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La voz es un elemento vital para las personas ya que es una de las maneras – quizás la principal – para comunicarse. Muchas veces la llegada de la estación fría puede provocar que la misma se resienta. Un buen indicio de que con el frío nuestra voz se ve afectada es el darnos cuenta de que tenemos que forzar la voz para que nos escuchen.

Para mantener la voz en condiciones es necesario hidratarla todo lo que sea necesario; de 6 a 8 vasos de agua suele ser suficiente ya que además de los beneficios para el organismo conseguiremos también cuidar nuestra voz. Tanto el tabaco como las bebidas con cafeína tiende a deshidratar los pliegues vocales, por lo que si se consumen ambos productos lo mejor es, si no eliminarlos, por lo menos tomarlos con moderación.

Algunos de los medicamentos que se suelen utilizar durante la estación fría también pueden poner en jaque a nuestra voz. Los medicamentos que más pueden provocar el deterioro de nuestra voz son los antihistamínicos y las medicinas para la tos ya que finalmente provocan que la garganta se reseque y los pliegues vocales también.

Las comidas también pueden acabar afectando a nuestra voz en la estación fría, sobre todo las comidas excesivamente calientes y con sabor agrio, ácido o picante que a lograr la estimulación de los ácidos estomacales provocan la irritación de la laringe. Tanto en la estación fría como en cualquier otra el hablar tensionando el cuello y el abdomen puede acabar produciendo que la voz se vea afectada.

Cada vez que fumas un cigarillo, la adictiva nicotina circula hacia tus pulmones y tu cerebro. Una vez eres totalmente dependiente de la nicotina, el dejarlo desencadena lo que todos conocemos como Síndrome de Abstinencia. Sus síntomas pueden llegar a ser tanto físicos (que se asemejan a resfriados) como mentales (ansidedad). En los casos más severos, la falta de nicotina puede llegar a causar trastornos temperamentales y rabietas infantiles injustificadas. Los síntomas del Síndrome de Abstinencia suelen aparecer en torno al día segundo o tercero desde que dejamos de fumar y dura normalmente un par de semanas más. Afortunadamente, hay numerosas Terapias Sustitutivas de la Nicotina (NRT por sus siglas en Inglés) que reducen estos síntomas.

Los chicles de nicotina son una de las terapias sustitutivas más comunes que además pueden ser adquiridos sin receta y en cualquier establecimiento. Mascar un chicle de nicotina es totalmente diferente de masticar uno ordinario; sólo se debe marcar una vez cada minuto más o menos. Esto permite que la nicotina sea absorvida a través de las mucosas bucales. Existen dos niveles de chicles de nicotina; de 2 mg, para quienes fuman menos de un paquete al día, y los de 4mg para los fumadores de un paquete o más. Lo ideal es que aquéllos que se decidan por chicles de nicotina los vayan también suprimiendo gradualmente durante un período de 2 a 3 meses, hasta eliminarlos por completo.

Otro producto de uso muy común es el parche de nicotina que se aplica directamente sobre la piel. Permite que la droga se absorba a través del torrente sanguíneo. Al igual que los chicles, están también disponibles sin receta médica y en todos los establecimiento acreditados. Los parches de Nicorette, por ejemplo, vienen en 3 diferentes niveles: Los ex fumadores aconsejamos empezarlo con el más alto y gradualmente ir reduciéndolo hasta finalmente, eliminarlos.
Hay otras terapias sustitutivas de la nicotina que no contienen nicotina en sí. Zyban y Chantix trabajan combatiendo síntomas como la ansiedad e inhibiendo el efecto placentero que produce el fumar.

Y es que el alivio de los síntomas del Síndrome de Abstinencia nos ayudan también a los ex fumadores a no empezar de Nuevo. Porque dejar de fumar es uno de los retos más duros que existen y las Terapias Sustitutivas de la Nicotina duplican tus posibilidades de triunfo.

No obstante, antes de empezar ninguna, consulta con tu médico cuál es mejor para ti. Yo lo superé con chicles y parches. ¿Y tú?

Gema Molina Garcia

Siempre, cuando dejamos de fumar solemos subir durante el proceso entre 3 y 4 kilos. Nadie sabe a ciencia cierta la causa que provoca este aumento de peso. Algunos lo achacan al hecho de que nuestro cuerpo “quema” más cuando se ha dejado de fumar. Otros mucho achacan el aumento de peso a la ansiedad por la cual tendemos más a comer y además un tipo de alimentos – dulces, chocolates, grasas – que hacen que aumentemos de peso.

La hipótesis de que es la ansiedad la que provoca que comamos más durante el proceso de deshabituación tabáquica tiene unas ciertas dosis de plausibilidad por lo que ponernos a dieta mientras dejamos el tabaco no está demás.

La dieta debe de consistir en alimentos que nos sacien pero sin darnos un aporte extra de grasas ni de calorías. En estos casos lo mejor es optar por los hidratos de carbono que podemos encontrar en, por ejemplo, el pan integral, los frutos secos, las pastas y los cereales. Debemos evitar uno de los alimentos en los cuales se fijan todas aquellas personas que están dejando de fumar: los dulces en las múltiples configuraciones en las cuales los podemos encontrar.

En esos momentos en que la ansiedad nos pueda podemos recurrir al agua, que es una de las bebidas que más sacian. Con tomar antes de la comida uno o dos vasos haremos que nuestro estómago ya esté lleno antes de comenzar a degustar la comida. Por supuesto los fritos y los alimentos de alto contenido en grasa es conveniente eliminarlos.

A pesar de que mucha gente piensa que fumar elimina el estrés, la realidad es que no lo hace y no solo eso, sino que aumenta los niveles de estrés. Un reciente estudio ha demostrado que una de las causas por las cuales es tan difícil dejar de fumar proviene del estrés que el abandonar esa adicción provoca. Dejar de fumar no hace sino exacerbar la sensación subjetiva de estrés que tiene la persona tal como ha sido demostrado por una investigación de la Sociedad Británica de Psicología.

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El estudio se llevó a cabo con 550 fumadores a los cuales y en un periodo de siete semanas se les ayudo a intentar dejar el tabaco. Entre las terapias que se desarrollaron durante esas siete semanas se utilizó terapia de reemplazo del tabaco y dinámicas de grupo. Después de haber culminado el proceso de deshabituación tabáquica los sujetos fueron controlados a las 4 semanas de haber terminado el programa.

El estudio llevado a cabo después de terminar el proceso demostró que aquellas personas que utilizaban el cigarrillo como un método de aliviar el estrés habían vuelto a fumar en mayor medida que las personas que fumaban por otras causas. De hecho se consiguió aislar el estrés como causa fundamental de que las personas fumasen o volviesen a tan pernicioso hábito.

Con el presente estudio se ha llegado a la conclusión de algo que ya se consideraba como posible: el estrés es lo que hace que muchas personas tengan problemas a la hora de dejar de fumar.

Los finales de año y comienzos del siguiente suelen ser momentos de recapitulación sobre lo que hemos hecho durante el año que se acaba y cuáles son nuestros objetivos para el nuevo año. Una parte importante de esos objetivos suelen tener que ver con nuestro estilo de vida personal. Siempre nos prometemos que en el nuevo año iremos más a menudo al gimnasio, dejaremos de comer en exceso, bajaremos peso, dejaremos definitivamente de fumar…

Entre todas las intenciones que hemos mencionado, en este post nos centraremos en cómo una alimentación sana puede contribuir a que tengamos mayor calidad de vida. Además después de unas fiestas navideñas que a buen seguro habrán sido de comidas copiosas, puede ser una información adecuada para todos nosotros.

La salud está íntimamente ligada a una buena alimentación. Esta es una de las patas de una buena calidad de vida, siendo las otras el llevar un modelo de vida saludable y hacer deporte moderado. Una alimentación verdaderamente sana pasa por que los alimentos de nuestra dieta sean ricos en vitaminas, bajos en grasas y ácido úrico y con una cantidad balanceada de nutrientes.

Existen muchos alimentos que colaboran para que tengamos una salud de hierro, los más habituales son las frutas y las verduras. Entre las primeras podemos destacar albaricoque, uva, limón, mango, naranja, melocotón. Entre las frutas que no deben faltar en nuestra dieta se encuentran las coles de Bruselas, el repollo, la zanahoria, la coliflor, la berenjena, la col rizada, los pimientos, los rábanos.

Los beneficios de dejar de fumar son muchos, de hecho existen libros enteros que intentan dar argumentos a los fumadores para que dejen ese funesto vicio. Los principales beneficios los podríamos situar en dos tipos principales: beneficios para la salud y beneficios económicos.

Dejar de fumar significa, lisa y llanamente, que dejamos de estar sometidos a una adicción. Haber podido vencer al cigarrillo hace que nos sintamos más fuertes para hacer frente a otros retos. Hay que tener en cuenta que la adicción a la nicotina es mucho más fuerte que la adicción a diversos tipos de drogas duras, como pueda ser la cocaína.

Dejar de fumar hará que nuestra salud mejore rápidamente. Tras conseguir dejar el tabaco empezamos a tener una sensación de mayor salud: respiramos mejor, recuperamos el sentido del olfato y el gusto, nos cansamos menos. Pasados quince años desde que dejamos de fumar nuestra esperanza de vida se acerca a la de los no fumadores.

Dejar de fumar también hará que mejore nuestro aspecto físico casi de inmediato. Por un lado desaparecerá el mal aliento y el color amarillento de dedos y uñas. Otras ventajas estéticas son que nuestra piel mejorará en aspecto ya que varios estudios científicos han corroborado que la piel de los fumadores se arruga con mayor facilidad.

No pretende este post darte una fórmula mágica para dejar de fumar, empezando por qué no existe. Dejar de fumar es un proceso largo, tan largo como te costó adquirir el hábito de fumar. Lo que si podemos decirte es que con perseverancia es posible dejar de fumar.

La primera dificultad para dejar de fumar reside en que el principio activo del tabaco, la nicotina, es una potente droga que afecta a las mismas zonas del cerebro que se estimulan con otras drogas como las anfetaminas y la cocaína.

Dicen muchos expertos en la deshabituación tabáquica que el primer paso para dejar de fumar es concienciarse de ello. Este proceso de elaboración mental lleva su tiempo y es necesario, entre otras cosas, pensar en que ventajas nos aportará dejar definitivamente de ser unos adictos a la nicotina.

Aquí te damos unas cuantas razones para dejar de fumar: vivirás más tiempo y con mayor calidad de vida, no serás el causante de la mala salud de las personas que te rodean y tienen que ser fumadores pasivos de lo que tú te fumas, ahorrarás mucho dinero ya que un fumador habitual puede gastarse más de 1.000 € al año en su adicción, tus ojos, garganta y nariz recuperarán sus funciones.

Por si el párrafo anterior no ha sido suficiente, aquí te damos más argumentos para dejar de fumar: tu casa y tu ropa dejarán de oler a tabaco, al dejar de fumar recuperarás el sentido del gusto, el aspecto de tu piel, tus dientes y tu aliento mejorará y por último y quizás lo más importante, dejarás de ser un adicto a una droga, aunque esta sea legal.