviene un momento de sueño. A esto se pueden añadir pequeños snack por si surgiese algún problema que nos obligase a pararnos o nos encontrásemos con un atasco.

Sin embargo, la parte más importante de la alimentación en viajes largos tiene que ver con lo que podemos o debemos ingerir antes de coger el coche o cuando paramos en medio del trayecto.

Estas son nuestras recomendaciones alimenticias para un viaje largo seguro:

  • Empieza por un buen desayuno: evita los dulces y la bollería industrial, pero apuesta por el pan y los hidratos de carbono complejos. Éstos se digieren más lentamente, lo que alargará nuestra sensación de saciedad, haciendo que no tengamos hambre al poco tiempo. Tostadas, pan con tomate, un sándwich o cereales son buenas alternativas para esta primera comida.
  • Evita las comidas copiosas: una abundante comida se traduce en una digestión pesada y en una mayor somnolencia. Es decir, hay más posibilidades de que nos entre sueño o que hagamos un viaje molestos e incómodos.
  • Más fibra y carbohidratos, menos azúcar: frutas y verduras previamente cortadas, queso fresco o galletas integrales son buenas alternativas para llevar en el coche. Otras alternativas pasan por el sándwich, fiambres con poca grasa o aperitivos ricos en fibra para calmar el apetito sin estar todo el viaje picando.
  • Evitar las patatas y otros aperitivos similares: son la opción más fácil, pero también la que menos nutrientes aporta.
  • De beber, agua: es la opción más sana, aunque también se puede compaginar con refrescos e incluso bebidas energéticas. Eso sí, no conviene abusar de estos últimos por su efecto diurético.

 

Y vosotros ¿Qué soléis llevar para comer en viajes largos?

Imagen © ARTENS – Fotolia.com

Una pequeña cantidad de retención de agua es algo común, especialmente en las mujeres. Algunas mujeres desarrollan una retención de líquidos que causa fluctuaciones en el peso de hasta 2 kg de peso en un solo día. La retención de agua por lo general es más evidente en los pies, en los tobillos y en las manos, y también puede conducir a la hinchazón abdominal. El problema puede ser debido a los ciclos menstruales, problemas de salud o medicamentos, pero ciertos alimentos pueden contribuir también a la cantidad de agua que el cuerpo retiene.

Si quieres un vientre liso, empieza por evitar alimentos que “hinchan”

  • Sal

La sal de mesa contiene aproximadamente un 40% de sodio. Cuando se consume demasiada sal, el cuerpo tiende a retener agua para poder diluir el sodio, es precisamente esta situación la que provoca la sensación de hinchazón, se recomienda no usar sal al cocinar o comer alimentos. En su lugar, puedes agregar sabor con especias y hierbas.

  • Alimentos Procesados

La mayoría de los alimentos procesados ​​contienen altas cantidades de sodio. Todos estos alimentos pueden dar lugar a la retención de agua. Para eliminar la retención de agua causada por la dieta, tendrás que evitar el consumo de alimentos enlatados y congelados, incluyendo verduras, sopas, guiso, etc. Compra las versiones bajas en sodio o sin sal, si las hay disponibles. Las altas cantidades de sodio también se incluyen en los cubos de caldo, condimentos y salsas en polvo concentradas, etc. Los preparados comerciales, tales como patatas fritas y  galletas, tienen grandes cantidades de sodio. Lee la etiqueta de la compra de cualquier alimento enlatado, congelado o envasado y evita aquellos con contenido excesivo de sodio.

  • Queso y Carne

La mayoría de quesos y ciertos tipos de carne también son altos en sodio. Si tenemos problemas de retención de líquidos deberíamos procurar reducir o controlar su consumo, pero sin olvidar que se trata de alimentos que nos aportan una importante cantidad de calcio. Las carnes procesadas como tocino, jamón, salchichas, mortadela y fiambres, contienen grandes cantidades de sodio, al igual que la carne en conserva y el pes

 

cado en conserva, a menos que esté específicamente etiquetados como bajos en sodio.

  • Glutamato monosódico

Lee las etiquetas de los alimentos para comprobar si contienen glutamato monosódico (GMS) ya que los aditivos alimentarios contienen sodio. El GMS es común no sólo en los productos alimenticios chinos enlatados y congelados, se utiliza en multitud de alimentos procesados ​​como unDebemos evitar los alimentos que contengan cualquier tipo de proteína hidrolizada, ya que esta sustancia puede incluir también GMS.

Una dieta variada y la práctica de ejercicio físico principalmente, nos ayudarán a prevenir y solventar los posibles problemas relacionados con la retención de líquidos.

Imagen: Galería Flickr SteFou!

El Día Mundial del Agua 2013 es coordinado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura FAO.El tema del agua y la seguridad alimentaria es una prioridad en la agenda de este año con tres eventos internacionales importantes: el Foro Mundial del Agua, el Día Mundial del Agua y la Semana Mundial del Agua. Que abordan las relaciones entre el agua y la producción de alimentos y la forma para alimentar a las poblaciones en crecimiento dentro de los límites de nuestros recursos hídricos.

Aspectos para tener en cuenta a la hora de calcular la cantidad de agua que debes tomar

Cuando nos planteamos que aspectos tener en cuenta para calcular la cantidad de agua que debemos tomar es que el organismo debe estar en balance hídrico equilibrado, lo que significa que la ingesta de agua así como la producción endógena de la misma deben ser iguales a sus pérdidas.

Las fuentes de agua son fundamentalmente tres:

  1. Líquidos de bebidas: especialmente agua potable, que permiten explicar una ingesta de 1.300 ml/día a 1.500 ml/día.
  2. Agua contenida en los alimentos y/o en los platos preparados con ellos, que representa aproximadamente de 700 ml/día a 1.000 ml/día.
  3. Agua de oxidación que resulta de la utilización de hidratos de carbono, grasa y proteínas y que puede cuantificarse en 200 ml/día a 300 ml/día

En cuanto a las pérdidas, estas se eliminan a través de cuatro vías:

  1. Renal, a través de la orina (1.500 ml/día).
  2. Cutánea, a través de la perspiración (350 ml/día).
  3. Pulmonar, a través del vapor de agua espirada (400ml/día).
  4. Digestiva, a través de las heces (150 ml/día)

Como es obvio, lo cuantificado anteriormente no es más que una indicación expresada en términos de valores medios, y lo que puede ocurrir es que tanto las ingestas como las pérdidas se modifiquen. Lo importante en cualquier caso, es que unos ingresos excesivos se compensen con un aumento de pérdidas y unas pérdidas incrementadas se eviten con unas ingestas aumentadas.

No se han establecido requerimientos hídricos por la imposibilidad de hacerlo, lo cual no sólo es debido a la variabilidad interindividual, sino también a la diversidad de circunstancias exógenas ambientales y endógenas, a su vez cambiantes a veces enormemente con respecto al tiempo. Un sistema práctico sería ingerir agua, incluso en ausencia de sensación de sed, ya que no existe problema de eliminación, e incluso la filtración renal es siempre un hecho deseable para un buen funcionamiento del riñón.

Especial cuidado debemos tener en el caso de los niños, si bien es cierto que los adulto tenemos desarrolla la sensación de sed, tanto en niños como en ancianos, la capacidad para que aparezca la sensación de sed está disminuida, por tanto debemos estar atentos evitando que el niño pida agua, ya que normalmente, cuando se de esta circunstancia es porque el niño está deshidratado

Imagen: UNESCO

Las necesidades de hidratación varían en función de la edad, el sexo, las condiciones de temperatura y humedad o del esfuerzo físico que se realice. Por eso hay que conocer la cantidad que cada uno debe beber. Además de agua, las infusiones, los refrescos, los zumos, caldos o lácteos, aportan líquidos al organismo.

¿Por qué es importante tomar agua?

Para estar bien hidratados es necesario reponer los líquidos que se pierden a través de las bebidas y de los alimentos. Es lo que se conoce como balance hídrico y es fundamental para la salud.

Las pérdidas diarias de líquidos se producen mayoritariamente a través de la orina y también con las heces, la transpiración cutánea y la respiración. Además, algunos factores como la sudoración o en situaciones de diarreas o fiebre, las pérdidas pueden aumentar. De este modo, la pérdida neta diaria puede oscilar entre 1 y 3 litros.

El cuerpo no tiene un mecanismo de almacenamiento hídrico que sea eficiente. Por eso, para reponer esas pérdidas es necesario beber. De hecho, entre el 75 y el 80% de las necesidades hídricas diarias del organismo se obtienen a través de las bebidas. 

Diferentes estudios científicos han demostrado que variar los líquidos que se toman a lo largo del día ayuda a beber más y a alcanzar, por tanto, las necesidades de hidratación:

  • Agua. Es una bebida que calma la sed. Podemos consumirla a través del agua del grifo o embotellada de distintas variedades como agua mineral, agua de manantial, etc.
  • Zumos de frutas. Tienen un 90% de contenido en agua y aportan las propiedades de la fruta fresca. Su contenido en fructosa aporta energía.
  • Refrescos. Son bebidas compuestas en más de un 90% de agua. También contiene otros ingredientes como zumos de frutas, vitaminas, minerales, etc. Los hay de distintos sabores, con azúcar o light, con gas o sin él, etc. Su variedad y buen sabor contribuyen a saciar la sed y hacen más fácil beber el líquido necesario.
  • Infusiones. Se preparan con agua y variedades de plantas de distintos sabores y propiedades. Esto, unido al hecho de que se pueden tomar frías o calientes, según los gustos de cada persona o la época del año, hacen que sean una alternativa para aquellos que no beben lo suficiente. Su contenido hídrico es del 98%.
  • Lácteos. Los productos lácteos aportan numerosos nutrientes y son la primera fuente de calcio en la alimentación. Su composición en agua varía de unos productos a otros. En el caso de la leche puede alcanzar entre el 80 y el 90%.
  • Batidos. Tienen un contenido hídrico del 80% aproximadamente, en función de sus ingredientes.

Fuente: Observatorio de Hidratación y Salud

Imagen: Galería de Flickr jgoge

Las bebidas azucaradas no suelen ser muy compatibles con la salud del organismo. Además de lo evidente – engorda y crea un alto nivel de glucemia en el organismo – un reciente estudio muestra que beber más de dos bebidas azucaradas al día podría acabar provocando enfermedades cardiacas o diabetes.

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El estudio ha demostrado que en el cuerpo de las mujeres al menos, que bebían por lo menos dos bebidas azucaradas al día el nivel de triglicéridos – son predictores de problemas cardiacos – aumentaba a unos niveles inconcebibles. Lo mismo sucedía con los niveles de azúcar en sangre.

Por otro lado el beber bebidas gaseosas en las mujeres también correlaciona con una mayor cantidad de grasa abdominal. La grasa abdominal tiene una mayor importancia a la hora de predecir enfermedades que la grasa que se encuentran en otras zonas del cuerpo. Esa grasa abdominal puede provocar una serie de hormonas que afectan negativamente a la presión sanguínea, el colesterol y la producción de insulina del organismo.

Por lo tanto recomendar prudencia este verano con las bebidas gaseosas y excesivamente azucaradas. Otro de los efectos de las bebidas azucaradas es que raramente mitigan la sed, es más muchas veces la ingesta de bebidas azucaradas puede provocar más sed. Para hidratarnos en verano nada como el agua que además de cumplir esa labor de una manera óptima no tienen ningún componente calórico por lo cual podemos beber toda la que queramos hasta saciarnos sabiendo que es plenamente compatible con nuestra salud.

La calidad de agua durante nuestros viajes es vital para poder realizar los mismos con la suficiente garantía de no enfermar. Como en determinados lugares del globo la calidad del agua corriente que podemos encontrar es bastante mala no está demás optar por llevar con nosotros agua mineral embotellada.

Otro de los consejos que debemos de seguir es que toda el agua corriente que encontremos por el camino, es, por definición, no potable. Muchas veces, inclusive viajando por lugares insospechados podemos llegar a bajar la guardia con ese tema lo cual no deja de ser un error, ya que beber agua corriente nos puede provocar desde problemas gástricos hasta alguna enfermedad grave.

Si por algún casual nos encontramos en una situación en la cual no podemos acceder a agua mineral embotellada lo más inteligente es optar por cualquier tipo de bebida que esté embotellado. Las opciones son muchas, desde botellas de Coca – Cola a las de cualquier otro tipo de refresco, cualquier cosa antes de beber agua de la cual no estemos certeros de su procedencia.

Las maravillosas aguas cristalinas de Nepal pueden llevar restos de materia fecal de animales que se acercan a los torrentes de agua a beber y de paso hacer sus necesidades. En determinados países el llegar a la civilización no significa que el agua que sale de las griferías sea potable de modo que con el agua hay que tener mucho ojo.

Hidratar nuestra piel diariamente es vital ya que la misma está sometida a agresiones constantes como la contaminación, los rayos del sol o los consumos de tabaco y alcohol. En los casos más extremos la piel puede verse sometida a graves carencias de vitaminas y minerales lo que va a provocar directamente arrugas, flaccidez e incluso la aparición de manchas.

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La hidratación de la piel tiene que ser diaria de manera que además de lucir en las mejores condiciones este sana. La manera de mantener la piel adecuadamente hidratada pasa por una alimentación balanceada y el uso de productos de hidratación natural. No está demás que para mantener hidratada la piel hay que utilizar productos de calidad.

Si tenemos la piel correctamente hidratada permitirá que la piel este siempre fresca y en el caso de nuestro rostro el mismo este relajado. La hidratación de la piel se puede hacer de dos maneras fundamentales: desde el interior y desde el exterior. En el exterior lo que se impone es el uso de cremas hidratantes y desde el interior es tan sencillo como tener una dieta adecuada y beber la suficiente agua.

A hora de beber agua no está demás coger el hábito de beber más de 8 vasos de agua diariamente. A pesar de que la hidratación de la piel se puede llevar a cabo de otras maneras, la mejor manera y más directa de hidratar la piel es ingiriendo líquidos, que como el agua no tienen ningún tipo de carga calórica

El cuerpo humano se encuentra a lo largo del día intentando tener un balance hídrico positivo, esto es, tener un reservorio de agua mayor que el gasto hídrico diario. Nuestro cuerpo está constantemente perdiendo agua sobre todo por medio de los riñones en forma de orina o de la piel en forma de sudor.

La pérdida de líquidos del organismo depende de muchos factores como puedan ser la dieta, el nivel de actividad de la persona, la temperatura externa y corporal y la ropa. Aunque el balance hídrico depende de cada cuerpo, lo más habitual es que varía diariamente entre un 0,1 y un 0,2% del peso corporal de la persona independientemente de factores como la alimentación y los líquidos que han sido ingeridos.

La necesidad de agua de cada persona varía por factores personales, la dieta, las condiciones ambientales, nivel de actividad y otro tipo de factores. Debido a ello la cantidad de agua necesaria por cada organismo se ha creado agrupando a las personas en grupos de edad.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, EFSA, tienen publicados datos científicos sobre los Valores Dietéticos de Referencia para la ingesta de agua necesaria dependiendo del grupo de edad en el que se encuentre la persona. La cantidad de agua indicada no solo proviene de la ingesta del líquido, sino también del consumo de todo tipo de bebidas, humedad de los alimentos y también de otra serie de factores como la actividad física del individuo que va a determinar, entre otros, la transpiración y sudoración a la que va a ser sometida a ese cuerpo.