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Fútbol, tenis, gimnasia rítmica, baile, dibujo… la lista de actividades extraescolares para tus hijos es muy numerosa. En casi todos los colegios, institutos y centros de educación privados podemos encontrar este tipo de complementos a la educación de los niños, que normalmente se desarrollan durante la tarde. La mayoría de los escolares de entre 4 y 16 años están apuntados a alguna actividad, que probablemente se desarrolle 1 o 2 veces por semana durante 1 hora. Aprender un deporte, desarrollar una habilidad o reforzar conocimientos en materias concretas nunca está de más y es una experiencia necesaria y muy positiva para los pequeños, pero el problema viene cuando sobrecargamos a nuestro hijo de extraescolares.

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Tener que ir a demasiadas clases por las tardes puede llegar a provocar altos niveles de estrés en los más pequeños. Teniendo en cuenta que un niño pasa en el colegio una media de 6 horas, si a esto le sumamos otras 2 de extraescolares, estaríamos equiparando su rutina a la de un adulto. Lo ideal es encontrar el equilibro y prestar atención tanto a los horarios del niño como a sus preferencias a la hora de elegir las actividades extraescolares. Hasta los 7 años, con una actividad que se desarrolle dos veces por semana es suficiente, ya que más obligaciones podrían ser excesivas para su edad.

El problema es cuando algunos padres utilizan las actividades extraescolares como guardería mientras terminan su jornada laboral. En ocasiones, es porque no les queda más remedio, ya que no existe otro modo de conciliar su vida familiar con el trabajo, pero cada vez son más los niños que entran a las 7:00 de la mañana a los desayunos del colegio, tienen sus clases hasta las 14:00, comen en el comedor y a continuación tienen dos actividades extraescolares seguidas, finalizando su jornada escolar a las 18:00 de la tarde. Este es el día a día, de lunes a viernes, de casi el 45% de los menores de 16 años en España. Un niño que pasa un total de 11 horas en el colegio puede comenzar a presentar diferentes problemas de autoestima y de conducta.

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Siempre que sea posible, es recomendable que los niños puedan comer en casa, con un familiar o un cuidador, aunque luego tengan que volver al colegio para ir a alguna actividad. Al igual que los adultos, los niños también necesitan desconectar del que es “su lugar de trabajo”. De este modo podemos comprobar si realmente está yendo a la actividad extraescolar que le  gusta, ya que podremos ver su reacción a la hora de tener que volver al colegio. También servirá para que nuestro hijo pueda descansar y así rendir mejor en sus clases de la tarde. Intenta que siempre tenga una motivación y que la actividad que realice le guste y le haga sentir realizado. Es fácil que puedan cansarse en unas semanas de una extraescolar que acaban de comenzar, pero probablemente sea porque no es el deporte, el arte o la temática que le gusta realmente.

Una de las cosas más importantes de este tema es tener en cuenta que al niño hay que apuntarle a la actividad que a él le guste, no a aquella que les gusta a sus padres. Aunque a un padre le encante el fútbol, si el niño prefiere el tenis deberá ir a aquella clase que le motive. Es un error muy común el forzar a los niños a acudir a ciertas actividades, convirtiendo cada tarde en un momento negativo para ellos, al que acuden obligados y que en más de una ocasión supone un disgusto. Deja que tome una de sus primeras decisiones por si solo.

A partir de la próxima semana se espera que comiencen a subir las temperaturas  y el verano vaya llegando para quedarse. Por fin podemos quitarnos las chaquetas y salir a disfrutar del buen tiempo, aprovechando la infinidad de planes que podemos hacer en esta época del año. Los deportes al aire libre no son solo una excelente opción de ocio y diversión, sino que también te ayudan a sentirte mejor. Entrarás en contacto con la naturaleza, liberarás tensiones, mejorarás tu autoestima y pondrás en funcionamiento tu físico.

Estas son algunas de las opciones perfectas que desde Néctar te recomendamos de cara a los próximos meses:


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  • Running

Es el deporte de moda por excelencia. Salir a correr es una de las actividades físicas más completas que puedes hacer, en la que además puedes ir controlando tu progresión. No estás sometido a horarios ni cuotas, correr es gratis y puedes hacer donde y cuando quieras. Si a esto le sumas hacerlo en un ambiente agradable, la propuesta es de lo más apetecible. Sin embargo, practicar running en esta época del año requiere, al igual que en el resto de actividades, de unas recomendaciones. Intenta no salir a correr en las horas principales de calor, haciéndolo más bien a primera hora de la mañana o a última de la tarde. Procura beber mucha agua, una media de 1 litro y medio por cada hora de ejercicio, ya que en verano nos deshidratamos más fácilmente. Lleva ropa adecuada, que transpire y te deje moverte con comodidad, y realiza tus rutas por parques o avenidas con sombra.

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  • Patinar

Otro de los deportes en auge actualmente, y no solo como actividad física, sino también como medio de transporte. Patinando obtenemos prácticamente los mismos beneficios que tenemos al correr, lo único que cambia es nuestra velocidad y fuerza del tren inferior. Si decides lanzarte a las cuatro ruedas, hazlo siempre con protecciones y en lugares adecuados, y si puedes apúntate a algún curso de iniciación para soltarte. Es un deporte perfecto para practicar en familia o con amigos.

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  • Surf

Mézclate con la energía del mar y la naturaleza practicando surf este verano en tu destino de vacaciones. Seguramente tenga una playa cerca donde poder comenzar a surfear las olas y soltar toda la adrenalina. A pesar de ser un deporte que requiere constancia, hoy en día puedes asistir a pequeñas clases o cursos en los que empezar a manejar la tabla, y con suerte pillar alguna ola. Tus piernas y glúteos trabajarán a pleno rendimiento y liberarás estrés a montones. ¡La diversión está asegurada!

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  • Senderismo

Es una buena época para calzarse las zapatillas y salir a descubrir los alrededores de tu ciudad o tu pueblo. Allá donde hay naturaleza, hay rutas de senderismo. Formar un pequeño grupo de amigos o salir con la familia es un buen plan para ponerse en forma disfrutando de la compañía y el medio ambiente. Los niños se lo pasarán genial durante todo el camino y compartiréis charlas y buenos momentos durante la jornada. El senderismo, además de ser bueno para tu salud, te ayuda a desconectar del día a día y te da la oportunidad de conocer paisajes preciosos. Recuerda siempre protegerte del sol, ir bien aprovisionado de comida y bebida, con batería en el móvil y ropa y calzado adecuado.

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  • Natación

Ahora lo tienes mucho más fácil. Abren las piscinas, puedes ir a la playa o hacerlo en la de tu gimnasio. Nadar es uno de los deportes más beneficiosos para la salud, y además provoca sensaciones muy agradables para nuestro cuerpo. Mítica el calor del verano con unos baños en la piscina y aprovecha para hacerte unos largos. Ponte una meta diaria y realiza tu ejercicio tranquilamente, disfrutando del agua y con comodidad.

La lista se puede completar cualquier deporte que te imagines. Tan solo tienes que tomar las medidas de seguridad adecuadas, protegerte del sol y beber mucha agua, y tu deporte favorito también será un deporte de verano. Así que ya sabes, deja la pereza y las excusas a un lado y ¡sal a disfrutar del día!

 

Aún existe la idea entre la población de que el síndrome de piernas inquietas es una invención. Pero nada más lejos de la realidad. Esta enfermedad, que produce innumerables reacciones molestas, sobre todo en las extremidades inferiores, pone en jaque la salud y calidad de vida de los afectados. Por esta razón, es tan importante su diagnóstico y tratamiento inmediato, así como la incorporación de hábitos saludables que ayuden a controlar síntomas.

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A pesar de las múltiples investigaciones realizadas, la causa del síndrome de piernas inquietas (SPI) no está clara aún. Sin embargo, se barajan varias posibilidades que dan origen a los distintos tipos de SPI:

Síndrome de piernas inquietas primario o familiar: es el que se produce por causas genéticas. Los expertos aseguran que existen varios cromosomas relacionados y están investigando en esta línea. Se estima que el 66% de los pacientes con SPI tienen al menos un familiar de primer grado afectado (hermanos, padres, hijos).

Síndrome de piernas inquietas secundario: surge como resultado de otra enfermedad, generalmente anemia y bajo nivel de hierro en la sangre, y otras patologías crónicas como neuropatía periférica, diabetes, insuficiencia renal o artritis reumatoide. También, durante el parto, el 15% de las mujeres desarrollan SPI secundario.

Síndrome de piernas inquietas idiopático (de causa desconocida): se le denomina así cuando no existen precedentes familiares de SPI y la persona no tiene ninguna enfermedad que se relacione con esta afección.

La Asociación Española de Síndrome de Piernas Inquietas, AESPI ofrece al paciente y familiares una serie de consejos prácticos para mejorar la calidad de vida:

  1. Hablar abiertamente sobre la patología, tanto con el médico como con la familia.
  2. No intentar luchar contra la necesidad de moverse, ya que esto puede hacer que los síntomas se agudicen. Es aconsejable seguir un programa de ejercicios para mejorar la flexibilidad, corregir las posturas y fortalecer los músculos y articulaciones de las piernas. El ejercicio físico puede ayudar a mejorar el control sobre esta patología.
  3. Escribir un diario de sueño anotando los fármacos y terapias que se siguen para combatir los síntomas y compartirlo con el médico.
  4. Mantener activa la mente ayuda a que se reduzcan los síntomas.
  5. Estiramientos por la mañana y la noche: Terapias como yoga, musicoterapia, tai chi y acupuntura son un buen aliado para mitigar los síntomas físicos y emocionales.
  6. Ayudar a otros pacientes: los grupos de apoyo permiten conocer y ayudar a otras personas que padecen las mismas patologías.
  7. Ponerse más alto: Elevar la mesa o las estanterías de tal manera que pueda trabajar o leer de pie.

 

Un estudio publicado recientemente en la revista científica American Journal of Clinical Nutrition demuestra los beneficios de interrumpir el sedentarismo cada media hora para hacer unos segundos de actividad física.

Romper con las conductas sedentarias prolongadas mediante algo menos de dos minutos de actividad física cada media hora tiene un efecto positivo en la glucemia e insulinemia postprandial en adultos sanos.

El principal objetivo del estudio fue comparar los efectos sobre la glucemia, insulinemia y lipidemia postprandiales de tres comportamientos diferentes: un comportamiento sedentario prolongado de 9 horas; la realización de actividad física durante treinta minutos seguido de un comportamiento sedentario; y en tercer lugar, pausas regulares de actividad física de 1 minuto y 40 segundos de duración cada media hora de comportamiento sedentario.

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Dada la importancia de la actividad física en la salud pública, la OMS ha elaborado y difundido una serie de recomendaciones en relación con la promoción de la actividad física y la prevención de las ENT adaptadas por edades y según frecuencias, duración, intensidad, tipo y cantidad total de actividad física.

Así, en niños y jóvenes de entre 5 a 17 años, la OMS advierte que estos deberían realizar al menos 60 minutos de actividad física de moderada a vigorosa a diario.

La mayor parte de la actividad física diaria de los niños debe ser aeróbica, incorporando actividades físicas intensas, que contribuyan a fortalecer músculos y huesos, al menos 3 veces por semana.

Para los más mayores, la OMS recomienda que realicen dos horas y media de deporte moderado a la semana

Para adultos de entre 18 y 64 años, las recomendaciones de la OMS incluyen la realización de actividad física durante el tiempo libre, desplazamientos físicos, actividad ocupacional derivada de la labor profesional, quehaceres domésticos, juegos y partidos, deporte, etc. A estas edades, el organismo internacional recomienda realizar al menos 150 minutos de actividad física aeróbica de moderada a vigorosa a la semana o al menos 75 minutos de actividad aeróbica intensa y vigorosa a la semana.

En personas de 65 años o más, las recomendaciones para mejorar el estado muscular y cardiorrespiratorio, los huesos, y reducir el riesgo de ENT, depresión y declive cognitivo, la OMS recomienda la realización de 150 minutos de actividad aeróbica de moderada a intensa a lo largo de la semana, o bien 75 minutos de actividad física aeróbica de vigorosa a intensa.

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La práctica de la actividad física y del deporte en edades tempranas es de gran importancia para el buen desarrollo del niño. La educación física y el deporte desarrollan capacidades como la percepción espacial, la percepción espacio-temporal, la coordinación ojo-muscular. Es muy importante que como padres estimulemos a nuestros hijos incluso desde que nacen para ir desarrollando sus habilidades.

¿Qué es el Swimtrainer? Ventajas y desventajas de su uso

Los niños que se mantienen activos tendrán:

  • Músculos y huesos más fuertes
  • Un cuerpo más delgado, ya que el ejercicio ayuda a controlar la grasa en el cuerpo
  • Menos probabilidades de tener sobrepeso
  • Menor riesgo de tener diabetes tipo 2
  • Presión arterial y niveles de colesterol en sangre probablemente más bajos
  • Una mejor actitud ante la vida
  • Mayor desarrollo del cerebro.
  • Mejor coordinación

A medida que los niños pasan más tiempo viendo la televisión, le dedican menos tiempo a correr y jugar. Los padres deben limitarles el tiempo frente a la televisión, los videojuegos y el ordenador, y deben poner un buen ejemplo siendo activos también. Hacer ejercicio juntos puede ser divertido para todos. Los deportes de competencia pueden ayudar a que los niños tengan una buena condición física. Caminar o ir en bicicleta, bailar, jugar a los bolos y practicar yoga son otras formas de ejercicio para los niños. Combinar la actividad física regular con una dieta saludable es fundamental para lograr un estilo de vida saludable. No debemos pensar que el ejercicio es solo para los niños más mayores. El ejercicio es necesario desde el principio  pero como  tienen una atención reducida, esto condiciona el que puedan realizar cualquier actividad en forma prolongada y repetitiva, de manera que hay que hacer ejercicios cortos  si no pronto se aburrirán y llevarán su atención hacia otra situación u objeto.

Disfrutar de un día de verano en la montaña practicando senderismo  ya es una actividad verdaderamente potente en sí misma y muy completa para los mayores y los pequeños. Sin embargo, para complementar la actividad, aquí van cinco ideas de juegos que podemos realizar para acompañarla.

5 ideas de juegos en la montaña para entretener a los niños de senderismo

De entrada,las actividades físicas en estos entornos tienen que ser siempre muy controladas. Por ello no vamos a recomendar juegos que supongan la dispersión del grupo, ni tampoco aquellos que tengan que ver con un exceso de esfuerzo físico, ya que esa energía ya la hemos gastado nosotros y los peques durante la marcha.

Organizar la ruta a modo de gyimkana

Esto le puede dar más aliciente al recorrido y, sobre todo, puede hacer que los niños muestren un interés mayor en la actividad. Se trata simplemente de establecer unos puntos en la ruta donde pediremos algunas actividades o pruebas mínimas; recoger un piedra o una flor, responder a una pregunta sobre el trayecto… se puede incluso plantear jugar con puntos con algún premio final.

Un tesoro

Es una de esas actividades que, bien organizadas, funcionan siempre y además son muy divertidas. Para ello hemos debido esconder previamente algún objeto (por ejemplo una tartera en la que hemos dejado unas monedas de chocolate) y al llegar al entorno donde está escondida podemos detener la marcha y contar una historia que motive la búsqueda, para la que podemos dar pistas.

Es el típico juego de buscar el tesoro que, repetimos, bien organizado siempre funciona.

Volar una cometa

Aunque requiere que encontremos un espacio para poder lanzar el vuelo, una cometa siempre proporcionar resultados asegurados en los niños, podemos no sólo lanzar nosotros el vuelo y posteriormente pasar el manejo, sino también tratar de explicar el funcionamiento y enseñarles a lanzarla, lo cual sería ya un éxito total. 

Rally fotográfico

Hoy en día los dispositivos móviles nos permiten realmente usar un montón de funcionalidades entre ellas, por supuesto, las cámaras. Una muy buena idea, teniendo en cuenta al gusto de los niños por la tecnología, es plantearles una especie de rally fotográfico en el que al final del día repasaremos todas fotos las fotos realizadas. Podemos incluso plantearlo como concurso con premios.

Buscar la forma más rara

Uno de los motivos principales por el que realizamos este tipo de actividades es, sin duda, el contacto con la naturaleza de los niños. En este sentido, una actividad divertida puede plantear que durante la ruta los niños busquen una forma rara en la naturaleza, bien una piedra, un árbol, un conjunto de rocas, incluso una nube, podemos perfectamente hacer fotografías de estas formas raras y coleccionarlas, es algo que suele funcionar muy bien con los peques.

Imagen de flickr por Miguel. (respenda)

Nadar, correr, jugar a las palas, al fútbol o al voleibol son algunas de las opciones clásicas para hacer deporte frente al mar. Además, hay nuevas corrientes de entrenamiento en este ámbito, como el ‘Beach Fitness’, que intenta aprovechar los elementos del entorno, y existen ya también numerosos arenales que cuentan con aparatos y pesas.

La playa, tu gimnasio de verano

El hecho de que llegue el verano no tiene por qué ser sinónimo de abandonar las rutinas de entrenamiento. Si bien existe la posibilidad de continuar yendo al gimnasio habitual, los típicos desplazamientos estivales suelen dificultar esta opción. Además, resulta comprensible que alguien, aunque habituado a acudir al gimnasio, se decante por los ejercicios al aire libre, dadas las temperaturas benignas de esta época. De la misma manera, habrá personas que se vean impedidas a abandonar determinados lugares, por ejemplo, si tienen niños a su cargo.

¿Cómo compaginar el deseo de hacer ejercicio con estas opciones? Pues muy sencillo, haciendo que la propia playa se convierta en un gimnasio. Aunque parezca extraño, es posible.

Por supuesto, están los deportes playeros clásicos: nadar, correr, jugar a las palas, al fútbol o al voleibol. Incluso la opción más moderada de caminar por la orilla. Sin embargo, algunas personas preferirán realizar por ejercicios de carácter anaeróbico o, simplemente, más intensos.

Una de las últimas corrientes en este sentido es el ‘Beach Fitness’, una práctica deportiva que se ha puesto de moda en los últimos años y que consiste en aprovechar aquellos elementos que el entorno pone a nuestra disposición (como las escaleras de acceso a la playa, por ejemplo). La idea es ejercitar el cuerpo de una manera relativamente similar a cómo se haría en el gimnasio. Entre los ejercicios que pueden llevarse a cabo bajo esta modalidad, pueden citarse los sprints en arena, carrera en la orilla con cambios de ritmo, elevaciones con rodilla, sentadillas con salto, ‘burpees’ o ‘lunges’.

Cabe recordar que el primero de estos dos últimos parte de estar de pie, mirando al frente y con los brazos relajados, para agacharse y apoyarse con las palmas de las manos. Una vez realizado este movimiento deberemos propulsarnos con los músculos de las piernas hacia atrás para colocar las piernas estiradas y apoyadas en el suelo sobre las puntas de los pies. El cuerpo quedará entonces sostenido únicamente por las palmas de las manos y las puntas de los pies. A partir de esta segunda postura se hará una flexión de pectoral apoyándose en los tríceps y los músculos del pecho. Al elevarse cuando se realice la flexión, se deberá impulsar el cuerpo con las piernas y volver a dar un salto hacia delante, de tal manera que se lleven las piernas hacia el pecho de nuevo para volver a ponerse de pie y recuperar la postura original. Los ‘burpees’ son un ejercicio físico realmente completo, ya que permite trabajar pectorales, bíceps, tríceps y cuádriceps.

Por su parte, los ‘lunges’ son zancadas manteniendo una pierna estática y adelantando la otra hasta flexionar la rodilla en un ángulo de 90 grados (aunque hay diferentes variantes), con lo que la primera quedará estirada. Los brazos quedan en jarras, con las manos sobre las caderas. Los ‘lunges’ están considerados uno de los mejores ejercicios para ejercitar los glúteos.

Finalmente, es preciso añadir que existen ya también numerosos arenales que cuentan con aparatos y pesas. De hecho, algunas playas han llegado a adquirir o a acrecentar su fama, precisamente, por contar con estos elementos. Por ejemplo, South Beach en Miami.

Imagen de Flickr por Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

La natación es uno de los ejercicios más recomendables para las embarazadas. Aprovechar el verano tanto para nadar como para hacer ejercicios en el agua es una muy buena idea para las mujeres en estado. Estas son algunos ejemplos de rutinas que practicar.

5 ejercicios para embarazadas para hacer en el mar o la piscina

Las actividades acuáticas son unas de las más recomendadas durante el embarazo. El verano es un buen momento para disfrutar de la playa y de la piscina y a la vez practicar algunos ejercicios que van a ser muy beneficiosos para la salud y el bienestar en el desarrollo del embarazo.

Nadar es probablemente el mejor y más completo ejercicio que se puede realizar durante el embarazo. Además, según avanza la gestación la mayor movilidad que se puede obtener dentro del agua permite trabajar actividades y ejercicios que fuera de ella resultarían más costosos o imposibles. A la hora de nadar hay que elegir el estilo que más cómodo te resulte en cada momento y evitar los movimientos demasiado bruscos.

Estos son cinco ejercicios que podrás practicar en el agua durante el embarazo:

  1. Además de por la actividad física, los baños en el mar o la piscina nos proporcionan también una sensación de relax y bienestar muy buena para las embarazadas. En este sentido un ejercicio muy sencillo y efectivo consiste simplemente en dejarse flotar boca arriba con los brazos extendidos en la llamada “posición de muerto”. Mantener esta postura durante unos minutos mientras te concentras en tu respiración es un buen ejercicio relajante.
  2. El agua es también un buen lugar para trabajar la flexibilidad en la pelvis. Un ejercicio muy simple consiste en, con el agua ligeramente por encima de la barriga, situarse de pie con la espalda recta, levantar una pierna y desplazarla hacia el lateral con lentitud, bajar despacio y repetir con la otra pierna.
  3. El agua también puede servir de ayuda para los problemas de espalda, que es uno de los puntos que antes se carga en el embarazo. Un ejercicio sencillo consiste en subir y bajar verticalmente (mientras mantenemos la espalda recta) hasta que el agua nos llegue a la barbilla cuando bajamos. Si lo practicamos en la piscina podremos añadir una variante:- apoyar las rodillas en la pared con las piernas flexionadas mientras nos sujetamos al borde, bajando el cuerpo hasta incluso sumergir la cabeza.
  4.  Un ejercicio clásico, pero muy eficaz que ayuda a la circulación en las piernas es el de los saltos de canguro. Simplemente consiste en, con el agua por encima del pecho y los pies juntos y los brazos extendidos a lo largo del cuerpo flexionar las rodillas e ir desplazándose de esta manera a base de saltos. No deben ser tampoco saltos espectaculares. Por dar una medida, la barriga no debe llegar a salir del agua.
  5. Un ejercicio un poquito más complejo pero muy interesante es el siguiente; cruzar las piernas tocando fondo, y, sin moverte del sitio tratar de ponerte de puntillas mientras contraes el suelo pélvico y expulsas el aire. Cuando bajas de la posición de puntillas relajas y vuelves a coger aire. Combina las subidas y bajadas de puntillas con talones.

Imagen de Flickr por estrelas e limóns

Existe un buen número de alimentos capaces de aportarnos las calorías necesarias para afrontar nuestro día a día. Dentro de éstos, hay  algunos que resultan más apetecibles que otros, sabor, textura, aroma y gusto entran en juego y todo vale. Opiniones hay de todos los colores, esta es la nuestra y nuestra selección.

5 alimentos que nos aportan energía y alegría

  • El chocolate no podía faltar en la lista. Además del aporte estimulante que este delicioso alimento proporciona, contiene sustancias como la tiramina o la feniletilamina que pueden ayudar a elevar los niveles de energía. Existen diversos estudios que relacionan un consumo controlado de chocolate con una mayor vitalidad. En cualquier caso resulta más recomendable el chocolate puro o amargo que otro con demasiados azúcares añadidos.
  • La miel es otro gran invitado en esta lista. Simplemente con media cucharada dos veces al día nos ayudará a retrasar el envejecimiento, ya que contiene que minerales, antioxidantes y vitaminas beneficiosos para ello. Todo ello sin olvidar su aporte calórico.
  • Los carbohidratos son una fuente básica de energía y dentro de ellos podemos elegir una amplia variedad. Resultarán más recomendables aquellos que ofrezcan un aporte añadido de vitaminas, fibra y minerales. Por ejemplo, se pueden incluir en esta lista el trigo, la cebada y frutas como los plátanos y manzanas, las ciruelas…
  • Las que se conocen como grasas buenas ayudan al rendimiento del aporte energético en nuestro cuerpo, por ello resulta recomendable incluirlas en nuestra dieta. Especialmente beneficiosos resultan productos como el aceite de oliva, las nueces, almendras… Por el contrario, habrá que rehuir las grasas provenientes de, por ejemplo, mantequilla, manteca etcétera.
  • Las carnes (magras) y el pescado son otra gran fuente de aporte energético. Su contenido proteico y de aminoácidos también ayuda a cuidar el cuerpo y mantenernos más activos. Debemos tener en cuenta que en aquellas dietas donde no se reciben aporte de carbohidratos o grasas, son las proteínas las que constituyen la base del aporte energético.

Esta es nuestra selección, pero no quiere decir que no haya más alimentos buenos y que harán que nos sintamos mejor. Por ejemplo, las carnes rojas, consumidas con moderación, favorecen la ingesta de hierro, lo que deriva en una mejor oxigenación que repercute  positivamente en la energía corporal.

En cualquier caso, siempre es bueno incluir en nuestra dieta alimentos y platos que no sólo cubran nuestras necesidades energéticas, sino que además aporten ese puntito de ‘sal’ a la vida para hacernos sentir más felices. ¿Cuáles son los vuestros?

Imagen © bit24 – Fotolia.com

No descubrimos nada nuevo si decimos que la práctica de ejercicio, acorde a las condiciones físicas de cada persona, es una de las actividades más saludables que el ser humano puede realizar. Aun teniendo clara esta premisa, lo cierto es que en general existe un déficit importante personas que efectivamente practiquen deporte de forma habitual.

Por qué debo hacer ejercicio

El ejercicio físico es una parte fundamental de una vida saludable. No sólo previene los problemas de salud, sino que ayuda de manera determinante en cuestiones como el aumento de la energía, la reducción del estrés y el desarrollo de mayores niveles de resistencia. Además, también es clave para combatir un problema creciente y tan serio como la obesidad.

¿Cómo me beneficia el ejercicio?

Existen un gran número de apartados en los que podemos comprobar de manera clara los beneficios de practicar ejercicio, éstos serían algunos de los más destacados:

  • Ayuda a la reducción de riesgos en enfermedades como la obesidad, la diabetes, los trastornos coronarios, la hipertensión, la osteoporosis… Dicho de otra forma, si tu cuerpo se ejercita está más fuerte y es menos factible enfermar.
  • Es básico para el mantenimiento corporal en cuestiones como la flexibilidad articular, la de los tendones y ligamentos. Todo esto contribuye a mejorar la movilidad y agilidad.
  • Ayuda a la reducción de síntomas de envejecimiento, fundamentalmente en aspectos como dolores musculares y óseos. También contribuye a mantener la cabeza ‘más joven’.
  • Contribución importantísima a cuestiones como el alivio de la ansiedad y el estrés, la mejora del sueño, y en general el bienestar mental.

¿Cómo practicar ejercicio?

Debemos partir de la base de que prácticamente todas las personas podemos hacer deporte siempre que éste resulte acorde a nuestra condición física.

Resulta interesante incorporar la actividad física las rutinas diarias al margen de la práctica deportiva específica. Cuestiones como caminar, subir y bajar escaleras, etc., contribuyen sin duda a complementar lo que debiera ser un hábito saludable y  convertirlo en una constante en nuestras vidas.

Si nunca hemos hecho ejercicio anteriormente o si padecemos algún tipo de afección, es conveniente consultar al médico cuál es aquel que mejor se adaptará a nuestras condiciones y durante cuánto tiempo practicarlo.

En general, se da por bueno ejercitarse al menos durante cinco días a la semana en períodos de no menos de 30 minutos. Obviamente, el tiempo depende del tipo de ejercicio, pero simplemente caminar 30 minutos diarios cinco días a la semana es un comienzo más que aceptable para incorporar la actividad física a nuestras vidas.

Imagen © Zsolnai Gergely – Fotolia.com