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El 95% de la población ha sufrido en alguna ocasión dolor de cabeza. Así de rotunda es la estadística. Una dolencia tan común y, a veces, tan poco considerada es, sin embargo, la causa número diecinueve en la tabla de discapacidades generales del conjunto de las enfermedades y la número doce si se toma en cuenta únicamente a las mujeres. Estas estadísticas han sido recogidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a escala mundial, lo que ofrece una idea tanto de su validez como de su trascendencia.

Tipos de dolores de cabeza

Pero los dolores de cabeza no tienen ni única causa ni los mismos efectos y ni tan siquiera presentan síntomas siempre comunes. Según la OMS, las principales cefaleas son la migraña (también conocida como jaqueca), el dolor de cabeza tensional, la cefalea en brotes y la causada por el consumo excesivo de analgésicos (la llamada cefalea de rebote).

En el caso de la migraña, hay que señalar que se trata de una cefalea de carácter primario, es decir, que el dolor en sí mismo representa la enfermedad: el propio dolor de cabeza así como sus efectos secundarios son el objetivo del tratamiento. La jaqueca suele aparecer en la pubertad y afecta principalmente al grupo entre los 35 y los 45 años de edad. También es importante saber que es recurrente, a menudo dura toda la vida y se caracteriza por presentarse episódicamente. La migraña está causada por la activación de un mecanismo encefálico que conduce a la liberación de sustancias inflamatorias y causantes de dolor alrededor de los nervios y vasos sanguíneos de la cabeza. Los episodios se caracterizan por:

  • Cefalea de moderada e intensa.
  • Náuseas (el síntoma más característico).
  • Dolor de un solo lado de la cabeza, a veces pulsátil.
  • Empeora con la actividad física ordinaria.
  • Puede durar desde algunas horas hasta 2 o 3 días.
  • Los episodios se presentan con una frecuencia que varía entre uno al año y uno por semana.
  • En los niños, los episodios suelen durar menos y los síntomas abdominales son más prominentes.

En lo que se refiere al dolor de cabeza tensional, la OMS recuerda que es la cefalea primaria más común. Se observa en más del 70% de ciertos grupos de población y suele aparecer en la adolescencia, afectando un 33% más a las mujeres que a los hombres. Puede guardar relación con el estrés o con problemas osteomusculares del cuello y, cuando es episódica, los episodios duran por lo general unas pocas horas, pero pueden persistir varios días. La cefalea tensional crónica puede ser constante y es mucho más incapacitante que en su forma puntual. Quienes la padecen la describen como una especie de banda de presión u opresión alrededor de la cabeza, que a veces se irradia al cuello o desde éste.

Por su parte, la cefalea en brotes, que también es de carácter primario, es relativamente rara y afecta a menos de un uno por 1.000 de la población adulta. Al igual que la anterior, resulta más frecuente en mujeres que en hombres, con una relación de seis a uno. La cefalea en brotes se presenta generalmente a partir de los veintitantos años y se caracteriza por episodios recurrentes y frecuentes, breves pero sumamente dolorosos, de cefalea y dolor en torno a un ojo, que lagrimea y se enrojece. Además, se acompaña de rinorrea u obstrucción de la fosa nasal del lado afectado, y el párpado puede estar caído. Puede ser episódica o crónica.

Finalmente, siguiendo aquel refrán que avisa de que “es peor el remedio que la enfermedad”, se encuentra la cefalea por uso excesivo de analgésicos (cefalea de rebote), que está causada por el consumo crónico y excesivo de medicamentos para combatir las cefaleas. Puede afectar hasta un 5% de ciertos grupos de población, más a las mujeres que a los hombres, y es una cefalea opresiva, persistente y generalmente peor al despertar.

Imagen © Naeblys – Fotolia.com

 Esta filosofía, que defiende las bondades de sincronizar mente y cuerpo, ha devenido en una forma de entrenamiento, también denominada ‘atención plena’. Basada en la meditación, el ‘mindfulness’ propone ejercicios de reconocimiento corporal, de flexibilidad y acciones de carácter sensitivo

 

Las variaciones de entrenamiento corporal van surgiendo o llegando desde otras latitudes con una tradición más desarrollada en este ámbito –especialmente de los países asiáticos– cada vez con mayor fluidez. Estas disciplinas, algunas milenarias, se practican a veces en su forma original; en otras, sin embargo, se combina o amplía con actividades o tendencias complementarias. Es el caso del ‘mindfulness’. “Es una cualidad de la mente o más bien la capacidad intrínseca de la misma para estar presente y consciente en un momento determinado, en un momento en que cuerpo y mente se sincronizan totalmente en un instante de realidad presente. Presencia plena y conciencia abierta se conjugan en un momento en nuestra mente, cuerpo y espíritu. Es una cualidad propia de cualquier ser humano, pero que ha sido motivo de estudio principalmente en el paradigma oriental”, explican desde el Instituto Mindfulness.

Qué es el mindfulness

 

         Tomando esa filosofía como punto de partida, una nueva disciplina de entrenamiento ha ido cogiendo cuerpo gracias a la incorporación de distintos ejercicios. Algunos expertos coinciden en denominarla ‘atención plena’ y en ella se incluyen acciones y actividades de auto reconocimiento corporal, de flexibilidad y de carácter sensitivo. Por supuesto, la propia meditación es fundamental en el ejercicio del ‘mindfulness’ y ocupa una parte de importante en las tablas de entrenamiento de esta disciplina.

         Los especialistas aseguran que, en realidad, cualquier actividad puede ser virtualmente un ejercicio de ‘mindfulness’, puesto que se puede aplicar a los diferentes tipos de ejercicios que se lleven a cabo. Veamos varios ejemplos de este entrenamiento que son considerados aptos y recomendables para principiantes.

  1. Meditación. Debe figurar en primer lugar de la lista sin ningún género de duda. Se recomienda algo tan simple como localizar un lugar alejado de ruidos, que sea lo más tranquilo posible y, si se puede, en contacto con la naturaleza. A partir de ahí, hay que tratar de callar o silenciar la mente.
  2. Música. Los beneficios de la música están más que contrastados. No en vano, existe ya una rama de la medicina referida a ellos: la musicoterapia. Se trata de escuchar o interpretar melodías relajantes y analizar cómo los sonidos provocan emociones en nuestro interior.
  3. Respiración. De forma inconsciente, porque nuestro propio cuerpo así nos lo indica, los seres humanos respiramos profundamente en situaciones de estrés, hartazgo o cansancio emocional. Ese gesto suele ayudar a que nos relajemos. Esta técnica propone el control de la respiración: inspirar profundamente por la nariz y expirar lentamente por la boca, teniendo la primera acción una duración que suponga la mitad que la segunda aproximadamente. Se puede hacer en cualquier momento, despacio y focalizando la atención en cómo los pulmones reciben el aire y cómo lo expulsan. Hay que concentrarse en el ritmo y la cadencia de la respiración.
  4. Pensamiento. El ritmo vertiginoso de la vida diaria nos impide muchas veces prestar atención real y efectiva a nuestros pensamientos. Se trata de liberar la voz del interior, observando los pensamientos desde fuera, como si no fueran propios. A partir de ahí, nacerán otras reflexiones que no están relacionadas con el día a día.
  5. El Yo. El ‘mindfulness’ no provoca las mismas reacciones en todas las personas que lo practican, así que cada uno debe ir recogiendo por el camino los ‘frutos’ que mejor sienten a su cuerpo y a su espíritu, los que aporten mayor tranquilidad y bienestar. La cuestión es adaptar la filosofía a las necesidades del yo.El ‘mindfulness’ es muy recomendable para personas con dificultades cognitivo-conductuales, déficits de atención o trastornos de la personalidad, pero su aplicación más extendida se circunscribe a individuos con problemas de estrés, especialmente si éste es de una intensidad elevada. También puede resultar útil para las personas con ansiedad, impulsividad o que sufran episodios de dolor crónico.

La migraña, también llamada hemicránea (del griego ἡμικρανίον hemikranion ‘un lado de la cabeza’) o jaqueca (del árabe ‘media cabeza’) es una enfermedad que tiene como síntoma principal el dolo de cabeza, usualmente muy intenso e incapacitante para quien lo sufre

Alimentos que provocan dolor de cabeza

Muchas personas que sufren de migraña afirman que sus ataques son provocados por ciertos alimentos. La incapacidad del cuerpo para desactivar las aminas naturales presentes en los alimentos puede explicar por qué a algunas personas afecta más que a otras

Los dolores de cabeza por migraña son condiciones clínicamente reconocibles, que afecta a entre el 8 y el 20 por ciento de la población. Pueden causar dolor crónico, lo que puede limitar la calidad de vida tanto a nivel laboral como a nivel familiar. Hay muchos factores que se sabe que están implicados, incluyendo antecedentes familiares de migraña, el estrés y los cambios hormonales. La incidencia es mayor en mujeres que en hombres. Los cambios en los patrones de sueño o la privación del sueño, así como saltarse las comidas o estar en ayunas, se encuentran también entre la amplia variedad de factores que pueden desencadenar dolores de cabeza en personas susceptibles.

En la mayoría de los casos, las migrañas se deben Pokies a factores de comportamiento y no hay estimaciones precisas sobre el porcentaje de dolores de cabeza que están relacionadas con la dieta. Sin embargo, diversos alimentos estan implicados en el desarrollo de la migraña dietética, incluyendo quesos  curados, bebidas alcohólicas (especialmente el vino tinto), productos en escabeche, en conserva o los alimentos, incluidos los productos pesqueros marinados y chucrut, y frutas como el aguacate, las frambuesas y los plátanos. Desafortunadamente, evitar los alimentos específicos rara vez cura las migrañas, que son a menudo el resultado de una compleja combinación de factores de riesgo.

Los ataques de migraña se han relacionado con la presencia de ciertas aminas que se producen naturalmente en los alimentos. Estas sustancias que contienen nitrógeno se produce universalmente en los animales, plantas y bacterias, y muchos contribuyen a los sabores y aromas característicos de los alimentos. Las aminas en los alimentos que se sabe que tienen efectos significativos son la tiramina, la feniletilamina y la histamina. Parece que las personas que sufren de migraña pueden no ser capaces de metabolizar estas sustancias con la suficiente rapidez, por lo que permanecen en el cuerpo más tiempo del normal y esta acumulación es lo que provoca dolores de cabeza.

Imagen: Galería Flickr r.nial.bradshaw