El melón es una fruta estacional muy adecuada en verano ya que en esta época del año en la que la deshidratación, si no nos damos cuenta, está a la vuelta de la esquina nos aporta ese plus de hidratación que necesitamos para hidratar nuestro organismo y lograr además un aporte extra de sales minerales.

El melón es rico en agua, minerales, vitaminas y es un complemento ideal para después de una sesión de entrenamiento en cualquier deporte. Otra de las ventajas de comer melón es que es un neutralizante de la acidez estomacal, es laxante, diurético y es muy adecuado para aquellas personas que realizan dietas de adelgazamiento. El melón es una fuente de salud.
El melón posee grandes cantidades de adenosina lo que mejora considerablemente nuestra circulación ya que la adenosina tiene la capacidad de deshacer coágulos. Por ello el melón como alimento también está indicado para personas que tienen problemas circulatorios. La gran presencia en esta fruta de carotenos hace de ella una eficaz vacuna contra el cáncer.
Las cualidades diuréticas del melón, como ya se ha citado en párrafos anteriores, hace que sea un aliado excelente para luchar contra el reuma y la gota del cuerpo. El melón también es rico en celulosa lo que lo convierte en un laxante natural debido a que la celulosa tiene como misión regular el tránsito intestinal.
Desde un punto de vista estético y de higiene las mascarillas que se pueden hacer con melón permiten que la piel con ellas tratada se encuentre en todo momento tersa y suave, permitiendo que nuestra tez luzca este verano bronceada y sana.