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Combatir el colesterol tras los excesos navideños se convierte para muchos en una prioridad y, aunque siempre hay que contar la ayuda de un profesional, una dieta sana y equilibrada puede ser de gran ayuda.

¿Qué dieta es la más indicada para combatir el colesterol?

Para que nuestra dieta anti-colesterol sea efectiva tienen que abundar los alimentos ricos en fibra. Harinas integrales, legumbres, frutas y verduras… todos ellos nos ayudan a eliminar las grasas, mejoran la digestión y además están llenos de pectinas, una sustancia neutra enemiga del colesterol.

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Otros viejos conocidos de la lucha contra el colesterol son los ácidos grasos Omega 3, presentes en el aceite de oliva, el salmón o el atún, y los fitoesteroles, que nos ayudan a proteger nuestro sistema cardiovascular, éstos podemos encontrarlos, sobre todo, en vegetales de hoja verde (espinacas, acelgas…).

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Pero ¿Es suficiente con incluir estos alimentos en nuestra dieta? Lamentablemente no, también es importante eliminar ciertos alimentos, muy procesados y ricos en grasa y azúcar, como los helados, embutidos, fritos y salsas.

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Recuerda consultar a tu médico antes de comenzar cualquier dieta, una vez la tengamos clara solo nos queda una cosa… ¡Seguirla!

Es un hecho que a las personas que les gusta el café, les gusta todo el año. Pero… ¿hay algo más reconfortante que tomarte un café bien caliente en invierno? Cuando afuera hace mucho frío y lo único que te apetece es algo que te calme por fuera y por dentro ¡Qué sensación!

Alrededor del café se ha creado una especie de religión. De hecho, los amantes del café normalmente coinciden en que, aunque aparentemente sea fácil preparar un café, es realmente arduo encontrar un sitio en el que tomar un buen café y en ocasiones hasta cuesta que, en casa, te quede como quieres. Primero, eso sí, porque hay tantos tipos de café como personas: con leche, largo, cortado, solo, de sobre, leche manchada, etc. Y, segundo, porque no siempre se prepara como este producto lo merece.

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Por eso… ¿qué es un buen café? Lo fundamental es contar con un producto de calidad. Si no es así, por mucho esmero que se le ponga a su preparación, el café no sabrá bien (o, al menos, no del todo). Hay muchos tipos de grano de café, por lo que existen muchas mezclas. Esto influirá en el sabor final, así como en el tueste del café. Si está menos tostado, el café será más claro, pero conforme se tueste más el grano el resultado será un café con más color, más oscuro y con más peso. ¡Ah! Y un secreto. En algunas ocasiones, durante el proceso del tueste, se añade al café azúcar. Esto lo hacen las marcas que venden el café a un bajo precio. Y, claro, a una menor calidad. Por cierto, en cuanto a las variedades, hay que señalar que los mejores son los cafés arábica, procedentes del centro y sur de América, Asia y también del este de África.

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Del mismo modo que la calidad del grano y del propio café, también será importante el recipiente y el lugar donde se almacena (a ser posible, una bolsa metalizada que lo proteja de la radiación solar), así como del agua con la que se mezcle. Es evidente que no sabrá igual un café con agua del grifo que con agua mineral embotellada.

El primer paso está claro: tener un buen café de grano. Es cierto que, por comodidad, nos hemos acostumbrado a comprar café molido. Pero si por un tiempo probáis a comprar café en grano, veréis que no tiene absolutamente nada que ver.

Y otro asunto a tener muy en cuenta a la hora de tomar un buen café: la cafetera. Es evidente, pero cuanto mayor sea la calidad de ésta, mejor resultado obtendremos. El agua de la misma debe estar muy caliente (justo a la temperatura que esta cuando rompe a hervir el agua) para poder extraer todas las cualidades del café. Pero, ojo… ¡tampoco demasiado! Pues podemos llegar a quemar el café.

Ya solo nos quedará servirlo. En una buena taza, eso sí. Debemos evitar el plástico si queremos que el café conserve todas las propiedades y sepa a café real. Y, por supuesto, disfrutar. De su sabor, de su aroma… y de la sensación que te deja un buen café caliente cuando más frío hace.

En 2013, la ONU decidió que todos los días 31 de octubre se celebraría el Día Mundial de las Ciudades. En todo nuestro territorio nacional hay más de 8.000 municipios. Entre ellos, muchas ciudades que destacan por su belleza, su historia y su cultura. Pero… ¿cuáles son las ciudades españolas más saludables?

Entendemos por ciudad saludable aquella que se compromete con la salud, tiene una estructura para trabajar por ella y lleva a compromisos como el ahorro energético, la baja contaminación y un largo etcétera que, sobre todo, contribuyen a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y, por ende, del Planeta en general.

Por suerte, cada vez son más las ciudades que se suman a este carro: cada día hay más Ayuntamientos concienciados con la polución y la importancia de extremar las medidas contra la contaminación, así como cada vez hay más ciudadanos que tienen comportamientos más responsables con el medio que les rodea.

Pero, como se trata de destacar algunas de las más saludables, vamos a hacer una lista con las que destacan en España:

  • Vitoria

Siempre aparece en todos los rankings. Y es que ha sido la única ciudad española que ha obtenido el reconocimiento de Capital Verde Europea. Lo fue en 2012 gracias a todos los espacios verdes con los que cuenta. Y, recientemente, la Organización Mundial de la Salud ha designado a Vitoria ciudad miembro de la Red Europea de Ciudades Saludables en su Fase VI (2014-2018). Durante este periodo, la ciudad vasca desarrollará la Estrategia Salud 2020 de la OMS, cuyos objetivos son avanzar en Salud para todos, reduciendo las desigualdades en salud de la ciudadanía, y avanzar en el liderazgo y la gobernanza participativa para promover la salud.

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  • Oviedo

Recientemente se ha realizado un estudio por la Comisión Europea para valorar la calidad de vida de las ciudades europeas. ¿La ganadora? Una ciudad española: Oviedo, la ciudad más limpia de Europa gracias al buen funcionamiento del servicio de limpieza, de la recogida de residuos y del civismo de los ovetenses. La ciudad asturiana se convierte así en una de las más saludables en territorio español.

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  • Málaga

La ciudad andaluza lleva unos años posicionándose arriba en todos los rankings. En un estudio ha resultado elegida como la tercera ciudad europea más feliz para vivir, gracias a lo satisfechos que se encuentran sus habitantes. Además, su sistema de reciclaje es uno de los mejores en España y tiene un gran proyecto para conseguir un ahorro energético a través de innovaciones eléctricas.

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  • Palma Mallorca

En 2015, la capital mallorquina fue elegida como la mejor ciudad para vivir del mundo por la revista The Times. Su clima, sus playas, sus montañas, su gastronomía… tiene todo para ser la ciudad perfecta. Y, además, según la Organización Mundial de la Salud es una de las ciudades españolas menos contaminadas (8 microgramos/m3).

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De todos modos, y aunque hemos mejorado mucho en los últimos años, a nuestras ciudades aún les queda mucho camino por andar para llegar a los niveles de salubridad que tienen ciudades como Reikiavik, una de las ciudades con mejor calidad de aire, Copenhague, donde solo el 26% de la población utiliza ya el coche para el desplazamiento y tienen emisiones de CO2 muy bajas, o Calgary, una de las ciudades más limpias del mundo.

Así que… ¡sigamos haciendo de nuestras ciudades un lugar mejor! Feliz día.

¿Nunca has oído hablar del Yogalates? ¡Pues te estás perdiendo el nuevo método fitness más efectivo! Como su nombre indica, el Yogalates es una mezcla de yoga con pilates que fue creado en 1977 por el entrenador Jonathan Urla y, posteriormente, fue registrado en 2000 Louise Solomon. Y qué deciros, ¡más de moda no puede estar!

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La manera en que surgió este deporte es muy curiosa y, seguro que si practicáis o habéis practicado alguna vez Yoga o Pilates os lo habréis planteado. Resulta que su creador, Jonathan Urla, practicaba ambas disciplinas por separado. Un día pensó que gracias a los ejercicios de Pilates le costaba menos realizar las posturas de Yoga y, a la vez, que gracias a la concentración y meditación que se aprende en Yoga le resultaba más fácil progresar en Pilates. Por eso decidió unir las dos disciplinas en una: el Yogalates.

Esta práctica deportiva ayuda a mejorar la postura, estirar los músculos y estimula la circulación sanguínea. Puede, incluso, ayudar al alargamiento de la figura gracias al trabajo muscular que se realiza y combatir problemas de sobrepeso y flacidez. Es una práctica muy completa y perfecta para personas que sufran estrés o tengan problemas de huesos.

¿Cómo es una clase de Yogalates? Todo comienza como si de una clase de Yoga se tratara: calentamientos suaves, ejercicios de meditación, respiración controlada… Pero, poco a poco, se va aumentando la intensidad de los movimientos. Sobre todo, en una sesión de esta práctica deportiva, trabajaremos toda la zona central del cuerpo (zona abdominal, nalgas y lumbares).

Una sesión óptima de Yogalates debe durar unos 40 minutos, durante los cuales conectaremos mente y cuerpo para mejorar a todos los niveles: físicos y emocionales. Como con el Yogalates ayudamos a la respiración y la circulación, vamos a conseguir acelerar el metabolismo y también esto puede tener un resultado positivo para eliminar grasas y adelgazar. Y, por supuesto, los resultados de los que ya hemos hablado: alargar músculos, disminuir dolores de espalda, reforzar los abdominales… en definitiva, controlar mejor nuestra postura y tener un físico más rígido y una mente más limpia.

¿Aún te lo piensas? Si necesitas unos minutos al día para relajar cuerpo y mente deberías empezar a practicar uno de los deportes de moda.

Es una de las cosas más molestas y habituales que sufre nuestro cuerpo. Los gases intestinales suelen establecerse en nuestro abdomen provocando incómodos dolores e hinchazón del vientre. Las bacterias que se acumulan en nuestros intestinos provocan con mayor o menor regularidad este tipo de gas, que suele quedar atrapado en el colon. Cuando una persona está sana, el volumen de gas se expulsa de manera fácil y natural, sin provocar ninguna molestia y sin ser demasiado persistente. En cambio, cuando padecemos exceso de gases intestinales, podría estar tratándose de un aviso de nuestro cuerpo ante problemas como alguna intolerancia a ciertos alimentos, una dieta de alimentos difícil de digerir, tragar demasiado aire al comer o sufrir malestares o enfermedades estomacales.

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Para prevenir y evitar los gases es importante seguir una alimentación equilibrada, y evitar el consumo excesivo de algunos productos o ingredientes presentes en nuestros platos. Hay alimentos como las habas, las judías, el brócoli, las coles de bruselas, la coliflor o el repollo que nos hacen más propensos a sufrir este tipo de molestias. También puede ser una causa una posible intolerancia a la lactosa, consumir muchos chicles, beber refrescos con gas, o algunos laxantes, tranquilizantes, o reductores de colesterol.

10 remedios naturales para eliminar los gases

 

Zumo de limón: una de las tantas propiedades de este cítrico es también reducir los gases si nos tomamos el zumo de un limón antes y después de cada comida.

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Jengibre: puedes tomarlo fresco o seco en té, como aderezo de tus comidas o, si eres capaz, tomar directamente una cucharadita rallado. Es especialmente efectivo con los gases estomacales.

Vinagre de manzana: diluye dos cucharadas de vinagre en un vaso de agua y tómalo inmediatamente al terminar las principales comidas del día.

Ajo: ayuda a mejorar la digestión y a reducir los gases si lo tomamos a modo de infusión. Muele un diente de ajo, con un poco de pimienta negra y  unas semillas de cilantro, y hiérvelos con dos tazas de agua. La infusión la podemos tomar en dos dosis divididas a lo largo del día.

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Diente de león: si bebemos té de diente de león poco antes de las comidas principales se evita el exceso de gas en nuestros intestinos. También se puede agregar a los alimentos ya preparados como una especia para condimentarlos.

Agua de coco: es recomendable tomar un vaso a media tarde para disminuir las molestias por gases.

Agua caliente en el vientre: si sentimos malestar estomacal o intestinal, podemos mojar un paño o una toalla con agua caliente y colocarla en el abdomen, para provocar que la zona se relaje y se eliminen.

Papaya y piña: nos aportan enzimas esenciales para realizar la digestión correctamente. Es recomendable tomarlas después de las comidas, aunque también puedes bebértelas como un zumo o utilizarlas como ingrediente en tus ensaladas.

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Anís: al igual que nos ayuda con los dolores estomacales, el anís es muy beneficioso acabar con los gases. Deja hervir una taza de agua, baja el fuego y agrégale una cucharada de anís en polvo. Esta preparación se debe hacer todos los días para que nuestro aparato digestivo sea mucho más regular.

Carbón vegetal: para casos muy severos puedes utilizar este tipo de complementos, pero siempre bajo la supervisión y recomendación de un médico.

Recuerda que la clave para no sufrir este tipo de molestias es comer sano y activar tu cuerpo haciendo ejercicio. Utiliza el método ensayo-error para ver que alimentos o hábitos te están produciendo los gases, probando a eliminarlos de tu dieta hasta que encuentres el que realmente te está sentando mal. No todos somos iguales, por lo que hay que encontrar que es lo que nos está molestando a cada uno de nosotros.

Está claro que no descansas igual con 7 horas de sueño que con 12, pero lo que si es cierto es madrugar no es tan malo como parece. Aquellas personas que no se levantan de la cama hasta mediodía ya juegan con una desventaja, y es que tienen menos horas para hacer otro tipo de actividades, y al final se las tendrás que ir quitando de otras rutinas. Normalmente, la mayoría de nosotros madrugamos porque no tenemos otra opción, ya sea por tener que trabajar, ir a la universidad, cuidar de los hijos o tener otro tipo de obligaciones.

Los españoles nos levantamos de media entre las 7 y las 8 de la mañana para cumplir con nuestros respectivos horarios, por lo que teniendo esto en cuenta no deberíamos de irnos a dormir más allá de las 23:00 o 00:00 horas. Esto sería una rutina de horas de sueño normal, que nos permitiría poder levantarnos descansados y preparados para afrontar un nuevo día, pero ¿qué pasa cuando no dormimos lo necesario? El resultado son despertadores que nadie apaga, llegar tarde al trabajo, salir sin desayunar por las prisas y pasar la mitad del día muy cansado.

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Para que el momento de madrugar sea mucho más fácil es necesario cuidar en gran medida nuestras rutinas de descanso, así como apartar aquellas manías que al final nos acaban perjudicando. Además, numerosos estudios han demostrado que madrugar es uno de los hechos que más influye en la satisfacción vital, la autoestima y, en definitiva, en la felicidad. Aquí te dejamos algunos trucos para que ese momento de despegarse de las sabanas cueste un poco menos:

  1. Mentalízate de que vas a madrugar. Es lo primero y más importante, saber que si o si tendrás que despertarte pronto. De este modo tendrás más facilidad para comenzar a hacer cosas temprano, ya que tus hormonas del estrés ya estarán en alerta y no se revolucionarán.
  2. Intenta levantarte todos los días a la misma hora. De este modo tu cuerpo se acostumbrará a ese horario y no te costará ponerte en pie, de hecho es posible que incluso con el tiempo te despiertes sin necesidad de despertador. Si cada día cambias tu hora de levantarte tu cuerpo no se adaptará nunca a un ritmo fijo de sueño.
  3. Cena ligero y realiza alguna activad de ocio antes de dormir. No te pegues el atracón a comer antes de acostarte ya que si lo haces no descansarás bien, por lo cual te despertarás peor. Además es recomendable leer un rato, ver la tele o charlar con tu familia antes de irse a dormir para mejorar nuestra autoestima.
  4. Deja que la luz del sol te despierte. Los seres humanos nos activamos con la luz, por lo que subir las persianas al despertar es uno de los mejores trucos para ir activándonos. También puedes optar por dejar unas rendijas de la persiana levantadas para que pueda pasar la luz natural al amanecer y te vayas preparando para el comienzo del día.
  5. Tomate tu tiempo. No apures el tiempo por la mañana ni vayas con prisas, si no convertirás cada mañana en una maratón que no generará más que estrés y más pereza para el día siguiente. Actívate con una ducha y un buen desayuno.
  6. Una sola alarma. La manía de poner alarmas cada 5 minutos durante la última media hora de sueño es uno de los mayores errores que puedes cometer. El hecho de posponer la alarma lo único que hace es empeorar las cosas al inducir al cuerpo a un nuevo ciclo de sueño. Además de costarte mucho más levantarte definitivamente, estarás perdiendo tiempo de sueño verdaderamente reparador.

 

Tu casa puede convertirse en el mejor gimnasio para relajarte haciendo yoga. Esta técnica cada vez más extendida, además de cuidar tú físico, te ayuda a crecer física, mental y espiritualmente. Practicar yoga es algo al alcance de todos, da igual la edad, el sexo o la condición física. Los ejercicios sólo requieren de nuestra predisposición y un ambiente tranquilo. El elemento clave es la concentración, por lo que es imprescindible que durante el tiempo que te dediques a practicar yoga dejes a un lado los problemas, los quehaceres y las preocupaciones.

Si vas a comenzar a hacer yoga por primera vez, lo ideal es que lo hagas al menos tres veces a la semana durante 20 minutos. Busca un rincón tranquilo de tu casa, donde nadie te vaya a molestar y no tengas ninguna distracción que pueda interrumpir tu momento de relajación. Llena la estancia de velas aromáticas o incienso, ponte ropa cómoda y descálzate. ¡Comenzamos!

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Posturas básicas para iniciarte en el yoga

El triángulo: Empezamos de pie, separando las piernas alrededor de un metro, con los brazos separados a la altura de los hombros. Inhalamos e inclinamos el tronco hacia delante hasta tocar o rozar los pies con los dedos. Mantenemos unos 30 segundos y después repetimos al otro lado.

El triángulo

La pinza: Sentados en el suelo con las piernas rectas, nos vamos flexionando hacia delante colocando las manos en las pantorrillas, los tobillos o las plantas. Dejamos caer la cabeza relajada entre los brazos. Debemos ir ganando flexibilidad con cada exhalación, a la vez que prevenimos dolores lumbares.

La pinza

Media torsión espinal: Nos sentamos en el suelo con las piernas rectas delante de nosotras. Doblas la pierna derecha y pones la planta en el suelo pasándola sobre la rodilla izquierda. Cruzas el brazo izquierdo sobre el cuerpo y lo apoyas en el muslo derecho, girando la columna; el brazo derecho lo apoyas en el suelo. Que tu cabeza siga el movimiento de la columna. Mantenemos la posición durante 30 segundos y cambiamos de lado.

Media torsión

El perro cara abajo: Empezamos de pie, y nos inclinamos hacia delante colocando las palmas de las manos a la misma distancia de los hombros, hasta apoyar las palmas en el suelo. Formamos un triángulo con las piernas y los brazos, introduciendo la cabeza entre ambos cayendo relajada mirando al suelo. Nos mantenemos así unos 20 segundos, respirado profundamente por la nariz.

El perro

El árbol: Nos ponemos de pie, con las piernas rectas, y juntamos las palmas de las manos sobre la cabeza, doblando los codos. Elevamos una de las piernas y apoyamos la planta del pie en la cara interna del muslo contrario. Nos mantenemos así 30 segundos, y repetimos con la otra pierna.

El árbol

La cobra: Colócate boca abajo, con las piernas juntas y estiradas y los brazos doblados con las manos apoyados a la altura de los hombros. Levanta las piernas manteniendo las piernas pegadas al suelo, sujetándote con los brazos, bajando los hombros y elevando la barbilla de manera que miremos ligeramente hacia arriba. Mantén la postura 30 segundos, descansa tumbada boca abajo y vuelve a hacerla 30 segundos más.

La cobra

El caracol: Justo la contraria a la cobra. Nos ponemos de rodillas y apoyamos los glúteos en los talones. Echamos el cuerpo hacia delante, apoyando la frente en el suelo y dejando los brazos a los lados. Nos mantenemos así unos 30 segundos.

El caracol

Abdominales: Para finalizar realiza varias series de abdominales para fortalecer el vientre. Laterales, normales, lumbares, etc.

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Aún existe la idea entre la población de que el síndrome de piernas inquietas es una invención. Pero nada más lejos de la realidad. Esta enfermedad, que produce innumerables reacciones molestas, sobre todo en las extremidades inferiores, pone en jaque la salud y calidad de vida de los afectados. Por esta razón, es tan importante su diagnóstico y tratamiento inmediato, así como la incorporación de hábitos saludables que ayuden a controlar síntomas.

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A pesar de las múltiples investigaciones realizadas, la causa del síndrome de piernas inquietas (SPI) no está clara aún. Sin embargo, se barajan varias posibilidades que dan origen a los distintos tipos de SPI:

Síndrome de piernas inquietas primario o familiar: es el que se produce por causas genéticas. Los expertos aseguran que existen varios cromosomas relacionados y están investigando en esta línea. Se estima que el 66% de los pacientes con SPI tienen al menos un familiar de primer grado afectado (hermanos, padres, hijos).

Síndrome de piernas inquietas secundario: surge como resultado de otra enfermedad, generalmente anemia y bajo nivel de hierro en la sangre, y otras patologías crónicas como neuropatía periférica, diabetes, insuficiencia renal o artritis reumatoide. También, durante el parto, el 15% de las mujeres desarrollan SPI secundario.

Síndrome de piernas inquietas idiopático (de causa desconocida): se le denomina así cuando no existen precedentes familiares de SPI y la persona no tiene ninguna enfermedad que se relacione con esta afección.

La Asociación Española de Síndrome de Piernas Inquietas, AESPI ofrece al paciente y familiares una serie de consejos prácticos para mejorar la calidad de vida:

  1. Hablar abiertamente sobre la patología, tanto con el médico como con la familia.
  2. No intentar luchar contra la necesidad de moverse, ya que esto puede hacer que los síntomas se agudicen. Es aconsejable seguir un programa de ejercicios para mejorar la flexibilidad, corregir las posturas y fortalecer los músculos y articulaciones de las piernas. El ejercicio físico puede ayudar a mejorar el control sobre esta patología.
  3. Escribir un diario de sueño anotando los fármacos y terapias que se siguen para combatir los síntomas y compartirlo con el médico.
  4. Mantener activa la mente ayuda a que se reduzcan los síntomas.
  5. Estiramientos por la mañana y la noche: Terapias como yoga, musicoterapia, tai chi y acupuntura son un buen aliado para mitigar los síntomas físicos y emocionales.
  6. Ayudar a otros pacientes: los grupos de apoyo permiten conocer y ayudar a otras personas que padecen las mismas patologías.
  7. Ponerse más alto: Elevar la mesa o las estanterías de tal manera que pueda trabajar o leer de pie.

 

Un estudio publicado recientemente en la revista científica American Journal of Clinical Nutrition demuestra los beneficios de interrumpir el sedentarismo cada media hora para hacer unos segundos de actividad física.

Romper con las conductas sedentarias prolongadas mediante algo menos de dos minutos de actividad física cada media hora tiene un efecto positivo en la glucemia e insulinemia postprandial en adultos sanos.

El principal objetivo del estudio fue comparar los efectos sobre la glucemia, insulinemia y lipidemia postprandiales de tres comportamientos diferentes: un comportamiento sedentario prolongado de 9 horas; la realización de actividad física durante treinta minutos seguido de un comportamiento sedentario; y en tercer lugar, pausas regulares de actividad física de 1 minuto y 40 segundos de duración cada media hora de comportamiento sedentario.

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Dada la importancia de la actividad física en la salud pública, la OMS ha elaborado y difundido una serie de recomendaciones en relación con la promoción de la actividad física y la prevención de las ENT adaptadas por edades y según frecuencias, duración, intensidad, tipo y cantidad total de actividad física.

Así, en niños y jóvenes de entre 5 a 17 años, la OMS advierte que estos deberían realizar al menos 60 minutos de actividad física de moderada a vigorosa a diario.

La mayor parte de la actividad física diaria de los niños debe ser aeróbica, incorporando actividades físicas intensas, que contribuyan a fortalecer músculos y huesos, al menos 3 veces por semana.

Para los más mayores, la OMS recomienda que realicen dos horas y media de deporte moderado a la semana

Para adultos de entre 18 y 64 años, las recomendaciones de la OMS incluyen la realización de actividad física durante el tiempo libre, desplazamientos físicos, actividad ocupacional derivada de la labor profesional, quehaceres domésticos, juegos y partidos, deporte, etc. A estas edades, el organismo internacional recomienda realizar al menos 150 minutos de actividad física aeróbica de moderada a vigorosa a la semana o al menos 75 minutos de actividad aeróbica intensa y vigorosa a la semana.

En personas de 65 años o más, las recomendaciones para mejorar el estado muscular y cardiorrespiratorio, los huesos, y reducir el riesgo de ENT, depresión y declive cognitivo, la OMS recomienda la realización de 150 minutos de actividad aeróbica de moderada a intensa a lo largo de la semana, o bien 75 minutos de actividad física aeróbica de vigorosa a intensa.

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Vitaminas, minerales, fibra y, sobre todo, mucha agua. La ensalada de frutas posee numerosas propiedades beneficiosas para el organismo, pero, además, es ideal para satisfacer las necesidades de hidratación del organismo que surgen en verano. Además, el proceso de su elaboración puede ser una excusa para pasar un agradable rato en familia durante las vacaciones.

Cocinar con niños: macedonia

En pleno verano, con el termómetro disparado, el organismo tiene unas necesidades nutricionales especiales, sobre todo en lo que se refiere a la hidratación. Estas condiciones climatológicas, en ocasiones realmente hostiles para el cuerpo humano, suponen un incremento de la demanda de líquidos. Obviamente, la fuente principal para la ingesta de éstos es el agua (recordemos entre dos litros y dos litros y medio al día, incluso aunque no se tenga sensación de sed), pero la hidratación no sólo se obtiene del llamado líquido elemento, ya que existe una vía alternativa para su consumo. Esta fuente secundaria se halla en los alimentos, que pueden aportar una porción considerable de los dos litros o dos litros y medio citados, que, dependiendo del tamaño del recipiente, pueden suponer entre seis y ocho vasos de agua por jornada.

En este sentido, la fruta es una de las referencias principales junto a las hortalizas frescas, los vegetales, las legumbres y el pescado azul. Por ello, desde aquí recomendamos todo un clásico: la macedonia. Las ventajas del consumo de frutas son muchas y conocidas, sin embargo, conviene recordarlas someramente. Las principales son las siguientes:

  • Contienen vitamina C y B, provitamina A, nutrientes de acción antioxidante y betacaroteno.
  • Son ricas en minerales, en especial el potasio, imprescindible para el sistema nervioso. Contienen también magnesio, que ayuda a mejorar el funcionamiento intestinal.
  • Tienen abundancia de fibra, especialmente en la piel o la cáscara.
  • Poseen propiedades y beneficios antioxidantes, que ayudan a retrasar el deterioro de los tejidos orgánicos y previenen la aparición del cáncer a la vez que retrasan el envejecimiento.
  • Como ya se ha indicado, y en este caso es lo que más nos interesa, tienen un elevado contenido en agua, lo que les confiere un alto valor y poder depurativo.

Teniendo en cuentas estas propiedades, pasemos a una serie de pautas sencillas para elaborar el postre más socorrido del verano, ya que la combinación de frutas es prácticamente ilimitada y dependerá del gusto de cada cual.

En primer lugar, habrá que cortar la fruta en trozos de un tamaño aproximado. Si hay fruta con pepitas o huesos, se retirarán antes de añadir la fruta al bol. Después, añadir zumo de un limón, que ayudará a que la fruta no se oxide, potenciará el sabor de la fruta y evitará la pérdida de vitaminas. Si no contamos zumo de limón, las frutas más ácidas (kiwis, piña, naranjas, etc.) deberán colocarse al final.

Para hacer una macedonia más atractiva para los niños, podemos cortar la fruta ayudándonos de cortadores de galletas, así les podremos dar forma de animales, de corazón o siluetas geométricas. La fruta también puede servirse pinchada en brochetas de madera.

Por otra parte, si se pretende una macedonia muy dulce, bastará con poner azúcar encima de la fruta cortada y dejarla macerar a temperatura ambiente. Otra opción es añadir lácteos a la macedonia: nata líquida con un chorrito de vainilla, leche de coco o yogur líquido. Asimismo, para realzar el sabor de las macedonias pueden añadirse hierbas aromáticas. Menta y albahaca, por ejemplo, son dos hierbas que complementan perfectamente el sabor frutal y le dan un toque exótico a la macedonia. También podrá agregarse helado o queso light batido si se desea una ensalada de frutas sin azúcar.

Finalmente, también hay que subrayar que, más allá de las ventajas nutritivas y de la capacidad para hidratar de la ensalada de frutas, el proceso de elaboración de la misma puede ser una buena excusa para pasar un rato con los críos, en familia, y que hagan sus pinitos, aunque elementales en el mundo de la cocina.

¡Buen provecho!

Imagen de Flickr por juantiagues