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A todo el mundo le gusta disfrutar del sol, pero hacerlo tiene sus riesgos: las quemaduras. Dentro de los diversos remedios para combatirlas y mitigarlas existe toda una tradición de soluciones caseras más o menos conocidas y efectivas.

Consejos caseros para calmar las quemaduras solares

Existe toda una ciencia popular alrededor del tratamiento para las quemaduras solares. Cada persona recordamos con toda seguridad al menos uno o dos de estos remedios, algunos bienes fundamentados y otros, como poco, un tanto peregrinos.

Sin embargo, ahí están y forman una buena colección de recetas caseras que van sobreviviendo en el tiempo pese a todos los avances médicos y técnicos.

Éstos son unos cuantos de esas fórmulas caseras para calmar las quemaduras solares:

  1. La leche y los lácteos son dos de los productos más utilizados en distintos remedios. Uno de ellos consiste en empapar una gasa en leche fría y aplicada sobre la quemadura unos 20 minutos, tras esperar entre 3 y 4 horas se vuelve a repetir la operación.
  2. Los aceites también tienen presencia dentro de estas recetas. Una bastante común es crear aceite a partir de la mezcla de las flores secas de manzanilla y el aceite de oliva virgen. Tras calentar al baño maría la mezcla y colarla, se deja reposar y enfriar para aplicar tres veces al día sobre la zona quemada.
  3. El uso de vinagre es otro de los clásicos. En una de sus recetas más tradicionales se recomienda la aplicación de vinagre blanco sobre la zona quemada cada hora con un máximo de cinco veces diarias para ayudar a aliviar el dolor. Otra opción añadida es incorporar una taza de vinagre a una bañera de agua fría y sumergirse en la mezcla.
  4. Existen bastantes opciones que contemplan usar infusiones para el alivio del dolor de la quemadura y el inicio de la regeneración de la piel. Aplicar una infusión muy fría de Salvia es una de ellas.
  5. También resulta muy frecuente la mezcla de ingredientes diversos para preparar emplastos o cataplasmas. Por ejemplo, es bastante común como remedio casero mezclar una clara de huevo con aceite de oliva, batir la mezcla y aplicar el preparado sobre la quemadura en períodos de dos o tres horas.
  6. El Aloe Vera es otro clásico por sus propiedades hidratantes y regenerativas. Uno de los métodos más sencillos de aplicación es extraer el jugo de una de las pencas de la planta y aplicar directamente sobre la quemadura dos o tres veces al día. El poder cicatrizante de este remedio se une al alivio del dolor.
  7. Por supuesto los productos de la tierra como ya hemos visto tienen preponderancia en los remedios caseros. En determinadas zonas geográficas es muy común mezclar agua con almidón de maíz hasta generar una cataplasma que se aplica sobre la quemadura para después retirar suavemente, hidratar y volver a colocar.
  8. Tomar un baño con agua fría al que se le ha agregado una porción de bicarbonato sódico (como dos cucharadas por bañera normal) ayuda, según aseguran sus defensores, no sólo a aliviar las molestias, sino también a facilitar la recuperación de la quemadura a través de la rehidratación. Por cierto, en este baño, tras su toma, no hay que secarse con la toalla sino dejar que nuestra piel se seque sola.

Podríamos seguir horas describiendo diferentes métodos caseros para aliviar las quemaduras solares. Sin embargo, este pequeño listado da una buena muestra de hacia dónde suelen caminar en su preparación y composición estas soluciones de andar por casa.

Imagen de Flickr por [GMR] Guillermo Moratalla

No todos los días de verano  tienen por qué ser soleados. La lluvia puede ser bienvenida, pero para que así sea es recomendable tener en mente planes y actividades para pasar el rato y disfrutar de otra forma, sobre todo en familia. Os damos algunas ideas para estos juegos.

Es verano pero llueve, ¿qué hacemos? 5 ideas de juegos de interior

Estamos de vacaciones, hemos preparado un día excelente con nuestros hijos para disfrutar del veraneo. Sin embargo, la lluvia hace acto de presencia y nos chafa el plan. Ningún problema. Las vacaciones son para disfrutar juntos y aún dentro de casa hay muchos juegos y actividades que podemos hacer.

Estas son algunas ideas, pero por supuesto hay cientos de actividades para jugar en familia.

  1. Jugando con palabras. Como suele ocurrir con los juegos populares, en cada región tiene un nombre distinto pero el desarrollo y resultado es similar.  Se trata de una actividad que suele acabar con los niños a carcajada limpia. No nos hará falta ningún tipo de material, simplemente formaremos todos los participantes un círculo y trataremos de mantener una conversación en la cual vamos a prohibir el uso de una consonante sustituyéndola por otra. Es simple, pero los resultados suelen ser desternillantes. La elección de qué consonante se retira y por cuál se sustituye va por turnos.
  2. Jugando con historias. Esta actividad requiere un poquito más de esfuerzo, fundamentalmente por nuestra parte. Se trata de crear algún tipo de títere sencillo e iniciar una historia a la que pediremos continuación por parte de los niños hasta que creemos una suerte de representación teatral en la que iremos alternando los papeles en función de las partes del guión que cada uno haya aportado. Las variantes son muchas y el resultado, aunque habitualmente caótico, suele ser muy divertido.
  3. Juegos clásicos. Existen juegos atemporales a los que generaciones y generaciones hemos jugado. Son juegos generalmente muy divertidos y sencillos de poner en práctica. El juego de la sillita es uno de ellos. Simplemente se trata de poner tantas sillas menos una como participantes en el juego. Al son de una canción que canta un participante o de una música, todos danzarán girando alrededor de las sillas hasta que la música cese. Entonces todos deben ocupar una silla. El que se queda sin silla sale del juego y deberá cantar en la siguiente ronda, donde además retiraremos otra silla más. Seguiremos así hasta que sólo queden dos participantes y una silla, que es la última ronda en la que se decide el ganador.
  4. Un juego de aventuras. Son una alternativa que suele funcionar muy bien, aunque requieren un poco de elaboración. Un juego que habitualmente resulta divertido es la búsqueda de un tesoro (si hay premio mejor). En este caso se necesita un director de juego. Este, preferentemente un adulto, inventará una historia que justificará la presencia de un tesoro y repartirá por la casa diversas pistas. Para las pistas funcionan muy bien los acertijos o los jeroglíficos. Se puede jugar por equipos y suele resulta muy divertido.
  5. Los juegos de mesa. Afortunadamente en los últimos años y aunque parecía que iban a acabar enterrados por el auge de los videojuegos, los juegos de mesa han vuelto a ganar nuevos seguidores que ven en ellos lo que realmente son; una manera muy divertida de disfrutar en este caso con tu familia.

Y a ti ¿cuál de estas variantes te gusta más?

Imagen de Flickr por Mon Labiaga Ferrer

Un buen día completo de playa debe acompañarse de una comida saludable. Preparar un menú adecuado no sólo ayudará a nuestra salud, también es un placer añadido y ¿por qué no? mucho más sencillo de preparar que otras opciones.

Ideas para comer sano en la playa

Si hubiéramos preguntado hace 20 o 30 veranos por la asociación entre las palabras playa y comida es muy probable que de ahí hubiera surgido un menú medio compuesto de tortilla de patata, carne empanada, pimientos verdes y  melón de postre. Aunque muchas familias siguen alimentándose de esta forma en sus días playeros, no parece que éste sea el ideal comida sana que hoy por hoy se maneja.

Comer cerca del mar en un día de playa es un placer a disfrutar. Si además podemos no renunciar a los hábitos alimentarios sanos y tomar alimentos frescos y saludables, mejor que mejor. Vamos a tratar de dar algunas ideas al respecto.

Lo primero es huir de preparaciones complejas, tratando de confeccionar menús sencillos de preparar, frescos y ligeros como corresponde a un buen día de playa. En este sentido, los sándwiches son una buena idea. Resultan muy sencillos de preparar, ocupan poco espacio para transportarlos, y son ideales como tentempié. Unir, por ejemplo, vegetales con pavo o pechuga de pollo o atún da siempre muy buenos resultados, es sabroso y saludable al mismo tiempo.

En lugar de entrantes difíciles de preparar y de transportar, las sopas frías son también una buena idea. Gazpacho o salmorejo, se pueden llevar en un termo normal, son deliciosos y nos dan un aporte de vitaminas y minerales excelente.

Las ensaladas son otra gran alternativa. El mayor reto es quizás encontrar el recipiente adecuado (con cierre) para su transporte. Se trata de un plato que debería formar parte de nuestra dieta habitual y que permite incorporar otros alimentos como la pasta o determinadas carnes magras en fiambre para darle más consistencia.

Por supuesto, no nos olvidamos de la fruta. Además de por sus valores vitamínicos y nutricionales, las frutas en verano son muy importantes porque contribuyen de manera muy especial a nuestra hidratación. Frutas en las que la presencia del agua es muy relevante, como por ejemplo la sandía, el melón o la piña, debieran estar presentes en este menú playero saludable.

Ahora sólo habría ya que incorporar al listado una buena nevera donde transportar los alimentos sin que pierdan su frescor y poco más.

Imagen de Flickr por JuanJaén

Algunos expertos aseguran que, cuando se altera un alimento, resulta inevitable que pierda parte de sus valores originales. Sin embargo, otros especialistas mantienen que, si el proceso de congelación y descongelación es el adecuado, la pérdida es apenas imperceptible.

¿Pierde propiedades la comida congelada?

Que los alimentos congelados hacen ganar tiempo, aliviar esfuerzo y que suelen ser más económicos, no es un ningún secreto. Son, en síntesis, una adaptación más de las muchas que hemos desarrollado como consecuencia de la frenética vida moderna, especialmente entre los urbanitas. A pesar de su popularidad, muchos consumidores recelan de su calidad, su sabor y sus valores nutricionales.

Aunque no existe consenso sobre si los alimentos congelados pierden sus propiedades, sí hay una serie de cuestiones fundamentales a la hora de analizar este fenómeno. De entrada, muchos expertos en nutrición aseguran que, en el momento que se altera un comestible, resulta inevitable que pierda parte de sus valores originales: el mínimo se sitúa en el 10% de las vitaminas que el alimento poseía en un primer momento antes de congelarlo. Por el contrario, otros especialistas mantienen que, si el proceso de congelación y descongelación, así como el tiempo de congelación, son los correctos, la pérdida de propiedades es apenas imperceptible.

En este sentido, conviene tener en cuenta varios aspectos que pueden hacer que se conserven o no determinadas características nutricionales:

  • Si el alimento se compra ya congelado o si se congela tras haberlo adquirido fresco.
  • Si se interrumpe la cadena de frío desde el lugar de compra hasta el sitio de congelación.
  • Si el congelador posee las características idóneas para la conservación, es decir, si funciona correctamente y es adecuado para el alimento de que se trate.
  • Los productos frescos también pueden sufrir alteraciones en su traslado desde el lugar de recolección o fabricación hasta la casa o el establecimiento donde se van a consumir.
  • El actual sistema de ultracongelación garantiza un 100% del contenido nutricional, según algunos especialistas. Los alimentos son congelados lo antes posible a temperaturas que alcanzan hasta cuarenta grados bajo cero. Así, explican, se conservan las propiedades nutricionales y también las cualidades organolépticas (sabor, textura, color y olor).
  • Que el proceso de descongelación sea el adecuado también es importante. Esto implica no forzar los tiempos utilizando, por ejemplo el microondas.
  • También resulta clave no rebasar el tiempo máximo de congelación, que puede oscilar entre los seis meses y el año en función de los alimentos de que se trate.
  • Imagen de Flickr por notfrancois

El ‘zumo de cebada’ aporta nutritivos (vitamina B, por ejemplo), no engorda, es antioxidante, previene contra el riesgo cardiovascular y forma parte de la dieta mediterránea. Aunque, eso sí, todos estos beneficios se consiguen únicamente realizando un consumo moderado.

Cinco mitos sobre la cerveza

La tripa cervecera es un mito. Así lo mantienen la mayoría de los expertos médicos en nutrición y dietética. Y es que la causa que provoca la aparición de la ‘curva de la felicidad’ se sitúa, más bien, en un desequilibrio alimentario general y en la ausencia de actividad física. Ésa es la conclusión de la práctica totalidad de los estudios realizados sobre el denominado ‘zumo de cebada’.

La cerveza es una bebida fermentada, que contiene una graduación alcohólica baja (entre 4º y 5º habitualmente, aunque las hay sin alcohol y hasta las que superan los 15º), con unas características particulares en su composición que la diferencian del resto de bebidas. A fin de cuentas, se elabora a partir de ingredientes naturales: agua, cebada malteada y lúpulo. La cerveza tiene un bajo contenido calórico: entre 75 y 100 calorías de media y, en el caso de que sea sin alcohol, unas 40 calorías.

Sobre la cerveza se ha dicho y escrito mucho. Tanto, que numerosos expertos han elaborado amplios, variados y cuantiosos estudios sobre los beneficios y los perjuicios de su consumo. A continuación ofrecemos cinco mitos sobre la cerveza, que toman como supuesto un consumo moderado de la misma. De otra forma, si su ingesta es excesiva puede resultar nociva para el cuerpo humano, especialmente para el cerebro, como ocurre con cualquier bebida alcohólica.

  • La cerveza posee diversos nutrientes, tales como vitaminas del grupo B (especialmente ácido fólico), fibra y minerales (silicio, potasio, magnesio, fósforo, calcio y poco sodio).
  • El ‘zumo de cebada’ no engorda, tal y como se ha visto en el aporte calórico especificado líneas más arriba.
  • Esta bebida fermentada es antioxidante, es decir, que previene contra el envejecimiento.
  • La cerveza previene también contra el riesgo de padecer problemas cardiovasculares.
  • El consumo moderado de cerveza puede formar parte de una alimentación saludable que puede incluirse en la denominada dieta mediterránea actual. En general, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), acepta las bebidas fermentadas (cerveza, vino, cava o sidra) de forma opcional y moderada en la llamada pirámide de la alimentación saludable.

Cabe destacar que las conclusiones descritas han sido extraídas de distintos estudios llevados a cabo por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), el Centro de Información Cerveza y Salud (CICS) y la citada SENC.

Imagen de Flickr por Dunna1

Descanso, no excederse con el alcohol, hacer un poco de ejercicio en los momentos menos calurosos del día, saber desconectar del trabajo y el estrés, así como cuidar la alimentación, en especial, la hidratación del organismo, entre las claves. Aunque todas ellas se pueden aglutinar en una sola: moderación.

Cinco consejos para vivir un verano saludable

El verano representa para muchas personas una época de distensión, en la que las costumbres y la rutina se relajan. En muchos sentidos, obviamente, es como debe ser. Es el momento de tomar unas merecidas vacaciones, salir del día a día y permitirse algunas excepciones. Sin embargo, también son unos meses del año en los que, de dejarse llevar por los excesos, a los que se tiende con el buen tiempo, la vuelta a la normalidad puede ser aún más dura.

Partiendo de la base de que cada persona es un mundo y, por tanto, tendrá unas necesidades específicas, existe una serie de recomendaciones generales que puede resultar útil para la mayoría. Y si hay una referencia constante que debe estar presente en estos consejos para volver todavía más sano tras las vacaciones esta es la moderación. Los abusos, tanto por defecto como por exceso, suelen ser perjudiciales para el organismo.

La primera cuestión clave para llevar una vida saludable es ofrecer un descanso adecuado a nuestro cuerpo, tanto en calidad como en cantidad. En ocasiones no se da la importancia suficiente a las horas de sueño, y a la efectividad de las mismas, pero es una de las premisas para un estado de salud y una actividad física, mental, emocional y laboral que puedan considerarse normales. Más, si cabe, cuando se supone que el verano es el momento para ‘recargar las pilas’ con vistas al resto del año. En función de la edad, el tiempo de sueño varía, ya que el recién nacido duerme unas dieciocho horas; un adulto joven alcanza una media de siete u ocho horas; y una persona madura, alrededor de seis horas y media. Según los médicos especialistas en esta área, aunque se esté de vacaciones, es muy recomendable despertarse y acostarse todos los días a la misma hora. También lo es limitar el tiempo diario en cama al tiempo necesario de sueño (siete horas de media o en un rango de entre cinco y ocho).

Eso sí, ojo con quedarse dormido expuesto al sol. Ello puede garantizar varias noches de insomnio. Aunque no guarde una relación directa con el descanso, es preciso recordar que las cremas de protección solar contienen sustancias que actúan como filtros solares, reduciendo la cantidad de rayos que penetran en la piel y evitando las quemaduras y los cambios degenerativos de la piel.

Tan importante como el punto anterior es seguir una dieta equilibrada, variada y nutritiva. En verano el punto crucial es la hidratación. Agua, zumo, helado y alimentos que contengan una gran proporción hídrica: hortalizas (lechuga y acelga, sobre todo), frutas (especialmente sandía y melón), yogur, pescado blanco y huevos. En general, lo ideal es consumir alimentos bajos en colesterol, sodio y grasas, puesto que así se rebaja el riesgo de contraer enfermedades cardíacas o diabetes, entre otras. Un régimen que contenga estos ingredientes ayuda a mantener el peso, evitando todas las consecuencias negativas del exceso de kilos que podemos pagar a la vuelta de las vacaciones. A la lista anterior pueden agregarse verduras, legumbres, carnes magras o pollo.

Relacionado con el ámbito precedente están ciertos consumos que se deben evitar o reducir al máximo y que son frecuentes en verano. En primer lugar, el alcohol, que introduce calorías vacías, disminuye las ganas de comer e incrementa las carencias de vitaminas B1, B2, B3, B6 y de ácido fólico. En segundo, el azúcar, que no aporta ni vitaminas ni minerales, eleva el nivel de glucosa y de insulina, irrita la mucosa gástrica y tiene todas las probabilidades de convertirse en grasa una vez depositada en el cuerpo humano. Además, el café, cuya ingesta excesiva altera la presión arterial y la absorción intestinal de minerales y vitaminas, y entorpece la absorción del calcio por parte del intestino.

También entre las sustancias que se deben evitar está el tabaco, que es tóxico para el organismo. Entre otros perjuicios, eleva la presión arterial y aumenta las posibilidades de contraer diversos tipos de cáncer, así como de sufrir enfermedades cardíacas.

Otro de los ‘cocos’ para la salud del ser humano es el estrés, tan común hoy en día y del que se supone que debemos librarnos en verano. Al segregar más adrenalina, el cuerpo humano consume vitamina C, E y B en exceso. Los estados de estrés elevan el riesgo de padecer infartos o derrames, entre otras posibles consecuencias negativas.

De la misma manera, el sedentarismo es otro de los grandes peligros veraniegos. La clave para escapar de él se encuentra en la práctica de deporte. Treinta minutos de ejercicio dinámico cada día o la actividad equivalente a escala semanal mejoran el estado de ánimo y ayudan a mantener la salud física. Andar, correr, nadar, etc. Hay cientos de posibilidades, pero en verano hay que practicar deporte de manera racional: a primera hora o a última del día.

Imagen de Flickr por GViciano

La fruta es un alimento imprescindible en el verano. Además de por lo saludable y delicioso, nos aportan una buena parte de los líquidos que tanto necesitamos ahora que hace más calor. Estas son algunas de las frutas que más pueden ayudar a hidratarnos.

Las 5 frutas más hidratantes

Con el calor vuelve uno de nuestros grandes enemigos veraniegos; la deshidratación. Las recomendaciones básicas para capear bien las altas temperaturas y no tener estos problemas de falta de hidratación pasan siempre por el consumo relativamente constante de líquidos (preferentemente agua). Pero en esta lucha contra el calor también resultan muy buenos aliados las frutas.

Existen un buen número de frutas con alta capacidad hidratante con lo cual además de disfrutar del placer de comer estos alimentos, vamos a contribuir a una mejor hidratación general de nuestro cuerpo así como a un mayor aporte vitamínico. Éstas son cinco de las frutas más hidratantes que podemos consumir:

  • La sandía posee más del 90% de agua, a lo que suma una muy baja presencia de hidratos de carbono con origen en la fructosa, lo cual es un aporte calórico realmente bajo en un producto muy refrescante e hidratante.
  • La piña se compone principalmente de agua, que representa el 85% de su peso total. Es otra fruta altamente hidratante, que además puede consumirse como tal o en platos como ensaladas.
  • El melón posee un 92% de agua. Gracias a su sabroso sabor se convierte en una gran alternativa a postres dulces mucho menos saludables y, desde luego, menos hidratantes y refrescantes.
  • Las fresas presentan nada menos que el 91% de agua. Es una fruta que, además de poseer cualidades hidratantes, tiene bajo contenido en sodio y alto contenido en potasio y calcio, así como L-arginina, por lo que también se le atribuyen cualidades diuréticas
  • Las naranjas, con un contenido aproximado del 88% de agua, nos ofrecen también un aporte vitamínico alto, además de ser una fruta muy sabrosa.

En definitiva, debemos tener en cuenta que aproximadamente entre el 80% y el 90% de la composición de las frutas es agua. La unión del porcentaje elevado de agua y los propios aromas de los alimentos hacen que sean refrescantes y una buena herramienta para combatir el valor del verano.

A la hora de poner la fruta en nuestra mesa el verano es un buen momento. Si no existe ninguna contraindicación para ello, podemos incorporar a nuestra dieta un buen número de piezas diarias: entre tres y cinco piezas son una buena opción si luego no olvidamos también incorporar verduras en nuestros hábitos alimentarios.

Imagen de Flickr  por daisti-diseños

¿Cultivos de células madre automáticos y sin aditivos? Una empresa española ha lanzado un biorreactor que puede revolucionar el sector y que deja atrás la era manual en lo que a células madre se refiere.

España, en la vanguardia de la medicina regenerativa con el biorreactor que envasa células madre

La empresa madrileña Aglaris Cell ofrece para su comercialización el primer biorreactor del mundo que hace cultivos celulares de forma automática y sin recurrir a aditivos tóxicos. La farmacéutica Merck y la Universidad de Oxford, ya han mostrado su interés en participar.

“Vimos que los medicamentos vivos a partir de células madre se producían de manera muy manual y se nos ocurrió diseñar y desarrollar un biorreactor de cultivo celular que automatizara todo el proceso. Creemos que el segmento de las terapias basadas en células madre va a eclosionar en los próximos años y se va a convertir en un negocio muy prometedor”. Así resume David Horna, cofundador de Aglaris Cell, empresa radicada en el Parque Científico de Madrid, tanto la idea de partida como el futuro del proyecto en el que se embarcó junto a sus dos socios, Miquel Costa y Manuel Ángel González de la Peña.

Medicamentos vivos, ahí está el futuro. Y un dispositivo que permita automatizar el cultivo de células madre para avanzar en la producción, la gran aportación en este ámbito de estos tres emprendedores, que proceden de distintos campos de la biotecnología. Según Horna, “existen en el mercado otros biorreactores, y algunos han logrado automatizar alguna de las fases del proceso, pero el nuestro es el primero del mundo que realiza todas las etapas de forma totalmente automática”.

Además, el problema hasta ahora era la utilización de aditivos que resultan tóxicos para las células y que también eliminaban parte de las proteínas de la membrana (habitualmente, la tripsina). “A día de hoy se utiliza porque no existía otra alternativa, pero nuestra tecnología no necesita recurrir a este producto”, indica Horna. “En cambio, nuestro desarrollo utiliza un método iteractivo de cultivos celulares que permite automatizar por completo y sin necesidad de intervención humana los pasos de despegado y lavado de las células sin usar aditivos que aumenten la toxicidad. Esto lo hemos logrado usando superficies inteligentes que hacen posible la adhesión y la no adhesión de las células en función de cambios en el ambiente”, explica uno de los creadores de Aglaris Cell.

Asimismo, este emprendedor madrileño agrega: “Ahora estamos finalizando los desarrollos que hagan posible también obtener con el mismo dispositivo células modificadas genéticamente en serie para su aplicación en reprogramación celular y terapias génicas”.

Los tres socios se encuentran en la actualidad en proceso de recaudación de recursos financieros para continuar desarrollando su iniciativa. Este movimiento ya ha dado resultados, puesto que varias instituciones inglesas han invertido en la empresa y también otras se muestran interesadas en seguir el mismo camino. Hubo una primera ronda de financiación procedente de tierras británicas (en torno al millón de euros) tras captar la atención de ISIS, la Oficina de Transferencia de la Universidad de Oxford, que presta asesoramiento estratégico y científico. De la misma manera, la compañía farmacéutica Merck está igualmente al tanto de los progresos de Aglaris Cell.

Disfrutar de la playa en verano no sólo supone un placer y la necesaria desconexión de nuestras rutinas diarias, también acumula un buen número de efectos beneficiosos para nuestra salud.

5 Efectos positivos de la playa y el mar

Llega el verano y con él una de las actividades más gratificantes que podemos realizar en época estival; disfrutar de nuestras playas. Y es que además de un buen día de ocio, una estancia en la playa  proporciona multitud de efectos positivos.

Estos son algunos de  los principales beneficios de un día de playa y mar.

  1. Los baños de sol, además de broncearnos, favorecen la creación de vitamina D, lo que en combinación con los minerales y oligoelementos del agua de mar, genera una estimulación natural de nuestros músculos y una sensación de regeneración.
  2. La playa y el mar son el entorno idóneo para desconectar de las rutinas cotidianas, y, por tanto, en un nuevo lugar para tratar de aliviar nuestro estrés.
  3. De una estancia en la playa podemos obtener también beneficios directos para la recuperación física de lesiones. Un paseo al borde del mar es un ejercicio muy recomendado para muchas sintomatologías diferentes. Aunque es caminar sobre la arena es más cansado que hacerlo sobre otras superficies, es un ejercicio completo que, acompañado por una buena brisa marina, se convierte en un auténtico placer recuperador.
  4. Cuando nos bañamos en la playa realmente estamos ayudando a nuestro organismo ante un buen número de enfermedades y la Talasoterapia es un buen ejemplo de ello. Se suele dar por bueno que los baños de mar son especialmente indicados para trastornos respiratorios o dolencias musculares.
  5. La playa es un marco más que idóneo para la actividad física, practicar deporte en estos entornos parece que multiplica su efectividad, y es así porque a los beneficios del ejercicio se suman las ventajas citadas anteriormente.

Hay muchos más problemas y situaciones a los que el sol y la playa pueden contribuir de manera positiva; como ya decíamos enfermedades respiratorias, reumáticas, inflamaciones de articulaciones, osteoporosis…

En resumen, no sólo vamos a disfrutar de un gran día de asueto, sino que el sol y la playa también nos pueden ayudar con nuestra salud.

Imagen de Flickr por Dani_vr

Mediante este descubrimiento se facilita de manera muy importante la monitorización y administración de medicamentos para enfermedades como la Epilepsia o el Parkinson.

Cuando se trata de salud, los remedios de nuestras abuelas, esos remedios caseros a medio camino entre la tradición popular y el exotismo de andar por casa, no sólo se siguen aplicando sino que también siguen dando resultados. Sin embargo, la tecnología va dejando muchas de estas prácticas obsoletas con avances tan curiosos como sorprendentes como la nueva tirita inteligente.

Una tirita inteligente monitoriza a los pacientes y les administra medicamentos

Una investigación conjunta entre científicos de Estados Unidos y Corea del Sur ha concluido con el desarrollo de una nueva tirita inteligente. Este dispositivo va a permitir no sólo la monitorización de los pacientes a través de su actividad muscular, sino también, administrar medicamentos que van a depender de los datos recogidos previamente.

Esta tirita, que poco tiene que ver con aquella clásica con la que cubrimos ahora los rasponazos en las rodillas, resulta ser un dispositivo muy poco llamativo. Tiene las mismas dimensiones que una tirita normal, pero su tecnología (en este caso la nanotecnología) la puede llegar a convertir en eficaz dentro de tratamientos para trastornos tan complejos como la Epilepsia o el Párkinson.

El dispositivo es muy flexible y elástico, tiene un grosor de 1 mm escaso y se compone de capas a base de nanomembranas de silicio, sílice y partículas de oro. Para empezar se colocaría la tirita en la muñeca del paciente para comenzar el registro de la actividad muscular. La lectura de esta actividad y los datos que se registrarían en una librería de medicamentos almacenados en el sílice servirían para gestionar la administración de medicamentos. El dispositivo incluye, además, un sensor de temperatura para evitar las quemaduras.

En la actualidad, tal como explican sus precursores, esta tirita inteligente requiere un microprocesador que procede de un ordenador externo. Este ordenador podría ponerse en un reloj de pulsera unido a la tirita con algún sistema de hilo fino, aunque la tendencia es que en el futuro se conecte de manera inalámbrica.

Sin duda, estamos ante uno de esos avances tecnológicos que no nos dejan de sorprender jamás.

Imagen de por Daquella manera