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La mayoría de mujeres pasan entre los 45 y los 55 años por un proceso biológico que altera su calidad de vida así como su salud, la menopausia. Aunque algunas se escapan de sus principales síntomas, las mujeres experimentan varios cambios importantes en su estado de salud que pueden afectar a su vida cotidiana. Además, en casos especiales, se puede dar la menopausia precoz en mujeres de menos de 40 años, probablemente degenerada de alguna patología.

La pérdida de estrógenos, las hormonas femeninas,  que produce la menopausia afecta a nuestro estado de ánimo, la piel, la sexualidad, e incluso puede provocar la aparición de algunas enfermedades cardiovasculares u osteoporosis. Tras el cese de la menstruación, cada mujer puede experimentar diferentes síntomas, los cuales pueden ser tratados en la mayoría de los casos.

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La media de edad de aparición son los 51 años, y depende sobre todo de factores hereditarios, ambientales, alimenticios y de salud. Aunque no es una enfermedad sino un proceso natural por el que tiene que pasar toda mujer, si podemos tener en cuenta algunos consejos y hábitos para postergar su aparición:

  • Toma el sol con precaución. La falta de vitamina D que produce la sobreexposición a los rayos del sol puede degenerar en un adelanto de la menopausia según diferentes estudios. Ya tienes un motivo más para protegerte del sol.
  • Camina o muévete en bicicleta o transporte público. La exposición a las emisiones de CO2 del diésel reduce el número de óvulos de nuestras reservas, lo que se traduce en una posible menopausia precoz. Además recuerda que desplazarte de forma sostenible te proporcionará numerosos beneficios para tu estado de salud.
  • Cuida tu alimentación. Hay ciertos alimentos que provocan que las mujeres entren antes en este proceso y que conviene controlar su consumo. Investigaciones recientes  afirman que el pescado azul en exceso y las frutas y verduras contaminas pueden provocar este efecto. Por lo contrario, los alimentos con soja, la cebolla, el trigo, las semillas de girasol, el hinojo y el arroz integral pueden ayudarte a retrasarla, gracias a su alto contenido en fitoestrógenos.
  • Olvida el tabaco. Fumar es uno de los factores que más afecta a la menopausia. El tabaco es muy dañino para los ovarios de la mujer y puede provocar que la menopausia se adelante entre 1 y 4 años. Para evitar esto, así como todas las desventajas que ocasiona esta adicción, lo más recomendable es dejar de fumar.
  • Apúntate a clases de yoga. Cada día descubrimos un nuevo beneficio de este tipo de ejercicios, y en el proceso biológico de la mujer también puede ayudarte. El yoga elimina el estrés al que estamos sometidos en nuestra vida diaria, y que en altos niveles puede ser un factor de riesgo para desarrollar menopausia temprana.

Aunque estos consejos pueden ayudarte a posponer su aparición, cuando llegue el momento y te venga la menopausia no tienes por qué preocuparte. Únicamente deberás aprender a controlar los cambios en tu cuerpo, así como cuidarte un poco más para sentirte bien. A pesar de que su diagnóstico es obvio, no se considerará menopausia hasta que la mujer esté durante un año sin tener la menstruación, aunque haya tenido algunos desajustes durante varios meses.

Ginecologo

 

Si crees que eres demasiado joven o la menopausia está provocándote problemas que te afectan en tu día a día, no dudes en acudir a tu médico. Olvida las vergüenzas y ve con naturalidad a tu ginecólogo para contarle cómo te sientes y resolver con él todas tus dudas. Ya sabes que si eres cliente de Néctar podrás hacerlo sin ningún límite siempre que lo necesites, para que en esta nueva etapa de tu vida no pierdas tu vitalidad.

A todas nos encantan, nos vuelven locas y nos compraríamos tantos pares como modelos existen en el mundo. Sin embargo, los tacones son el calzado menos saludable que una mujer puede tener. Aunque las modas, los códigos de vestuario y la sociedad los imponga, usarlos a diario no es bueno no solo para tus pies, sino también para otras partes de tu cuerpo como la espalda o la cadera. Esto no significa que no se puedan utilizar, sino que hay que procurar dosificar su uso e intentar comprar tacones con unas características recomendables que no tengan tanto impacto en nuestra posición corporal.

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Las estadísticas son  claras en este sentido. Demuestran que las mujeres tienen hasta 4 veces más problemas en los pies, columna y cadera que los hombres, y en gran parte se debe al uso de tacones. Hay que tener en cuenta que cuando una mujer calza un tacón de 6 centímetros, que es un tamaño mediano tirando a pequeño si lo comparamos con lo que encontramos en las tiendas, el 75% de nuestro peso recae sobre la parte delantera del pie (metatarso y dedos). Este desequilibro se va agravando cuanto más altos son los tacones, aumentando a su vez las dolencias en las zonas afectadas que hemos mencionado anteriormente. Los tacones hacen que la postura general del cuerpo se vea modificada y la primera articulación que sufre es el tobillo, potenciando la posibilidad de sufrir un esguince. La parte posterior también sufre daños, pues para compensar el peso desplazado hacia adelante se contrae y acorta automáticamente, pudiendo provocar contracturas y molestias en gemelos.

Las rodillas, aunque parezca que no, también se ven afectadas al aumentar la tensión y la flexión de estas. Todos estos cambios en los pies y las piernas, modifican la postura normal de cadera, lo cual incrementa la curvatura de la columna lumbar, pudiendo causar dolores de espalda o contracturas. Además, el uso muy continuado de tacones puede hacer también tengamos consecuencias estéticas en nuestros pies y piernas. Lo más común es los problemas de callos, durezas y juanetes, pero también nos pueden aparecer varices debido a la presión venosa y el cansancio.

Ante esto nos surgen millones de preguntas: ¿No podré poner tacones nunca? ¿Ni en ocasiones especiales? ¿Qué hago si los uso a diario para trabajar?, etc. ¡Tranquilas no hay que dramatizar! Que no sean muy saludables no significa que no podamos usarlos, pero si lo hacemos deberíamos tener en cuenta algunas cosas:

  • Evitar los tacones de más de 6 centímetros.
  • Procurar usar los que tengan plataforma delantera para disminuir el impacto en nuestros pies.
  • Asegúrate de que se ajustan de forma correcta. Ni demasiado holgados, ni apretujando tus dedos.
  • Decántate por aquellos modelos con suelas flexibles, que eviten los tropiezos o las malas posturas del pie al caminar.
  • El tacón cuanto más grueso mejor, para que el tobillo esté más seguro.
  • Cuando los uses procura llevar también otro calzado para cambiarte en el caso de cansancio o dolor, así como para andar largas distancias.
  • Camina con ellos a pequeños pasos.
  • Intenta tener tacones fabricados con materiales apropiados. Es preferible tener un par de tacones buenos, que cientos de ellos baratos y de dudosa calidad.
  • Evítalos cuando estés embarazada, vayas conduciendo o sufras alguna lesión en pies, piernas o espalda.
  • Ten en cuenta la transpiración del zapato. Al igual que con el resto de calzado, cuanto más naturales sean los materiales mejor.

Lo más importante es que el tacón se adapte lo mejor posible a ti y te permita llevarlos cómodamente. No renuncies a usar este tipo de calzado tan femenino, pero hazlo con prudencia y siempre llevando un zapato de calidad que no dañe tus pies. Olvida los tacones súper altos de más de 12 centímetros, y opta por aquellos que mejor te sientan y que más benefician a tu salud.

Un estudio publicado recientemente en la revista científica American Journal of Clinical Nutrition demuestra los beneficios de interrumpir el sedentarismo cada media hora para hacer unos segundos de actividad física.

Romper con las conductas sedentarias prolongadas mediante algo menos de dos minutos de actividad física cada media hora tiene un efecto positivo en la glucemia e insulinemia postprandial en adultos sanos.

El principal objetivo del estudio fue comparar los efectos sobre la glucemia, insulinemia y lipidemia postprandiales de tres comportamientos diferentes: un comportamiento sedentario prolongado de 9 horas; la realización de actividad física durante treinta minutos seguido de un comportamiento sedentario; y en tercer lugar, pausas regulares de actividad física de 1 minuto y 40 segundos de duración cada media hora de comportamiento sedentario.

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Dada la importancia de la actividad física en la salud pública, la OMS ha elaborado y difundido una serie de recomendaciones en relación con la promoción de la actividad física y la prevención de las ENT adaptadas por edades y según frecuencias, duración, intensidad, tipo y cantidad total de actividad física.

Así, en niños y jóvenes de entre 5 a 17 años, la OMS advierte que estos deberían realizar al menos 60 minutos de actividad física de moderada a vigorosa a diario.

La mayor parte de la actividad física diaria de los niños debe ser aeróbica, incorporando actividades físicas intensas, que contribuyan a fortalecer músculos y huesos, al menos 3 veces por semana.

Para los más mayores, la OMS recomienda que realicen dos horas y media de deporte moderado a la semana

Para adultos de entre 18 y 64 años, las recomendaciones de la OMS incluyen la realización de actividad física durante el tiempo libre, desplazamientos físicos, actividad ocupacional derivada de la labor profesional, quehaceres domésticos, juegos y partidos, deporte, etc. A estas edades, el organismo internacional recomienda realizar al menos 150 minutos de actividad física aeróbica de moderada a vigorosa a la semana o al menos 75 minutos de actividad aeróbica intensa y vigorosa a la semana.

En personas de 65 años o más, las recomendaciones para mejorar el estado muscular y cardiorrespiratorio, los huesos, y reducir el riesgo de ENT, depresión y declive cognitivo, la OMS recomienda la realización de 150 minutos de actividad aeróbica de moderada a intensa a lo largo de la semana, o bien 75 minutos de actividad física aeróbica de vigorosa a intensa.

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En Otoño nuestro organismo sufre muchos cambios brusco de temperatura, tenemos más estrés que durante el verano y la vuelta a la rutina debilita nuestras defensas y nuestro estado de ánimo.  Por eso, queremos darte ocho consejos para evitar los temibles resfriados otoñales y para que pases un otoño de lo más saludable:

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  1. Come sano: En otoño es recomendable comer comidas calientes. Evita las comidas crudas ya que tu cuerpo tiene que hacer un esfuerzo extra para calentarse y esas comidas no son las más recomendables. Toma sopa, arroz, miel, guisos elaborados, etc. Y sobre todo, tomes lo que tomes hazlo sentado, tranquilo y caliente.
  2. Usa ropa de entretiempo: Si va a hacer sol o vas a entrar y salir de la calle es mejor que uses ropa de entretiempo fácil de quitar y poner para evitar que tu cuerpo tenga que hacer un esfuerzo extra para calentarte cuando estés fuera y sudar para enfriarte cuando estés en interiores o bajo el sol.
  3. En casa, calefacción suave: Aunque aún es pronto para poner la calefacción, es verdad que existen casas más frías que otras y que requieren de la calefacción para tener la temperatura óptima. Sin embargo, empieza con una calefacción suave de entre 19 y 21º. Si aun así tienes frío, abrígate. No es bueno tener la calefacción a temperaturas demasiado altas.
  4. ¡No dejes de hacer ejercicio!: Aunque haga frío, llueva y no tengas ganas de salir de casa, hay que hacer el esfuerzo y seguir con una actividad física saludable: además de mantener una musculatura sana segregarás endorfinas, que alejarán el estrés del día, dormirás mejor y te evitarán caer en astenias y depresiones otoñales.
  5. Toma Vitamina C: No dejes de tomar Vitamina C para fortalecer tus defensas que podrás encontrar en el perejil, las judías verdes, el brócoli y por supuesto las naranjas, el limón, etc.
  6. Y Vitamina D:Conforme bajan las horas de luz y salimos menos de casa por el frío nuestro cuerpo tiene menos contacto con la luz del sol. Lo ideal es tomar el sol al menos 5 minutos todos los días. Sin embargo, como los días de sol son cada vez menos, compensaremos esta falta de vitamina D con el pescado o las setas por ejemplo.

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Evitar un exceso de actividades para los hijos, pero sin dejar de planificarlas; pasar tiempos con ellos, mantener las responsabilidades básicas al tiempo que se descansa y reservar momentos para la pareja, entre las recomendaciones de los expertos.

Cinco consejos para no desesperarse con la familia este verano

Las estadísticas aseguran que la época del año en que más separaciones o divorcios se producen es en el mes de septiembre, tras finalizar las vacaciones de verano. ¿Por qué? Por el aumento de tiempo de convivencia que se registra entre los dos miembros de la pareja. Estas ‘chispas’ que saltan entre los adultos también pueden afectar a los hijos, tanto de forma indirecta como por el roce directo que surge con ellos por la misma razón que en el caso anterior: pasan de estar muchas horas en el colegio o la universidad a quedarse en casa, o en entornos cercanos (playa, piscina, jardín, parque, etc.) durante más tiempo.

Sin embargo, no resulta recomendable estancarse en la visión negativa de este aumento del tiempo de convivencia. Es más, si se saben gestionar, las vacaciones del periodo estival pueden representar una magnífica oportunidad para estrechar lazos e, incluso, limar rencillas surgidas durante el resto del año, no sólo entre los cónyuges sino también con los hijos y entre hermanos.

Las precauciones y pautas que se deben seguir dependerá del número de hijos, de la edad de éstos, de las actividades que se realicen en común, de los posibles destinos elegidos para descansar y, por supuesto, de las particularidades de cada familia.

Desde el Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP) ofrecen las siguientes recomendaciones para ‘sobrevivir’ al verano que transcurra en familia:

  1. El verano es un buen momento para aprender a convivir pero sin convertir el tiempo de vacaciones en una carrera a contrarreloj de actividades que no deje tiempo para esta convivencia. Resulta positivo que los niños aprendan a relajarse, ya que durante el curso sufren un exceso de agenda.
  2. A pesar de lo expresado en el punto anterior, aunque estén de vacaciones, deben existir también unas responsabilidades básicas tales como ayudar en casa, acordar agendas o cumplir con unas determinadas horas de sueño. Horarios, alimentación equilibrada e higiene del sueño no deben olvidarse durante estas semanas.
  3. Hay que tener presente que los propios hijos quieren pasar tiempo con los padres, por lo que van a valorar más un momento juntos de ocio que una dinámica continua de actividades. De hecho, diferentes investigaciones ponen en evidencia que “los niños que no reciben la atención suficiente por parte de sus padres o figuras de referencia, tienen más propensión a mostrarse agresivos, a padecer sentimientos de soledad o aburrimiento que no saben gestionar ni llenar con actividades, a nivel personal presentan baja autoestima e inseguridad que pueden afectar tanto a nivel personal como a nivel de bajo rendimiento escolar“. Por ello, para que los niños crezcan emocionalmente deben poder dar y recibir afecto y saber expresar y entender las emociones de los demás. Las vacaciones deben favorecer el aprendizaje de estos modelos y no los momentos de tensión.
  4. Incidiendo en asuntos más prácticos, conviene planificar de antemano algunas actividades de ocio para los niños.
  5. Los padres, como pareja, también deben planear y desarrollar sus momentos de intimidad.

Imagen de Flickr por SergioDJT

Se trata de un fenómeno verdaderamente raro en los seres humanos, pero que ocurre. Nos referimos a la superfectación, lo que podríamos denominar como un embarazo dentro de otro embarazo.

¿Puedo quedarme embarazada estando ya embarazada? La superfectación

Hace tan sólo unos años saltaba a los medios de comunicación de todo el mundo la noticia de una mujer norteamericana que se quedaba embarazada cuando esperaba ya a otro niño. Se trató de un embarazo en el que los bebés se llevaban una diferencia de edad de dos semanas y media y no eran gemelos.

Esto, un fenómeno verdaderamente raro, se conoce como superfectación en el que se da el desarrollo de un feto mientras otro está aún presente en el útero.

El proceso se genera con la liberación de óvulos que proceden de dos ciclos menstruales distintos, de manera contraria a lo que habitualmente ocurre con los gemelos heterocigóticos, en los que la formación tiene que ver con óvulos de un solo ciclo.

Este hecho se da con relativa frecuencia en animales, existiendo algunas razas como los marsupiales donde es relativamente común. Sin embargo no lo es en absoluto los seres humanos, donde no existe una estadística exacta de su incidencia real.

Teóricamente, según señalan algunos especialistas, no se diagnostican más de uno o dos casos de este tipo anualmente. El motivo es sencillo:durante la concepción las hormonas de la mujer cambian de manera drástica y los cambios frenan la ovulación y, por tanto, le impiden volver a concebir.

El mayor problema para la detección de este tipo de casos es el hecho de que es complicado descartar totalmente que se trate de gemelos. Como indicábamos al comienzo del artículo, la presencia de la figura de los gemelos no idénticos se puede llegar a confundir con la superfectación.  Y es que sólo cuando la diferencia es de más de dos semanas y media se pueden detectar realmente las diferencias en el tiempo de desarrollo de ambos fetos.

Presente pues en el mundo animal, con el ejemplo de los canguros, cuyas hembras presentan en ocasiones hasta tres estados de desarrollo diferentes en sus crías, no se trata de algo inherente a los seres humanos. Pero como vemos, existir parece comprobado que existe.

Imagen de Flickr por Esparta

Los niños que son amamantados tienen un mayor resistencia a múltiples enfermedades, incluso al llegar a adultos, y hace, además, que estén mejor alimentados. La OMS, entre muchos organismos internacionales y nacionales, recomienda dar el pecho con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia.

Beneficios de la lactancia en la Semana Mundial de la Lactancia

“Existen evidencias científicas de que los niños que no son amantados presentan una mayor incidencia de enfermedades respiratorias, otitis, gastroenteritis, diarrea, infecciones de orina, meningitis o síndrome de muerte súbita del lactante. Para hacernos una idea, el riesgo de ingreso hospitalario en niños no amamantados es cinco veces mayor que en niños amamantados y el riesgo de contraer gastroenteritis es catorce veces superior. Además esta protección no se reduce sólo a la infancia si no que perdura en la edad adulta”, explicaLaura Villanueva, profesional de la consulta de lactancia del Hospital Quirón Valencia.

Por su parte, un organismo de la importancia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna de manera exclusiva hasta los seis meses de edad del bebé y, a partir de ahí, aquélla debe ser complementada con otros alimentos sólidos, como purés de frutas y verduras, a modo de complemento de la lactancia materna durante dos años o más. El hecho de que existan evidencia científicas favorables a la lactancia materna es, seguramente, una de las razones que lleva al 80% de las embarazadas en España a preferir amamantar.

“La lactancia materna es una de las formas más eficaces de asegurar la salud y la supervivencia de los niños. Combinada con la alimentación complementaria, la lactancia materna óptima previene la malnutrición y puede salvar la vida a cerca de un millón de niños. Si se empezase a amamantar a cada niño en la primera hora tras su nacimiento, dándole solo leche materna durante los primeros seis meses de vida y siguiendo dándole el pecho hasta los dos años, cada año se salvarían unas 800.000 vidas infantiles”, recuerdan desde la OMS con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia, que se celebra del 1 al 7 de agosto.

La OMS enumera una serie de ventajas sobre la lactancia materna:

  • Debe comenzar en la primera hora de vida.
  • El amamantamiento debe hacerse a demanda, siempre que el niño lo pida, de día y de noche.
  • La leche materna es el alimento ideal para los recién nacidos y los lactantes, pues les aporta todos los nutrientes que necesitan para un desarrollo sano. Es inocua y contiene anticuerpos que ayudan a proteger a los lactantes de enfermedades frecuentes en la infancia.
  • La lactancia materna también es beneficiosa para las madres. La lactancia materna exclusiva funciona como un método natural (aunque no totalmente seguro) de control de la natalidad (98% de protección durante los primeros seis meses de vida). Reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovario en el futuro, ayuda a las mujeres a recuperar más rápidamente su peso anterior al embarazo y reduce las tasas de obesidad.
  • Además de los beneficios inmediatos para los niños, la lactancia materna propicia una buena salud durante toda la vida. Los adolescentes y adultos que fueron amamantados de niños tienen menos tendencia a sufrir sobrepeso u obesidad. Son también menos propensos a sufrir diabetes de tipo 2 y obtienen mejores resultados en las pruebas de inteligencia.
  • Las preparaciones para lactantes no contienen los anticuerpos que hay en la leche materna.
  • Globalmente, la lactancia materna y los antirretrovíricos pueden mejorar considerablemente las posibilidades del niño de sobrevivir sin verse infectado por el VIH.
  • Amamantar es algo que se aprende y, de hecho, muchas mujeres tienen problemas al principio. El dolor en los pezones y el temor a no tener leche suficiente para mantener al bebé son problemas corrientes. Los centros de salud que apoyan la lactancia materna -ofreciendo a las nuevas madres asesores formados al efecto- propician tasas más altas de esta práctica.
  • Las madres necesitan tener en su trabajo o cerca de él en un lugar seguro, limpio y privado para poder seguir amamantando a sus hijos. Se puede facilitar la lactancia materna adaptando las condiciones de trabajo, por ejemplo mediante la baja por maternidad remunerada, el trabajo a tiempo parcial, las guarderías en el lugar de trabajo, las instalaciones donde amamantar o extraerse y recoger la leche, y las pausas para dar el pecho.

Imagen de Flickr por Daquella manera

Seguir las directrices de la DGT en cuanto a ocupantes y carga, hacer especial hincapié en la hidratación de los menores y realizar paradas cuantas veces sea necesario, entre las recomendaciones para viajar con los niños en verano.

Consejos para viajar con niños en verano

Los viajes en familia pueden representar una magnífica oportunidad para estrechar lazos e incluso limar rencillas, especialmente con los niños, que, en ocasiones, salen perjudicados en el tiempo de atención que se les dedica por el ritmo actual de vida, por el cansancio del día a día, etc. Las precauciones y pautas que se deben seguir dependerán del número de menores con el que se viaja, de su edad, del destino elegido, del método de transporte, de la forma de alojamiento (especialmente si conlleva la pernoctación en compañía o no) y, por supuesto, de las particularidades de cada familia.

En cuanto al medio de transporte, en este caso, el coche, hay que mesurar los siguientes aspectos prácticos. Conviene llevar cuentos, CDs de música infantil, juguetes, cojines y alguna manta fina. En este caso, las bolsas de plástico son esenciales por si alguno de los niños sintiera náuseas o ganas de vomitar. Adivinanzas, trabalenguas u otros juegos ayudan a amenizar el viaje. Especial atención merece la hidratación en la época estival. Agua, zumo o fruta son las opciones más recomendables, puesto que los refrescos carbonatados no realizan la función hidratante con la misma eficacia que los anteriores.

Respecto a la ocupación del coche, deben respetarse siempre los límites impuestos por la normativa de vehículos. La Dirección General de Tráfico (DGT) hace las siguientes recomendaciones en este sentido:

  • Es obligatorio llevar al niño en sentido contrario de la marcha, siempre que la silla lo permita, hasta los 15 meses. 
  • Los niños de menos de 1’35 de altura no podrán ir en el asiento delantero siempre que puedan hacerlo en el trasero.
  • La normativa que entró en vigor en mayo obliga a instalar las sillas en el sentido contrario si estas se pueden instalar así. En la actualidad, la mayor parte de las sillas que se venden en España pertenecen al grupo 0 (hasta 13 kilos o unos 18 meses), grupo 1 (de 9 a 18 kilos) y grupo 2-3 (de 15 a 36 kilos).
  • En general, las plazas de un automóvil son cinco, salvo los vehículos adaptados con un número mayor. No se contará cada menor de dos años que vaya al cuidado de un adulto, distinto del conductor, si no ocupa plaza. En los turismos, cada menor de más de dos años y menos de doce se computará como media plaza, sin que el número máximo de plazas así computado pueda exceder del que corresponda al 50% del total, excluida la del conductor.

En cuanto al equipaje, también deberá respetarse la ubicación y el peso de las maletas. Para ello, resulta muy recomendable aprovechar al máximo el espacio de cada bulto, racionalizando su uso y llevando una cantidad de ropa y enseres proporcional a los días que dure el viaje.

Más allá de aspectos técnicos o legales, hay que considerar que, de entrada, la ampliación de la familia, cuando sucede, no conlleva ‘per se’ que se deba renunciar a los viajes. Viajar con niños no tiene por qué ser un impedimento, aunque hay que ser cauto, tener ilusión y una pizca de paciencia y organizarse correctamente. Obviamente, habrá que adaptarse a cada situación con sentido común. No efectuar viajes excesivamente largos y fatigosos con niños de muy corta edad, por ejemplo.

Después de haber considerado las posibilidades de destino y alojamiento que nos permite nuestra propia situación familiar, resulta fundamental una buena preparación del viaje con una cierta antelación: itinerarios, maletas, documentación, etc. La cuestión es evitar los imprevistos de última hora que, a pesar de nuestros esfuerzos, podrán aparecer.

Especial atención merece este punto si viajamos en compañía de un bebé. Si es así, conviene recordar varios detalles añadidos que necesitaremos: ropa suficiente (incluso de sobra), cuna de viaje, tarjeta sanitaria, calienta biberones, chupetes y el juguete preferido de cada niño. Éste puede ser útil en determinadas situaciones de ‘alarma’. Asimismo, serán necesarios jabón, peine, colonia, toallas, crema hidratante y loción protectora para el sol, toallitas húmedas, bolsas de plástico, pañales y baberos.  Además, es aconsejable llevar un botiquín de medicinas que contenga analgésicos, tiritas, alcohol, agua oxigenada, termómetro, tijeras, gasas, algodón y esparadrapo. El botiquín también es recomendable en caso de viajar con niños pequeños o de mediana edad.

Para más información:

http://www.dgt.es/es/el-trafico/recomendaciones/consejos-estacionales/

Imagen de Flickr  por vasile23

A partir de cierta edad la playa es un lugar estupendo para que los niños disfruten. Un día playero con nuestros bebés puede ser una buena idea, pero hay que tener en cuenta algunas recomendaciones muy importantes.

Consejos para ir a la playa con un bebé y no morir en el intento

La playa es uno de los lugares más apetecibles para ir con nuestros hijos en verano. Sin embargo, no hay que olvidar que cuanto más pequeños, mayores serán las medidas de seguridad que habremos de tomar. En el caso de los bebés esto ya adquiere forma de una serie de consejos a cumplir rigurosamente.

En primer lugar, no suele resultar recomendable llevar a la playa a bebés de menos de ocho meses. Para lo más pequeños pasamos ya de recomendación a prohibición, ya que los recién nacidos no deben exponerse a los rayos del sol en la playa en ninguno de los casos.

Teniendo esto en cuenta, hay una serie de precauciones que son comunes a todos  niños pequeños, independientemente de la edad.

A la hora de aplicar la crema de protección solar, es conveniente hacer una pequeña prueba de tolerancia por si pudiera generar algún tipo de alergia cuando es la primera vez que se utiliza. Superado ese ‘escollo’, es importante aplicar la loción por lo menos media hora antes de la exposición al sol, y no tener ningún miedo a volver a ponerle crema siempre que lo consideremos necesario como, por ejemplo, al poco salir del agua.

En el caso de los bebés, la crema debe ser superior a factor 30 y tiene que aplicarse a conciencia, bien extendida por todo el cuerpo sin olvidar pies, manos, orejas… Y por supuesto, los pliegues de la piel, que son los que más posibilidades tienen de quemarse. En caso de ir a la playa es importante no hacerlo en los horarios de más calor. Estos son los que van desde las doce del mediodía hasta las cuatro de la tarde. Por otro lado, los primeros días no es recomendable tampoco que los bebés estén en la playa largos periodos. Es mejor dosificar poco a poco su presencia.

A la hora de los baños, éstos deben ser cortos y frecuentes y siempre tras haber tomado contacto previo con el agua de manera progresiva para evitar los choques de temperatura.  En los bebés es bastante recomendable el uso de bañadores desechables tanto por una cuestión de higiene general como de protección de la piel de la zona del pañal. Tras cada pequeño baño se debe realizar una ducha templada así como una limpieza de la zona del pañal para que ésta quede seca y limpia, utilizando también crema protectora.

La hidratación es básica para todos y también para el bebé. Debes ofrecerle regularmente líquidos y evitar tanto comidas demasiado abundantes y, por supuesto, baños en un periodo de entre dos y tres horas después de la comida.

A pesar de que es una recomendación un tanto redundante por la propia edad de los bebés, éstos no deben quedar nunca sin supervisión de un adulto y, por supuesto, nunca bajo una exposición solar directa en la que no vayan protegidos además de con la crema con gorritos, camisetas o bajo el amparo de una sombrilla.

Imagen de Flickr por Dani_vr

El ‘zumo de cebada’ aporta nutritivos (vitamina B, por ejemplo), no engorda, es antioxidante, previene contra el riesgo cardiovascular y forma parte de la dieta mediterránea. Aunque, eso sí, todos estos beneficios se consiguen únicamente realizando un consumo moderado.

Cinco mitos sobre la cerveza

La tripa cervecera es un mito. Así lo mantienen la mayoría de los expertos médicos en nutrición y dietética. Y es que la causa que provoca la aparición de la ‘curva de la felicidad’ se sitúa, más bien, en un desequilibrio alimentario general y en la ausencia de actividad física. Ésa es la conclusión de la práctica totalidad de los estudios realizados sobre el denominado ‘zumo de cebada’.

La cerveza es una bebida fermentada, que contiene una graduación alcohólica baja (entre 4º y 5º habitualmente, aunque las hay sin alcohol y hasta las que superan los 15º), con unas características particulares en su composición que la diferencian del resto de bebidas. A fin de cuentas, se elabora a partir de ingredientes naturales: agua, cebada malteada y lúpulo. La cerveza tiene un bajo contenido calórico: entre 75 y 100 calorías de media y, en el caso de que sea sin alcohol, unas 40 calorías.

Sobre la cerveza se ha dicho y escrito mucho. Tanto, que numerosos expertos han elaborado amplios, variados y cuantiosos estudios sobre los beneficios y los perjuicios de su consumo. A continuación ofrecemos cinco mitos sobre la cerveza, que toman como supuesto un consumo moderado de la misma. De otra forma, si su ingesta es excesiva puede resultar nociva para el cuerpo humano, especialmente para el cerebro, como ocurre con cualquier bebida alcohólica.

  • La cerveza posee diversos nutrientes, tales como vitaminas del grupo B (especialmente ácido fólico), fibra y minerales (silicio, potasio, magnesio, fósforo, calcio y poco sodio).
  • El ‘zumo de cebada’ no engorda, tal y como se ha visto en el aporte calórico especificado líneas más arriba.
  • Esta bebida fermentada es antioxidante, es decir, que previene contra el envejecimiento.
  • La cerveza previene también contra el riesgo de padecer problemas cardiovasculares.
  • El consumo moderado de cerveza puede formar parte de una alimentación saludable que puede incluirse en la denominada dieta mediterránea actual. En general, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), acepta las bebidas fermentadas (cerveza, vino, cava o sidra) de forma opcional y moderada en la llamada pirámide de la alimentación saludable.

Cabe destacar que las conclusiones descritas han sido extraídas de distintos estudios llevados a cabo por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), el Centro de Información Cerveza y Salud (CICS) y la citada SENC.

Imagen de Flickr por Dunna1