El consumo excesivo de golosinas es vox populi que no es el mejor alimento para los niños en desarrollo. A pesar de ello es evidente que los niños y niñas pequeños son el mejor caldo de cultivo para el consumo de estos productos que ya de entrada tienen unos niveles excesivos de azúcar que además de caries pueden provocar un amplio espectro de problemas.

La mayor parte de las veces el etiquetado de las golosinas deja mucho que desear e inclusive ciertos productos, como pueden ser las gelatinas, fueron quitadas de la circulación por la propia Unión Europea después de que se relatasen situaciones de asfixia en los más pequeños después de haber ingerido trozos de gelatina demasiado grandes para su ingestión.
Otro de los efectos que están demostrados que provocan las golosinas en niños es la hiperactividad. Al menos eso es lo que refrenda un estudio llevado a cabo en el Reino Unido en la prestigiosa revista médica The Lancet. El estudio demuestra que para hacer las golosinas más atractivas para los niños se utilizan colorantes y conservantes - E102, E110, E122, E124, E129 y E211 – que finalmente provocan hiperactividad.
La obesidad ligada a consumo excesivo de azúcares y calorÃas que pueden presentarse en los dulces y golosinas ni lo mencionamos por ser algo absolutamente obvio. En Estados Unidos es tal la relación entre obesidad infantil que en los colegios públicos de muchos Estados se ha prohibido terminantemente la venta de bollerÃa industrial y golosinas.
Debido a lo comentado el consumo de golosinas en niños tiene que estar controlado en todo momento ya que tras unos colores llamativos y un sabor agradable se pueden encontrar graves problemas para la salud que pueden acabar condicionando el normal desarrollo de los niños y niñas.
Mucho mejor que comer golosinas es comer fruta, verduras y frutos secos. Las golosinas no son nada saludables.
Es una pena que se atiborre a los más peques con estos pseudo alimentos artificiales.