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Más del 20% de la población sufre lo que se conoce como rinitis alérgica. Además de las molestias ocasionadas por tal dolencia, el problema está en que muchas de esas personas padecen alergia sin saberlo, al confundirla con el resfriado común. Puede parecer que esa errónea distinción carece de importancia, pero la tiene: el uso incorrecto de los medicamentos para tratar esta segunda afección, los descongestivos nasales, puede conducir a un agravamiento de los síntomas alérgicos.

Tengo alergia primaveral

Por ello, resulta muy conveniente distinguir entre el simple resfriado y los procesos alérgicos. Según destacan los expertos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, los síntomas de la alergia “son muy variados en cuanto a su localización, intensidad y gravedad. Existen reacciones alérgicas graves que pueden incluso llegar a causar la muerte del que las sufre. Pero, ésta no es la situación habitual, lo más frecuente es que los síntomas sean leves.

Entre los más comunes están:

  • Picor en la piel y los ojos.
  • Estornudos o nariz que gotea.
  • Tos y picor en la garganta.
  • Silbido en el pecho.

¿Y si, a pesar de estos consejos, una persona sigue sin distinguir entre la alergia y el resfriado? Pues tendrá que revisar los siguientes aspectos de su molestia:

  • Color de la mucosidad. Si el tan desagradable moqueo constante es transparente, todo apunta a que se trata de un episodio alérgico. Sin embargo, si la mucosidad es de un tono más amarillento, será un simple resfriado.
  • El citado picor en la nariz es más propio de los episodios de carácter alérgico.
  • Otro aspecto clásico de la alergia es el lloriqueo ocular. Si existe lagrimeo, por tanto, irá ganando peso esa posibilidad. En caso de un catarro, será más bien una congestión ocular, que hace sentir una cierta presión en los ojos.

Finalmente, otra de las características clásicas e igualmente molestas de la alergia son los estornudos. Cuando se producen de manera muy seguida suele ser una señal evidente de un episodio alérgico. Si los estornudos son menos numerosos y continuados, lo más normal será que se trate de un resfriado.

Imagen © Brian Jackson – Fotolia.com

En una sociedad donde el número de alérgicos no deja de aumentar, cada vez más personas están desarrollando problemas de este tipo a edades adultas. Lo que antes no les afectaba ahora les molesta y lo que antes eran pequeñas molestias se convierten en verdaderos problemas alérgicos.

Tienes alergia primaveral

Para una persona con alergia es importante saber detectar cuándo está ante un resfriado o una reacción alérgica para poder obrar en consecuencia.

Desde el Ministerio de Sanidad enumeran varios de los síntomas de la alergia primaveral, entre los que destacan el picor en la piel y los ojos, estornudos o mucosidad líquida, tos y picor de garganta y silbido en el pecho. Lo cierto es que muchas de estas dolencias no se diferencian en algunos casos de un resfriado al uso, por lo que habrá que prestar especial atención ante la intensidad de los mismos para saber si se trata de un catarro o de una reacción alérgica.

En términos generales, los estornudos tienden a ser más repetidos en el caso de la alergia y a estar relacionados con el agente alérgeno. Es decir, dependiendo de la causa pueden ser algo más intermitentes.

La mucosidad es otro elemento a valorar, pues en las alergias es más líquida y transparente, mientras que en un resfriado tiende a ser más espesa.  Por su parte, la fiebre aparece en los catarros, pero no así en los resfriados.

Estos síntomas generales de la alergia varían, lógicamente, en función del alérgeno que las causa y que en primavera suele ser el polen. La polinosis o alergia al polen afecta a diferentes órganos, si bien los más habituales son nariz, ojos y pulmones.

En el caso de la nariz, se produce una inflamación acompañada de picor, congestión, estornudos y secreción. Es decir, la nariz suele estar taponada y no podemos parar de estornudar. Cuanto la alergia afecta a los ojos, se produce una inflación o conjuntivitis. Si además sentimos picor en el paladar, en la garganta y en los oídos, estaremos ante lo que se conoce como ‘fiebre del heno’

La afección pulmonar es una de las más graves y molestas. Se trata del llamado asma polínico que se traduce en dificultad respiratoria, presión torácica y los mencionados pitidos.

El principal problema de las alergias es que, si bien existen tratamientos médicos que sirven para rebajar los síntomas, el remedio más eficaz es permanecer lejos del agente alérgeno, algo que en primavera resulta complicado. Esto no quiere decir que no se puedan tomar medidas para reducir la exposición. Estos son algunos de los más efectivos:

  • Evitar la calle en los momentos de máxima concentración de polen, que suelen ser por la mañana, hasta las 10:00 horas y durante el atardecer.
  • Cerrar las ventanas de casa a fin de que no entre el polen.
  • Mantener la casa limpia para que el polvo no retenga en polen.
  • Lavar con mayor asiduidad sábanas y cubrecojines a fin de que no cojan polen y evitar tender la ropa fuera de casa.
  • Consultar al médico en caso de dudas

Y vosotros ¿Sabéis diferenciar un resfriado de una alergia primaveral?

Imagen © ajkkafe – Fotolia.com

Con la primera llegan los primeros rayos de sol y la naturaleza que hasta ese momento estaba dormida, todo un espectáculo sensorial y visual. Sin embargo, lo que para muchos es motivo de celebración para otros muchos supone un problema y un riesgo para su salud. En esta estación se disparan los casos de alergia e infecciones.  El polen que esparcen las plantas al florecer, los insectos que salen de su letargo y los cambios de temperatura están detrás del incremento de incidencias, la mayor parte de carácter respiratorio.

Primavera, época de alergias e infecciones

Las personas alérgicas o con asma están más acostumbradas a lidiar con los ‘rigores’ de la primavera. En el peor de los casos, ya están prevenidos de las complicaciones que pueden surgir durante esta época y pueden tomar medidas preventivas al respecto como mantener las ventanas cerradas, evitar la actividad en el exterior a determinadas horas o consultar los niveles de concentración de polen antes de planificar un viaje.

No ocurre lo mismo con las infecciones, que aparecen sin previo aviso. Las infecciones de la piel son comunes en primavera, empezando por la recurrente urticaria y otras derivadas del contacto con plantas y mosquitos. Desde Eroski Consumer mencionan también la megaloeritema, también conocida como la ‘enfermedad de la bofetada’ que, según apunta la Asociación Española de Pediatría, la mitad de la población adulta ha sufrido en algún momento.

Los síntomas de esta enfermedad son similares a los del catarro, con la peculiaridad que vienen acompañados de una erupción de color rojo intenso que se extiende hacia abajo después en forma de manchas pálidas. Se trata de una enfermedad muy contagiosa pero benigna.

Otra de las infecciones clásicas en primavera es la varicela, que si buen puede surgir en cualquier época del año, es más común en esta estación. La varicela es altamente contagiosa y produce un intenso picor. Suele comenzar en la cara y se extiende después a todo el cuerpo.

La varicela no es peligrosa para los niños, si bien requiere tratamiento y vacunación, pero no ocurre lo mismo en el caso de los adultos.

La primavera también es sinónimo de escarlatina, unas anginas agudas que llegan acompañadas de erupciones cutáneas y fiebre alta. La erupción es el síntoma más visible y surge en forma de pequeños granos en la piel que dan aspecto de  piel de gallina.  Los niños hasta diez años suelen ser los principales afectados y debe tratarse con antibióticos.

Por último, entre las enfermedades primaverales conviene incluir también la conjuntivitis, que puede surgir en cualquier época del año, pero que en esta es más proclive a aparecer por el efecto del polen.  En la mayoría de casos se tratará de conjuntivitis alérgica, aunque también las hay de carácter vírico y bacteriano.

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¿Necesitas saber cuáles son las contraindicaciones de un medicamento? ¿Acceder a su prospecto? ¿Conocer sus principios activos? Ahora es posible hacerlo sin tener que navegar por las páginas web de cada farmacéutica gracias a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios y su nueva app para móviles aempsCIMA, desarrollada a través de los datos de su Centro de Información online de Medicamentos (CIMA).

AEMPSCIMA, la app móvil con toda la información sobre los medicamentosAEMPSCIMA, la app móvil con toda la información sobre los medicamentos

La herramienta replica en versión móvil toda la información disponible en CIMA y AEMPS, que en su página web está consiguiendo buenos registros. Sólo el año pasado recibió más de cinco millones de descargas entre documentos de fichas técnicas y prospectos de medicamentos. El salto al ‘entorno móvil’ está motivado por el incremento en el uso de este tipo de dispositivos por parte de los ciudadanos y para facilitar al mismo tiempo el acceso a estos datos.

AempsCIMA cuenta con información referente a más de 15.000 medicamentos distintos entre autorizados, revocados y suspendidos temporalmente, así como cerca de 1.600 principios activos que se reparten en estos fármacos.

La herramienta elaborada por el organismo oficial cuenta con una ficha técnica del producto que el documento que la AEMPS remite a los profesionales con indicaciones, posología, recomendaciones de uso, precauciones, contraindicaciones, reacciones adversas o advertencia para poblaciones especiales, entre otros. A esto hay que añadir el prospecto, que es la documentación que todo medicamento incluye para informar al paciente sobre sus efectos y su modo de uso.

Adicionalmente, la app, disponible tanto para Android como iOS, permite realizar búsquedas en torno a siete criterios: nombre del medicamento, laboratorio, principio activo, código nacional, código ATC, número de registro y grupo terapéutico.

Como es lógico, toda la información de la herramienta estará constantemente actualizada según CIMA y la AEMPS introduzcan novedades en su base de datos. La descarga en Google Play está disponible en este enlace y este otro servirá para los usuarios de iTunes.

Y vosotros ¿Utilizáis alguna herramienta para buscar medicamentos?

Imagen © teracreonte – Fotolia.com

Existen casos excepcionales en los que, por un déficit en el intestino, un lactante puede ser intolerante a la lactosa; así como pueden darse reacciones adversas ante los alérgenos ingeridos por la madre a través de la alimentación. Hay soluciones o alternativas para ambos problemas

Puede ser un bebé, alérgico a la leche materna

La lactancia materna es la forma más natural de alimentar a un bebé, puesto que no solamente cubre las necesidades nutricionales para el desarrollo del lactante y aporta defensas en forma de anticuerpos ante las infecciones, sino que, además, desde el punto de vista emocional, refuerza el vínculo entre la madre y el hijo. Desde el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría apuntan que “la superioridad de la leche materna sobre cualquier otro alimento (leche de fórmula artificial) en términos de nutrición y desarrollo del bebé durante los primeros meses de vida ha quedado bien demostrada en numerosos estudios científicos, que señalan un mayor riesgo de padecer numerosos problemas de salud en los niños no alimentados con leche materna”.

Partiendo de esa base, pueden surgir varios interrogantes. ¿Puede un bebé ser alérgico a la leche materna?, es uno de ellos. Aunque poco común, algunos padres se han llegado a plantear esta cuestión. De entrada, podría parecer una situación contradictoria, ya que siendo la lecha materna el alimento más natural y completo para el bebé, ¿cómo puede ser perjudicial para éste? A pesar de ser remota, existe la posibilidad. Bien es cierto que se debe matizar la respuesta, ya que los críos no pueden ser alérgicos a la leche materna de manera exclusiva sino que su rechazo se presenta ante de uno de los elementos presentes en todos los tipos de leche, no sólo en la materna. Éste es la lactosa, un azúcar que contiene la leche y que está formado por glucosa y galactosa. Es decir, que la reacción alérgica se presentaría ante la leche materna, sí, pero también frente a otras variedades. Cabe puntualizar que la intolerancia a la lactosa se debe al déficit de producción de la enzima lactasa por parte del intestino, aunque su ausencia en los primeros meses de vida, resulta absolutamente infrecuente.

“La leche materna primera, o sea la que sale cuando se inicia la toma, es rica en lactosa. Pero, conforme van pasando los minutos disminuye para dejar que suba el contenido de grasa (leche última). Puede ocurrir, sin embargo, que por mala técnica (tomas muy cortas, cambio frecuente de pecho cada diez minutos, mala posición etc.) el niño no logre extraer la leche última. En estos casos, se produce una intolerancia relativa a la lactosa con todos los síntomas (retortijones, llanto, cacas explosivas y abundantes, entre otros). Es frecuente, además, que la madre tenga mucha producción de leche. Para corregir el problema se debe tratar la causa (tomas de un sólo pecho cada vez, extraer la leche primera, corregir la posición etc.), explican desde el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría.

Otra posibilidad es que el bebé se vuelva alérgico con el tiempo a la leche materna. Sin embargo, vuelve a darse una situación similar que en el supuesto anterior, pues el rechazo del lactante vuelve a darse frente a un elemento aislado y no respecto al conjunto de la leche materna. En este caso, además, los ‘enemigos’ -los alérgenos, que tienen la capacidad de sensibilizar al organismo para que aparezcan reacciones alérgicas- son más fáciles de apartar, ya que aparecen en el organismo de la madre por medio de la dieta. Con lo que, bastará con que la madre los separe de su alimentación.

Finalmente, cabe recordar que tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatría (AAP) como el Comité de  Lactancia de la Asociación Española de Pediatría recomiendan la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros seis meses de vida del niño y continuar con el amamantamiento junto con otros alimentos que complementen la alimentación hasta los dos años o más, mientras madre e hijo lo deseen.

Para más información visitar la web: http://www.aeped.es/comite-lactancia-materna

Durante la primera semana lo mejor para dar baños a tu bebe es utilizar un paño limpio, tibio y húmedo. Lavar la cara y las manos con frecuencia y limpiar a fondo el área genital después de cada cambio de pañal.

¿Se debe de bañar al bebé al nacer?

Después de que la zona del cordón umbilical  se haya curado, podemos empezar a utilizar una pequeña bañera para bebés de plástico en lugar de una bañera estándar.

Reúne todos los suministros necesarios de baño, y prepara una toalla, un pañal limpio, y la ropa. Asegúrate de que la habitación esta a una temperatura agradable para que el bebé no quede frío. Llena la bañera con cerca de 7-8 centímetros de agua que se sienta caliente, pero no muy caliente, alrededor de 30-32 grados centígrados.

Lleva a tu bebé a la zona de baño y desnúdalo por completo. Consejo: Si tu bebé llora en cada baño, deja el pañal en un primer momento, así se le puede dar una mayor sensación de seguridad en el agua.Poco a poco deja caer a tu bebé en la bañera, primero los pies, con una sola mano apoyar el cuello y la cabeza. Vierte agua sobre él durante el baño para que no sienta frío.

Usa jabón suave y utilízalo con moderación (demasiado seca la piel del bebé). Lava con la mano o un paño de arriba a abajo, delante y detrás. Comienza por lavarle el cuero cabelludo con un paño húmedo y jabón. Enjuaga el jabón de la piel y limpia suavemente los ojos y la cara. Si alguna mucosidad seca se ha acumulado en las esquinas de las fosas nasales o los ojos de tu bebé, aplica agua varias veces para suavizar antes de que se desprenda. En cuanto a los genitales de tu bebé, un lavado normal es todo lo que necesita.

Enjuaga a fondo al bebé con agua. A continuación, levántalo con mucho cuidado al salir de la bañera con una mano apoyando el cuello y la cabeza y la otra mano sosteniendo la parte inferior. Envuelve los dedos alrededor de su muslo. (Los bebés son resbaladizos cuando están mojados). Si es posible, haz que otro adulto te ayude para recibir a tu bebé en una toalla seca.

Envuelve al bebé en una toalla con capucha. Si su piel todavía se está desprendiendo en algunas zonas de piel después del reciente nacimiento, puedes aplicar una loción suave para bebé después del baño, suele ser por lo general la piel muerta que tiene que desprenderse de todos modos. Por último ponle un pañal, viste a tu bebe y dale un beso cariñoso sobre su cabeza.

Imagen: Galería Flickr sabianmaggy