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En Otoño nuestro organismo sufre muchos cambios brusco de temperatura, tenemos más estrés que durante el verano y la vuelta a la rutina debilita nuestras defensas y nuestro estado de ánimo.  Por eso, queremos darte ocho consejos para evitar los temibles resfriados otoñales y para que pases un otoño de lo más saludable:

habitos saludables

  1. Come sano: En otoño es recomendable comer comidas calientes. Evita las comidas crudas ya que tu cuerpo tiene que hacer un esfuerzo extra para calentarse y esas comidas no son las más recomendables. Toma sopa, arroz, miel, guisos elaborados, etc. Y sobre todo, tomes lo que tomes hazlo sentado, tranquilo y caliente.
  2. Usa ropa de entretiempo: Si va a hacer sol o vas a entrar y salir de la calle es mejor que uses ropa de entretiempo fácil de quitar y poner para evitar que tu cuerpo tenga que hacer un esfuerzo extra para calentarte cuando estés fuera y sudar para enfriarte cuando estés en interiores o bajo el sol.
  3. En casa, calefacción suave: Aunque aún es pronto para poner la calefacción, es verdad que existen casas más frías que otras y que requieren de la calefacción para tener la temperatura óptima. Sin embargo, empieza con una calefacción suave de entre 19 y 21º. Si aun así tienes frío, abrígate. No es bueno tener la calefacción a temperaturas demasiado altas.
  4. ¡No dejes de hacer ejercicio!: Aunque haga frío, llueva y no tengas ganas de salir de casa, hay que hacer el esfuerzo y seguir con una actividad física saludable: además de mantener una musculatura sana segregarás endorfinas, que alejarán el estrés del día, dormirás mejor y te evitarán caer en astenias y depresiones otoñales.
  5. Toma Vitamina C: No dejes de tomar Vitamina C para fortalecer tus defensas que podrás encontrar en el perejil, las judías verdes, el brócoli y por supuesto las naranjas, el limón, etc.
  6. Y Vitamina D:Conforme bajan las horas de luz y salimos menos de casa por el frío nuestro cuerpo tiene menos contacto con la luz del sol. Lo ideal es tomar el sol al menos 5 minutos todos los días. Sin embargo, como los días de sol son cada vez menos, compensaremos esta falta de vitamina D con el pescado o las setas por ejemplo.

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El embarazo es una época preciosa por la ilusión de albergar una nueva vida, pero también una llena de cambios y de restricciones. Una mujer embarazada debe poner más empeño en el cuidado de salud, lo que implica tener que renunciar a ciertos hábitos, no sólo alimenticios, sino también relacionados con el estilo de vida que llevaba antes de quedarse en estado.

10 cosas prohibidas para las embarazadas

El médico, también el ir conociendo las nuevas limitaciones de nuestro cuerpo serán las que delimiten estas restricciones. Sin embargo, también hay algunas cosas que directamente están prohibidas para las embarazadas. Os presentamos las diez imprescindibles que debes conocer:

  • El alcohol: el consumo de alcohol está contraindicado en el embarazo. Hay que suprimirlo en la medida de lo posible pues puede afectar al desarrollo del bebé.
  • La cafeína y la teína: en general este consejo se puede aplicar a cualquier sustancia estimulante. Debes evitarlo durante el embarazo, de nuevo, en la medida de lo posible, pues aumenta el riesgo de aborto espontáneo.
  • Fumar: el tabaco puede ocasionar problemas de salud para el bebé y complicaciones durante el parto, por lo que debe evitarse. De todas formas, tampoco se recomienda a las futuras mamás fumadoras que corten de golpe con el tabaco, ya que el estrés que sufrirán, incluido el síndrome de abstinencia, tampoco será positivo para el futuro bebé y aumentará la posibilidad de aborto.
  • Hacer ejercicio muy intenso: si bien realizar algo de deporte es positivo durante el embarazo, éste no debe ser extenuante ni excesivamente intenso. Sesiones suaves de entre 20 y 30 minutos de duración es lo más recomendable.
  • Viajar en avión a partir de la semana 36: los viajes en avión no suponen ningún inconveniente durante el primer y el segundo trimestre del embarazo, como tampoco durante buena parte del tercero. A partir de ese momento será necesario consultar con el ginecológico este tipo de desplazamiento. Del mismo modo, si existen complicaciones como pérdida de sangre, diabetes, hipertensión o riesgo de parto prematura, será desaconsejable volar en cualquier momento o, cuanto menos consultar.
  • Someterse a rayos x: rayos x y embarazo no son buenos compañeros. Una embarazada no sólo no debe someterse a radiografías, sino que tampoco debería acompañar a alguien que debe someterse a este tipo de pruebas.
  • Tomar ciertos medicamentos: durante el embarazo es necesario controlar las sustancias que llegan al organismo de la mujer, lo que de forma resumida supone restringir los medicamentos que se pueden consumir. Paracetamol e Ibuprofeno están entre los fármacos permitidos, pero hay muchos otros que no. Por eso durante esta etapa de la vida auto medicarse queda totalmente descartado y será necesario consultar al médico ante cualquier duda.
  • Baños prolongados en la última etapa del embarazo: en realidad, no es bueno bañarse 15 días antes de salir de cuentas o de la fecha programada del parto, ya que el exceso de humedad puede ablandar el exceso el tapón mucoso.
  • Consumir carne cruda: esto sólo se aplica en caso de que la mujer no haya superado la enfermedad de la toxoplasmosis. En realidad quedarán fuera de su dieta estos alimentos, así como las verduras que no hayan sido lavadas adecuadamente.
  • Exponerse a altas temperaturas: el calor es uno de los enemigos de las embarazadas. Esto incluye las saunas o los baños de aguada demasiado calientes. El riesgo en este caso es que aumenta la posibilidad de sufrir un desmayo o mareo.

Estas son las principales prohibiciones para las embarazadas ¿Nos dejamos alguna?

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Una de las primeras pruebas a las que debe someterse toda embarazada es la de la toxoplasmosis, un término que puede no sonar a la mayoría de la población pero que marca, y mucho, los nueve meses de embarazo.

Estoy embarazada ¿Tengo que preocuparme por la toxoplasmosis?

La toxoplasmosis es una infección ocasionada por un parásito llamado toxoplasma gondij y que apenas tiene repercusión en personas normales. Sin embargo, sus efectos durante el embarazo pueden ser nefastos para el futuro bebé. Desde la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos señalan que este parásito ataca a la placenta y al feto pudiendo ocasionar hidrocefalia, ceguera, incapacidad visual o discapacidad intelectual, entre otros problemas. Precisamente por eso, es importante saber qué hacer para evitar contraer esta enfermedad.

Lo primero que hay que tener en cuenta es cómo se transmite la toxoplasmosis y dónde se encuentra. Esta bacteria suele estar presente en los animales y la forma más habitual de contraerla es a través de la ingesta de alimentos contaminados como pueden ser la fruta, verdura y, lógicamente, la carne de los propios animales. Además, también se encuentra en las heces de los gatos, por lo que hay que evitar el contacto con estos animales en la medida de lo posible o, por lo menos, con el tratamiento de sus restos biológicos.

Aclarada la cuestión gatuna, sobre la que ahondan en este artículo de babycenter  llega el momento de centrarse en los alimentos. Dicho de otra forma, qué alimentos están prohibidos y cómo debemos cocinarlos para evitar la toxoplasmosis en el embarazo.  Las recomendaciones generales a seguir son:

  • Cocinar bien la carne. El parásito no sobrevive al fuego y a las altas temperaturas más allá de los 65 grados.
  • Lavarse bien las manos tras manipular carne cruda o evitar el contacto con la misma.
  • No tomar huevos crudos.
  • Cocinar frutas y verduras. La norma de cocinar todo alimento también se aplica a frutas y verduras, que si están bien cocinadas no supondrán un riesgo para la embarazada.
  • Lavar bien frutas y verduras. Se pueden tomar ensaladas y verduras frescas crudas, pero antes conviene lavarlas a conciencia. Para ello el agua puede no ser suficiente y se recomienda el uso de productos específicos como la Amukina que comenta Silvia en Sermadres.es.

¿Y los embutidos? Existe a este respecto un punto de polémica, especialmente en lo referido al Jamón Ibérico. En teoría el proceso de curado del jamón elimina la toxoplasmosis, pero no todos los expertos coinciden en este punto. Lo que sí está probado es el efecto del frío en el parásito. Éste no resiste temperaturas de 20º C bajo cero durante dos días y de 10º bajo cero durante tres o más días. De esta forma, sería posible consumir embutidos y alimentos crudos o semicrudos que hayan pasado este tiempo en el congelador y después hayan sido descongelados lentamente.

Sin embargo, tampoco todos los expertos coinciden sobre el frío y la mayoría prefiere cubrirse las espaldas, por lo menos en lo que a la ingesta de carne cruda se refiere y apostar por su cocinado.

Por último, y lejos ya de la cuestión alimentaria, tampoco se recomienda llevar a cabo labores de jardinería por el riesgo de contraer el parásito por el contacto con la tierra.

Imagen © Halfpoint – Fotolia.com

Grasas; dulces, bollería y caramelos; bebidas refrescantes o azucaradas y helados; carnes grasas y embutidos; leche entera y sus derivados, entre los productos que se deben evitar

 

Cinco alimentos que debes desterrar si quieres adelgazar

 

La mejor manera de alcanzar un estado nutricional adecuado es incorporar una amplia variedad de alimentos a la dieta diaria y semanal. De esa manera, resultará más sencillo evitar los estados de sobrepeso y de exceso de grasa corporal. También ayudará en este propósito realizar ejercicio físico diario (aunque sea moderado), consumir bebidas alcohólicas con moderación (las dejaremos fuera del concepto alimento) y evitar el tabaco. De no ser así, obviamente, resultará más probable verse obligado a seguir una dieta.

 

Todo régimen de adelgazamiento debe ser moderado y progresivo, ya que, de otro modo, no será efectivo y, lo que es más grave, podría provocar otros efectos negativos para la salud. Precisamente por eso, resulta recomendable consultar a un especialista.

 

Según la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), los grupos de alimentos que se deben desterrar si se tiene el propósito de adelgazar están bien definidos por los especialistas. Son los siguientes:

         1) Grasas (margarina, mantequilla, etc.). “Las grasas son esenciales para nuestra salud porque intervienen en la composición de las membranas celulares y de las estructuras nucleares. Aún así, las grasas y aceites deben consumirse con moderación, debido a su elevado aporte calórico. Son mucho más saludables las grasas de origen vegetal, sobre todo el aceite de oliva virgen, por lo que deben preferirse éstas a las grasas de origen animal”, apuntan desde la SENC.

         2) Dulces, bollería, caramelos, pasteles, etc. En este grupo resulta igualmente válido lo expresado en el apartado anterior, en especial en lo referido a la bollería industrial. En definitiva, debe limitarse el consumo de grasas saturadas de origen animal presentes, entre otros, en los productos de pastelería, bollería o en las grasas lácteas.

         3) Bebidas refrescantes o azucaradas, helados, etc. Los azúcares de absorción rápida, como el azúcar de mesa y la miel, se caracterizan por aportar energía y aumentar la ‘palatabilidad’ de los alimentos y bebidas. Son un grupo de alimentos superfluos y su consumo no es necesario. El consumo de estos azúcares debe ser moderado, ya que una ingesta elevada puede favorecer el sobrepeso y la caries dental. Por lo tanto, es recomendable que moderemos el uso de productos ricos en azúcares simples, aconsejando un consumo ocasional de todos los preparados azucarados.

         4) Carnes grasas, embutidos, etc. “La carne es una fuente importante de proteínas de alto valor biológico, de vitamina B12, hierro, potasio, fósforo y zinc. Debido a su contenido en grasas saturadas, es muy importante elegir cortes magros de carne y retirar la grasa visible antes de cocinar el alimento. La carne contiene hierro de alta biodisponibilidad y, además, aumenta la absorción del hierro de cereales o legumbres. De esta manera, combinando dichos alimentos, puede lograrse un plato más nutritivo. El color no afecta ni al valor nutritivo ni a la digestibilidad. El color de la carne proviene de una proteína que contiene hierro (mioglobina). Es conveniente el consumo de tres a cuatro raciones semanales de carnes, priorizando las piezas magras. Se considera una ración de carne de entre 100 y 125 gramos de peso neto. Los embutidos grasos deben consumirse ocasionalmente, ya que aportan gran cantidad de grasas saturadas, colesterol y sodio, que pueden afectar a nuestro sistema cardiovascular”, señalan desde la SENC.

         5) Leche entera y sus derivados. Los lácteos (leche, leche fermentada, yogur fresco, quesos, natillas, etc.) son una importante fuente de proteínas de elevada calidad (lactosa, vitaminas A, D, B2 y B12) y, principalmente, son una excelente fuente de calcio, mineral importantísimo para la formación de huesos y dientes, así como para la prevención de la osteoporosis. Entre la población adulta es recomendable el consumo de lácteos desnatados, por su menor contenido en energía, en ácidos grasos saturados y colesterol. Esta recomendación está especialmente indicada en situación de sobrepeso, obesidad y problemas cardiovasculares.

 

Mientras que los comestibles integrales se encuentran en su estado natural, los productos refinados está trastocados para mejorar su conservación o para potenciar sus sabores y aromas con componentes artificiales

 

Por qué son mejores los alimentos integrales que los refinados

 

Aunque los conceptos puedan sonar parecidos, la diferencia entre los alimentos integrales y los refinados es trascendente y crucial. Los primeros se encuentran en su estado natural, por ejemplo, los granos a los que no les han retirado ni el germen ni el salvado. Por ello, se consideran alimentos integrales las legumbres, la fruta, la verdura, el arroz o el pan integral, puesto que conservan todas sus características nutricionales. Por su parte, los comestibles refinados son aquellos que han sufrido determinados procesos que permitan facilitar y mejorar su conservación. También incluyen sabores o aromas ‘mejorados’ gracias a componentes artificiales.

 

Partiendo de esos conceptos, puede hablarse de los beneficios que conlleva el consumo de alimentos integrales y son los siguientes:

         1) La ingesta regular de cereales integrales (pan, pasta, arroz, cereales del desayuno) contribuye a la reducción de los factores de riesgo relacionados con enfermedades crónicas, en especial de enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer, así como varias enfermedades gastrointestinales.

            2) Los cereales integrales, dado su elevado contenido en hierro, proporcionan energía.

         3) En la actualidad se tiende a consumir menos fibra, por lo que ingerir ‘alimentos completos’ ayuda a paliar este déficit. En este sentido, es preciso destacar que una porción de alimento integral tiene más vitamina B, más hierro y más fibra que la misma porción de uno refinado.

         4) La fibra ayuda a prevenir el aumento del colesterol e, incluso, a reducirlo.

            5) La fibra posee la virtud de favorecer el tránsito intestinal, así que es práctica para luchar contra el estreñimiento, y favorece la saciedad, es decir, que provoca que tengamos hambre menos rápidamente.

        

Mientras que puede afirmarse que existen perjuicios motivados por el consumo de alimentos refinados:

            1) Al carecer el refinado de fibras, algunos elementos como los hidratos de carbono son absorbidos muy rápido, causando un desajuste que está directamente relacionado con la glucosa, lo que lleva a producir más insulina de la normal. Consecuencia de ello son el incremento de probabilidades de sufrir una enfermedad degenerativa.

         2) La ausencia de fibra puede conllevar que aparezcan problemas intestinales y desequilibrio en la flora intestinal.

            3) Ayudan a aumentar las tasas de colesterol y favorecen los estados de obesidad.

            4) La gran cantidad de sustancias que llevan estos comestibles (aditivos, colorantes, conservantes y potenciadores de sabor, entre otros) son perjudiciales para el organismo y no aportan los nutrientes que éste necesita.

         5) Incrementan la velocidad con que los azúcares pasan al flujo sanguíneo.

 

Aunque en algunos casos, como el azúcar o el arroz, resulta extraño para el sentido del gusto consumir los alimentos en estado natural (debido a la falta de costumbre), los nutricionistas recomiendan eliminar los alimentos refinados de la dieta.

Numerosos y fiables estudios han demostrado que el consumo de chocolate, siempre que sea puro (al menos un 70% de cacao) y controlando las cantidades, no implica un aumento de la grasa corporal ni sobrepeso. Por el contrario, los derivados del mismo, en todas sus formas (con leche, galleta, frutos secos u otras combinaciones), sí engordan

 

Por fin los amantes del chocolate pueden asegurarlo sin miedo a equivocarse: es cierto, el chocolate no engorda. Dentro de unas limitaciones, por supuesto. Siempre que éste sea puro y manteniendo un cierto control sobre las cantidades. Esta última condición es aplicable, por cierto, a muchos otros alimentos.

Cómo es eso de que el chocolate no engorda

 

Estudios de la Universidad de California y de la Universidad de Granada, por citar dos de los más recientes, así lo atestiguan. El primero de ellos demostró que una mayor frecuencia en el consumo de chocolate se asocia con un menor índice de masa corporal. El segundo, por su parte, llega a conclusiones similares: un alta ingesta de este alimento está asociado a niveles más bajos de grasa total, tanto la que se refiere al conjunto del cuerpo como, específicamente, a la relacionada con la zona abdominal.

El análisis elaborado por la Universidad de Granada apunta, además, que las conclusiones obtenidas son válidas también en el caso de personas que no practican actividad física.

Mientras el estudio elaborado por la Universidad de California se centró en adultos, el publicado por científicos granadinos contó con la colaboración de 1.458 adolescentes de entre 12 y 17 años. Es decir, que también ayuda a desmontar el mito de que el chocolate es una amenaza para la nutrición infantil y juvenil. Además, los resultados se produjeron con independencia del sexo, la edad, la madurez sexual, la ingesta energética total o de grasas saturadas y el consumo de té, café, fruta o verdura.

Los expertos en nutrición señalan que el chocolate es un alimento con un importante contenido en flavonoides, sobre todo catequinas (presentes en la medicina tradicional china), que proporcionan distintas y variadas propiedades saludables: antiinflamatorio, antioxidante, antitrombótico y hasta puede ayudar a controlar la tensión, la insulina y los niveles de colesterol.

¿Cuándo puede considerarse un chocolate puro? Para que se beneficioso para la salud, el chocolate debe contener, al menos, un 70% de cacao. El resto de variedades o combinaciones con otros ingredientes (con leche, galleta, frutos secos u otras posibilidades) tienen gran cantidad de grasa vegetal e, incluso, animal y, por lo tanto, no son saludables y pueden generar, por su condición de hipercalóricos, sobrepeso y exceso de grasa en el organismo. Hay que tener en cuenta que el chocolate que cuenta con una baja proporción de cacao aporta al cuerpo únicamente grasas de mala calidad y azúcares, lo que puede contribuir a incrementar los niveles de triglicéridos y de colesterol.

También resulta apropiado recordar que, al contrario de lo que la creencia popular defiende, el chocolate tampoco provoca acné ni caries en la dentadura.

Finalmente, cabe subrayar que el consumo diario de pequeñas cantidades de chocolate –unos 25 gramos aproximadamente– tiene un innegable efecto beneficioso para la salud del organismo. Este alimento genera, además, endorfinas, las llamadas ‘hormonas de la felicidad’, con los beneficios para el organismo que ello implica.

Aunque en España es una práctica con apenas alcance, en algunos países no resulta tan extraordinaria la compra de leche materna a través de la Red. Sólo en EE.UU. se publicaron unos 13.000 anuncios en 2011. Las conclusiones de los expertos son tan claras como rotundas: no es seguro adquirir este producto ‘on line’ y se debe acudir a los bancos de leche

 

Internet es el gran bazar del planeta. Todo parece estar en venta en la web, hasta la leche materna. La demanda surge de las madres que tienen problemas para amamantar a sus bebés o en las familias adoptivas que quieren seguir alimentando a los lactantes con leche materna natural y no recurrir a fórmulas preparadas. A pesar de que pueda parecer extraño o lejano, en algunos países se ha convertido ya en una práctica de cierta significación. Así, por ejemplo, cerca de 13.000 anuncios en los que se ofrecía o demandaba leche materna fueron publicados en la Red durante el año 2011 sólo en EEUU. Aunque no se conocen cifras, en otros países americanos, como por ejemplo Colombia, también se ha registrado un importante aumento de este tipo de transacciones.

 

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         En concreto, para que sirva de referencia, la leche se vende a un precio de entre uno y cuatro dólares por cada treinta mililitros.

         Como muchos otros productos que se compran a través de la Red, las garantías no son las adecuadas, ni tan siquiera las suficientes, y pone en riesgo, en este caso, la salud infantil. Así se desprende de un estudio elaborado por la revista Pediatrics, en el que se asegura que el 75% de la leche materna comprada por Internet en EEUU está contaminada.

         Los investigadores adquirieron ‘on line’ un centenar de muestras de leche materna para analizarlas en el laboratorio y las compararon, además, con otras veinte almacenadas en un banco de leche público. Las conclusiones fueron contundentes y esclarecedoras: el 72 % de las muestras registraba bacterias ‘gramnegativas’, que están asociadas a diversas enfermedades como infecciones sanguíneas, mientras que el 63% contenía estafilococos. Asimismo, en el 3% de los casos se detectó contaminación por salmonela, entre otras anomalías. En conjunto, las tres cuartas partes del material analizado estaban negativamente afectadas. En la elaboración del estudio tomaron parte expertos del Centro Médico del Hospital Infantil de Cincinnati y de la Universidad Estatal de Ohio.

         No obstante, hay que mencionar que es normal que la leche materna contenga bacterias, siendo sus efectos positivos en términos generales. Por ello, el estudio publicado por Pediatrics se centró sólo en aquellas de carácter patógeno.

         Obviamente, los autores del estudio y los especialistas en general avisan de que puede ser peligroso para la salud de los bebés comprar leche materna por Internet, especialmente si son prematuros o tienen alguna enfermedad. La falta de controles, y por tanto de garantías, desaconseja esta práctica.

         En el caso de España, a pesar de que no hay legislación sobre estas operaciones comerciales, es una actividad prácticamente inexistente. Sea por mentalidad o por costumbre, la demanda de leche materna, cuando por determinadas razones una madre es incapaz de producirla o de hacerlo de forma suficiente, suele ser cubierta por los bancos de leche, que también existen en EE.UU. Estas entidades de carácter público se nutren de donaciones altruistas y en ellas se sigue un procedimiento muy estricto de recogida, pasteurización y conservación. Es decir, que, al igual que sucede con la sangre, la leche materna ni se compra ni se vende.

 

         Para obtener más información puede consultar el link que aparece a continuación: http://pediatrics.aappublications.org/content/early/2013/10/16/peds.2013-1687.abstract

Comer fruta, yogur, avena, infusiones de plantas diuréticas, preparados de semillas, pan integral con queso desnatado o beber agua son algunos de los trucos que se pueden utilizar para ‘engañar’ al hambre

 

Tener una cierta sensación de hambre entre las comidas es normal, especialmente si se está siguiendo un régimen para perder peso. De no estar en esta situación y si el hambre se convierte en imperiosa, pudiendo llegar a producir ansiedad, cabe la posibilidad de que la dieta que se está ingiriendo tenga un déficit de calorías. Si es así, es preciso intentar paliar esa falta añadiendo hidratos de carbono complejos al menú diario, puesto que se asimilan con mayor lentitud y mantienen los niveles de azúcar estables en sangre durante más horas. Este tipo de alimentos ayuda a mantenerse saciado un mayor número de horas y a evitar la necesidad de comer entre horas.

 

Ideas de alimentos sanos para saciar el hambre entre comidas

 

         Si, de todas maneras, la sensación de hambre persiste por estados puntuales de ansiedad (tras haber dejado de fumar, por ejemplo) existen diferentes trucos para ‘engañar’ al hambre.

Pueden tomarse los siguientes líquidos:

  • Un gesto tan simple como beber agua, y tan inocuo para el organismo, especialmente si se está siguiendo una dieta de adelgazamiento, puede ayudar a paliar parcialmente la sensación de hambre.
  • Las infusiones de plantas diuréticas son también muy prácticas en este sentido. Es preciso evitar el café y, aunque en menor medida, también el té.
  • Un vaso de leche desnatada.

 

Resulta aconsejable ingerir estos sólidos:

  • Avena mezclada con agua.
  • Yogur.
  • Biscotes de pan integral con queso desnatado o untados con productos similares bajos en grasas.
  • Frutas tales como albaricoques, sandía, melocotones, mangos, peras, ciruelas o manzanas. Por sus propiedades, su facilidad de traslado y el hecho de poder comerlas prácticamente en cualquier lugar, las frutas son el gran aliado para saciar el hambre entre comidas.
  • Zanahoria cruda.
  • Cereales integrales.
  • Preparados de semillas.
  • Pequeños sándwiches con pan integral y cuyo contenido no sea graso. Por ejemplo, de tomate natural o lechuga.

El escritor, científico y deportista realizó esta prueba bajo control médico para demostrar que la relación entre el peso y la grasa corporal es menos estrecha de lo que popularmente se cree, así como para recordar que la autoestima no debe pesarse en la balanza. Para los que creen en las dietas milagro o instantáneas, atención: recuperó el peso perdido en tan sólo dos horas

 

No es lo mismo pesar, por ejemplo, noventa kilos teniendo una masa muscular desarrollada, que alcanzar noventa kilos en la báscula con un Índice de Grasa Corporal (IGC) disparado. Todo ello, además, sin contar con la altura del individuo en cuestión. Aunque resulta bastante obvio, la errónea distinción entre ambos conceptos provoca que muchas personas sigan una dieta o mantengan unas costumbres alimenticias que no son beneficiosas para su organismo. Es decir, que la relación entre el peso y la grasa corporal es menos estrecha de lo que popularmente se cree.

 

Ross Edgley        

Para llamar la atención sobre esta peligrosa realidad establecida, el escritor, científico y deportista Ross Edgley perdió 11,3 kilos en 24 horas. En una época en la que el cuidado de la imagen y la estética corporal llegan al paroxismo, Edgley se lanzó a superar este reto para intentar aportar un punto de cordura a esta cuestión. “Espero que este experimento cree una relación más sana entre la gente y sus básculas y que se dé cuenta de que el peso puede variar dependiendo de muchos factores, no sólo la grasa“, señaló.

         Es preciso destacar que todo el proceso se desarrolló bajo atención de especialistas médicos, dado que implicaba un cierto riesgo para el participante, que sometió a su cuerpo a una prueba de resistencia extrema.

         Asimismo, otro de los objetivos de este experimento era recordar que, si bien es positivo que las personas aspiren a estar satisfechas con su cuerpo y su propia imagen, la autoestima no debe pesarse en la balanza, especialmente en el caso de los individuos que estén siguiendo un régimen alimenticio.

         El propio protagonista de la prueba explicó así los fundamentos de la misma. “Entre el 50 y el 70% de nuestro peso es agua, así que, si me peso está en torno a los 95 kilos, significa que 47,5 kilos de mi cuerpo están formados por agua. Dejar de tomar agua puede ser fatal, ya que es vital para que funcionen nuestros órganos e, incluso, para mantener un volumen sano de sangre. Sin embargo, reduje el agua de mi cuerpo con trajes para sudar, diuréticos y bebiendo poco para demostrar que se puede recortar drásticamente el peso, pero poniendo la salud en peligro“.

         El experimento se llevó a cabo con una dieta sin carbohidratos, sin sal, utilizando la sauna y prendas que hacen sudar; así como baños de sal y bebiendo únicamente 100 mililitros de agua durante la prueba. Como consecuencia, su cuerpo perdió los niveles habituales de agua y se deshidrató al máximo. A pesar de lo cual, Ross Edgley fue al baño en cerca de veinte ocasiones en 24 horas.

         Además, el científico usó diuréticos naturales (como la vitamina C, la raíz de diente de león y la cafeína) para ayudar a su organismo a eliminar agua. No obstante, Ross Edgley subraya que el uso de diuréticos debe hacerse con extrema precaución y que no se recomienda su uso porque puede acarrear problemas de salud si se abusa de ellos.

         Una vez concluido el proceso, Ross Edgley quiso mandar un último mensaje, sobre todo para aquellos que creen o siguen las dietas milagro o que producen resultados instantáneos (como por ejemplo, la llamada ‘dieta de la piña’): recuperó los más de once kilos perdidos en sólo dos horas.

Los nutricionistas aconsejan que la mitad de nuestro consumo alimenticio diario esté formado por vegetales o frutas, así como variar las fuentes de proteína, tomar lácteos desnatados, beber agua en vez de bebidas azucaradas y que las comidas con grandes cantidades de grasas saturadas sean ocasionales

 

Aunque parezca una perogrullada, el proceso que lleve a consumir una dieta equilibrada, saludable y variada empieza en el supermercado, a la hora de elegir los alimentos que vamos a comprar. A continuación, habrá que decidir qué alimentos vamos a ingerir, la combinación con otros ingredientes, en qué hora del día los tomaremos y la cantidad que nos serviremos. Es decir, que antes de satisfacer el apetito hay que dedicar, aunque sea un momento breve, a pensar qué, cómo, cuándo y cuánto vamos a comer. Después, obviamente, habrá que llevar a la práctica la idea propuesta.

Cómo es un plato de comida equilibrado

         A partir de ahí, cabe preguntarse, ¿cómo es un plato de comida equilibrado? Pues bien, según el Centro para Políticas y Promoción de la Nutrición del Departamento de Agricultura de EEUU, lo ideal, en primer lugar, es que la mitad de nuestro consumo alimenticio diario esté formado por vegetales o frutas. Respecto al primer grupo, es necesario incluir vegetales rojos, anaranjados y verdes oscuro, tales como tomates, batatas o brócoli. Asimismo, los nutricionistas recomiendan añadir legumbres a las ensaladas y a las sopas, así como comprar vegetales con sodio reducido o sin sal cuando éstos sean enlatados. En cuanto a las frutas, es aconsejable añadir fresas, arándanos o plátanos, por ejemplo, a los cereales del desayuno y tomar zumos naturales o que, según el etiquetado, contengan el mayor porcentaje posible de fruta.

Además, desde el Departamento de Agricultura de EEUU, se recomienda a los ciudadanos que se acostumbren a variar las fuentes de proteína (pescados, mariscos, legumbres, nueces y otros frutos secos, carnes magras de res y ave, y huevos), beber agua en vez de bebidas azucaradas y que las comidas con grandes cantidades de grasas saturadas sean ocasionales. Esto incluye abandonar pasteles y tartas, galletas dulces, helados, pizzas u alimentos como el queso, el chorizo o las salchichas.

Por otra parte, en relación de nuevo al desayuno, es preferible consumir el pan y sus distintos derivados durante el mismo y tomar lácteos desnatados en vez de leche entera, ya que los primeros contienen la misma cantidad de calcio y otros nutrientes esenciales que la segunda, pero menor proporción de calorías y grasa.

En conjunto, se calcula que un plan medio de alimentación diario puede reunir unas 2.000 calorías y debe estar formado por los productos antes mencionados y limitar las calorías sin valor nutritivo a unas 260 unidades al día.

         El Centro para Políticas y Promoción de la Nutrición de EEUU no se olvida del ejercicio físico y aconseja que éste sea, al menos, de sesenta minutos al día en niños y adolescentes, y de unas dos horas y media a la semana o más en adultos. No tiene por qué ser una actividad física intensa, basta con que sea moderada, como caminar a paso rápido. La combinación de éste con una alimentación equilibrada es fundamental para el bienestar físico y, por extensión, también para el emocional.

Para más información: http://www.choosemyplate.gov/en-espanol-2.html