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España es puntera en materia de turismo, y se lo debe en gran parte a la belleza de sus playas. La costa de la península ibérica es uno de los reclamos más solicitados internacionalmente debido a su clima ideal y su entorno natural. Miles de turistas nos visitan cada año para disfrutar de ellas, y nosotros tenemos la suerte de poder escaparnos durante todo el año para aprovechar nuestro maravilloso entorno costero. Hemos seleccionado las diez mejores playas de España, para que este verano al menos conozcas alguna de ellas.

  1. Playa de Ses Illetes, Formentera. Tiene el encanto de esas playas pequeñas y vírgenes tan características de las islas. Es la quinta mejor playa del mundo según los diferentes rankings publicados hasta la fecha, por lo que se convierte en un destino obligatorio para todos.


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  1. Calas de Menorca. El caribe español para muchos. Un templo de paz en el que el podrás disfrutar del verdadero mar azul, arena blanca y fina y naturaleza en estado puro. El lugar ideal para alojarte, Mahón.

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  1. Playa Merón, San Vicente de la Barquera. En Santander se ubica este paraíso para los surfistas y los amantes del mar cantábrico. La arena de la playa se une con el verde del norte de España en un marco idílico.

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  1. Playa de Bolonia, Tarifa. Es uno de los últimos arenales vírgenes de España, con casi 4 kilómetros de arena fina que cada año recibe a miles de bañistas. Además de poder disfrutar desde la orilla de las vistas al estrecho, los amantes del arte disfrutarán visitando las ruinas romanas mejor conservadas de España, las de Baelo Claudia.

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  1. Playa de las Catedrales, Ribadeo. En la provincia de Lugo, se encuentra esta espectacular playa rodeada de acantilados de hasta 32 metros de altura. El efecto de la erosión del mar en sus rocas durante miles de años ha creado pasadizos, cuevas y caprichosas formas dignas de visitar.

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  1. Playa de Zahara de los Atunes, Cádiz. 6 kilómetros de arena blanca junto a uno de los pueblos pesqueros más famosos de Andalucía. Un entorno paradisiaco perfecto para unas vacaciones de verano tranquilas.

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  1. Cala Comte en Ibiza. Aguas de un intenso color turquesa y un paisaje idílico hacen de esta cala una de las mejores playas de España. Su arena es tan blanca que parece nacarada.

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  1. Playa de las Canteras, Las Palmas de Gran Canaria. Una playa que casi puede disfrutarse durante todo el año gracias a su clima. Una de las peculiaridades de la playa es la barra natural de arenisca y arrecifes, que resguarda el arenal de las corrientes del Atlántico y puede alcanzarse a nado desde la orilla.

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  1. Playa de La Concha, San Sebastián. Arena blanca y aguas norteñas para una de las playas urbanas con mejores vistas de España. La mejor naturaleza desde la orilla, y a sus espaldas la más moderna arquitectura.playa-de-la-concha
  2. Dunas de Maspalomas, Gran Canaria. Un desierto con recompensa azul en su horizonte en las Islas Baleares. Un lugar idílico que visitar al menos una vez en la vida.

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Se acerca el verano y comenzamos a planear donde pasar nuestras vacaciones de verano. Nuestro objetivo es desconectar durante esos días libres de obligaciones y disfrutar junto a los nuestros de todas las posibilidades que ofrece el buen tiempo. Normalmente, cuando viajamos en pareja o con amigos nos es mucho más fácil elegir un buen destino de vacaciones, puesto que cualquier playa o lugar turístico nos vale para pasarlo bien. Sin embargo, una vez que planeamos nuestro verano con niños, unas vacaciones en familia, si nos resulta más complicado encontrar una opción que se adapte a nuestras necesidades. Solemos buscar un lugar con buena playa, animación, lugares de interés para los niños y con posibilidad de hacer muchas actividades en familia.

Por ello, hoy te recomendamos 4 destinos perfectos para que pases esas vacaciones con las que llevas soñando durante todo el año. Todos ellos sin salir de la península, para que puedas disfrutar del buen clima que tenemos en España durante los meses de verano. Lugares idóneos donde tanto los papás como los niños se lo pasarán genial y se llevarán un recuerdo inolvidable. 

Valencia


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Es una ciudad magnífica para elegir como destino de vacaciones. Sus tres playas principales, Las Arenas, Malvarrosa y El Cabañal tienen banderas azules y han sido premiadas con reconocimientos como la Q de Calidad Turística. Además de disfrutar de la mejor gastronomía mediterránea, en Valencia encontraréis cientos de actividades que realizar con los más pequeños:

  • Ciudad de las Artes y de las Ciencias
  • Oceanogràfic
  • Bioparc Valencia
  • Parque Natural de la Albufera
  • Parque del Gigante Gulliver
  • Museo Fallero

Algarve

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Alójate en La Albufeira, en las playas de São Rafael, Galé u Oura, las más elegidas por las familias. En la mayoría de las playas hay disponibles equipamientos para la práctica de surf, bodyboard, windsurf, kytesurf o jet sky, con sus propias escuelas que os enseñarán a iniciaros en este tipo de deportes acuáticos. Complementa tu estancia con originales actividades con las que tus hijos disfrutarán al máximo:

  • Nadar con delfines en ZooMarine
  • Safari a bordo de un Jeep 4×4
  • Paseo en barco por las cuevas y acantilados de la costa Algarvia
  • Bautismo de buceo

 

Almería

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El sur ofrece múltiples destinos perfectos para pasar unas vacaciones perfectas. Seleccionamos Almería por su amplio abanico de posibilidades y la gran oferta de actividades dirigidas a toda la familia. Te recomendamos la zona de Cabo de Gata, en el municipio de Níjar, donde podréis disfrutar de unas playas espectaculares. Aprovecha todo el atractivo turístico de la provincia para realizar todo tipo de actividades con los niños:

  • Visita el Minihollywood (Parque Oasys)
  • Ruta de espeleología para toda la familia en Sorbas
  • Piraguas por las calas de Cabo de Gata
  • Paseo en 4×4 por el Desierto de Tabernas

Salou

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La Costa Dorada también es una opción muy interesante si viajas con niños. Salou cuenta con una ubicación privilegiada con grandes atractivos turísticos, como las playas de poniente y levante o el camino de ronda que llega hasta su faro. El ocio y la diversión aquí están garantizados.

  • PortAventura y Costa Caribe Aquatic Park
  • Espectáculo nocturno Fuente Cibernética
  • Paseo en barco hasta Cambrils
  • Bosque Vertical Multiaventura
  • Karting

Elegir uno de estos cuatro destinos es una apuesta segura en la que no faltará la diversión y el entretenimiento. Tus hijos vivirán unas vacaciones inolvidables y disfrutaréis juntos de unos días perfectos repletos de cosas que hacer y visitar. Recuerda que por ser cliente de Néctar, podrás beneficiarte de grandes descuentos en Parques Temáticos gracias a nuestro servicio de bienestar Avantsalud. ¡Aprovéchalo y pasa un verano inolvidable!

 

 ¡Felices vacaciones!

El verano trae consigo muchas cosas buenas, eso es indiscutible, pero también nos muestra una cara menos amable con una serie de enfermedades comunes a esta época del año. Repasemos cuáles son y las posibles medidas de prevención que podemos tomar ante ellas.

Las enfermedades más comunes en verano y su prevención

En este caso no vamos a ocuparnos de cuestiones como las insolaciones, los golpes de caloro las quemaduras solares, ya que todas estas posibles afecciones se producen por una mala prevención ante los efectos solares, algo que no puede considerarse en sí mismo como una enfermedad.

Los trastornos comunes en verano tienen que ver con algunas infecciones como la gastroenteritis o la otitis, y también algunas inflamaciones molestas como puede ser la conjuntivitis. En general, muchos de estos trastornos veraniegos tienen que ver con la transmisión de enfermedades a través de las vías respiratorias y también transmisión oral, por lo que la higiene en las manos, grandes portadoras de gérmenes, es básica también durante esta época del año.

Las mejores recomendaciones tienen que ver con mantener una buena alimentación y una buena higiene, no sólo las personas sino también en los alimentos. a partir de ahí vamos a repasar algunas de estas afecciones y su posible prevención.

La gastroenteritises muy común en verano. Habitualmente se asocia a microorganismos, multiplicándose en nuestro estómago o intestino o a virus atacando nuestro sistema digestivo. Puede llegar a ser muy contagiosa y,además del tratamiento médico habitual, conviene extremar las medidas de higiene extremas.

Aunque no se habla mucho de ella,la otitis también es una enfermedad muy frecuente en el verano. Se produce por una inflamación o infección en el oído y es frecuente que se asocie con un contacto continuado en el agua. Una medida de prevención básica es secarse bien los oídos después del contacto con el agua y, por supuesto, procurar no introducir objetos ni tocarse con las manos sucias en las zonas interiores de la oreja.

La conjuntivitis, aunque no es un trastorno grave, sí es muy molesta. Se produce muy frecuentemente en verano por el contacto continuado con el agua, aunque también puede ser ocasionada por reacciones alérgicas, por ejemplo, al cloro a las piscinas. Las recomendaciones para su prevención son las habituales, pero en este caso además para las personas con propensión a este tipo de dolencias es muy recomendable no entrar en contacto en el agua sin gafas adecuadas a tal efecto.

Las enfermedades derivadas de las posibles intoxicaciones alimentarias, también muy presentes en el verano, obviamente también tienen su modelo de prevención en la higiene, tanto en lo personal como en la preparación de los alimentos, así como observar que éstos no se han deteriorado por ejemplo por un exceso de calor recibido o circunstancias similares.

Imagen de Flickr por GViciano

El verano es un momento del año muy apropiado para el disfrute a cualquier edad que tengamos. Sin embargo, determinados grupos de edad deben mostrar mayores precauciones ante el calor y el sol. Es el caso de las personas mayores.

Cuidado con el calor y las personas mayores en verano

La incidencia de los golpes de calor y las insolaciones en las personas mayores es muy superior (junto a los niños) a otros grupos de edad, por ello, se hace imprescindible tener en cuenta una serie de recomendaciones elementales muy sencillas de llevar a cabo.

La primera es no mantener mucho tiempo la exposición al sol. Por supuesto,el ejercicio y la actividad física en las horas de máximo calor no son nada recomendables, y la exposición al sol en esas horas tampoco lo es. Resulta mucho más adecuado aprovechar las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde para tomar el sol y disfrutar de sus beneficios.

Debemos proteger la piel de nuestros mayores del mismo modo que protegemos la nuestra. No debemos pensar en aquellas mentiras sobre la salud de las cuales se decía que la piel adulta ya se encontraba curtida ante el sol, no, hay que utilizar las cremas solares del mismo modo que a cualquier otra edad.

Resulta también muy importante utilizar la ropa más ligera y fresca posible, ropa cómoda que permita a la persona no sentirse agobiada por la vestidura, y colores que no sean precisamente los mejores receptores del sol. Así, huiremos por ejemplo del negro.

La hidratación es básica. Las personas mayores deben acostumbrarse (realmente todos y a todas las edades) que en los momentos de calor como el verano es necesario ingerir muchos líquidos, incluso cuando todavía no tenemos sed. Debemos tener en cuenta que la deshidratación es un problema relativamente común en las personas mayores, por ello hay que prestar especial atención a este apartado, incluyendo aquí la eliminación de bebidas con exceso de azúcar, bebidas alcohólicas y excitantes.

En general, la persona mayor de hoy en día poco tiene que ver con la de hace 20 o 30 años, es un anciano mucho más activo y participativo, y así debe ser, simplemente es necesario que asuma estas recomendaciones junto con las que sus médicos pueden proporcionarle para tener un verano lo más agradable posible y eliminar el riesgo de los golpes de calor y las instalaciones así como de la deshidratación

Imagen de Flickr por ground.zero

Nadar, correr, jugar a las palas, al fútbol o al voleibol son algunas de las opciones clásicas para hacer deporte frente al mar. Además, hay nuevas corrientes de entrenamiento en este ámbito, como el ‘Beach Fitness’, que intenta aprovechar los elementos del entorno, y existen ya también numerosos arenales que cuentan con aparatos y pesas.

La playa, tu gimnasio de verano

El hecho de que llegue el verano no tiene por qué ser sinónimo de abandonar las rutinas de entrenamiento. Si bien existe la posibilidad de continuar yendo al gimnasio habitual, los típicos desplazamientos estivales suelen dificultar esta opción. Además, resulta comprensible que alguien, aunque habituado a acudir al gimnasio, se decante por los ejercicios al aire libre, dadas las temperaturas benignas de esta época. De la misma manera, habrá personas que se vean impedidas a abandonar determinados lugares, por ejemplo, si tienen niños a su cargo.

¿Cómo compaginar el deseo de hacer ejercicio con estas opciones? Pues muy sencillo, haciendo que la propia playa se convierta en un gimnasio. Aunque parezca extraño, es posible.

Por supuesto, están los deportes playeros clásicos: nadar, correr, jugar a las palas, al fútbol o al voleibol. Incluso la opción más moderada de caminar por la orilla. Sin embargo, algunas personas preferirán realizar por ejercicios de carácter anaeróbico o, simplemente, más intensos.

Una de las últimas corrientes en este sentido es el ‘Beach Fitness’, una práctica deportiva que se ha puesto de moda en los últimos años y que consiste en aprovechar aquellos elementos que el entorno pone a nuestra disposición (como las escaleras de acceso a la playa, por ejemplo). La idea es ejercitar el cuerpo de una manera relativamente similar a cómo se haría en el gimnasio. Entre los ejercicios que pueden llevarse a cabo bajo esta modalidad, pueden citarse los sprints en arena, carrera en la orilla con cambios de ritmo, elevaciones con rodilla, sentadillas con salto, ‘burpees’ o ‘lunges’.

Cabe recordar que el primero de estos dos últimos parte de estar de pie, mirando al frente y con los brazos relajados, para agacharse y apoyarse con las palmas de las manos. Una vez realizado este movimiento deberemos propulsarnos con los músculos de las piernas hacia atrás para colocar las piernas estiradas y apoyadas en el suelo sobre las puntas de los pies. El cuerpo quedará entonces sostenido únicamente por las palmas de las manos y las puntas de los pies. A partir de esta segunda postura se hará una flexión de pectoral apoyándose en los tríceps y los músculos del pecho. Al elevarse cuando se realice la flexión, se deberá impulsar el cuerpo con las piernas y volver a dar un salto hacia delante, de tal manera que se lleven las piernas hacia el pecho de nuevo para volver a ponerse de pie y recuperar la postura original. Los ‘burpees’ son un ejercicio físico realmente completo, ya que permite trabajar pectorales, bíceps, tríceps y cuádriceps.

Por su parte, los ‘lunges’ son zancadas manteniendo una pierna estática y adelantando la otra hasta flexionar la rodilla en un ángulo de 90 grados (aunque hay diferentes variantes), con lo que la primera quedará estirada. Los brazos quedan en jarras, con las manos sobre las caderas. Los ‘lunges’ están considerados uno de los mejores ejercicios para ejercitar los glúteos.

Finalmente, es preciso añadir que existen ya también numerosos arenales que cuentan con aparatos y pesas. De hecho, algunas playas han llegado a adquirir o a acrecentar su fama, precisamente, por contar con estos elementos. Por ejemplo, South Beach en Miami.

Imagen de Flickr por Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

Seguir las directrices de la DGT en cuanto a ocupantes y carga, hacer especial hincapié en la hidratación de los menores y realizar paradas cuantas veces sea necesario, entre las recomendaciones para viajar con los niños en verano.

Consejos para viajar con niños en verano

Los viajes en familia pueden representar una magnífica oportunidad para estrechar lazos e incluso limar rencillas, especialmente con los niños, que, en ocasiones, salen perjudicados en el tiempo de atención que se les dedica por el ritmo actual de vida, por el cansancio del día a día, etc. Las precauciones y pautas que se deben seguir dependerán del número de menores con el que se viaja, de su edad, del destino elegido, del método de transporte, de la forma de alojamiento (especialmente si conlleva la pernoctación en compañía o no) y, por supuesto, de las particularidades de cada familia.

En cuanto al medio de transporte, en este caso, el coche, hay que mesurar los siguientes aspectos prácticos. Conviene llevar cuentos, CDs de música infantil, juguetes, cojines y alguna manta fina. En este caso, las bolsas de plástico son esenciales por si alguno de los niños sintiera náuseas o ganas de vomitar. Adivinanzas, trabalenguas u otros juegos ayudan a amenizar el viaje. Especial atención merece la hidratación en la época estival. Agua, zumo o fruta son las opciones más recomendables, puesto que los refrescos carbonatados no realizan la función hidratante con la misma eficacia que los anteriores.

Respecto a la ocupación del coche, deben respetarse siempre los límites impuestos por la normativa de vehículos. La Dirección General de Tráfico (DGT) hace las siguientes recomendaciones en este sentido:

  • Es obligatorio llevar al niño en sentido contrario de la marcha, siempre que la silla lo permita, hasta los 15 meses. 
  • Los niños de menos de 1’35 de altura no podrán ir en el asiento delantero siempre que puedan hacerlo en el trasero.
  • La normativa que entró en vigor en mayo obliga a instalar las sillas en el sentido contrario si estas se pueden instalar así. En la actualidad, la mayor parte de las sillas que se venden en España pertenecen al grupo 0 (hasta 13 kilos o unos 18 meses), grupo 1 (de 9 a 18 kilos) y grupo 2-3 (de 15 a 36 kilos).
  • En general, las plazas de un automóvil son cinco, salvo los vehículos adaptados con un número mayor. No se contará cada menor de dos años que vaya al cuidado de un adulto, distinto del conductor, si no ocupa plaza. En los turismos, cada menor de más de dos años y menos de doce se computará como media plaza, sin que el número máximo de plazas así computado pueda exceder del que corresponda al 50% del total, excluida la del conductor.

En cuanto al equipaje, también deberá respetarse la ubicación y el peso de las maletas. Para ello, resulta muy recomendable aprovechar al máximo el espacio de cada bulto, racionalizando su uso y llevando una cantidad de ropa y enseres proporcional a los días que dure el viaje.

Más allá de aspectos técnicos o legales, hay que considerar que, de entrada, la ampliación de la familia, cuando sucede, no conlleva ‘per se’ que se deba renunciar a los viajes. Viajar con niños no tiene por qué ser un impedimento, aunque hay que ser cauto, tener ilusión y una pizca de paciencia y organizarse correctamente. Obviamente, habrá que adaptarse a cada situación con sentido común. No efectuar viajes excesivamente largos y fatigosos con niños de muy corta edad, por ejemplo.

Después de haber considerado las posibilidades de destino y alojamiento que nos permite nuestra propia situación familiar, resulta fundamental una buena preparación del viaje con una cierta antelación: itinerarios, maletas, documentación, etc. La cuestión es evitar los imprevistos de última hora que, a pesar de nuestros esfuerzos, podrán aparecer.

Especial atención merece este punto si viajamos en compañía de un bebé. Si es así, conviene recordar varios detalles añadidos que necesitaremos: ropa suficiente (incluso de sobra), cuna de viaje, tarjeta sanitaria, calienta biberones, chupetes y el juguete preferido de cada niño. Éste puede ser útil en determinadas situaciones de ‘alarma’. Asimismo, serán necesarios jabón, peine, colonia, toallas, crema hidratante y loción protectora para el sol, toallitas húmedas, bolsas de plástico, pañales y baberos.  Además, es aconsejable llevar un botiquín de medicinas que contenga analgésicos, tiritas, alcohol, agua oxigenada, termómetro, tijeras, gasas, algodón y esparadrapo. El botiquín también es recomendable en caso de viajar con niños pequeños o de mediana edad.

Para más información:

http://www.dgt.es/es/el-trafico/recomendaciones/consejos-estacionales/

Imagen de Flickr  por vasile23

La natación es uno de los ejercicios más recomendables para las embarazadas. Aprovechar el verano tanto para nadar como para hacer ejercicios en el agua es una muy buena idea para las mujeres en estado. Estas son algunos ejemplos de rutinas que practicar.

5 ejercicios para embarazadas para hacer en el mar o la piscina

Las actividades acuáticas son unas de las más recomendadas durante el embarazo. El verano es un buen momento para disfrutar de la playa y de la piscina y a la vez practicar algunos ejercicios que van a ser muy beneficiosos para la salud y el bienestar en el desarrollo del embarazo.

Nadar es probablemente el mejor y más completo ejercicio que se puede realizar durante el embarazo. Además, según avanza la gestación la mayor movilidad que se puede obtener dentro del agua permite trabajar actividades y ejercicios que fuera de ella resultarían más costosos o imposibles. A la hora de nadar hay que elegir el estilo que más cómodo te resulte en cada momento y evitar los movimientos demasiado bruscos.

Estos son cinco ejercicios que podrás practicar en el agua durante el embarazo:

  1. Además de por la actividad física, los baños en el mar o la piscina nos proporcionan también una sensación de relax y bienestar muy buena para las embarazadas. En este sentido un ejercicio muy sencillo y efectivo consiste simplemente en dejarse flotar boca arriba con los brazos extendidos en la llamada “posición de muerto”. Mantener esta postura durante unos minutos mientras te concentras en tu respiración es un buen ejercicio relajante.
  2. El agua es también un buen lugar para trabajar la flexibilidad en la pelvis. Un ejercicio muy simple consiste en, con el agua ligeramente por encima de la barriga, situarse de pie con la espalda recta, levantar una pierna y desplazarla hacia el lateral con lentitud, bajar despacio y repetir con la otra pierna.
  3. El agua también puede servir de ayuda para los problemas de espalda, que es uno de los puntos que antes se carga en el embarazo. Un ejercicio sencillo consiste en subir y bajar verticalmente (mientras mantenemos la espalda recta) hasta que el agua nos llegue a la barbilla cuando bajamos. Si lo practicamos en la piscina podremos añadir una variante:- apoyar las rodillas en la pared con las piernas flexionadas mientras nos sujetamos al borde, bajando el cuerpo hasta incluso sumergir la cabeza.
  4.  Un ejercicio clásico, pero muy eficaz que ayuda a la circulación en las piernas es el de los saltos de canguro. Simplemente consiste en, con el agua por encima del pecho y los pies juntos y los brazos extendidos a lo largo del cuerpo flexionar las rodillas e ir desplazándose de esta manera a base de saltos. No deben ser tampoco saltos espectaculares. Por dar una medida, la barriga no debe llegar a salir del agua.
  5. Un ejercicio un poquito más complejo pero muy interesante es el siguiente; cruzar las piernas tocando fondo, y, sin moverte del sitio tratar de ponerte de puntillas mientras contraes el suelo pélvico y expulsas el aire. Cuando bajas de la posición de puntillas relajas y vuelves a coger aire. Combina las subidas y bajadas de puntillas con talones.

Imagen de Flickr por estrelas e limóns

A partir de cierta edad la playa es un lugar estupendo para que los niños disfruten. Un día playero con nuestros bebés puede ser una buena idea, pero hay que tener en cuenta algunas recomendaciones muy importantes.

Consejos para ir a la playa con un bebé y no morir en el intento

La playa es uno de los lugares más apetecibles para ir con nuestros hijos en verano. Sin embargo, no hay que olvidar que cuanto más pequeños, mayores serán las medidas de seguridad que habremos de tomar. En el caso de los bebés esto ya adquiere forma de una serie de consejos a cumplir rigurosamente.

En primer lugar, no suele resultar recomendable llevar a la playa a bebés de menos de ocho meses. Para lo más pequeños pasamos ya de recomendación a prohibición, ya que los recién nacidos no deben exponerse a los rayos del sol en la playa en ninguno de los casos.

Teniendo esto en cuenta, hay una serie de precauciones que son comunes a todos  niños pequeños, independientemente de la edad.

A la hora de aplicar la crema de protección solar, es conveniente hacer una pequeña prueba de tolerancia por si pudiera generar algún tipo de alergia cuando es la primera vez que se utiliza. Superado ese ‘escollo’, es importante aplicar la loción por lo menos media hora antes de la exposición al sol, y no tener ningún miedo a volver a ponerle crema siempre que lo consideremos necesario como, por ejemplo, al poco salir del agua.

En el caso de los bebés, la crema debe ser superior a factor 30 y tiene que aplicarse a conciencia, bien extendida por todo el cuerpo sin olvidar pies, manos, orejas… Y por supuesto, los pliegues de la piel, que son los que más posibilidades tienen de quemarse. En caso de ir a la playa es importante no hacerlo en los horarios de más calor. Estos son los que van desde las doce del mediodía hasta las cuatro de la tarde. Por otro lado, los primeros días no es recomendable tampoco que los bebés estén en la playa largos periodos. Es mejor dosificar poco a poco su presencia.

A la hora de los baños, éstos deben ser cortos y frecuentes y siempre tras haber tomado contacto previo con el agua de manera progresiva para evitar los choques de temperatura.  En los bebés es bastante recomendable el uso de bañadores desechables tanto por una cuestión de higiene general como de protección de la piel de la zona del pañal. Tras cada pequeño baño se debe realizar una ducha templada así como una limpieza de la zona del pañal para que ésta quede seca y limpia, utilizando también crema protectora.

La hidratación es básica para todos y también para el bebé. Debes ofrecerle regularmente líquidos y evitar tanto comidas demasiado abundantes y, por supuesto, baños en un periodo de entre dos y tres horas después de la comida.

A pesar de que es una recomendación un tanto redundante por la propia edad de los bebés, éstos no deben quedar nunca sin supervisión de un adulto y, por supuesto, nunca bajo una exposición solar directa en la que no vayan protegidos además de con la crema con gorritos, camisetas o bajo el amparo de una sombrilla.

Imagen de Flickr por Dani_vr

A todo el mundo le gusta disfrutar del sol, pero hacerlo tiene sus riesgos: las quemaduras. Dentro de los diversos remedios para combatirlas y mitigarlas existe toda una tradición de soluciones caseras más o menos conocidas y efectivas.

Consejos caseros para calmar las quemaduras solares

Existe toda una ciencia popular alrededor del tratamiento para las quemaduras solares. Cada persona recordamos con toda seguridad al menos uno o dos de estos remedios, algunos bienes fundamentados y otros, como poco, un tanto peregrinos.

Sin embargo, ahí están y forman una buena colección de recetas caseras que van sobreviviendo en el tiempo pese a todos los avances médicos y técnicos.

Éstos son unos cuantos de esas fórmulas caseras para calmar las quemaduras solares:

  1. La leche y los lácteos son dos de los productos más utilizados en distintos remedios. Uno de ellos consiste en empapar una gasa en leche fría y aplicada sobre la quemadura unos 20 minutos, tras esperar entre 3 y 4 horas se vuelve a repetir la operación.
  2. Los aceites también tienen presencia dentro de estas recetas. Una bastante común es crear aceite a partir de la mezcla de las flores secas de manzanilla y el aceite de oliva virgen. Tras calentar al baño maría la mezcla y colarla, se deja reposar y enfriar para aplicar tres veces al día sobre la zona quemada.
  3. El uso de vinagre es otro de los clásicos. En una de sus recetas más tradicionales se recomienda la aplicación de vinagre blanco sobre la zona quemada cada hora con un máximo de cinco veces diarias para ayudar a aliviar el dolor. Otra opción añadida es incorporar una taza de vinagre a una bañera de agua fría y sumergirse en la mezcla.
  4. Existen bastantes opciones que contemplan usar infusiones para el alivio del dolor de la quemadura y el inicio de la regeneración de la piel. Aplicar una infusión muy fría de Salvia es una de ellas.
  5. También resulta muy frecuente la mezcla de ingredientes diversos para preparar emplastos o cataplasmas. Por ejemplo, es bastante común como remedio casero mezclar una clara de huevo con aceite de oliva, batir la mezcla y aplicar el preparado sobre la quemadura en períodos de dos o tres horas.
  6. El Aloe Vera es otro clásico por sus propiedades hidratantes y regenerativas. Uno de los métodos más sencillos de aplicación es extraer el jugo de una de las pencas de la planta y aplicar directamente sobre la quemadura dos o tres veces al día. El poder cicatrizante de este remedio se une al alivio del dolor.
  7. Por supuesto los productos de la tierra como ya hemos visto tienen preponderancia en los remedios caseros. En determinadas zonas geográficas es muy común mezclar agua con almidón de maíz hasta generar una cataplasma que se aplica sobre la quemadura para después retirar suavemente, hidratar y volver a colocar.
  8. Tomar un baño con agua fría al que se le ha agregado una porción de bicarbonato sódico (como dos cucharadas por bañera normal) ayuda, según aseguran sus defensores, no sólo a aliviar las molestias, sino también a facilitar la recuperación de la quemadura a través de la rehidratación. Por cierto, en este baño, tras su toma, no hay que secarse con la toalla sino dejar que nuestra piel se seque sola.

Podríamos seguir horas describiendo diferentes métodos caseros para aliviar las quemaduras solares. Sin embargo, este pequeño listado da una buena muestra de hacia dónde suelen caminar en su preparación y composición estas soluciones de andar por casa.

Imagen de Flickr por [GMR] Guillermo Moratalla

Un buen día completo de playa debe acompañarse de una comida saludable. Preparar un menú adecuado no sólo ayudará a nuestra salud, también es un placer añadido y ¿por qué no? mucho más sencillo de preparar que otras opciones.

Ideas para comer sano en la playa

Si hubiéramos preguntado hace 20 o 30 veranos por la asociación entre las palabras playa y comida es muy probable que de ahí hubiera surgido un menú medio compuesto de tortilla de patata, carne empanada, pimientos verdes y  melón de postre. Aunque muchas familias siguen alimentándose de esta forma en sus días playeros, no parece que éste sea el ideal comida sana que hoy por hoy se maneja.

Comer cerca del mar en un día de playa es un placer a disfrutar. Si además podemos no renunciar a los hábitos alimentarios sanos y tomar alimentos frescos y saludables, mejor que mejor. Vamos a tratar de dar algunas ideas al respecto.

Lo primero es huir de preparaciones complejas, tratando de confeccionar menús sencillos de preparar, frescos y ligeros como corresponde a un buen día de playa. En este sentido, los sándwiches son una buena idea. Resultan muy sencillos de preparar, ocupan poco espacio para transportarlos, y son ideales como tentempié. Unir, por ejemplo, vegetales con pavo o pechuga de pollo o atún da siempre muy buenos resultados, es sabroso y saludable al mismo tiempo.

En lugar de entrantes difíciles de preparar y de transportar, las sopas frías son también una buena idea. Gazpacho o salmorejo, se pueden llevar en un termo normal, son deliciosos y nos dan un aporte de vitaminas y minerales excelente.

Las ensaladas son otra gran alternativa. El mayor reto es quizás encontrar el recipiente adecuado (con cierre) para su transporte. Se trata de un plato que debería formar parte de nuestra dieta habitual y que permite incorporar otros alimentos como la pasta o determinadas carnes magras en fiambre para darle más consistencia.

Por supuesto, no nos olvidamos de la fruta. Además de por sus valores vitamínicos y nutricionales, las frutas en verano son muy importantes porque contribuyen de manera muy especial a nuestra hidratación. Frutas en las que la presencia del agua es muy relevante, como por ejemplo la sandía, el melón o la piña, debieran estar presentes en este menú playero saludable.

Ahora sólo habría ya que incorporar al listado una buena nevera donde transportar los alimentos sin que pierdan su frescor y poco más.

Imagen de Flickr por JuanJaén