La leche materna es el alimento esencial y único del bebé por espacio de aproximadamente seis o siete meses. Hasta esa edad el bebé encuentra en la leche de su madre un único e integral alimento que hace que no necesite de ningún otro aporte, a no ser que el pediatra recomiende algún tipo de complemento.

La leche materna es un fluido muy completo, en el cual se encuentran vitaminas esenciales para la vida y el desarrollo del bebé, toda la grasa que necesita y las proteÃnas que le son indispensables para su alimentación. Que un bebé pueda tener una lactancia natural con la leche de su madre está demostrado que logra que esté más sano y tenga un nivel óptimo de defensas en su sistema inmunitario.
También repetidos estudios cientÃficos corroboran que aquellos bebés que son alimentados con leche materna tienen una menor propensión a padecer enfermedades infectocontagiosas ya que como hemos citado anteriormente las defensas de estos recién nacidos están mucho más altas que cuando son alimentados mediante lactancia artificial.
A nivel psicológico, los bebés que son alimentados con lactancia natural desarrollan un fuerte vÃnculo de apego hacia sus madres lo que hace que crezcan como bebés seguros y posteriormente sean niños y adolescentes con una mejor salud psicológica.
Para un buen amamantamiento los pezones de la madre tienen que estar limpios antes de la toma y también es aconsejable dejar que el bebé agote toda la leche de un pecho antes de ponerle el segundo. También es conveniente que los pezones justo antes de la toma estén lo más suaves posibles.