Estamos a punto de entrar en carnavales y una de las actividades que más le suelen gustar a los niños es la elaboración de sus propias máscaras de carnaval. Es una actividad que se puede hacer en familia y que nos permitirá estrechar aún más los lazos con los pequeños que viven en nuestra casa.
Además se trata de una actividad que va a hacer la creatividad de los más pequeños logrando que aprendan haciendo las máscaras de carnal algunos rudimentos de pintura, manualidades y desarrollo de la creatividad. Para hacer unas buenas máscaras de carnaval tendremos que utilizar papel de cartón grueso, algodón, papel de seda de diversos colores y tener lápiz, tijeros y papel.
En el cartón dibujaremos un círculo – para ello se puede utilizar un plato – y lo recortaremos. Esa será la base de la cara de la máscara de carnaval. Después hay que dibujar y recortar los ojos, la nariz y la boca.
El algodón lo utilizaremos para pegar pequeños trozos en la parte de arriba de los ojos a modo de cejas; también pegaremos el algodón alrededor de la boca, encima de la nariz y en los pómulos. Con el papel de colores que tenemos cubriremos la boa con el de color rojo y los pómulos con el de color naranja.
Tras haber finalizado pondremos tres capas de papel y dejaremos secar. Para una máscara de carnaval se recomienda utilizar la mayor cantidad de colores posible ya que a los niños lo que más les gusta es que haya mucho colorido.
El cólico del lactante, también denominado cólico del primer trimestre es un cuadro del que se desconocen a día de hoy las causas y que cursa con un llanto excesivo del recién nacido sin que haya ningún motivo justificado para ello. Estos cólicos suelen ser en la mayor parte de las veces, diarios. El cólico del lactante comienza en la segunda semana de vida y suele llegar hasta el tercer o cuarto mes.
Cuando
se produce, el niño comienza a llorar de una manera incontrolada, gritando y encogiendo las piernas como si lo que le doliera fuese el vientre. El vientre muchas veces aparece abombado como si el recién nacido tuviese gases que son eliminados la más de las veces mediante ventosidades. Debido a los síntomas durante mucho tiempo se pensó que la causa eran lo espasmos de la musculatura intestinal, de ahí el nombre de cólico.
El cólico lactante no necesariamente cursa con lloros incontrolados, ya que muchas veces el único síntoma que tiene el bebé es que entre las 6 y las 12 de la noche los bebés se encuentran más nerviosos de lo habitual. A partir de los 3 meses de vida el cólico lactante se presenta mucho más espaciadamente, desapareciendo a medida que el bebé va madurando.
Actualmente la medicina considera que el cólico del lactante es una especie de cajón de sastre en el que se explican varias situaciones que provocan unos lloros excesivos del bebé. En determinadas ocasiones se puede deber de la intolerancia del bebé a la leche de vaca que puede provocar una quemazón en el esófago.
Los padres nos debemos de preocupar por la salud dental de nuestros hijos. Los dientes, del mismo modo que los adultos, los niños los utilizan para poder ingerir determinados tipos de alimentos, entre ellos aquellos que son necesarios masticar antes de deglutir. Un diente es una estructura mineralizada que sirve para masticar determinados tipos de alimentos antes de que lleguen al estómago.

Los dientes por otro lado también funcionan con la lengua y el aparato fonador para emitir los sonidos que conforman el lenguaje y nos permiten comunicarnos con otros seres humanos. La estructura, número y composición de los dientes son diferentes en la edad infantil y la edad adulta. El cuidado de los dientes de los niños tiene que iniciarse mucho antes de que nazca el bebé, para ello será necesario que la alimentación de la embarazada sea rica en calcio, fósforo, proteínas y minerales.
Los primeros dientes que les salen a los niños son los dientes de leche, que son 20 y se disponen en una arcada superior y otra inferior. A partir de los 6 años esos dientes se empiezan a caer y empiezan a aparecer los dientes que nos acompañarán el resto de nuestra vida.
El cuidado de los dientes es necesario que se inicie en la infancia y con los dientes de leche, aunque sean dientes de tipo temporal. Una buena manera de que los niños y las niñas tengan una buena higiene dental tanto en la infancia, la adolescencia y la edad adulta, pasa por introducir la higiene dental desde los primeros años como si se tratase de un juego. Durante la niñez es necesario por lo menos lavar los dientes dos veces al día.
El consumo excesivo de golosinas es vox populi que no es el mejor alimento para los niños en desarrollo. A pesar de ello es evidente que los niños y niñas pequeños son el mejor caldo de cultivo para el consumo de estos productos que ya de entrada tienen unos niveles excesivos de azúcar que además de caries pueden provocar un amplio espectro de problemas.

La mayor parte de las veces el etiquetado de las golosinas deja mucho que desear e inclusive ciertos productos, como pueden ser las gelatinas, fueron quitadas de la circulación por la propia Unión Europea después de que se relatasen situaciones de asfixia en los más pequeños después de haber ingerido trozos de gelatina demasiado grandes para su ingestión.
Otro de los efectos que están demostrados que provocan las golosinas en niños es la hiperactividad. Al menos eso es lo que refrenda un estudio llevado a cabo en el Reino Unido en la prestigiosa revista médica The Lancet. El estudio demuestra que para hacer las golosinas más atractivas para los niños se utilizan colorantes y conservantes - E102, E110, E122, E124, E129 y E211 – que finalmente provocan hiperactividad.
La obesidad ligada a consumo excesivo de azúcares y calorías que pueden presentarse en los dulces y golosinas ni lo mencionamos por ser algo absolutamente obvio. En Estados Unidos es tal la relación entre obesidad infantil que en los colegios públicos de muchos Estados se ha prohibido terminantemente la venta de bollería industrial y golosinas.
Debido a lo comentado el consumo de golosinas en niños tiene que estar controlado en todo momento ya que tras unos colores llamativos y un sabor agradable se pueden encontrar graves problemas para la salud que pueden acabar condicionando el normal desarrollo de los niños y niñas.
Los juguetes son esenciales para el desarrollo a todos los niveles del niño. Aunque a medida que vamos teniendo edad esto se potencia menos, los humanos, sobre todo en las primeras etapas de nuestro desarrollo, aprendemos jugando. Por ello es esencial que los juguetes con los que juegan los niños estén adatados a su edad.

Entre los 0 y los 6 meses los juguetes deben servir para que el niño descubra su cuerpo y tienen que ser ricos en texturas, formas y colores. De los 7 a los 12 meses el bebé ya puede explorar los objetos y reconocer las voces por lo que están indicados desde juguetes sonoros hasta balancines y andadores.
Entre los 13 y los 18 meses los niños ya saben andar y conocen las propiedades de los objetos por lo que bicicletas con ruedas y cubos de encajar y apilar son ideales para esa edad. Entre los 19 y los 24 meses los niños y las niñas empiezan a descubrir su entorno, a lo que les ayudar juguetes como pizarras, pinturas o instrumentos musicales.
Entre los 2 y los 3 años aparece el mecanismo de la imitación por lo que en esta etapa teléfonos de juguete, muñecas y Palas o cubos serán muy útiles para su desarrollo. De 3 a 5 años el niño ya pregunta, aprende canciones y juega con amigos; cuentos, marionetas y muñecos articulados son lo idóneo para esta etapa.
De los 6 a los 8 años el niño ya ha aprendido a leer, escribir y las cuatro reglas básicas, los juegos manuales, de experimentos y bicicletas y monopatines serán indicados para su desarrollo físico y mental.
La lectura es básica a lo largo de toda nuestra vida. Aunque no es la única manera de procesar información que tiene el ser humano, la lectura es una de las herramientas más utilizadas cuando tenemos que aprender algo. Por ello fomentar el interés y el hábito lector desde las primeras etapas de la escolarización es un buen equipaje que nos acompañará toda nuestra vida.

En los más pequeños una manera de introducirlos en la lectura y en los libros es permitirles que manipulen diversos tipos de libros para que vayan reconociendo además de las texturas que tienen estos, los signos que forman los alfabetos de las diversas lenguas. Por tanto no está demás colocar algunos libros en lugares que sean de fácil acceso para los niños.
Al mismo tiempo, en edades ya escolarizados es conveniente leerles o bien pasajes de libros o cuentos que se encuentren adaptados a su edad. De ese modo aprenderán que la lectura y el lenguaje pueden llegar a ser muy divertido ya que les permite acercarse a las historias que les gustan a esas edades.
En edades algo más avanzadas no está demás que con su padre o con su madre lean juntos esos mismos cuentos que tanto tiempo llevan oyendo. De este modo se darán cuenta que aprendiendo a leer ya no necesitarán la mediación de un adulto para poder acercarse a esas historias que les hablan desde de navegantes que corren aventuras en sus singladuras hasta historias que les hablan de la vida de niños como ellos.
Cuidar la ropa del bebé recién nacido es muy laborioso y es necesario hacerlo a conciencia. No en vano va a ser la ropa de un ser de pocos meses que difícilmente puede protestar por el hecho de que la ropa no le guste o le moleste. Los pediatras aconsejan lavar toda la ropa del bebé antes de que este nazca para evitar que la piel del recién nacido se resienta.
Aunque la ropa del bebé sea nueva no podemos asegurar que no se encuentre llena de ácaros, polvo u hongos que puedan acabar haciendo mella en su salud. Los problemas más habituales en caso de no haber lavado la ropa del bebé antes de ponérsela tienen que ver con irritaciones en la piel y alergias que les puede acabar provocando malestar.
Lo más conveniente, desde la perspectiva de una madre, es que empiecen a lavar el ajuar del bebé hacia el séptimo mes de embarazo. A los siete meses de gestación las mujeres todavía conservan la suficiente energía para prepara el “aterrizaje” del recién nacido. Además limpiar la ropa del bebé es sumamente sencillo.
Entre los consejos que os podemos dar se encuentra el de no utilizar productos de lavado de ropa para adultos e inclusive ni para niños. Un buen producto para lavar la ropa del bebé es el jabón de coco o el jabón neutro. Estos tipos de jabones son menos ácidos y carecen de cualquier tipo de perfume en su composición por lo que es poco probable que cause alergias.
La televisión, al menos la televisión que hay en estos momentos en nuestro país, puede ser considerada como una mala influencia para nuestros hijos. En los países desarrollados los niños y niñas ven un promedio de 3 horas diarias de televisión. De este modo se están cercenando la posibilidad de que realicen otro tipo de actividades.
Hay que tener en cuenta que los niños muchas veces toman como real lo que ven por televisión, por lo que los programas de televisión, además de otro tipo de pasatiempos, están determinando los valores que va a tener ese niño y van a determinar la forma en la cual se van a relacionarse con los demás.
Es conveniente que los adultos se encarguen de elegir aquellos programas que son adecuados para la edad del niño evitando aquellos programas que no están recomendados para su edad. Además también hay que orientar que programas pueden ver y aquellos que estén en el límite de edad permisible deben ser vistos con el acompañamiento de un adulto.
También hay que tener cuidado con la publicidad a la que se enfrentan los niños en los programas publicitarios ya que esta muchas veces puede llegar a resultar engañosa o incorrecta. A pesar que en la franja horaria en la cual los niños ven la televisión la publicidad de ciertos productos suele estar prohibida también es aconsejable enseñar a los más pequeños a hacer zapping para evitar la sobrecarga de publicidad.
Inclusive la televisión puede ser un aliado en la educación de nuestros hijos si sabemos orientar a estos para que los programas con los que disfruten sean aquellos en los cuales aprenden cosas y que además les ayudan a desarrollar su espíritu crítico.
Los antibióticos son potentes medicamentos que tienen la función de tratar muchos tipos de infecciones bacterianas que de otro modo provocarían graves problemas de salud a las personas que los sufren. A pesar de sus bondades, si no se hace un uso racional de los mismos es posible acabar teniendo problemas.

Uno de los principales problemas del uso de antibióticos consiste en usarlos para enfermedades que no son provocadas por bacterias o por infección bacteriana, sobre todo cuando la enfermedad es de tipo vírico como pueda ser un catarro o una gripe.
Otros de los malos usos de los antibióticos provienen del hecho de no utilizar el antibiótico hasta el fin de tratamiento y cesar en su uso cuando el paciente comienza a recuperarse. Este uso incorrecto de los antibióticos hace que el antibiótico no cumpla la función para que han sido utilizada, es decir, para acabar completamente con la infección bacteriana.
Ante todo un uso racional de los antibióticos pasa por entender cuando se deben usar los mismos y cuando no, evitando en todo momento el abuso de los mismos. Los antibióticos son fundamentalmente efectivos para la mayor parte de las enfermedades de tipo bacteriano, pero no contra las víricas.
Por otro lado solo hay que tomar aquellos antibióticos que hayan sido prescritos por el médico y no abusar de ellos, pero tampoco dejar de tomarlos en cuanto notamos una mejoría. Los tratamientos con antibióticos tienen que ser en el tiempo y en la forma en los cuales han sido prescritos, ni más ni menos.
En los últimos años la música se ha introducido como un elemento más en el contenido educativo que se imparte a los niños y las niñas en los centros escolares y guarderías. Esto se debe a que la música es muy importante a la hora de incentivar el desarrollo intelectual, auditivo, sensorial, del habla y el motriz.

La música también es un vehículo de expresión que los niños y las niñas pueden aprender para expresar sus emociones y que les puede servir para integrarse en la sociedad de un modo activo. Con la música los niños aprenden a ser autónomos, asumir el cuidado de sí mismos y del entorno que les rodea y ampliar sus relaciones sociales.
La música por si misma aumenta la interacción entre las personas y el surgimiento de situaciones e interrelación personal. También es un elemento de comunicación entre los pequeños ya que de esa manera también pueden llegar a comunicarse. Además la música en los primeros estadios de evolución del niño les da seguridad emocional, confianza en sí mismos y al compartir las canciones se insertan en situaciones de ayuda mutua, colaboración y respeto a los demás.
Además si los niños están siendo alfabetizados esta acción tienen en la música un multiplicador. Gracias a las canciones infantiles – habitualmente con rima y repetición – los niños mejoran en su habla, aprenden el significado de las palabras y aumentan su caudal léxico por lo que la alfabetización se produce de una manera mucho más rápida que si no se utilizase la música.
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