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La llegada del otoño nos regala cada año nuevas frutas y verduras de temporada que, además de ser beneficiosas para nuestra salud, están buenísimas.

Entre todas ellas destaca la calabaza, una verdura rica y versátil como pocas y con numerosos beneficios. La calabaza se caracteriza por ser ideal para prevenir la retención de líquidos y el estreñimiento, además regula el nivel de glucosa en sangre y está llena de vitaminas.

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Si quieres probar la calabaza pero no sabes cómo cocinarla te dejamos unas cuantas recetas ricas y sencillas.

CREMA DE CALABAZA

Ingredientes:

- 300 gramos de calabaza limpia

- Una patata pequeña

- Una cebolla pequeña

- Un par de pastillas de caldo de pollo

- 300 ml de agua

- 50 ml de aceite de oliva virgen

Preparación:

Se limpia bien la calabaza, quitándole la cascara y la parte blanda del centro donde están las semillas y se trocea. Después se lavan y se pelan la patata y la cebolla.

En una olla de buen tamaño, calentamos aceite de oliva y una vez esté a buena temperatura añadimos la cebolla troceada y la sofreímos hasta que empiece a cambiar de color. En ese momento agregamos la patata y la calabaza troceadas, removemos bien y echamos el caldo de pollo. Calentamos a fuego fuerte hasta que el caldo empiece a hervir, entonces bajamos la intensidad a la mitad y mantenemos así sobre 25 o 30 minutos, hasta que la verdura quede bien blandita. Una vez lo hayamos conseguido emplearemos una batidora para batir todo el contenido de la olla hasta dejarlo bien batido formando una crema homogénea sin trozos.

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CALABAZA GRATINADA

Ingredientes:

-          200 g Calabaza

-          3 cucharadas Maizena

-          1 vaso Leche semidesnatada

-          Lonchas de Queso

-          Pimienta negra molida

-          Nuez moscada

-          Sal

-          Aceite de oliva

-          Queso rallado

Preparación:

Limpiamos y troceamos la calabaza en tacos y la ponemos en una olla con un poco de agua y sal y la dejamos hervir unos 10 minutos. Una vez cocida, la escurrimos y la trituramos hasta que no quede ningún grumo.

En una sartén ponemos un poco de aceite y harina y removemos. Acto seguido añadimos la leche y seguimos removiendo hasta que no haya grumos, añadimos la nuez moscada, la pimienta y sal. Mezclamos bien la bechamel y la crema de calabaza, tiene que quedar espesa, por lo que se puede añadir más harina si es necesario.

Precalentamos el horno a 200 grados. Añadimos parte de la mezcla en un recipiente, colocamos unas lonchas de queso y cubrimos con la mezcla restante. Esparcimos queso rallado y lo horneamos durante 10 o 15 minutos para gratinar.

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¡Este otoño ya no tienes excusa para comer calabaza!

Ya hemos hablado en muchas ocasiones de la importancia de incluir lácteos en nuestra alimentación diaria, por el aporte de nutrientes únicos que encontramos en este producto. Hace unos años, nuestra única preocupación cuando íbamos al supermercado era elegir entre entera, semidesnatada o desnatada, sin embargo ahora encontramos en las estanterías decenas de tipos de leches.

Para que puedas elegir aquella leche que mejor te va, hoy te contamos la composición y propiedades de los distintos tipos de leches que puedes encontrar cuando haces la compra. Verás que hay alternativas para casi todos los gustos y necesidades, y por supuesto puedes animarte a probar nuevos sabores.

  • Leche de vaca

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Es el tipo de leche más consumida, aunque en los últimos tiempos mucha gente está sustituyéndola por otras alternativas debido a su porcentaje de grasa o a su mala digestión. El principal beneficio de este tipo de leche es que tiene el aporte de calcio más alto, fundamental para la salud de nuestros huesos. Contiene además proteínas de buena calidad, glúcidos, vitamina A y D. Pese a que su versión desnatada y semidesnatada son las que tienen menor aporte calórico, la entera es la más completa y recomendada nutricionalmente hablando.

  • Leche de soja

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Es la bebida vegetal de mayor consumo en nuestro país, y de las primeras en comenzar a sustituir la leche de vaca. Se obtiene de las semillas de la soja y tiene un alto nivel proteico. Su contenido en grasas procede principalmente de las grasas insaturadas y el aporte en calcio es menor que el que encontramos en la  leche de vaca. Los nutricionistas recomiendan tomarla en su versión enriquecida con vitamina B12 y calcio, para no perder estos micronutrientes.

  • Leche sin lactosa

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Ideada principalmente para los intolerantes a la lactosa. Es importante que este tipo de leches sea solo consumida por las personas que tengan esta enfermedad diagnosticada, ya que aquellos que la consumen simplemente porque la digieren mejor estarían perdiendo las propiedades de la lactosa, que son principalmente las de absorción del calcio.

  • Leche de almendras

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Es una de las más ligeras en cuanto a aporte calórico se refiere, con tan solo 50 kcal por ración. Comparada con la leche de vaca, su aporte proteico es bajo, pero rica en grasas insaturadas, que son las más beneficiosas para nuestra salud. Su sabor es uno de los principales atractivos de los que eligen este tipo de leche.

  • Leche de cabra

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Una de las leches más naturales y parecida a la de vaca. Contiene menos lactosa y partículas grasas más pequeñas y un sabor más dulce. Como principal beneficio, nos aporta un buen nivel de proteínas y calcio.

  • Leche de arroz

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Es la alternativa con mayor porcentaje de carbohidratos simples, llegando a ser más del doble que el de la leche de vaca. Es recomendable escoger siempre las versiones fortificadas en calcio. Uno de sus usos más comunes es para tratar problemas gastrointestinales puntuales como indigestiones, vómitos o diarreas.

  • Leche de avena

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Aporta todos los beneficios nutritivos de la avena, un cereal integral que tiene fibra, minerales, ayuda a reducir el colesterol malo y a mantener a raya la hipertensión. Tiene un contenido bajo en grasas saturadas, aunque su aporte de calcio es más bajo que el de la de vaca. Su sabor tiene un final ligeramente granulado.

  • Leche de coco

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Elaborada a partir de coco prensado, presenta un contenido en grasas saturadas bastante más alto que el resto de leches vegetales. Está recomendada para uso ocasional, aunque es muy buen ingrediente para pastelería.

¿Ya sabes que leche se adapta mejor a ti? Recuerda que es recomendable consumir al menos un vaso de leche al día para mantener nuestro aparato locomotor fuerte y sano. Intenta elegir siempre una opción rica en calcio para cuidar tus huesos, sobre todo en el caso de que seas mujer.

Descubre todo lo que el tomate puede hacer por ti

En toda cocina que se precie, no puede faltar un tomate. Es uno de los alimentos estrella de la dieta mediterránea, y es considerado tanto una fruta como una hortaliza. Es un producto con numerosas formas de comerlo, ya sea crudo en ensaladas, como acompañamiento, hervidos, en salsa, etc. Aprovecha su versatilidad para consumir a diario este alimento y potencia tu salud beneficiándote de sus numerosas ventajas:

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  • Refuerza nuestro sistema inmunológico. Aumenta la resistencia a infecciones y nos aporta Vitamina C, A y E y minerales.
  • Cuida nuestro sistema nervioso y muscular. Gracias al potasio presente en el tomate, que promueve el crecimiento muscular y el funcionamiento correcto del sistema nervioso.
  • Fuente abundante de antioxidantes. El tomate contiene gran cantidad de licopeno, un antioxidante muy eficaz contra los problemas del cáncer que causan los radicales libres.
  • Nos ayuda a controlar nuestro peso. Solo aporta 20 calorías por cada 100 gramos y genera una sensación de saciedad es ideal para consumirlo en dietas para bajar de peso.
  • Mejora el rendimiento de tu vista. Su alto contenido en provitamina A ayuda a desarrollar y mejorar la vista.

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  • Combate el estreñimiento. Es rico en fibra, lo que lo convierte en un suave laxante, ayudando a regula la función intestinal y a reducir el riesgo de enfermedades gastrointestinales.
  • Reduce la hipertensión. El consumo diario de tomate reduce el riesgo de desarrollar hipertensión.
  • Mantiene tu piel sana. El tomate ayuda en el mantenimiento de dientes sanos, huesos, pelo y piel. La aplicación tópica de jugo de tomate se utiliza para curar quemaduras. El consumo diario de tomate protege la piel contra los rayos UV.
  • Ayuda a bajar el colesterol y la diabetes. Contribuye a reducir las tasas de colesterol en sangre y al buen control de la glucemia en las personas que tienen diabetes.

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Recuerda consumir siempre tomates frescos, para que estos contengan todos los nutrientes y no pierdan ninguno de sus beneficios. Tómalo en zumo, en tus tostadas, en tus platos como salsa, en tus ensaladas o al natural con un poco de sal y aceite. No te separes de él, es un buen aliado para mejorar tu bienestar.

Seguro que ya estás pensando en las cenas y comidas de Navidad. Nochebuena, nochevieja, reyes… son fechas de reunión en torno a la mesa en la que los platos son los protagonistas. Sin embargo, aunque hay recetas insustituibles en muchas familias, también buscamos sorprender a nuestros invitados con sabores nuevos en nuestros aperitivos, platos principales y postres. Todos buscamos recetas sencillas y rápidas que podamos preparar fácilmente el mismo día sin peligro de que sea un fracaso.

Por ello, te presentamos 4 opciones de entrantes, platos  principales y postres con los que te puedes atrever, ya que no te resultará complicado prepararlo y el éxito entre tus comensales está prácticamente asegurado. ¡Qué aproveche!

Piruletas de jamón serrano y queso

  • Una lámina de masa de hojaldre
  • Jamón serrano en lonchas
  • Queso en lonchas al gusto
  • 1 Huevo
  • Palitos de brochetas

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Ponemos la lámina de hojaldre estirada y cubrimos su totalidad con las lonchas de jamón serrano. Sobre este, ponemos las lonchas de queso.

Cuando tengamos el hojaldre totalmente cubierto con el jamón y el queso, comenzamos a enrollar por uno de los extremos hasta conseguir un rollo largo.

Cortamos este rollo en rodajas de 1,5 cm aproximadamente y le vamos clavando los palillos por uno de los lados para obtener la forma de piruleta. Batimos el huevo y pintamos las piruletas con un pincel de cocina.

Colocamos todas las piruletas sobre la bandeja del horno, recubierta con papel vegetal para evitar que se queden pegadas. Tras precalentarlo a 200 grados, introducimos las piruletas al horno durante 10 minutos a la misma temperatura. ¡Listo!

Empanadillas de morcilla y manzana al Pedro Ximenez

  • Obleas de empanadillas
  • Morcilla de arroz o de cebolla
  • 1 o 2 Manzanas
  • Azúcar moreno
  • Vino Pedro Ximenez
  • 1 huevo
  • Aceite y sal

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Cortamos la manzana en taquitos pequeños y pochamos durante diez minutos a fuego medio en una sartén hasta que queden blanditas, añadiéndoles una cucharada sopera de azúcar moreno.

Quitamos la piel a la morcilla y la añadimos desmenuzada a la sartén, y las dejamos que se mezclen con las manzanas durante 5 minutos más al fuego. Agregamos 50 ml de vino Pedro Ximenez, y removemos durante 2 o 3 minutos para que se queme el alcohol.

Rellenamos las empanadillas colocando una cucharada de la mezcla en uno de los lados y doblamos por la mitad, aplastando el borde con un tenedor para que queden sellados. Batimos el huevo y pintamos las empanadillas con un pincel de cocina.

Con el horno precalentado a 180 grados, introducimos las empanadillas en una bandeja y las dejamos hornear durante 10 minutos aproximadamente, hasta que tomen un color dorado.

Lomo de cerdo relleno de espárragos y paté

  • 750 gramos de lomo de cerdo por cada 6 personas
  • 100 gramos de paté
  • Espárragos trigueros
  • 1 chupito de coñac
  • Media cebolla
  • 300 ml caldo de carne

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Cortamos circularmente el trozo de lomo en un filetón, como si estuviéramos desenrollándolo. A continuación lo salpimentamos y lo cortamos por mitad. Encima de una de las partes untamos el paté y colocamos los espárragos trigueros.

Colocamos encima la otra parte y atamos con unas cuerdas para que no se separe. Doramos en una sartén el lomo por ambos lados, sacamos y colocamos en una fuente de horno.

Pochamos en la misma sartén, la cebolla y le añadimos el coñac y el caldo. Removemos bien y volcamos sobre el lomo en la fuente. Horneamos 20 minutos a 180º, con el horno previamente precalentado.

Para terminar cortamos el lomo en rodajas de 2 centímetros y preparamos patatas o ensalada para acompañar.

Natillas de turrón

  • Medio litro de leche
  • 3 huevos
  • Azúcar
  • Una tableta de turrón de Jijona
  • Una tableta de chocolate negro
  • Ralladura de naranja
  • Canela en rama

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Trituramos con la batidora en un bol el turrón de jijona, el azúcar y la leche. A continuación ponemos la mezcla en un cazo a fuego lento y retiramos cuando empiece a humear.

Añadimos los huevos batidos y removemos con una varilla enérgicamente. Volvemos a poner la mezcla al fuego medio-bajo sin parar de remover en ningún momento hasta que empiece a espesar. Retiramos y dejamos templar unos minutos.

Servimos las natillas en copas y dejamos enfriar por completo. A continuación las metemos a la nevera hasta el momento de servir. Antes de degustarlas, rayamos sobre las natillas un poco de chocolate y de piel de naranja. ¡Riquísimas!

Estas Navidades no tienes excusas, prueba estos platos y deleita a tus invitados con recetas originales, fáciles y muy sabrosas. ¡Conquista el estomago de tu familia y amigos!

Suena el despertador, 7:30 AM, comienza tu día. Te das una ducha, te vistes y miras el reloj, ¡se te hace tarde! Coges un zumo envasado y un par de galletas y sales volando de casa dirección al trabajo. Sin darte cuenta, te has saltado una de las comidas más importantes del día, el desayuno. En el mejor de los casos, tomarás un café de la máquina de la oficina, en otros, pasarás media mañana sin nada en el estómago, y eso acabará manifestándose.

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Muchas personas tienen la costumbre de no desayunar nada o tomar tan solo un vaso de leche o un puñado de cereales, con la excusa de que a esas horas no tienen hambre o no les entra nada. Este mal hábito lo único que origina es que a media mañana tengamos un hambre atroz y necesitemos comer aún más para saciar nuestro apetito. Además, nuestro cuerpo, al estar bajo de reservas de alimento, absorberá mucho más todo aquello que consumas (hidratos, grasas, etc.). Dedicar unos minutos a desayunar tranquilamente antes de comenzar tu actividad diaria es muy importante, y es un hábito al que debes de adaptarte y no obviar.

Una vez que tenemos claro que para comenzar el día con energía y vitalidad necesitamos desayunar, viene la parte más interesante, ¿qué incluimos en él? No es lo mismo un desayuno que un súper desayuno, completo y rico en nutrientes esenciales para tu organismo. Una opción completa deberá contener proteínas, hidratos de carbono y energía. Para ello será imprescindible que este compuesto al menos por una ración de fruta, lácteos y cereales. A continuación te proponemos algunas opciones completas, saludables y muy apetecibles para que comiences el día con un súper desayuno de campeones:

  • Opción 1 – Sencilla y tradicional

Una taza de café o té

Un vaso de zuma de naranja natural

2 tostadas de pan de cereales con mermelada y mantequilla o tomate y aceite

  • Opción 2 – Para los más salados

Un vaso de zumo de naranja, zanahoria y limón

Un sándwich caliente (pavo y queso) o frío (con crema de queso y rúcula)

Un yogurt desnatado

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  • Opción 3 – Para darte un capricho

Una taza de café o té

Dos panqueques o waffles acompañados de sirope de fruta o chocolate

Una pieza de fruta

  • Opción 4 – La opción energética

Un bol de yogurt natural con cereales integrales y fruta

Un mini sándwich de atún y mayonesa

  • Opción 5 – La fácil y rápida

Una taza de cacao con leche

6 galletas integrales

Un yogurt desnatado o una pieza de fruta

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  • Opción 6 – El de los fines de semana

Una taza de café o té

Un vaso de zumo de naranja natural

Huevos revueltos con bacon

Una rebanada de pan tostado

Ya solo te queda ponerlo en práctica e ir creando tus propias versiones adaptadas a tus gustos. De este modo, todos los días serán ¡buenos días!

 

Vitaminas, minerales, fibra y, sobre todo, mucha agua. La ensalada de frutas posee numerosas propiedades beneficiosas para el organismo, pero, además, es ideal para satisfacer las necesidades de hidratación del organismo que surgen en verano. Además, el proceso de su elaboración puede ser una excusa para pasar un agradable rato en familia durante las vacaciones.

Cocinar con niños: macedonia

En pleno verano, con el termómetro disparado, el organismo tiene unas necesidades nutricionales especiales, sobre todo en lo que se refiere a la hidratación. Estas condiciones climatológicas, en ocasiones realmente hostiles para el cuerpo humano, suponen un incremento de la demanda de líquidos. Obviamente, la fuente principal para la ingesta de éstos es el agua (recordemos entre dos litros y dos litros y medio al día, incluso aunque no se tenga sensación de sed), pero la hidratación no sólo se obtiene del llamado líquido elemento, ya que existe una vía alternativa para su consumo. Esta fuente secundaria se halla en los alimentos, que pueden aportar una porción considerable de los dos litros o dos litros y medio citados, que, dependiendo del tamaño del recipiente, pueden suponer entre seis y ocho vasos de agua por jornada.

En este sentido, la fruta es una de las referencias principales junto a las hortalizas frescas, los vegetales, las legumbres y el pescado azul. Por ello, desde aquí recomendamos todo un clásico: la macedonia. Las ventajas del consumo de frutas son muchas y conocidas, sin embargo, conviene recordarlas someramente. Las principales son las siguientes:

  • Contienen vitamina C y B, provitamina A, nutrientes de acción antioxidante y betacaroteno.
  • Son ricas en minerales, en especial el potasio, imprescindible para el sistema nervioso. Contienen también magnesio, que ayuda a mejorar el funcionamiento intestinal.
  • Tienen abundancia de fibra, especialmente en la piel o la cáscara.
  • Poseen propiedades y beneficios antioxidantes, que ayudan a retrasar el deterioro de los tejidos orgánicos y previenen la aparición del cáncer a la vez que retrasan el envejecimiento.
  • Como ya se ha indicado, y en este caso es lo que más nos interesa, tienen un elevado contenido en agua, lo que les confiere un alto valor y poder depurativo.

Teniendo en cuentas estas propiedades, pasemos a una serie de pautas sencillas para elaborar el postre más socorrido del verano, ya que la combinación de frutas es prácticamente ilimitada y dependerá del gusto de cada cual.

En primer lugar, habrá que cortar la fruta en trozos de un tamaño aproximado. Si hay fruta con pepitas o huesos, se retirarán antes de añadir la fruta al bol. Después, añadir zumo de un limón, que ayudará a que la fruta no se oxide, potenciará el sabor de la fruta y evitará la pérdida de vitaminas. Si no contamos zumo de limón, las frutas más ácidas (kiwis, piña, naranjas, etc.) deberán colocarse al final.

Para hacer una macedonia más atractiva para los niños, podemos cortar la fruta ayudándonos de cortadores de galletas, así les podremos dar forma de animales, de corazón o siluetas geométricas. La fruta también puede servirse pinchada en brochetas de madera.

Por otra parte, si se pretende una macedonia muy dulce, bastará con poner azúcar encima de la fruta cortada y dejarla macerar a temperatura ambiente. Otra opción es añadir lácteos a la macedonia: nata líquida con un chorrito de vainilla, leche de coco o yogur líquido. Asimismo, para realzar el sabor de las macedonias pueden añadirse hierbas aromáticas. Menta y albahaca, por ejemplo, son dos hierbas que complementan perfectamente el sabor frutal y le dan un toque exótico a la macedonia. También podrá agregarse helado o queso light batido si se desea una ensalada de frutas sin azúcar.

Finalmente, también hay que subrayar que, más allá de las ventajas nutritivas y de la capacidad para hidratar de la ensalada de frutas, el proceso de elaboración de la misma puede ser una buena excusa para pasar un rato con los críos, en familia, y que hagan sus pinitos, aunque elementales en el mundo de la cocina.

¡Buen provecho!

Imagen de Flickr por juantiagues

Melocotones, sandías, melones, cerezas o mangos son algunas de las variedades de la época estival que podemos incluir en los helados. Además de las ventajas nutritivas y de la capacidad para hidratar de estos alimentos, el proceso de elaboración puede ser una buena excusa para pasar un rato con los críos y que hagan sus pinitos en el mundo de la repostería saludable.

Cocinar con niños, helado casero y frutas de temporada: rico y sano

El consumo de helado puede ser un gran aliado para la hidratación de los niños y los jóvenes durante el verano. Junto a las personas mayores y otros colectivos forman los llamados grupos de riesgo y, por ello, conviene prestar especial atención a este aspecto. La ventaja del helado frente a otras posibilidades (agua, zumo, etc.) es que, además, suele resultar apetecible para el niño. No obstante, conviene tener en cuenta que no todos los helados hidratan de la misma manera. Esta capacidad variará en función de la composición del mismo: no puede compararse en términos nutritivos un helado compuesto por grasas que otro que añada fruta, igual que es diferente un helado industrial que otro hecho en casa.

Por esas razones, desde aquí recomendamos para el consumo infantil la elaboración casera de helados que contengan frutas de temporada. Rico y sano, como diría el cocinero más mediático de los últimos años.

De entre el grupo anterior, suelen distinguirse distintas variedades de helados:

  • De agua, que pueden tomar distintos formatos, tales como el hielo, el granizado o de gelatina.
  • De leche.
  • De crema.
  • De galleta.

Tomando esos elementos como base para la elaboración, pueden añadirse distintas frutas de temporada, entre otros ejemplos, melocotones, sandías, melones, cerezas o mangos, que son las variedades más típicas de la época estival. Bien sea con éstas o con otras -al gusto de consumidor-, las combinaciones son variadas y numerosas.

Finalmente, cabe destacar que, además de las ventajas nutritivas y de la capacidad para hidratar de estos alimentos, el proceso de elaboración puede ser una buena excusa para pasar un rato divertido y diferente en familia. Con una batidora y un poco de imaginación al dar forma los helados, sólo habrá que preocuparse de disfrutar.

¡Buen provecho!

Imagen de Flickr  por LWYang

Un buen día completo de playa debe acompañarse de una comida saludable. Preparar un menú adecuado no sólo ayudará a nuestra salud, también es un placer añadido y ¿por qué no? mucho más sencillo de preparar que otras opciones.

Ideas para comer sano en la playa

Si hubiéramos preguntado hace 20 o 30 veranos por la asociación entre las palabras playa y comida es muy probable que de ahí hubiera surgido un menú medio compuesto de tortilla de patata, carne empanada, pimientos verdes y  melón de postre. Aunque muchas familias siguen alimentándose de esta forma en sus días playeros, no parece que éste sea el ideal comida sana que hoy por hoy se maneja.

Comer cerca del mar en un día de playa es un placer a disfrutar. Si además podemos no renunciar a los hábitos alimentarios sanos y tomar alimentos frescos y saludables, mejor que mejor. Vamos a tratar de dar algunas ideas al respecto.

Lo primero es huir de preparaciones complejas, tratando de confeccionar menús sencillos de preparar, frescos y ligeros como corresponde a un buen día de playa. En este sentido, los sándwiches son una buena idea. Resultan muy sencillos de preparar, ocupan poco espacio para transportarlos, y son ideales como tentempié. Unir, por ejemplo, vegetales con pavo o pechuga de pollo o atún da siempre muy buenos resultados, es sabroso y saludable al mismo tiempo.

En lugar de entrantes difíciles de preparar y de transportar, las sopas frías son también una buena idea. Gazpacho o salmorejo, se pueden llevar en un termo normal, son deliciosos y nos dan un aporte de vitaminas y minerales excelente.

Las ensaladas son otra gran alternativa. El mayor reto es quizás encontrar el recipiente adecuado (con cierre) para su transporte. Se trata de un plato que debería formar parte de nuestra dieta habitual y que permite incorporar otros alimentos como la pasta o determinadas carnes magras en fiambre para darle más consistencia.

Por supuesto, no nos olvidamos de la fruta. Además de por sus valores vitamínicos y nutricionales, las frutas en verano son muy importantes porque contribuyen de manera muy especial a nuestra hidratación. Frutas en las que la presencia del agua es muy relevante, como por ejemplo la sandía, el melón o la piña, debieran estar presentes en este menú playero saludable.

Ahora sólo habría ya que incorporar al listado una buena nevera donde transportar los alimentos sin que pierdan su frescor y poco más.

Imagen de Flickr por JuanJaén

Algunos expertos aseguran que, cuando se altera un alimento, resulta inevitable que pierda parte de sus valores originales. Sin embargo, otros especialistas mantienen que, si el proceso de congelación y descongelación es el adecuado, la pérdida es apenas imperceptible.

¿Pierde propiedades la comida congelada?

Que los alimentos congelados hacen ganar tiempo, aliviar esfuerzo y que suelen ser más económicos, no es un ningún secreto. Son, en síntesis, una adaptación más de las muchas que hemos desarrollado como consecuencia de la frenética vida moderna, especialmente entre los urbanitas. A pesar de su popularidad, muchos consumidores recelan de su calidad, su sabor y sus valores nutricionales.

Aunque no existe consenso sobre si los alimentos congelados pierden sus propiedades, sí hay una serie de cuestiones fundamentales a la hora de analizar este fenómeno. De entrada, muchos expertos en nutrición aseguran que, en el momento que se altera un comestible, resulta inevitable que pierda parte de sus valores originales: el mínimo se sitúa en el 10% de las vitaminas que el alimento poseía en un primer momento antes de congelarlo. Por el contrario, otros especialistas mantienen que, si el proceso de congelación y descongelación, así como el tiempo de congelación, son los correctos, la pérdida de propiedades es apenas imperceptible.

En este sentido, conviene tener en cuenta varios aspectos que pueden hacer que se conserven o no determinadas características nutricionales:

  • Si el alimento se compra ya congelado o si se congela tras haberlo adquirido fresco.
  • Si se interrumpe la cadena de frío desde el lugar de compra hasta el sitio de congelación.
  • Si el congelador posee las características idóneas para la conservación, es decir, si funciona correctamente y es adecuado para el alimento de que se trate.
  • Los productos frescos también pueden sufrir alteraciones en su traslado desde el lugar de recolección o fabricación hasta la casa o el establecimiento donde se van a consumir.
  • El actual sistema de ultracongelación garantiza un 100% del contenido nutricional, según algunos especialistas. Los alimentos son congelados lo antes posible a temperaturas que alcanzan hasta cuarenta grados bajo cero. Así, explican, se conservan las propiedades nutricionales y también las cualidades organolépticas (sabor, textura, color y olor).
  • Que el proceso de descongelación sea el adecuado también es importante. Esto implica no forzar los tiempos utilizando, por ejemplo el microondas.
  • También resulta clave no rebasar el tiempo máximo de congelación, que puede oscilar entre los seis meses y el año en función de los alimentos de que se trate.
  • Imagen de Flickr por notfrancois

El ‘zumo de cebada’ aporta nutritivos (vitamina B, por ejemplo), no engorda, es antioxidante, previene contra el riesgo cardiovascular y forma parte de la dieta mediterránea. Aunque, eso sí, todos estos beneficios se consiguen únicamente realizando un consumo moderado.

Cinco mitos sobre la cerveza

La tripa cervecera es un mito. Así lo mantienen la mayoría de los expertos médicos en nutrición y dietética. Y es que la causa que provoca la aparición de la ‘curva de la felicidad’ se sitúa, más bien, en un desequilibrio alimentario general y en la ausencia de actividad física. Ésa es la conclusión de la práctica totalidad de los estudios realizados sobre el denominado ‘zumo de cebada’.

La cerveza es una bebida fermentada, que contiene una graduación alcohólica baja (entre 4º y 5º habitualmente, aunque las hay sin alcohol y hasta las que superan los 15º), con unas características particulares en su composición que la diferencian del resto de bebidas. A fin de cuentas, se elabora a partir de ingredientes naturales: agua, cebada malteada y lúpulo. La cerveza tiene un bajo contenido calórico: entre 75 y 100 calorías de media y, en el caso de que sea sin alcohol, unas 40 calorías.

Sobre la cerveza se ha dicho y escrito mucho. Tanto, que numerosos expertos han elaborado amplios, variados y cuantiosos estudios sobre los beneficios y los perjuicios de su consumo. A continuación ofrecemos cinco mitos sobre la cerveza, que toman como supuesto un consumo moderado de la misma. De otra forma, si su ingesta es excesiva puede resultar nociva para el cuerpo humano, especialmente para el cerebro, como ocurre con cualquier bebida alcohólica.

  • La cerveza posee diversos nutrientes, tales como vitaminas del grupo B (especialmente ácido fólico), fibra y minerales (silicio, potasio, magnesio, fósforo, calcio y poco sodio).
  • El ‘zumo de cebada’ no engorda, tal y como se ha visto en el aporte calórico especificado líneas más arriba.
  • Esta bebida fermentada es antioxidante, es decir, que previene contra el envejecimiento.
  • La cerveza previene también contra el riesgo de padecer problemas cardiovasculares.
  • El consumo moderado de cerveza puede formar parte de una alimentación saludable que puede incluirse en la denominada dieta mediterránea actual. En general, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), acepta las bebidas fermentadas (cerveza, vino, cava o sidra) de forma opcional y moderada en la llamada pirámide de la alimentación saludable.

Cabe destacar que las conclusiones descritas han sido extraídas de distintos estudios llevados a cabo por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), el Centro de Información Cerveza y Salud (CICS) y la citada SENC.

Imagen de Flickr por Dunna1