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Es una de las cosas que más preocupan a los padres. Esos momentos en los que tu bebé está llorando y no consigues calmarle ni entender que es lo que le pasa. El llanto en los bebés es algo inevitable, ya que durante sus primeros meses de vida es una de las pocas formas que tienen de comunicarnos que algo no es de su agrado. Es la única manera que tienen para que los padres puedan saber que tiene alguna molestia o necesidad básica.

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Aunque en ocasiones puede que el motivo sea una rabieta sin sentido, todos los padres tienden a preocuparse cada vez que el bebé comienza a llorar, actuando algunas veces por instinto sin ser esta la manera más adecuada. ¿Le cojo en brazos? ¿Le pongo el chupete? ¿Se ha hecho pis? ¿Tiene hambre? Por ello, vamos a intentar despejar todas las dudas para poder averiguar porque nuestro pequeño está llorando, y así saber cómo debemos actuar en cada caso.

  1. Tiene sueño. A diferencia de nosotros, a veces los bebés cuando tienen sueño les cuesta quedarse dormidos. El cansancio les produce irritabilidad y hace que estén más inquietos. Para evitar que se altere demasiado y pueda dormir bien, es recomendable que pongas a tu pequeño a dormir en cuento bostece por primera vez, para que así se duerma rápidamente. Intenta que nunca esté demasiado cansado, ya sabes que los bebés (por suerte) necesitan dormir muchas horas al día, entre 12 y 14.
  2. Tiene hambre. Según vayan pasando los meses irás cogiendo los horarios en los que tienes que dar de comer a tu hijo para evitar los llantos por hambre, así que no te preocupes. Algunas señales que podrás reconocer para detectar que quiere comer son llevarse las manos a la boca, hacer chasquidos con los labios, ponerte la boca en tu mano cuando le tocas la cara, etc.
  3. Cambio de pañal. Hay bebés que toleran durante más tiempo el pañal sucio y otros que no, y su forma de pedirte que les cambies es llorando. Probablemente te hayas dado cuenta rápidamente, pero hay veces que con poquito pis ya se siente incomodos y te avisan enseguida para que le pongas limpio.
  4. Quiere estar en brazos. Aunque en ocasiones nos parezca que le estamos malacostumbrando, durante el primer año de vida el bebé necesita estar cerca de ti. En ocasiones llorará para que le cojas en brazos y así poder sentir tu calor, tu olor y los latinos de tu corazón. Esto les tranquiliza.
  5. Problemas de estómago. Los bebés tienen con frecuencia pequeños cólicos, gases o necesidad de eructar. Esto hace que reaccionen con un llanto inconsolable debido a que se sienten molestos y tienen dolores. Si notas que esto ocurre con frecuencia, acude a tu médico para que le prescriba un tratamiento. 

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6. No tiene la temperatura adecuada. A veces los llantos llegan cuando los sacamos de la ducha, le estamos cambiando el pañal o se destapa en la cuna por la noche. Esto es porque tu bebé tiene frío, y su reacción natural es llorar para pedirte que le des calor.  A los recién nacidos les gusta estar abrigados, y les incomoda la humedad o la sensación de frescor. En ocasiones, también puede enrabietarse si tiene demasiado calor.

7. Dentición. Uno de los momento más dolorosos para los pequeños. Cuando los dientes de leche comienzan a empujar a través de sus tiernas encías, los bebés expresan su dolor llorando. A partir de los 4 meses pueden comenzar a salir los primeros dientes, por lo que si notas a tu bebé irritable pásale el dedo suavemente por las encías para notar si es esto lo que hace que llore.

Aunque puede existir multitud de cosas más que hagan que tu bebé no pare de llorar, como que algún objeto le esté molestando, esté enfermo, quiera más estimulación, etc., estos son los que más se repetirán durante sus primeros meses. Intenta que no te afecte más de lo normal, puesto que debes concienciarte de que cada vez que llora no es porque esté sintiendo dolor, sino porque, como comentábamos anteriormente, es su forma de comunicarse. Cuando comience a hablar, te darás cuenta que los llantos se reservarán mucho más para las caídas y los enfados.

 

Día de la Madre

Los tiempos cambian, y las madres también. Las labores más tradicionales de las mujeres en el núcleo familiar se concilian con la vida laboral, el cuidado de los hijos, la pareja y su propio ocio. Para poder hacer frente a todas estas ocupaciones cada vez las mamás utilizan más las nuevas tecnologías, haciendo su día a día más fácil y cómodo, así como permitiéndoles disfrutar mucho más de su tiempo libre. Desde hacer compras en línea a gestionar cuentas bancarias, estudiar cursos o carreras a distancia o incluso buscar imágenes, videos o información, las nuevas madres tecnológicas utilizan internet para una infinidad de cosas cotidianas.

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Pero no solo eso, según un estudio llevado a cabo por Global Web Index 7 de cada 10 madres españolas tiene perfil en Twitter, representando el 43% de usuarios de esta red social. Y es que si su adaptación a las nuevas tecnologías había sido tan grande, con las redes sociales no iba a ser menos. Es el segundo principal uso que hacen las madres de nuestro país cuando están conectadas. Las mamás españolas tienen un comportamiento muy activo en plataformas como Facebook y Twitter, y comparten y generan mucha información sobre cine, cocina, libros, viajes, salud y fitness, música y cuidado personal. Usan las redes sociales principalmente para mantener comunicación con su familia y amistades, y para supervisar las actividades de los hijos, aunque rara vez lo reconozcan.

Nuestras mamás 2.0 manejan  smartphones, tablets,  Kindles,  mp4,  cámaras digitales,  utilizan el GPS y  controlan los ordenadores sin problemas. Además cada vez son más las madres que deciden emprender sus propias iniciativas a través de internet, como pueden ser negocios, páginas web o blogs. Todo un mundo que hasta hace un tiempo era cosa de jóvenes y que ahora irrumpe con fuerza entre las madres más modernas.

Por ello, en el Día de la Madre, desde Néctar te recomendamos algunas ideas para regalar a las mamás tecnológicas o a aquellas que están deseando comenzar a serlo:

  • Si tu madre es de las que les gusta fotografiarlo todo pero no tiene mucha experiencia, regálale una buena cámara compacta.
  • Para las mamis más empresarias, un nuevo portátil para gestionar todo el trabajo.
  • La mejor opción para aquellas madres que les guste correr o practicar algún deporte es una pulsera de actividad.
  • Si lo que le gusta es disfrutar de buena música y aislarse del mundo, ¿por qué no la sorprendes con unos auriculares nuevos de última tecnología?
  • Para que pueda gestionar todo desde la palma de su mano, un buen Smartphone.
  • Las tablets y ebooks también son buenos regalos para las madres que les guste la lectura, ver las cosas en una pantalla más grande o poder ver videos sin necesidad de conectar el ordenador.
  • Si tu madre es un poco desastre o tiene que llevar siempre mil asuntos en la cabeza, porque no la regalas un bonito USD. Así podrá llevarlo todo en el dispositivo y conectarlo donde y cuando lo necesite.

¡Feliz Día de la Madre!

Es más común para todos oír hablar de la cuesta de enero y lo difícil que es recuperarse de los gastos excesivos que realizamos en Navidad. Sin embargo, existe una cuesta aún peor que es la de septiembre. Después del verano quizá hemos gastado más de la cuenta, si a esto le sumamos la temible vuelta al cole, el mes de septiembre se convierte en uno de los meses más difíciles del año.

Family of four people walking a dog in park.

Pero no hay que desesperarse. Nosotros os damos unos consejos para que la cuesta sea un poquito menos empinada:

  1. Compraventa de libros de texto: ¿Es necesario que los libros de tu hijo sean nuevos? Entendemos que a los más pequeños les gusta mucho estrenar, pero con la compra de libros de segunda mano de los libros de texto, puedes ahorrarte hasta 100 € por niño en cada curso escolar. Así que no lo dudes y visita tiendas de libros de segunda mano.
  2. Puede parecer una tontería, sin embargo, está demostrado que mantener hábitos saludables también constituye una manera de ahorrar. Septiembre puede ser un buen mes para plantearse cuestiones como dejar de fumar, o reducir el consumo de alcohol o excitantes, además de ganar en salud vamos a ganar desde luego en la reducción de gasto.
  3. Planifica las comidas: Parece una tontería, pero no es lo mismo ir a la compra con un menú semanal que sin saber lo que vas a comer. De esta última manera, compras solo lo que necesitas y no terminas cogiendo alimentos que no sabes cómo combinarlos.
  4. El mes de las promociones: La vuelta al cole no sólo supone una campaña comercial notable alrededor de cuestiones como libros, ropa o material escolar, realmente en septiembre se multiplican las ofertas y promociones en todos los segmentos, incluyendo por supuesto cuestiones como la alimentación.Debiéramos fijarnos en todas las ofertas y promociones y aprovecharlas, también, suele ser un mes en el que (aunque no de manera tan extendida) se revisan los precios de las marcas blancas, con lo cual se amplía el espectro de promociones al que podemos acudir.
  5. Apuesta por el transporte público: Llenar el depósito del coche sale muy caro, y todavía más si se utiliza en la ciudad para realizar todos los trayectos. A ello hay que añadir la tensión que generan los atascos, el gasto en parquímetro… Si se puede, conviene emplear el transporte público. Ahorrarás tiempo y dinero.

 Esperamos que estos consejos te ayuden a que la ‘cuesta de septiembre’ sea menos cuesta. ¡Te animamos a que los pongas en marcha lo antes posible!

 

Evitar un exceso de actividades para los hijos, pero sin dejar de planificarlas; pasar tiempos con ellos, mantener las responsabilidades básicas al tiempo que se descansa y reservar momentos para la pareja, entre las recomendaciones de los expertos.

Cinco consejos para no desesperarse con la familia este verano

Las estadísticas aseguran que la época del año en que más separaciones o divorcios se producen es en el mes de septiembre, tras finalizar las vacaciones de verano. ¿Por qué? Por el aumento de tiempo de convivencia que se registra entre los dos miembros de la pareja. Estas ‘chispas’ que saltan entre los adultos también pueden afectar a los hijos, tanto de forma indirecta como por el roce directo que surge con ellos por la misma razón que en el caso anterior: pasan de estar muchas horas en el colegio o la universidad a quedarse en casa, o en entornos cercanos (playa, piscina, jardín, parque, etc.) durante más tiempo.

Sin embargo, no resulta recomendable estancarse en la visión negativa de este aumento del tiempo de convivencia. Es más, si se saben gestionar, las vacaciones del periodo estival pueden representar una magnífica oportunidad para estrechar lazos e, incluso, limar rencillas surgidas durante el resto del año, no sólo entre los cónyuges sino también con los hijos y entre hermanos.

Las precauciones y pautas que se deben seguir dependerá del número de hijos, de la edad de éstos, de las actividades que se realicen en común, de los posibles destinos elegidos para descansar y, por supuesto, de las particularidades de cada familia.

Desde el Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP) ofrecen las siguientes recomendaciones para ‘sobrevivir’ al verano que transcurra en familia:

  1. El verano es un buen momento para aprender a convivir pero sin convertir el tiempo de vacaciones en una carrera a contrarreloj de actividades que no deje tiempo para esta convivencia. Resulta positivo que los niños aprendan a relajarse, ya que durante el curso sufren un exceso de agenda.
  2. A pesar de lo expresado en el punto anterior, aunque estén de vacaciones, deben existir también unas responsabilidades básicas tales como ayudar en casa, acordar agendas o cumplir con unas determinadas horas de sueño. Horarios, alimentación equilibrada e higiene del sueño no deben olvidarse durante estas semanas.
  3. Hay que tener presente que los propios hijos quieren pasar tiempo con los padres, por lo que van a valorar más un momento juntos de ocio que una dinámica continua de actividades. De hecho, diferentes investigaciones ponen en evidencia que “los niños que no reciben la atención suficiente por parte de sus padres o figuras de referencia, tienen más propensión a mostrarse agresivos, a padecer sentimientos de soledad o aburrimiento que no saben gestionar ni llenar con actividades, a nivel personal presentan baja autoestima e inseguridad que pueden afectar tanto a nivel personal como a nivel de bajo rendimiento escolar“. Por ello, para que los niños crezcan emocionalmente deben poder dar y recibir afecto y saber expresar y entender las emociones de los demás. Las vacaciones deben favorecer el aprendizaje de estos modelos y no los momentos de tensión.
  4. Incidiendo en asuntos más prácticos, conviene planificar de antemano algunas actividades de ocio para los niños.
  5. Los padres, como pareja, también deben planear y desarrollar sus momentos de intimidad.

Imagen de Flickr por SergioDJT

De todas las estaciones del año el verano probablemente sea el mejor momento para plantearse retirar el pañal a un niño. Sin embargo, este es un proceso muy importante para los pequeños y por tanto hay que prestarle una atención especial. Aquí van algunos conceptos que pueden servir de ayuda.

Consejos para quitar el pañal en verano

Lo primero es no agobiarse y, por supuesto,no agobiar al niño. La retirada del pañal es un suceso lo suficientemente importante como para requerir tiempo y atención, y un trabajo previo que debe ser el que motive al niño a buscar un mayor nivel de independencia, que al final es de lo que se trata.

No hay un manual de estilo para explicar cómo orientar al peque para abandonar el pañal. Sin embargo, somos los adultos los que debemos buscar que la retirada del pañal y el posterior control de sus esfínteres no sea algo traumático, pero sobre todo aburrido.Debemos implicar al niño en el proceso, para ello el juego y el uso de la fantasía pueden ser buenos aliados, ya que a través de ellos podemos explicar e inventar, por ejemplo a través de los cuentos, historias que acaben demostrando que el pañal ya no es útil, que en el fondo es enseñarles a abandonar determinados miedos e inseguridades que se fijan en la figura del pañal.

En este proceso no se debe jamás utilizar el castigo, castigar es involución al proceso en todos los casos. Tampoco las prisas son buenas consejeras en este sentido, pero, incluso peor es la falta de constancia, y esto, la constancia en el trabajo orientado a abandonar el pañal (el uso del baño, seguir con la metodología de manera constante, etcétera) es una labor básica que sólo corresponde a los padres. Desfallecer en la constancia y abandonar las rutinas que al final son una buena compañera en este camino, es lanzar mensajes totalmente contradictorios al niño, y, probablemente, retrasar el momento de abandonar el pañal.

Como decíamos el verano es un buen momento ya que, entre otras cosas, los niños pueden estar con menos ropa y ser más conscientes de lo que implica llevar pañal. No pensemos que no lo son, ya que ese es otro grave error.

Todos los niños aprenden y todos acaban retirándose del pañal, los procesos son diferentes y los tiempos también lo son. Lo verdaderamente importante es que estemos preparados para acompañarles, para explicarles cuando vean su caca que esa es su caca y que resulta mucho más cómodo si se hace en un orinal o en el wc con un reductor que llevarla pegada al culete en el pañal, lo mismo aplicado al pipí. Trucos hay muchos, ideas también, pero los conceptos son estos que hemos repasado.

Imagen de Flickr por La Negra de Tetuan

Se trata de un fenómeno verdaderamente raro en los seres humanos, pero que ocurre. Nos referimos a la superfectación, lo que podríamos denominar como un embarazo dentro de otro embarazo.

¿Puedo quedarme embarazada estando ya embarazada? La superfectación

Hace tan sólo unos años saltaba a los medios de comunicación de todo el mundo la noticia de una mujer norteamericana que se quedaba embarazada cuando esperaba ya a otro niño. Se trató de un embarazo en el que los bebés se llevaban una diferencia de edad de dos semanas y media y no eran gemelos.

Esto, un fenómeno verdaderamente raro, se conoce como superfectación en el que se da el desarrollo de un feto mientras otro está aún presente en el útero.

El proceso se genera con la liberación de óvulos que proceden de dos ciclos menstruales distintos, de manera contraria a lo que habitualmente ocurre con los gemelos heterocigóticos, en los que la formación tiene que ver con óvulos de un solo ciclo.

Este hecho se da con relativa frecuencia en animales, existiendo algunas razas como los marsupiales donde es relativamente común. Sin embargo no lo es en absoluto los seres humanos, donde no existe una estadística exacta de su incidencia real.

Teóricamente, según señalan algunos especialistas, no se diagnostican más de uno o dos casos de este tipo anualmente. El motivo es sencillo:durante la concepción las hormonas de la mujer cambian de manera drástica y los cambios frenan la ovulación y, por tanto, le impiden volver a concebir.

El mayor problema para la detección de este tipo de casos es el hecho de que es complicado descartar totalmente que se trate de gemelos. Como indicábamos al comienzo del artículo, la presencia de la figura de los gemelos no idénticos se puede llegar a confundir con la superfectación.  Y es que sólo cuando la diferencia es de más de dos semanas y media se pueden detectar realmente las diferencias en el tiempo de desarrollo de ambos fetos.

Presente pues en el mundo animal, con el ejemplo de los canguros, cuyas hembras presentan en ocasiones hasta tres estados de desarrollo diferentes en sus crías, no se trata de algo inherente a los seres humanos. Pero como vemos, existir parece comprobado que existe.

Imagen de Flickr por Esparta

Los niños que son amamantados tienen un mayor resistencia a múltiples enfermedades, incluso al llegar a adultos, y hace, además, que estén mejor alimentados. La OMS, entre muchos organismos internacionales y nacionales, recomienda dar el pecho con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia.

Beneficios de la lactancia en la Semana Mundial de la Lactancia

“Existen evidencias científicas de que los niños que no son amantados presentan una mayor incidencia de enfermedades respiratorias, otitis, gastroenteritis, diarrea, infecciones de orina, meningitis o síndrome de muerte súbita del lactante. Para hacernos una idea, el riesgo de ingreso hospitalario en niños no amamantados es cinco veces mayor que en niños amamantados y el riesgo de contraer gastroenteritis es catorce veces superior. Además esta protección no se reduce sólo a la infancia si no que perdura en la edad adulta”, explicaLaura Villanueva, profesional de la consulta de lactancia del Hospital Quirón Valencia.

Por su parte, un organismo de la importancia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna de manera exclusiva hasta los seis meses de edad del bebé y, a partir de ahí, aquélla debe ser complementada con otros alimentos sólidos, como purés de frutas y verduras, a modo de complemento de la lactancia materna durante dos años o más. El hecho de que existan evidencia científicas favorables a la lactancia materna es, seguramente, una de las razones que lleva al 80% de las embarazadas en España a preferir amamantar.

“La lactancia materna es una de las formas más eficaces de asegurar la salud y la supervivencia de los niños. Combinada con la alimentación complementaria, la lactancia materna óptima previene la malnutrición y puede salvar la vida a cerca de un millón de niños. Si se empezase a amamantar a cada niño en la primera hora tras su nacimiento, dándole solo leche materna durante los primeros seis meses de vida y siguiendo dándole el pecho hasta los dos años, cada año se salvarían unas 800.000 vidas infantiles”, recuerdan desde la OMS con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia, que se celebra del 1 al 7 de agosto.

La OMS enumera una serie de ventajas sobre la lactancia materna:

  • Debe comenzar en la primera hora de vida.
  • El amamantamiento debe hacerse a demanda, siempre que el niño lo pida, de día y de noche.
  • La leche materna es el alimento ideal para los recién nacidos y los lactantes, pues les aporta todos los nutrientes que necesitan para un desarrollo sano. Es inocua y contiene anticuerpos que ayudan a proteger a los lactantes de enfermedades frecuentes en la infancia.
  • La lactancia materna también es beneficiosa para las madres. La lactancia materna exclusiva funciona como un método natural (aunque no totalmente seguro) de control de la natalidad (98% de protección durante los primeros seis meses de vida). Reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovario en el futuro, ayuda a las mujeres a recuperar más rápidamente su peso anterior al embarazo y reduce las tasas de obesidad.
  • Además de los beneficios inmediatos para los niños, la lactancia materna propicia una buena salud durante toda la vida. Los adolescentes y adultos que fueron amamantados de niños tienen menos tendencia a sufrir sobrepeso u obesidad. Son también menos propensos a sufrir diabetes de tipo 2 y obtienen mejores resultados en las pruebas de inteligencia.
  • Las preparaciones para lactantes no contienen los anticuerpos que hay en la leche materna.
  • Globalmente, la lactancia materna y los antirretrovíricos pueden mejorar considerablemente las posibilidades del niño de sobrevivir sin verse infectado por el VIH.
  • Amamantar es algo que se aprende y, de hecho, muchas mujeres tienen problemas al principio. El dolor en los pezones y el temor a no tener leche suficiente para mantener al bebé son problemas corrientes. Los centros de salud que apoyan la lactancia materna -ofreciendo a las nuevas madres asesores formados al efecto- propician tasas más altas de esta práctica.
  • Las madres necesitan tener en su trabajo o cerca de él en un lugar seguro, limpio y privado para poder seguir amamantando a sus hijos. Se puede facilitar la lactancia materna adaptando las condiciones de trabajo, por ejemplo mediante la baja por maternidad remunerada, el trabajo a tiempo parcial, las guarderías en el lugar de trabajo, las instalaciones donde amamantar o extraerse y recoger la leche, y las pausas para dar el pecho.

Imagen de Flickr por Daquella manera

Seguir las directrices de la DGT en cuanto a ocupantes y carga, hacer especial hincapié en la hidratación de los menores y realizar paradas cuantas veces sea necesario, entre las recomendaciones para viajar con los niños en verano.

Consejos para viajar con niños en verano

Los viajes en familia pueden representar una magnífica oportunidad para estrechar lazos e incluso limar rencillas, especialmente con los niños, que, en ocasiones, salen perjudicados en el tiempo de atención que se les dedica por el ritmo actual de vida, por el cansancio del día a día, etc. Las precauciones y pautas que se deben seguir dependerán del número de menores con el que se viaja, de su edad, del destino elegido, del método de transporte, de la forma de alojamiento (especialmente si conlleva la pernoctación en compañía o no) y, por supuesto, de las particularidades de cada familia.

En cuanto al medio de transporte, en este caso, el coche, hay que mesurar los siguientes aspectos prácticos. Conviene llevar cuentos, CDs de música infantil, juguetes, cojines y alguna manta fina. En este caso, las bolsas de plástico son esenciales por si alguno de los niños sintiera náuseas o ganas de vomitar. Adivinanzas, trabalenguas u otros juegos ayudan a amenizar el viaje. Especial atención merece la hidratación en la época estival. Agua, zumo o fruta son las opciones más recomendables, puesto que los refrescos carbonatados no realizan la función hidratante con la misma eficacia que los anteriores.

Respecto a la ocupación del coche, deben respetarse siempre los límites impuestos por la normativa de vehículos. La Dirección General de Tráfico (DGT) hace las siguientes recomendaciones en este sentido:

  • Es obligatorio llevar al niño en sentido contrario de la marcha, siempre que la silla lo permita, hasta los 15 meses. 
  • Los niños de menos de 1’35 de altura no podrán ir en el asiento delantero siempre que puedan hacerlo en el trasero.
  • La normativa que entró en vigor en mayo obliga a instalar las sillas en el sentido contrario si estas se pueden instalar así. En la actualidad, la mayor parte de las sillas que se venden en España pertenecen al grupo 0 (hasta 13 kilos o unos 18 meses), grupo 1 (de 9 a 18 kilos) y grupo 2-3 (de 15 a 36 kilos).
  • En general, las plazas de un automóvil son cinco, salvo los vehículos adaptados con un número mayor. No se contará cada menor de dos años que vaya al cuidado de un adulto, distinto del conductor, si no ocupa plaza. En los turismos, cada menor de más de dos años y menos de doce se computará como media plaza, sin que el número máximo de plazas así computado pueda exceder del que corresponda al 50% del total, excluida la del conductor.

En cuanto al equipaje, también deberá respetarse la ubicación y el peso de las maletas. Para ello, resulta muy recomendable aprovechar al máximo el espacio de cada bulto, racionalizando su uso y llevando una cantidad de ropa y enseres proporcional a los días que dure el viaje.

Más allá de aspectos técnicos o legales, hay que considerar que, de entrada, la ampliación de la familia, cuando sucede, no conlleva ‘per se’ que se deba renunciar a los viajes. Viajar con niños no tiene por qué ser un impedimento, aunque hay que ser cauto, tener ilusión y una pizca de paciencia y organizarse correctamente. Obviamente, habrá que adaptarse a cada situación con sentido común. No efectuar viajes excesivamente largos y fatigosos con niños de muy corta edad, por ejemplo.

Después de haber considerado las posibilidades de destino y alojamiento que nos permite nuestra propia situación familiar, resulta fundamental una buena preparación del viaje con una cierta antelación: itinerarios, maletas, documentación, etc. La cuestión es evitar los imprevistos de última hora que, a pesar de nuestros esfuerzos, podrán aparecer.

Especial atención merece este punto si viajamos en compañía de un bebé. Si es así, conviene recordar varios detalles añadidos que necesitaremos: ropa suficiente (incluso de sobra), cuna de viaje, tarjeta sanitaria, calienta biberones, chupetes y el juguete preferido de cada niño. Éste puede ser útil en determinadas situaciones de ‘alarma’. Asimismo, serán necesarios jabón, peine, colonia, toallas, crema hidratante y loción protectora para el sol, toallitas húmedas, bolsas de plástico, pañales y baberos.  Además, es aconsejable llevar un botiquín de medicinas que contenga analgésicos, tiritas, alcohol, agua oxigenada, termómetro, tijeras, gasas, algodón y esparadrapo. El botiquín también es recomendable en caso de viajar con niños pequeños o de mediana edad.

Para más información:

http://www.dgt.es/es/el-trafico/recomendaciones/consejos-estacionales/

Imagen de Flickr  por vasile23

A partir de cierta edad la playa es un lugar estupendo para que los niños disfruten. Un día playero con nuestros bebés puede ser una buena idea, pero hay que tener en cuenta algunas recomendaciones muy importantes.

Consejos para ir a la playa con un bebé y no morir en el intento

La playa es uno de los lugares más apetecibles para ir con nuestros hijos en verano. Sin embargo, no hay que olvidar que cuanto más pequeños, mayores serán las medidas de seguridad que habremos de tomar. En el caso de los bebés esto ya adquiere forma de una serie de consejos a cumplir rigurosamente.

En primer lugar, no suele resultar recomendable llevar a la playa a bebés de menos de ocho meses. Para lo más pequeños pasamos ya de recomendación a prohibición, ya que los recién nacidos no deben exponerse a los rayos del sol en la playa en ninguno de los casos.

Teniendo esto en cuenta, hay una serie de precauciones que son comunes a todos  niños pequeños, independientemente de la edad.

A la hora de aplicar la crema de protección solar, es conveniente hacer una pequeña prueba de tolerancia por si pudiera generar algún tipo de alergia cuando es la primera vez que se utiliza. Superado ese ‘escollo’, es importante aplicar la loción por lo menos media hora antes de la exposición al sol, y no tener ningún miedo a volver a ponerle crema siempre que lo consideremos necesario como, por ejemplo, al poco salir del agua.

En el caso de los bebés, la crema debe ser superior a factor 30 y tiene que aplicarse a conciencia, bien extendida por todo el cuerpo sin olvidar pies, manos, orejas… Y por supuesto, los pliegues de la piel, que son los que más posibilidades tienen de quemarse. En caso de ir a la playa es importante no hacerlo en los horarios de más calor. Estos son los que van desde las doce del mediodía hasta las cuatro de la tarde. Por otro lado, los primeros días no es recomendable tampoco que los bebés estén en la playa largos periodos. Es mejor dosificar poco a poco su presencia.

A la hora de los baños, éstos deben ser cortos y frecuentes y siempre tras haber tomado contacto previo con el agua de manera progresiva para evitar los choques de temperatura.  En los bebés es bastante recomendable el uso de bañadores desechables tanto por una cuestión de higiene general como de protección de la piel de la zona del pañal. Tras cada pequeño baño se debe realizar una ducha templada así como una limpieza de la zona del pañal para que ésta quede seca y limpia, utilizando también crema protectora.

La hidratación es básica para todos y también para el bebé. Debes ofrecerle regularmente líquidos y evitar tanto comidas demasiado abundantes y, por supuesto, baños en un periodo de entre dos y tres horas después de la comida.

A pesar de que es una recomendación un tanto redundante por la propia edad de los bebés, éstos no deben quedar nunca sin supervisión de un adulto y, por supuesto, nunca bajo una exposición solar directa en la que no vayan protegidos además de con la crema con gorritos, camisetas o bajo el amparo de una sombrilla.

Imagen de Flickr por Dani_vr

No todos los días de verano  tienen por qué ser soleados. La lluvia puede ser bienvenida, pero para que así sea es recomendable tener en mente planes y actividades para pasar el rato y disfrutar de otra forma, sobre todo en familia. Os damos algunas ideas para estos juegos.

Es verano pero llueve, ¿qué hacemos? 5 ideas de juegos de interior

Estamos de vacaciones, hemos preparado un día excelente con nuestros hijos para disfrutar del veraneo. Sin embargo, la lluvia hace acto de presencia y nos chafa el plan. Ningún problema. Las vacaciones son para disfrutar juntos y aún dentro de casa hay muchos juegos y actividades que podemos hacer.

Estas son algunas ideas, pero por supuesto hay cientos de actividades para jugar en familia.

  1. Jugando con palabras. Como suele ocurrir con los juegos populares, en cada región tiene un nombre distinto pero el desarrollo y resultado es similar.  Se trata de una actividad que suele acabar con los niños a carcajada limpia. No nos hará falta ningún tipo de material, simplemente formaremos todos los participantes un círculo y trataremos de mantener una conversación en la cual vamos a prohibir el uso de una consonante sustituyéndola por otra. Es simple, pero los resultados suelen ser desternillantes. La elección de qué consonante se retira y por cuál se sustituye va por turnos.
  2. Jugando con historias. Esta actividad requiere un poquito más de esfuerzo, fundamentalmente por nuestra parte. Se trata de crear algún tipo de títere sencillo e iniciar una historia a la que pediremos continuación por parte de los niños hasta que creemos una suerte de representación teatral en la que iremos alternando los papeles en función de las partes del guión que cada uno haya aportado. Las variantes son muchas y el resultado, aunque habitualmente caótico, suele ser muy divertido.
  3. Juegos clásicos. Existen juegos atemporales a los que generaciones y generaciones hemos jugado. Son juegos generalmente muy divertidos y sencillos de poner en práctica. El juego de la sillita es uno de ellos. Simplemente se trata de poner tantas sillas menos una como participantes en el juego. Al son de una canción que canta un participante o de una música, todos danzarán girando alrededor de las sillas hasta que la música cese. Entonces todos deben ocupar una silla. El que se queda sin silla sale del juego y deberá cantar en la siguiente ronda, donde además retiraremos otra silla más. Seguiremos así hasta que sólo queden dos participantes y una silla, que es la última ronda en la que se decide el ganador.
  4. Un juego de aventuras. Son una alternativa que suele funcionar muy bien, aunque requieren un poco de elaboración. Un juego que habitualmente resulta divertido es la búsqueda de un tesoro (si hay premio mejor). En este caso se necesita un director de juego. Este, preferentemente un adulto, inventará una historia que justificará la presencia de un tesoro y repartirá por la casa diversas pistas. Para las pistas funcionan muy bien los acertijos o los jeroglíficos. Se puede jugar por equipos y suele resulta muy divertido.
  5. Los juegos de mesa. Afortunadamente en los últimos años y aunque parecía que iban a acabar enterrados por el auge de los videojuegos, los juegos de mesa han vuelto a ganar nuevos seguidores que ven en ellos lo que realmente son; una manera muy divertida de disfrutar en este caso con tu familia.

Y a ti ¿cuál de estas variantes te gusta más?

Imagen de Flickr por Mon Labiaga Ferrer