Hoy no me puedo levantar…” ¿Quién no se ha sentido alguna vez dentro de un videoclip de Mecano al día siguiente de ir al gimnasio? ¡Ay, las agujetas, esas “queridas” amigas que siempre aparecen cuando menos las necesitamos!

Todos sabemos, más o menos, definir qué son: un dolor muscular que se produce después de haber realizado ejercicio físico a mayor intensidad de la que acostumbramos. Sobre todo, aparecen cuando llevamos un tiempo con una actividad muy baja (o nula, para qué engañarnos) y volvemos a retomar el ejercicio deportivo. El dolor suele alcanzar sus máximos a las 48 horas y puede mantenerse durante varios días.

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Hasta ahí lo que sabemos. Pero, ¿qué son realmente las agujetas? Existen varias teorías sobre su origen, pero la más aceptada por la comunidad científica es que las agujetas son microrroturas de las fibras musculares. Tras estas microrroturas aparece dolor y, durante ese tiempo, el cuerpo reconstruye las fibras haciéndolas más resistentes y fuertes. Por eso se dice que lo mejor para las agujetas es no rendirse y continuar haciendo ejercicio para “acostumbrar” al cuerpo.

¡Ojo! El dolor después del ejercicio no significa necesariamente que hayamos entrenado bien y que los músculos se estén fortaleciendo. Debemos distinguir entre el dolor de agujetas o el dolor que indica que algo va mal.

Lo mejor en estos casos es dejar que el cuerpo se acostumbre poco a poco. No podemos empezar a hacer ejercicio como si lleváramos entrenando meses. Es necesario calentar bien los músculos, realizar ejercicios con dificultad media para no forzar todo nuestro cuerpo a la primera de cambio y, sobre todo, estirar al finalizar el entrenamiento.

Pero, si las agujetas ya se han instalado en tu cuerpo y te encuentras en la fase del dolor estarás pensando: ¿cómo puedo hacerlas desaparecer? Seguramente no habrá sido ni una ni dos veces las que te hayan recomendado tomar agua con azúcar o bicarbonato, de manera preventiva, para evitar las agujetas del día siguiente. Pues sentimos contarte que de nada sirve. Está demostrado que ingerir estos productos no tiene ningún efecto a la hora de prevenir la aparición de agujetas o de calmar el dolor.

En cambio, si ya tienes agujetas, lo que mejor podrá funcionarte es aplicar frío y masajear la zona. Pero, sobre todo, armarte de paciencia. El dolor durará unos días pero si sigues practicando ejercicio de manera suave y continuada poco a poco irá remitiendo y…¡por fin! podrás disfrutar de tu cuerpo, de nuevo, sin agujetas.

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