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Grasas; dulces, bollería y caramelos; bebidas refrescantes o azucaradas y helados; carnes grasas y embutidos; leche entera y sus derivados, entre los productos que se deben evitar

 

Cinco alimentos que debes desterrar si quieres adelgazar

 

La mejor manera de alcanzar un estado nutricional adecuado es incorporar una amplia variedad de alimentos a la dieta diaria y semanal. De esa manera, resultará más sencillo evitar los estados de sobrepeso y de exceso de grasa corporal. También ayudará en este propósito realizar ejercicio físico diario (aunque sea moderado), consumir bebidas alcohólicas con moderación (las dejaremos fuera del concepto alimento) y evitar el tabaco. De no ser así, obviamente, resultará más probable verse obligado a seguir una dieta.

 

Todo régimen de adelgazamiento debe ser moderado y progresivo, ya que, de otro modo, no será efectivo y, lo que es más grave, podría provocar otros efectos negativos para la salud. Precisamente por eso, resulta recomendable consultar a un especialista.

 

Según la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), los grupos de alimentos que se deben desterrar si se tiene el propósito de adelgazar están bien definidos por los especialistas. Son los siguientes:

         1) Grasas (margarina, mantequilla, etc.). “Las grasas son esenciales para nuestra salud porque intervienen en la composición de las membranas celulares y de las estructuras nucleares. Aún así, las grasas y aceites deben consumirse con moderación, debido a su elevado aporte calórico. Son mucho más saludables las grasas de origen vegetal, sobre todo el aceite de oliva virgen, por lo que deben preferirse éstas a las grasas de origen animal”, apuntan desde la SENC.

         2) Dulces, bollería, caramelos, pasteles, etc. En este grupo resulta igualmente válido lo expresado en el apartado anterior, en especial en lo referido a la bollería industrial. En definitiva, debe limitarse el consumo de grasas saturadas de origen animal presentes, entre otros, en los productos de pastelería, bollería o en las grasas lácteas.

         3) Bebidas refrescantes o azucaradas, helados, etc. Los azúcares de absorción rápida, como el azúcar de mesa y la miel, se caracterizan por aportar energía y aumentar la ‘palatabilidad’ de los alimentos y bebidas. Son un grupo de alimentos superfluos y su consumo no es necesario. El consumo de estos azúcares debe ser moderado, ya que una ingesta elevada puede favorecer el sobrepeso y la caries dental. Por lo tanto, es recomendable que moderemos el uso de productos ricos en azúcares simples, aconsejando un consumo ocasional de todos los preparados azucarados.

         4) Carnes grasas, embutidos, etc. “La carne es una fuente importante de proteínas de alto valor biológico, de vitamina B12, hierro, potasio, fósforo y zinc. Debido a su contenido en grasas saturadas, es muy importante elegir cortes magros de carne y retirar la grasa visible antes de cocinar el alimento. La carne contiene hierro de alta biodisponibilidad y, además, aumenta la absorción del hierro de cereales o legumbres. De esta manera, combinando dichos alimentos, puede lograrse un plato más nutritivo. El color no afecta ni al valor nutritivo ni a la digestibilidad. El color de la carne proviene de una proteína que contiene hierro (mioglobina). Es conveniente el consumo de tres a cuatro raciones semanales de carnes, priorizando las piezas magras. Se considera una ración de carne de entre 100 y 125 gramos de peso neto. Los embutidos grasos deben consumirse ocasionalmente, ya que aportan gran cantidad de grasas saturadas, colesterol y sodio, que pueden afectar a nuestro sistema cardiovascular”, señalan desde la SENC.

         5) Leche entera y sus derivados. Los lácteos (leche, leche fermentada, yogur fresco, quesos, natillas, etc.) son una importante fuente de proteínas de elevada calidad (lactosa, vitaminas A, D, B2 y B12) y, principalmente, son una excelente fuente de calcio, mineral importantísimo para la formación de huesos y dientes, así como para la prevención de la osteoporosis. Entre la población adulta es recomendable el consumo de lácteos desnatados, por su menor contenido en energía, en ácidos grasos saturados y colesterol. Esta recomendación está especialmente indicada en situación de sobrepeso, obesidad y problemas cardiovasculares.

 

Mientras que los comestibles integrales se encuentran en su estado natural, los productos refinados está trastocados para mejorar su conservación o para potenciar sus sabores y aromas con componentes artificiales

 

Por qué son mejores los alimentos integrales que los refinados

 

Aunque los conceptos puedan sonar parecidos, la diferencia entre los alimentos integrales y los refinados es trascendente y crucial. Los primeros se encuentran en su estado natural, por ejemplo, los granos a los que no les han retirado ni el germen ni el salvado. Por ello, se consideran alimentos integrales las legumbres, la fruta, la verdura, el arroz o el pan integral, puesto que conservan todas sus características nutricionales. Por su parte, los comestibles refinados son aquellos que han sufrido determinados procesos que permitan facilitar y mejorar su conservación. También incluyen sabores o aromas ‘mejorados’ gracias a componentes artificiales.

 

Partiendo de esos conceptos, puede hablarse de los beneficios que conlleva el consumo de alimentos integrales y son los siguientes:

         1) La ingesta regular de cereales integrales (pan, pasta, arroz, cereales del desayuno) contribuye a la reducción de los factores de riesgo relacionados con enfermedades crónicas, en especial de enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer, así como varias enfermedades gastrointestinales.

            2) Los cereales integrales, dado su elevado contenido en hierro, proporcionan energía.

         3) En la actualidad se tiende a consumir menos fibra, por lo que ingerir ‘alimentos completos’ ayuda a paliar este déficit. En este sentido, es preciso destacar que una porción de alimento integral tiene más vitamina B, más hierro y más fibra que la misma porción de uno refinado.

         4) La fibra ayuda a prevenir el aumento del colesterol e, incluso, a reducirlo.

            5) La fibra posee la virtud de favorecer el tránsito intestinal, así que es práctica para luchar contra el estreñimiento, y favorece la saciedad, es decir, que provoca que tengamos hambre menos rápidamente.

        

Mientras que puede afirmarse que existen perjuicios motivados por el consumo de alimentos refinados:

            1) Al carecer el refinado de fibras, algunos elementos como los hidratos de carbono son absorbidos muy rápido, causando un desajuste que está directamente relacionado con la glucosa, lo que lleva a producir más insulina de la normal. Consecuencia de ello son el incremento de probabilidades de sufrir una enfermedad degenerativa.

         2) La ausencia de fibra puede conllevar que aparezcan problemas intestinales y desequilibrio en la flora intestinal.

            3) Ayudan a aumentar las tasas de colesterol y favorecen los estados de obesidad.

            4) La gran cantidad de sustancias que llevan estos comestibles (aditivos, colorantes, conservantes y potenciadores de sabor, entre otros) son perjudiciales para el organismo y no aportan los nutrientes que éste necesita.

         5) Incrementan la velocidad con que los azúcares pasan al flujo sanguíneo.

 

Aunque en algunos casos, como el azúcar o el arroz, resulta extraño para el sentido del gusto consumir los alimentos en estado natural (debido a la falta de costumbre), los nutricionistas recomiendan eliminar los alimentos refinados de la dieta.

Los expertos recomiendan horarios regulares al acostarse, levantarse y también en las comidas; evitar cenas copiosas y tardías, descartar sustancias estimulantes y largas siestas durante la jornada, tomar baños a temperatura corporal poco antes de irse a la cama, hacer deporte pero no en las últimas horas del día o efectuar ejercicios relajantes antes de dormir

¿Qué es el método Oompa Loompa?

 

El sueño es una de las variables que puede determinar el estado de salud y hasta la calidad de vida de una persona. En condiciones normales, se aconseja dormir entre siete y ocho horas, a ser posible de forma continuada y manteniendo una cierta regularidad en los horarios. Además, a este descanso nocturno se le puede añadir una breve siesta de entre diez y veinte minutos, sin llegar a la media hora. Pero, la duración y la calidad del sueño dependen de múltiples factores. Desde la Clínica Universidad de Navarra se indican diez consejos para dormir mejor:

  1. Despertarse y acostarse todos los días a la misma hora.
  1. Limitar el tiempo diario en cama al tiempo necesario de sueño (siete horas de media o en un rango de entre cinco y ocho).
  2. Suspender las sustancias con efecto activador o estimulador del sistema nervioso.
  3. Evitar largas siestas durante el día.
  4. Realizar ejercicio físico, descartando que se ejecute en las últimas horas del día por su efecto excitante.
  5. Evitar actividades excitantes en las horas previas a acostarse.
  6. Realizar baños de agua a temperatura corporal por su efecto relajante.
  7. Practicar ejercicios de relajación antes de acostarse.
  8. Mantener condiciones ambientales adecuadas para dormir (temperatura, ruidos, luz, dureza de la cama, etc.).
  9. Comer a horas regulares y evitar comidas copiosas cerca de la hora de acostarse.

     

    Respecto al último punto, además de provocar sobrepeso y otros efectos perniciosos en el organismo, las cenas abundantes causan digestiones pesadas que, a su vez, hacen más difícil conciliar el sueño. Lo mismo ocurre con las bebidas que cuentan en su composición con cafeína o teína (café, ciertos refrescos, etc.), ya que alteran el sistema nervioso.

     

    Además de lo que cenamos, hay que tener en cuenta cuándo lo hacemos: los expertos en nutrición aconsejan que la última comida del día concluya, al menos, dos horas antes de acostarnos, aunque siempre dependerá de lo que se haya ingerido.

    Los alimentos que ayudan a conciliar el sueño son aquellos que permiten liberar en nuestro organismo la serotonina y la melatonina, dos neurotransmisores que participan en el ciclo del sueño y que estimulan las sensaciones de relajación y sosiego. Entre ellos, cabe mencionar los siguientes.

  • Manzanilla, cuyas infusiones inducen un efecto sedante y ayudan a relajar el cuerpo y la mente.
  • Otro de los clásicos es la leche caliente con miel, aunque también puede beberse sola, ya que contiene triptófano, un aminoácido esencial que resulta necesario para la formación de melatonina y serotonina.
  • La fruta es, en general, recomendable por su bajo contenido graso, siendo las digestiones que conlleva rápidas y ligeras. No obstante, una de las menos livianas, el plátano, que es rica en magnesio, actúa, además, como relajante natural, especialmente en el caso de los músculos.
  • Mención aparte merecen las cerezas, puesto que tienen un nivel muy alto de melatonina. Es más, es uno de los pocos alimentos que la contiene, en rangos tan altos, de forma natural. Se aconseja comer cerezas aproximadamente una hora antes de meterse en la cama.
  • Yogur con avena, ya que el primero, al igual que la fruta, es un alimento muy ligero; y la segunda, la avena, es uno de los mejores catalizadores de la melatonina y de la serotonina. Asimismo, al ser de digestión lenta, no interrumpe la marcha habitual del sueño.
  • Pan integral, que puede sustituir en las cenas al pan normal, puesto que es rico en vitaminas B1 y B6. Con miel, ayuda a que el triptófano llegue al cerebro, donde se convierte en serotonina y permite descansar mejor.
  • Patatas, que contienen hidratos de carbono y estimulan, por ello, la secreción de insulina, hormona que aumenta la disposición del triptófano para formar serotonina. Resulta más aconsejable comerlas cocidas o al horno.
  • Pollo, por ejemplo, las pechugas, que también son ricas en triptófano.
  • Semillas y frutos secos, aunque conviene tomarlos de forma moderada, dada su elevada cantidad de calorías.

     

    En último lugar, cabe recordar que el insomnio afecta a una tercera parte de la población, siendo más frecuente en los mayores, las mujeres y en personas con enfermedades psiquiátricas. Se estima que de un 10 a un 15% de la población adulta padece insomnio crónico.

Proveniente de Latinoamérica, esta planta posee una capacidad edulcorante entre 30 y 45 veces superior al del la sacarosa y, con el beneplácito de la UE y la OMS, ya que no se han comprobado efectos adversos, comienza a asentarse como una alternativa más saludable a los edulcorantes artificiales

Qué es la estevia. Es mejor que el edulcorante artificial

El azúcar fue sustituido hace años, sobre todo en las personas que sufrían sobrepeso o problemas similares, por los productos edulcorantes, en especial la sacarina, aunque también el aspartamo o el ciclamato. Ahora pueden ser éstos los que se vean reemplazados por la llamada stevia o estevia. Esta planta de origen latinoamericano (México y el centro y el sur del continente) tiene una capacidad edulcorante entre 30 y 45 veces mayor que la de la sacarosa (el principal componente del azúcar) y comienza a asentarse como alternativa a los productos edulcorantes, cuyo consumo prolongado ha resultado tener efectos adversos.

Este grupo de arbustos y hierbas fue estudiado por primera vez por el médico y botánico Petrus Jacobus Stevus, y de ahí que este género de plantas se denominara con el término latinizado de ‘stevia’.

Esta planta, que tradicionalmente se ha empleado para endulzar alimentos y bebidas en distintos países, hace su aparición en el mundo occidental como respuesta al esfuerzo por ofrecer un producto natural para azucarar y que, además, endulce igual que sus homólogos. En 2006 fue la Organización Mundial de la Salud (OMS) la que dio la luz verde a su entrada en el mercado y, hace dos años, fue la propia Unión Europea (UE), a través de la EFSA -la máxima autoridad europea en Seguridad Alimentaria- la que concedió el correspondiente permiso.

A pesar de existir una cierta polémica, lo cierto es que, a día de hoy, las autoridades sanitarias y alimentarias no han podido comprobar ningún efecto adverso en su consumo, aunque éste pueda llegar a ser prolongado. La estevia ha demostrado su eficacia para endulzar los alimentos sin necesidad de aumentar las calorías o provocar una reacción glucémica, es decir que sería apto para pacientes con diabetes. Además, algunos estudios apuntan a que también podría tener efectos antioxidantes, antiinflamatorios y anticancerígenos. Otras investigaciones médicas efectuadas en determinadas especies de la estevia han demostrado sus posibles beneficios en el tratamiento de la obesidad y la hipertensión arterial por su efecto vasodilatador y diurético.

Asimismo, la estevia, que no altera el sabor del alimento que endulza, aporta hierro, fósforo, fibra, calcio, potasio, zinc, vitaminas A y C.

Por otra parte, tiene la ventaja de que, al revés que el azúcar, no fomenta el desarrollo de caries dentales.

La ingesta media admitida de estevia por los especialistas es de cuatro miligramos por kilo de peso corporal y día. Estas hojas pueden ser consumidas de distinta manera: frescas, en infusión o como ingrediente dentro de la comida. La estevia tiene un dulzor más ligero al principio de su degustación, pero también posee un sabor de duración más larga que el que deja el azúcar común. No obstante, algunos de los extractos de la estevia pueden tener un cierto retoque amargo.

En España puede adquirirse a través de Internet, en tiendas especializadas, en herbolarios o en grandes superficies y centros de marcas más conocidas y accesibles como Mercadona.

 

Los alimentos que contienen antioxidantes protegen al organismo contra los radicales libres, que son los causantes del proceso de envejecimiento y de distintas enfermedades. Hortalizas, frutos secos, vegetales y frutas son los grandes aliados para ayudar a prevenir o retardar la oxidación de las moléculas.

Qué son los antioxidantes en los alimentos. Qué beneficios tiene tomar alimentos ricos en antioxidantes

No es que sean la fuente de la eterna juventud, pero los alimentos con antioxidantes son una herramienta útil para retrasar el envejecimiento. La clave de estos comestibles se encuentra en el hecho de que actúan contra los radicales libres, los agentes que recorren el cuerpo humano tratando de recoger un electrón de las moléculas estables y conseguir así estabilidad electroquímica. Este movimiento activa reacciones de cadenas destructoras de las células, causando el envejecimiento y algunas enfermedades.

Teniendo en cuenta esta información se puede entender la importancia de los antioxidantes, que, en definitiva, son aquellas sustancias que retrasan el deterioro y el desgaste de la piel, los órganos, los tejidos y los huesos, o lo que es lo mismo, aquellas moléculas que evitan, previenen o retardan el proceso de oxidación prematura de las distintas partes del cuerpo. Por tanto, los antioxidantes combaten la degeneración y muerte de las células que provocan los radicales libres.

De ahí la importancia de consumir alimentos ricos en antioxidantes, puesto que ayudan a suplir la incapacidad del propio organismo para neutralizar esta acción devastadora de los radicales libres. Hortalizas, frutos secos, vegetales y frutas son los grandes aliados en esta batalla.

El primer grupo es fuente básica de vitaminas -muy rico en la A, antioxidante de los más importantes junto a la C y la E-, minerales, fibra y una gran variedad de sustancias bioactivas con propiedades antioxidantes muy potentes que actúan como refuerzo para la salud, fortaleciendo las defensas del organismo frente a las enfermedades más comunes. Por su parte, los alimentos del segundo contribuyen a la prevención de la oxidación del organismo y el control del estrés oxidativo, por lo que son útiles en la prevención de algunas enfermedades en las que actúa la oxidación, como algunos tipos de cáncer, las enfermedades cardiovasculares, el deterioro cognitivo relacionado con la edad o el envejecimiento en general. En cuanto al tercero, éste contiene ácido fólico que, además de ser importante para prevenir la anemia, juega un papel vital en la formación del feto. Asimismo, estas verduras contienen un antioxidante muy potente, la vitamina E. Mientras que el último, el conformado por las frutas, es también rico en vitamina C, que estimula el sistema inmunitario fortaleciendo la acción de los glóbulos blancos. Este grupo de alimentos supone otra de las fuentes fundamentales de comestibles que llevan antioxidantes en su composición.

Fresas, naranja, papaya cerezas, uvas, kiwis, manzanas, cítricos, ajo, pimientos, zanahoria, tomate, lechuga, espinacas, cebolla, puerro, nabos, berros, soja, vino tinto, té verde, cacao, pipas de calabaza o de girasol, sardinas o vísceras son los principales alimentos que contienen antioxidantes.

Ofrecer a nuestros hijos tentempiés saludables para que puedan superar los días de colegio es importante, no sólo para prevenir algunas enfermedades que pueden aparecer de forma más inmediata, sino también para aquellas que pueden aparecer en la edad adulta y que se gestarán durante los primeros años de vida. Además, crearemos un hábito alimentario en el niño que muy probablemente se mantendrá a lo largo de los años.

Vuelta al cole. Ideas para un tentempié saludable para el cole

Los tentempiés juegan un papel cada vez más importante en la dieta de los niños. Desde los años 70 hasta la actualidad el número de calorías que los niños consumen en este tipo de productos ha aumentado aproximadamente en 140 calorías por día, lo que supone un exceso de calorías que no ha sido compensado con un aumento de actividad física. Al contrario, la gran mayoría son cada vez más sedentarios, aumentando como consecuencia el porcentaje de obesidad infantil de la población actual.

A continuación, algunos ejemplos de tentempiés saludables para el colegio:

  • La fruta es dulce por naturaleza. Podéis presentar la fruta entera, rebanada, cortada por la mitad, en cubos o en gajos. Una alternativa son las frutas en conserva, congeladas, secas, etc., que con frecuencia necesitan poca preparación. Manzanas, albaricoques, plátanos, arándanos, cerezas, uvas, kiwis, mandarinas, nectarinas, peras, piña, ciruelas frambuesas, sandía…y así un largo etc.,
  • Los cereales y sus derivados son un tentempié perfecto para media mañana. Aunque la mayoría de niños ya consume este tipo de productos, tenemos que poner especial atención en su presentación. Muchos de ellos están basados en derivados que contienen una alta concentración de azúcares simples y grasas. Trata de ofrecer a tus hijos productos integrales, con un bajo contenido en grasa y azúcares simples y un alto contenido en fibra, vitaminas y minerales.
  • Los productos lácteos son una excelente fuente de calcio, que pueden ayudar a fortalecer los huesos. Sin embargo, también son ricos en grasas saturadas, con el consiguiente aporte de energía, que fuera de control puede derivar en sobrepeso u obesidad. Para proteger los huesos y el corazón de nuestros niños nos aseguraremos de que todos los productos lácteos que consumen los niños son semi-desnatados.
  • Dado que los frutos secos son ricos en calorías, los podemos utilizar como complemento a un tentempié basado en fruta, utilizando un puñado de cacahuetes, pistachos, almendras, anacardos, etc., Son una fuente de vitaminas y minerales que ayudarán a nuestros niños a terminar el día con energía.

Espero que haya sido de vuestro interés.

Imagen: Galería Flickr the_moment

Sandía (Citrullus vulgaris) y melón (Cucumis melo) son las dos frutas más características del verano. Ambas pertenecen a la familia Cucurbitaceae, una gran rama de plantas comestibles, que incluye otros alimentos como la calabaza, el calabacín y los pepinos.

Propiedades de las frutas estrellas del verano, la sandía y el melón

El origen de la sandía lo encontramos en África donde son muy apreciadas y utilizadas como fuente de líquido en épocas de sequía, cuando la disponibilidad de agua es baja. Podemos encontrar tanto sandías con pepitas como sin pepitas.

Tanto la sandías como los melones son muy ricos en Vitamina A en forma de carotenos. La sandía supera al melón en este punto. El caroteno más importante de esta fruta es el licopeno, que es la sustancia que le da el color rojo o rosáceo tan característico. Además de la vitamina A, las sandías tienen cantidades importantes de vitaminas del grupo B, entre ellas la piridoxina, una sustancia que interviene en la utilización metabólica de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas por parte de las células.

Tampoco debemos olvidar la gran cantidad de minerales que contienen las sandías, especialmente manganeso, necesario para la formación de los huesos, el sistema nervioso y para construir y fortalecer las proteínas. Se cree que la falta de este mineral conduce a la apatía por el sexo y, de hecho, por esto se considera que la sandía es un alimento afrodisiaco.

Por su parte, el melón es rico en potasio, fósforo, magnesio y calcio, además de contener cantidades menores de sodio, hierro, zinc, selenio, manganeso y cobre, tienen una gran cantidad de vitamina A, vitamina C, vitamina E y vitaminas del grupo B.

Además de su gran cantidad de vitaminas y minerales, los melones poseen un importante número de nutrientes que ayuda a prevenir la aparición de algunas enfermedades. Los melones contienen adenosina, que ayuda a prevenir la formación de coágulos de sangre, por lo que son muy adecuados para el tratamiento de enfermedades causadas por la mala circulación de la sangre. Las semillas crudas del melón pueden ayudar a eliminar las lombrices intestinales. Las propiedades diuréticas son muy interesantes en enfermedades en las que interesantes necesario deshacerse de un exceso de líquidos corporales, tales como el reumatismo o la gota. El contenido en celulosa mejora el tránsito intestinal y evita la aparición o el agravamiento del estreñimiento. Asimismo,las propiedades depurativas previenen de la aparición de manchas en la piel.

Imagen: Galería Flickr cvertel

¿Depende nuestro bronceado de los alimentos que comemos durante el verano? Ciertos profesionales argumentan quela alimentación no tienen nada que ver con el bronceado del cuerpo, sin embargo hay quienes confirman que la comida que consumimos a lo largo del verano puede ayudarnos con el tan ansiado bronceado. Los médicos desaconsejan la exposición prolongada al sol y es por esto que el consumo de los alimentos que vamos a comentar en el artículo de hoy nos puede ayudar a maximizar nuestro bronceado sin necesidad de pasarnos todo el día al sol.

 Potencia tu bronceado. Alimentos que te ayudarán a mantener el moreno.

Los mangos son ricos en vitamina A, que permite el bronceado y logra darle un brillo saludable. Otras frutas que contienen vitamina A son los melocotones y los melones. También es saludable consumir Sandías, que no solo ofrecen vitaminas, si no que también están llenas de agua y, por tanto, ayudará a hidratar la piel. . Las vitaminas del grupo B que se encuentran en la Sandía realzan además el bronceado.

Las zanahorias crudas son ricas en caroteno yofrecen los mejores beneficios para obtener un bronceado saludable. El beta-caroteno en las zanahorias es transformado en el cuerpo a vitamina A, vitamina que, como ya hemos comentado, protege contra las quemaduras solares. El caroteno favorece la formación de la melanina, pigmento responsable del bronceado. Otras hortalizas, como pimientos, calabacín o tomate, también pueden preparar la piel para el bronceado.

Los huevos son ricos en vitamina A, B, D y E que son regenerativas y reactivan la piel y el cuerpo. La yema de huevo ofrece otros ingredientes revitalizantes como vitaminas del grupo B, Omega-3 y ácidos grasos omega-6, que preparan la piel para el bronceado. Añadir un poco de queso, principalmente blanco enriquecido en calcio, a nuestra dieta también nos podrá ayudar.

Para los aderezos de ensaladas utilizaremos aceite de oliva. Esta grasa de origen vegetal nos aporta todas las vitaminas y ácidos grasos monoinsaturados que además de proteger nuestra piel de agentes como los radicales libres nosayuda a mantener un bronceado sano y duradero. Para los aderezos también podemos utilizar vinagre, reducciones de vino e incluso salsa de soja.

Con precaución y sin excedernos en las horas de sol, consumiendo los alimentos que hemos visto en el artículo de hoy tendremos una piel sana y bronceada durante todo el verano.

Imagen: Galería Flickr Color Line

A medida que aumenta la temperatura, es importante comer alimentos que mantengan nuestros niveles de energía, así evitaremos sentirnos débiles. En lugar de comida rápida como pizzas, perritos calientes, hamburguesas y patatas fritas, en el artículo de hoy vamos a conocer algunos alimentos que nos harán pasar un agradable y refrescante verano.

¡No te descuides! Mantén a raya tu alimentación en verano

En la época estival debemos disfrutar de los productos frescos. Durante el verano las verduras y las frutas se encuentran en un momento perfecto de maduración y son más apetecibles que nunca. En lugar de servir guarniciones de patatas fritas, podemos decantarnos por verdura fresca salteada con aceite de oliva, limón y un poco de sal y pimienta. Existen multitud de aderezos que harán de nuestras barbacoas de verano una comida saludable y sabrosa.

Otras alternativas saludables pasan por las bayas y las verduras y frutas de temporada. En vez de preparar tarta de postre, podemos preparar un delicioso batido de fruta. Al elegir las frutas, hay que asegurarse de que sean las más frescas y las de mayor calidad. Incluso podemos salir a coger bayas y disfrutar de un paseobajo el sol.

A la hora de elegir las fuentes de proteína en verano, nos decantaremos por las carnes magras. Del mismo modo, evitaremos las carnes grasas que aportan un exceso de calorías y grasas de origen animal que no son recomendables para la salud cardiovascular. Algunas alternativas saludables incluyen carne de pavo o pechuga de pollo sin piel. Si nos parece que no tienen todo el sabor que esperábamos podemos ponerlas en adobo la noche anterior con aceite y especias para tener alimentos sanos y nutritivos sin sacrificar el sabor.

En el caso del pescado, podemos elegir tanto blancos como azules, ya que la grasa de estos últimos contienen ácidos grasos saludables para la salud. La plancha es la mejor opción para su cocinado.

Para satisfacer nuestro espíritu goloso sin sentirnos culpables, buscaremos la alternativa más saludable a los helados, golosinas y bebidas azucaradas. Cuando realicemos la compra, optaremos por helados y sorbetes bajos en grasas. Podemos experimentar con diferentes marcas y es muy importante que recordemos controlar las porciones.

La dieta debe ser variada y equilibrada. No es necesario eliminar ningún alimento siempre y cuando controlemos las racionesy la frecuencia de ciertos tipos de comidas que tanto en invierno como en verano pueden ser perjudiciales para la salud

Imagen: Galería Flickr Deborah Austin

Las frutas y verduras son elementos importantes de una dieta sana y equilibrada, ya sea como parte de una comida principal o como snack. Nos aportan vitaminas, minerales y fibra, un poco de energía (principalmente en forma de azúcar), así como algunos componentes en menor cantidad, estos nutrientes son conocidos como fitoquímicos, que son potencialmente beneficiosos para nuestra salud. Los estudios epidemiológicos han demostrado que el consumo elevado de frutas y verduras se asocia con un menor riesgo de enfermedades crónicas, en especial, la enfermedad cardiovascular, también la diabetes tipo 2, y ciertos tipos de cáncer como lo que pueden aparecer en  faringe, laringe , esófago, estómago y en los pulmones.

Las mejores frutas y verduras de primavera-verano y sus propiedades

A continuación, algunas de las frutas y vegetales más recomendados para estos meses.

Sandía

No es verano sin ese primer bocado de una jugosa tajada de sandía, repleto de antioxidantes como la vitamina C, beta-caroteno y el licopeno, es la mejor forma natural de calmar la sed en un caluroso día de verano.

Cerezas

Las cerezas son una fuente inagotable de nutrientes, tanto las amargas como las dulces son una excelente fuente de antocianinas, que, junto con la fibra, vitamina C y flavonoides, hacen que las cerezas se conviertan en un súper protector contra el cáncer. Los Fitoquímicos en las cerezas también colaboran en el control de la “inflamación” del cuerpo.

Melocotones

Jugosos melocotones frescos, una de las frutas favoritas de verano. Ayudan a mejorar nuestras salud ya que son una gran fuente de vitaminas C y A y son muy bajos en grasas saturadas y sodio.

Calabacín

El calabacín no sólo destaca por sus beneficios nutricionales (ciertos antioxidantes son beneficiosos para la salud de los ojos), sino también porque se puede cocinar de muchas maneras. Cortar y saltear para crear un nido para los huevos escalfados en un desayuno, o salteados con frijoles para la cena.

Tomates

Durante muchos meses del año los tomates son comestibles pero están insípidos y sin sabor, cuando llega el verano podemos encontrar algunas variedades llenas de sabor y jugosidad. Agrega un poco de albahaca fresca, un chorrito de buen aceite de oliva, un poco de mozzarella de búfala fresca (o no), y tendrás un gran plato de verano.

Aguacates

Estas frutas de color amarillo-verde son ricas en grasas, pero de las buenas. Su textura cremosa es una alternativa muy saludable. Úsalos para hacer ensalada de atún o como un complemento para un sándwich de pavo. También son deliciosos con huevos para un desayuno nutritivo, energizarte y abundante.

Espero que haya sido de vuestro interés.

Imagen: Galería Flickr Wizan Zaini