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Es una de las cosas que más preocupan a los padres. Esos momentos en los que tu bebé está llorando y no consigues calmarle ni entender que es lo que le pasa. El llanto en los bebés es algo inevitable, ya que durante sus primeros meses de vida es una de las pocas formas que tienen de comunicarnos que algo no es de su agrado. Es la única manera que tienen para que los padres puedan saber que tiene alguna molestia o necesidad básica.

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Aunque en ocasiones puede que el motivo sea una rabieta sin sentido, todos los padres tienden a preocuparse cada vez que el bebé comienza a llorar, actuando algunas veces por instinto sin ser esta la manera más adecuada. ¿Le cojo en brazos? ¿Le pongo el chupete? ¿Se ha hecho pis? ¿Tiene hambre? Por ello, vamos a intentar despejar todas las dudas para poder averiguar porque nuestro pequeño está llorando, y así saber cómo debemos actuar en cada caso.

  1. Tiene sueño. A diferencia de nosotros, a veces los bebés cuando tienen sueño les cuesta quedarse dormidos. El cansancio les produce irritabilidad y hace que estén más inquietos. Para evitar que se altere demasiado y pueda dormir bien, es recomendable que pongas a tu pequeño a dormir en cuento bostece por primera vez, para que así se duerma rápidamente. Intenta que nunca esté demasiado cansado, ya sabes que los bebés (por suerte) necesitan dormir muchas horas al día, entre 12 y 14.
  2. Tiene hambre. Según vayan pasando los meses irás cogiendo los horarios en los que tienes que dar de comer a tu hijo para evitar los llantos por hambre, así que no te preocupes. Algunas señales que podrás reconocer para detectar que quiere comer son llevarse las manos a la boca, hacer chasquidos con los labios, ponerte la boca en tu mano cuando le tocas la cara, etc.
  3. Cambio de pañal. Hay bebés que toleran durante más tiempo el pañal sucio y otros que no, y su forma de pedirte que les cambies es llorando. Probablemente te hayas dado cuenta rápidamente, pero hay veces que con poquito pis ya se siente incomodos y te avisan enseguida para que le pongas limpio.
  4. Quiere estar en brazos. Aunque en ocasiones nos parezca que le estamos malacostumbrando, durante el primer año de vida el bebé necesita estar cerca de ti. En ocasiones llorará para que le cojas en brazos y así poder sentir tu calor, tu olor y los latinos de tu corazón. Esto les tranquiliza.
  5. Problemas de estómago. Los bebés tienen con frecuencia pequeños cólicos, gases o necesidad de eructar. Esto hace que reaccionen con un llanto inconsolable debido a que se sienten molestos y tienen dolores. Si notas que esto ocurre con frecuencia, acude a tu médico para que le prescriba un tratamiento. 

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6. No tiene la temperatura adecuada. A veces los llantos llegan cuando los sacamos de la ducha, le estamos cambiando el pañal o se destapa en la cuna por la noche. Esto es porque tu bebé tiene frío, y su reacción natural es llorar para pedirte que le des calor.  A los recién nacidos les gusta estar abrigados, y les incomoda la humedad o la sensación de frescor. En ocasiones, también puede enrabietarse si tiene demasiado calor.

7. Dentición. Uno de los momento más dolorosos para los pequeños. Cuando los dientes de leche comienzan a empujar a través de sus tiernas encías, los bebés expresan su dolor llorando. A partir de los 4 meses pueden comenzar a salir los primeros dientes, por lo que si notas a tu bebé irritable pásale el dedo suavemente por las encías para notar si es esto lo que hace que llore.

Aunque puede existir multitud de cosas más que hagan que tu bebé no pare de llorar, como que algún objeto le esté molestando, esté enfermo, quiera más estimulación, etc., estos son los que más se repetirán durante sus primeros meses. Intenta que no te afecte más de lo normal, puesto que debes concienciarte de que cada vez que llora no es porque esté sintiendo dolor, sino porque, como comentábamos anteriormente, es su forma de comunicarse. Cuando comience a hablar, te darás cuenta que los llantos se reservarán mucho más para las caídas y los enfados.

 

Es más común para todos oír hablar de la cuesta de enero y lo difícil que es recuperarse de los gastos excesivos que realizamos en Navidad. Sin embargo, existe una cuesta aún peor que es la de septiembre. Después del verano quizá hemos gastado más de la cuenta, si a esto le sumamos la temible vuelta al cole, el mes de septiembre se convierte en uno de los meses más difíciles del año.

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Pero no hay que desesperarse. Nosotros os damos unos consejos para que la cuesta sea un poquito menos empinada:

  1. Compraventa de libros de texto: ¿Es necesario que los libros de tu hijo sean nuevos? Entendemos que a los más pequeños les gusta mucho estrenar, pero con la compra de libros de segunda mano de los libros de texto, puedes ahorrarte hasta 100 € por niño en cada curso escolar. Así que no lo dudes y visita tiendas de libros de segunda mano.
  2. Puede parecer una tontería, sin embargo, está demostrado que mantener hábitos saludables también constituye una manera de ahorrar. Septiembre puede ser un buen mes para plantearse cuestiones como dejar de fumar, o reducir el consumo de alcohol o excitantes, además de ganar en salud vamos a ganar desde luego en la reducción de gasto.
  3. Planifica las comidas: Parece una tontería, pero no es lo mismo ir a la compra con un menú semanal que sin saber lo que vas a comer. De esta última manera, compras solo lo que necesitas y no terminas cogiendo alimentos que no sabes cómo combinarlos.
  4. El mes de las promociones: La vuelta al cole no sólo supone una campaña comercial notable alrededor de cuestiones como libros, ropa o material escolar, realmente en septiembre se multiplican las ofertas y promociones en todos los segmentos, incluyendo por supuesto cuestiones como la alimentación.Debiéramos fijarnos en todas las ofertas y promociones y aprovecharlas, también, suele ser un mes en el que (aunque no de manera tan extendida) se revisan los precios de las marcas blancas, con lo cual se amplía el espectro de promociones al que podemos acudir.
  5. Apuesta por el transporte público: Llenar el depósito del coche sale muy caro, y todavía más si se utiliza en la ciudad para realizar todos los trayectos. A ello hay que añadir la tensión que generan los atascos, el gasto en parquímetro… Si se puede, conviene emplear el transporte público. Ahorrarás tiempo y dinero.

 Esperamos que estos consejos te ayuden a que la ‘cuesta de septiembre’ sea menos cuesta. ¡Te animamos a que los pongas en marcha lo antes posible!

 

Evitar un exceso de actividades para los hijos, pero sin dejar de planificarlas; pasar tiempos con ellos, mantener las responsabilidades básicas al tiempo que se descansa y reservar momentos para la pareja, entre las recomendaciones de los expertos.

Cinco consejos para no desesperarse con la familia este verano

Las estadísticas aseguran que la época del año en que más separaciones o divorcios se producen es en el mes de septiembre, tras finalizar las vacaciones de verano. ¿Por qué? Por el aumento de tiempo de convivencia que se registra entre los dos miembros de la pareja. Estas ‘chispas’ que saltan entre los adultos también pueden afectar a los hijos, tanto de forma indirecta como por el roce directo que surge con ellos por la misma razón que en el caso anterior: pasan de estar muchas horas en el colegio o la universidad a quedarse en casa, o en entornos cercanos (playa, piscina, jardín, parque, etc.) durante más tiempo.

Sin embargo, no resulta recomendable estancarse en la visión negativa de este aumento del tiempo de convivencia. Es más, si se saben gestionar, las vacaciones del periodo estival pueden representar una magnífica oportunidad para estrechar lazos e, incluso, limar rencillas surgidas durante el resto del año, no sólo entre los cónyuges sino también con los hijos y entre hermanos.

Las precauciones y pautas que se deben seguir dependerá del número de hijos, de la edad de éstos, de las actividades que se realicen en común, de los posibles destinos elegidos para descansar y, por supuesto, de las particularidades de cada familia.

Desde el Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP) ofrecen las siguientes recomendaciones para ‘sobrevivir’ al verano que transcurra en familia:

  1. El verano es un buen momento para aprender a convivir pero sin convertir el tiempo de vacaciones en una carrera a contrarreloj de actividades que no deje tiempo para esta convivencia. Resulta positivo que los niños aprendan a relajarse, ya que durante el curso sufren un exceso de agenda.
  2. A pesar de lo expresado en el punto anterior, aunque estén de vacaciones, deben existir también unas responsabilidades básicas tales como ayudar en casa, acordar agendas o cumplir con unas determinadas horas de sueño. Horarios, alimentación equilibrada e higiene del sueño no deben olvidarse durante estas semanas.
  3. Hay que tener presente que los propios hijos quieren pasar tiempo con los padres, por lo que van a valorar más un momento juntos de ocio que una dinámica continua de actividades. De hecho, diferentes investigaciones ponen en evidencia que “los niños que no reciben la atención suficiente por parte de sus padres o figuras de referencia, tienen más propensión a mostrarse agresivos, a padecer sentimientos de soledad o aburrimiento que no saben gestionar ni llenar con actividades, a nivel personal presentan baja autoestima e inseguridad que pueden afectar tanto a nivel personal como a nivel de bajo rendimiento escolar“. Por ello, para que los niños crezcan emocionalmente deben poder dar y recibir afecto y saber expresar y entender las emociones de los demás. Las vacaciones deben favorecer el aprendizaje de estos modelos y no los momentos de tensión.
  4. Incidiendo en asuntos más prácticos, conviene planificar de antemano algunas actividades de ocio para los niños.
  5. Los padres, como pareja, también deben planear y desarrollar sus momentos de intimidad.

Imagen de Flickr por SergioDJT

Seguir las directrices de la DGT en cuanto a ocupantes y carga, hacer especial hincapié en la hidratación de los menores y realizar paradas cuantas veces sea necesario, entre las recomendaciones para viajar con los niños en verano.

Consejos para viajar con niños en verano

Los viajes en familia pueden representar una magnífica oportunidad para estrechar lazos e incluso limar rencillas, especialmente con los niños, que, en ocasiones, salen perjudicados en el tiempo de atención que se les dedica por el ritmo actual de vida, por el cansancio del día a día, etc. Las precauciones y pautas que se deben seguir dependerán del número de menores con el que se viaja, de su edad, del destino elegido, del método de transporte, de la forma de alojamiento (especialmente si conlleva la pernoctación en compañía o no) y, por supuesto, de las particularidades de cada familia.

En cuanto al medio de transporte, en este caso, el coche, hay que mesurar los siguientes aspectos prácticos. Conviene llevar cuentos, CDs de música infantil, juguetes, cojines y alguna manta fina. En este caso, las bolsas de plástico son esenciales por si alguno de los niños sintiera náuseas o ganas de vomitar. Adivinanzas, trabalenguas u otros juegos ayudan a amenizar el viaje. Especial atención merece la hidratación en la época estival. Agua, zumo o fruta son las opciones más recomendables, puesto que los refrescos carbonatados no realizan la función hidratante con la misma eficacia que los anteriores.

Respecto a la ocupación del coche, deben respetarse siempre los límites impuestos por la normativa de vehículos. La Dirección General de Tráfico (DGT) hace las siguientes recomendaciones en este sentido:

  • Es obligatorio llevar al niño en sentido contrario de la marcha, siempre que la silla lo permita, hasta los 15 meses. 
  • Los niños de menos de 1’35 de altura no podrán ir en el asiento delantero siempre que puedan hacerlo en el trasero.
  • La normativa que entró en vigor en mayo obliga a instalar las sillas en el sentido contrario si estas se pueden instalar así. En la actualidad, la mayor parte de las sillas que se venden en España pertenecen al grupo 0 (hasta 13 kilos o unos 18 meses), grupo 1 (de 9 a 18 kilos) y grupo 2-3 (de 15 a 36 kilos).
  • En general, las plazas de un automóvil son cinco, salvo los vehículos adaptados con un número mayor. No se contará cada menor de dos años que vaya al cuidado de un adulto, distinto del conductor, si no ocupa plaza. En los turismos, cada menor de más de dos años y menos de doce se computará como media plaza, sin que el número máximo de plazas así computado pueda exceder del que corresponda al 50% del total, excluida la del conductor.

En cuanto al equipaje, también deberá respetarse la ubicación y el peso de las maletas. Para ello, resulta muy recomendable aprovechar al máximo el espacio de cada bulto, racionalizando su uso y llevando una cantidad de ropa y enseres proporcional a los días que dure el viaje.

Más allá de aspectos técnicos o legales, hay que considerar que, de entrada, la ampliación de la familia, cuando sucede, no conlleva ‘per se’ que se deba renunciar a los viajes. Viajar con niños no tiene por qué ser un impedimento, aunque hay que ser cauto, tener ilusión y una pizca de paciencia y organizarse correctamente. Obviamente, habrá que adaptarse a cada situación con sentido común. No efectuar viajes excesivamente largos y fatigosos con niños de muy corta edad, por ejemplo.

Después de haber considerado las posibilidades de destino y alojamiento que nos permite nuestra propia situación familiar, resulta fundamental una buena preparación del viaje con una cierta antelación: itinerarios, maletas, documentación, etc. La cuestión es evitar los imprevistos de última hora que, a pesar de nuestros esfuerzos, podrán aparecer.

Especial atención merece este punto si viajamos en compañía de un bebé. Si es así, conviene recordar varios detalles añadidos que necesitaremos: ropa suficiente (incluso de sobra), cuna de viaje, tarjeta sanitaria, calienta biberones, chupetes y el juguete preferido de cada niño. Éste puede ser útil en determinadas situaciones de ‘alarma’. Asimismo, serán necesarios jabón, peine, colonia, toallas, crema hidratante y loción protectora para el sol, toallitas húmedas, bolsas de plástico, pañales y baberos.  Además, es aconsejable llevar un botiquín de medicinas que contenga analgésicos, tiritas, alcohol, agua oxigenada, termómetro, tijeras, gasas, algodón y esparadrapo. El botiquín también es recomendable en caso de viajar con niños pequeños o de mediana edad.

Para más información:

http://www.dgt.es/es/el-trafico/recomendaciones/consejos-estacionales/

Imagen de Flickr  por vasile23

A partir de cierta edad la playa es un lugar estupendo para que los niños disfruten. Un día playero con nuestros bebés puede ser una buena idea, pero hay que tener en cuenta algunas recomendaciones muy importantes.

Consejos para ir a la playa con un bebé y no morir en el intento

La playa es uno de los lugares más apetecibles para ir con nuestros hijos en verano. Sin embargo, no hay que olvidar que cuanto más pequeños, mayores serán las medidas de seguridad que habremos de tomar. En el caso de los bebés esto ya adquiere forma de una serie de consejos a cumplir rigurosamente.

En primer lugar, no suele resultar recomendable llevar a la playa a bebés de menos de ocho meses. Para lo más pequeños pasamos ya de recomendación a prohibición, ya que los recién nacidos no deben exponerse a los rayos del sol en la playa en ninguno de los casos.

Teniendo esto en cuenta, hay una serie de precauciones que son comunes a todos  niños pequeños, independientemente de la edad.

A la hora de aplicar la crema de protección solar, es conveniente hacer una pequeña prueba de tolerancia por si pudiera generar algún tipo de alergia cuando es la primera vez que se utiliza. Superado ese ‘escollo’, es importante aplicar la loción por lo menos media hora antes de la exposición al sol, y no tener ningún miedo a volver a ponerle crema siempre que lo consideremos necesario como, por ejemplo, al poco salir del agua.

En el caso de los bebés, la crema debe ser superior a factor 30 y tiene que aplicarse a conciencia, bien extendida por todo el cuerpo sin olvidar pies, manos, orejas… Y por supuesto, los pliegues de la piel, que son los que más posibilidades tienen de quemarse. En caso de ir a la playa es importante no hacerlo en los horarios de más calor. Estos son los que van desde las doce del mediodía hasta las cuatro de la tarde. Por otro lado, los primeros días no es recomendable tampoco que los bebés estén en la playa largos periodos. Es mejor dosificar poco a poco su presencia.

A la hora de los baños, éstos deben ser cortos y frecuentes y siempre tras haber tomado contacto previo con el agua de manera progresiva para evitar los choques de temperatura.  En los bebés es bastante recomendable el uso de bañadores desechables tanto por una cuestión de higiene general como de protección de la piel de la zona del pañal. Tras cada pequeño baño se debe realizar una ducha templada así como una limpieza de la zona del pañal para que ésta quede seca y limpia, utilizando también crema protectora.

La hidratación es básica para todos y también para el bebé. Debes ofrecerle regularmente líquidos y evitar tanto comidas demasiado abundantes y, por supuesto, baños en un periodo de entre dos y tres horas después de la comida.

A pesar de que es una recomendación un tanto redundante por la propia edad de los bebés, éstos no deben quedar nunca sin supervisión de un adulto y, por supuesto, nunca bajo una exposición solar directa en la que no vayan protegidos además de con la crema con gorritos, camisetas o bajo el amparo de una sombrilla.

Imagen de Flickr por Dani_vr

No todos los días de verano  tienen por qué ser soleados. La lluvia puede ser bienvenida, pero para que así sea es recomendable tener en mente planes y actividades para pasar el rato y disfrutar de otra forma, sobre todo en familia. Os damos algunas ideas para estos juegos.

Es verano pero llueve, ¿qué hacemos? 5 ideas de juegos de interior

Estamos de vacaciones, hemos preparado un día excelente con nuestros hijos para disfrutar del veraneo. Sin embargo, la lluvia hace acto de presencia y nos chafa el plan. Ningún problema. Las vacaciones son para disfrutar juntos y aún dentro de casa hay muchos juegos y actividades que podemos hacer.

Estas son algunas ideas, pero por supuesto hay cientos de actividades para jugar en familia.

  1. Jugando con palabras. Como suele ocurrir con los juegos populares, en cada región tiene un nombre distinto pero el desarrollo y resultado es similar.  Se trata de una actividad que suele acabar con los niños a carcajada limpia. No nos hará falta ningún tipo de material, simplemente formaremos todos los participantes un círculo y trataremos de mantener una conversación en la cual vamos a prohibir el uso de una consonante sustituyéndola por otra. Es simple, pero los resultados suelen ser desternillantes. La elección de qué consonante se retira y por cuál se sustituye va por turnos.
  2. Jugando con historias. Esta actividad requiere un poquito más de esfuerzo, fundamentalmente por nuestra parte. Se trata de crear algún tipo de títere sencillo e iniciar una historia a la que pediremos continuación por parte de los niños hasta que creemos una suerte de representación teatral en la que iremos alternando los papeles en función de las partes del guión que cada uno haya aportado. Las variantes son muchas y el resultado, aunque habitualmente caótico, suele ser muy divertido.
  3. Juegos clásicos. Existen juegos atemporales a los que generaciones y generaciones hemos jugado. Son juegos generalmente muy divertidos y sencillos de poner en práctica. El juego de la sillita es uno de ellos. Simplemente se trata de poner tantas sillas menos una como participantes en el juego. Al son de una canción que canta un participante o de una música, todos danzarán girando alrededor de las sillas hasta que la música cese. Entonces todos deben ocupar una silla. El que se queda sin silla sale del juego y deberá cantar en la siguiente ronda, donde además retiraremos otra silla más. Seguiremos así hasta que sólo queden dos participantes y una silla, que es la última ronda en la que se decide el ganador.
  4. Un juego de aventuras. Son una alternativa que suele funcionar muy bien, aunque requieren un poco de elaboración. Un juego que habitualmente resulta divertido es la búsqueda de un tesoro (si hay premio mejor). En este caso se necesita un director de juego. Este, preferentemente un adulto, inventará una historia que justificará la presencia de un tesoro y repartirá por la casa diversas pistas. Para las pistas funcionan muy bien los acertijos o los jeroglíficos. Se puede jugar por equipos y suele resulta muy divertido.
  5. Los juegos de mesa. Afortunadamente en los últimos años y aunque parecía que iban a acabar enterrados por el auge de los videojuegos, los juegos de mesa han vuelto a ganar nuevos seguidores que ven en ellos lo que realmente son; una manera muy divertida de disfrutar en este caso con tu familia.

Y a ti ¿cuál de estas variantes te gusta más?

Imagen de Flickr por Mon Labiaga Ferrer

El ‘zumo de cebada’ aporta nutritivos (vitamina B, por ejemplo), no engorda, es antioxidante, previene contra el riesgo cardiovascular y forma parte de la dieta mediterránea. Aunque, eso sí, todos estos beneficios se consiguen únicamente realizando un consumo moderado.

Cinco mitos sobre la cerveza

La tripa cervecera es un mito. Así lo mantienen la mayoría de los expertos médicos en nutrición y dietética. Y es que la causa que provoca la aparición de la ‘curva de la felicidad’ se sitúa, más bien, en un desequilibrio alimentario general y en la ausencia de actividad física. Ésa es la conclusión de la práctica totalidad de los estudios realizados sobre el denominado ‘zumo de cebada’.

La cerveza es una bebida fermentada, que contiene una graduación alcohólica baja (entre 4º y 5º habitualmente, aunque las hay sin alcohol y hasta las que superan los 15º), con unas características particulares en su composición que la diferencian del resto de bebidas. A fin de cuentas, se elabora a partir de ingredientes naturales: agua, cebada malteada y lúpulo. La cerveza tiene un bajo contenido calórico: entre 75 y 100 calorías de media y, en el caso de que sea sin alcohol, unas 40 calorías.

Sobre la cerveza se ha dicho y escrito mucho. Tanto, que numerosos expertos han elaborado amplios, variados y cuantiosos estudios sobre los beneficios y los perjuicios de su consumo. A continuación ofrecemos cinco mitos sobre la cerveza, que toman como supuesto un consumo moderado de la misma. De otra forma, si su ingesta es excesiva puede resultar nociva para el cuerpo humano, especialmente para el cerebro, como ocurre con cualquier bebida alcohólica.

  • La cerveza posee diversos nutrientes, tales como vitaminas del grupo B (especialmente ácido fólico), fibra y minerales (silicio, potasio, magnesio, fósforo, calcio y poco sodio).
  • El ‘zumo de cebada’ no engorda, tal y como se ha visto en el aporte calórico especificado líneas más arriba.
  • Esta bebida fermentada es antioxidante, es decir, que previene contra el envejecimiento.
  • La cerveza previene también contra el riesgo de padecer problemas cardiovasculares.
  • El consumo moderado de cerveza puede formar parte de una alimentación saludable que puede incluirse en la denominada dieta mediterránea actual. En general, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), acepta las bebidas fermentadas (cerveza, vino, cava o sidra) de forma opcional y moderada en la llamada pirámide de la alimentación saludable.

Cabe destacar que las conclusiones descritas han sido extraídas de distintos estudios llevados a cabo por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), el Centro de Información Cerveza y Salud (CICS) y la citada SENC.

Imagen de Flickr por Dunna1

Descanso, no excederse con el alcohol, hacer un poco de ejercicio en los momentos menos calurosos del día, saber desconectar del trabajo y el estrés, así como cuidar la alimentación, en especial, la hidratación del organismo, entre las claves. Aunque todas ellas se pueden aglutinar en una sola: moderación.

Cinco consejos para vivir un verano saludable

El verano representa para muchas personas una época de distensión, en la que las costumbres y la rutina se relajan. En muchos sentidos, obviamente, es como debe ser. Es el momento de tomar unas merecidas vacaciones, salir del día a día y permitirse algunas excepciones. Sin embargo, también son unos meses del año en los que, de dejarse llevar por los excesos, a los que se tiende con el buen tiempo, la vuelta a la normalidad puede ser aún más dura.

Partiendo de la base de que cada persona es un mundo y, por tanto, tendrá unas necesidades específicas, existe una serie de recomendaciones generales que puede resultar útil para la mayoría. Y si hay una referencia constante que debe estar presente en estos consejos para volver todavía más sano tras las vacaciones esta es la moderación. Los abusos, tanto por defecto como por exceso, suelen ser perjudiciales para el organismo.

La primera cuestión clave para llevar una vida saludable es ofrecer un descanso adecuado a nuestro cuerpo, tanto en calidad como en cantidad. En ocasiones no se da la importancia suficiente a las horas de sueño, y a la efectividad de las mismas, pero es una de las premisas para un estado de salud y una actividad física, mental, emocional y laboral que puedan considerarse normales. Más, si cabe, cuando se supone que el verano es el momento para ‘recargar las pilas’ con vistas al resto del año. En función de la edad, el tiempo de sueño varía, ya que el recién nacido duerme unas dieciocho horas; un adulto joven alcanza una media de siete u ocho horas; y una persona madura, alrededor de seis horas y media. Según los médicos especialistas en esta área, aunque se esté de vacaciones, es muy recomendable despertarse y acostarse todos los días a la misma hora. También lo es limitar el tiempo diario en cama al tiempo necesario de sueño (siete horas de media o en un rango de entre cinco y ocho).

Eso sí, ojo con quedarse dormido expuesto al sol. Ello puede garantizar varias noches de insomnio. Aunque no guarde una relación directa con el descanso, es preciso recordar que las cremas de protección solar contienen sustancias que actúan como filtros solares, reduciendo la cantidad de rayos que penetran en la piel y evitando las quemaduras y los cambios degenerativos de la piel.

Tan importante como el punto anterior es seguir una dieta equilibrada, variada y nutritiva. En verano el punto crucial es la hidratación. Agua, zumo, helado y alimentos que contengan una gran proporción hídrica: hortalizas (lechuga y acelga, sobre todo), frutas (especialmente sandía y melón), yogur, pescado blanco y huevos. En general, lo ideal es consumir alimentos bajos en colesterol, sodio y grasas, puesto que así se rebaja el riesgo de contraer enfermedades cardíacas o diabetes, entre otras. Un régimen que contenga estos ingredientes ayuda a mantener el peso, evitando todas las consecuencias negativas del exceso de kilos que podemos pagar a la vuelta de las vacaciones. A la lista anterior pueden agregarse verduras, legumbres, carnes magras o pollo.

Relacionado con el ámbito precedente están ciertos consumos que se deben evitar o reducir al máximo y que son frecuentes en verano. En primer lugar, el alcohol, que introduce calorías vacías, disminuye las ganas de comer e incrementa las carencias de vitaminas B1, B2, B3, B6 y de ácido fólico. En segundo, el azúcar, que no aporta ni vitaminas ni minerales, eleva el nivel de glucosa y de insulina, irrita la mucosa gástrica y tiene todas las probabilidades de convertirse en grasa una vez depositada en el cuerpo humano. Además, el café, cuya ingesta excesiva altera la presión arterial y la absorción intestinal de minerales y vitaminas, y entorpece la absorción del calcio por parte del intestino.

También entre las sustancias que se deben evitar está el tabaco, que es tóxico para el organismo. Entre otros perjuicios, eleva la presión arterial y aumenta las posibilidades de contraer diversos tipos de cáncer, así como de sufrir enfermedades cardíacas.

Otro de los ‘cocos’ para la salud del ser humano es el estrés, tan común hoy en día y del que se supone que debemos librarnos en verano. Al segregar más adrenalina, el cuerpo humano consume vitamina C, E y B en exceso. Los estados de estrés elevan el riesgo de padecer infartos o derrames, entre otras posibles consecuencias negativas.

De la misma manera, el sedentarismo es otro de los grandes peligros veraniegos. La clave para escapar de él se encuentra en la práctica de deporte. Treinta minutos de ejercicio dinámico cada día o la actividad equivalente a escala semanal mejoran el estado de ánimo y ayudan a mantener la salud física. Andar, correr, nadar, etc. Hay cientos de posibilidades, pero en verano hay que practicar deporte de manera racional: a primera hora o a última del día.

Imagen de Flickr por GViciano

La fruta es un alimento imprescindible en el verano. Además de por lo saludable y delicioso, nos aportan una buena parte de los líquidos que tanto necesitamos ahora que hace más calor. Estas son algunas de las frutas que más pueden ayudar a hidratarnos.

Las 5 frutas más hidratantes

Con el calor vuelve uno de nuestros grandes enemigos veraniegos; la deshidratación. Las recomendaciones básicas para capear bien las altas temperaturas y no tener estos problemas de falta de hidratación pasan siempre por el consumo relativamente constante de líquidos (preferentemente agua). Pero en esta lucha contra el calor también resultan muy buenos aliados las frutas.

Existen un buen número de frutas con alta capacidad hidratante con lo cual además de disfrutar del placer de comer estos alimentos, vamos a contribuir a una mejor hidratación general de nuestro cuerpo así como a un mayor aporte vitamínico. Éstas son cinco de las frutas más hidratantes que podemos consumir:

  • La sandía posee más del 90% de agua, a lo que suma una muy baja presencia de hidratos de carbono con origen en la fructosa, lo cual es un aporte calórico realmente bajo en un producto muy refrescante e hidratante.
  • La piña se compone principalmente de agua, que representa el 85% de su peso total. Es otra fruta altamente hidratante, que además puede consumirse como tal o en platos como ensaladas.
  • El melón posee un 92% de agua. Gracias a su sabroso sabor se convierte en una gran alternativa a postres dulces mucho menos saludables y, desde luego, menos hidratantes y refrescantes.
  • Las fresas presentan nada menos que el 91% de agua. Es una fruta que, además de poseer cualidades hidratantes, tiene bajo contenido en sodio y alto contenido en potasio y calcio, así como L-arginina, por lo que también se le atribuyen cualidades diuréticas
  • Las naranjas, con un contenido aproximado del 88% de agua, nos ofrecen también un aporte vitamínico alto, además de ser una fruta muy sabrosa.

En definitiva, debemos tener en cuenta que aproximadamente entre el 80% y el 90% de la composición de las frutas es agua. La unión del porcentaje elevado de agua y los propios aromas de los alimentos hacen que sean refrescantes y una buena herramienta para combatir el valor del verano.

A la hora de poner la fruta en nuestra mesa el verano es un buen momento. Si no existe ninguna contraindicación para ello, podemos incorporar a nuestra dieta un buen número de piezas diarias: entre tres y cinco piezas son una buena opción si luego no olvidamos también incorporar verduras en nuestros hábitos alimentarios.

Imagen de Flickr  por daisti-diseños

Desde luego uno de los miedos más habituales en los padres es que nuestros hijos se pierdan en espacios como, grandes superficies comerciales, parques, o, realmente, en cualquier lugar.

Medios de localización en caso de que un niño se pierda

Además de las medidas de precaución comunes y que deben ser siempre observadas (no perder de vista a los niños, establecer previamente puntos de reunión, etc.) para cuando esta tensa situación se da, existen algunas ideas, recursos y gadgets a los que podemos recurrir.

Lo tradicional

Dando por sentado que ante la pérdida del niño procederemos de manera inmediata a su búsqueda, compartiendo con otras personas dicha búsqueda y utilizando todos los medios a nuestra disposición (megafonía, comunicación a guardias de seguridad si los hubiera, etc.), vamos a centrarnos en los elementos que podríamos haber incorporado anteriormente y que ahora nos servirían.

Ropa o complementos llamativos

Lógicamente nadie espera perder a su hijo antes de acudir a un gran centro comercial o un parque, sin embargo, esta situación se puede dar, y observar algunas previsiones de antemano no es una opción desdeñable. Que el niño lleve una ropa llamativa, claramente identificable, o algún complemento que visualmente se distinga a cierta distancia (por ejemplo un globo atado a la muñeca) no deja de ser una buena idea cuando acudimos a espacios con mucha densidad de personas adultas y niños y también en espacios más abiertos donde tenemos una mayor percepción visual.

Pulseras y chapas identificativas

Otra buena idea es recurrir a la creciente oferta de pulseras y chapas o colgantes identificativos donde podemos incluir aquellos datos de identificación del niño que consideremos necesarios. En caso de pérdida, un adulto que encuentre al niño y sea consciente de su extravió, puede llamar a nuetsro móvil para avisarnos de que lo ha encontrado.

Existen hoy en día un buen número de ofertas en este sentido, en diferentes materiales y con diseños bonitos, además se trata de un producto barato.

Ayuda tecnológica

Por supuesto, también las nuevas tecnologías se incorporan a la hora de ofrecernos ayuda para localizar a un niño en caso de extravío. Vamos en este caso a acercarnos a dos propuestas innovadoras, aun sabiendo que existen algunas más.

La geolocalización de un niño extraviado Estaríamos probablemente ante una de esas opciones que todos quisiéramos tener en el caso de que algo así suceda, sin embargo, no se trata de una alternativa muy económica. Además, resulta un tanto aparatosa porque obligaría a que el niño llevara un reloj emisor y nosotros un receptor GPS.

En el mercado existen varias opciones comercializadas de este tipo de servicios con un precio medio de 200 euros en sus versiones más baratas pero que pueden llevar a ascender en algunas propuestas concretas por encima de los 1.000 euros.

Otra opción es la modernización de las pulseras con datos. En la actualidad existen algunas ofertas de las denominadas pulseras inteligentes, en las cuales, simplemente acercando un dispositivo móvil a la pulsera, si el smartphone está dotado para la lectura de códigos QR (algo común en los nuevos dispositivos) procederá a acceder a la información de contacto del niño.

Como ventaja, estamos ante un producto de precio muy reducido. Los inconvenientes son obvios; la necesidad de un dispositivo capaz de leer los códigos e incluso la propia identificación de la pulsera como fuente de datos por parte de un usuario que no conozca dichas funciones.

Imagen de flickr  por Emilio Orantes