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¿Recuperar los dientes y verlos regenerados en un proceso rápido y de bajo coste? Una reciente investigación apunta en esa dirección.

La regeneración de los dientes podría ser posible

La salud de los dientes constituye sin duda uno de esos problemas graves que, además, en caso de no ser bien atendido se arrastrará durante toda la vida. En el peor de los casos se puede incluso perder parte de la dentadura. Sin embargo,de confirmarse en el tiempo el estudio llevado a cabo a finales de la pasada primavera, la regeneración dental podría ser una realidad.

Esto implicaría que los dientes podrían volver a regenerarse y desarrollarse a partir de un tratamiento que, como veremos, no sería en exceso complejo y partiría del uso de un láser.

El experimento realizado por investigadores de la Universidad de Harvard para el que se utilizó como sujetos de estudio a roedores, pretendía encontrar una manera de hacer crecer y regenerar los dientes a través de la activación de las células madre utilizando como herramienta  un láser.

Para el estudio se valió de un haz de láser de baja potencia que activaba las células madre dentales. De esta manera se pretendía activar las células madre y provocar que estas contribuyeran a la formación de la dentina, ese tejido de consistencia similar al hueso que se sitúa por debajo del esmalte de la pieza dental y realmente es la mayor parte de masa en un diente.

Según los investigadores declaraban en la revista Science Tradicional Medicine, en tan sólo cinco minutos de exposición el proceso de curación resultaba iniciarse, pero, más aún, transcurrido un período de tres meses la dentina ya se había formado.

La implicación de que este experimento hecho en roedores pudiera trasladarse a los seres humanos es verdaderamente espectacular y significaría un avance simplemente increíble dentro de la salud dental, ya que, si se consiguiera la regeneración del resto de partes de los dientes como el esmalte, estaríamos ante la sustitución de los tratamientos tradicionales como empastes o prótesis. Más allá, podría incluso aplicarse a procesos de regeneración ósea o de recuperación y cicatrización de heridas.

Sin duda, una de esas noticias interesantes que nos proporciona la ciencia y que hace pensar en un futuro mejor a corto plazo.

Imagen de Flickr por Dr PS Sahana * Kadamtala Howrah

Disfrutar de un día de verano en la montaña practicando senderismo  ya es una actividad verdaderamente potente en sí misma y muy completa para los mayores y los pequeños. Sin embargo, para complementar la actividad, aquí van cinco ideas de juegos que podemos realizar para acompañarla.

5 ideas de juegos en la montaña para entretener a los niños de senderismo

De entrada,las actividades físicas en estos entornos tienen que ser siempre muy controladas. Por ello no vamos a recomendar juegos que supongan la dispersión del grupo, ni tampoco aquellos que tengan que ver con un exceso de esfuerzo físico, ya que esa energía ya la hemos gastado nosotros y los peques durante la marcha.

Organizar la ruta a modo de gyimkana

Esto le puede dar más aliciente al recorrido y, sobre todo, puede hacer que los niños muestren un interés mayor en la actividad. Se trata simplemente de establecer unos puntos en la ruta donde pediremos algunas actividades o pruebas mínimas; recoger un piedra o una flor, responder a una pregunta sobre el trayecto… se puede incluso plantear jugar con puntos con algún premio final.

Un tesoro

Es una de esas actividades que, bien organizadas, funcionan siempre y además son muy divertidas. Para ello hemos debido esconder previamente algún objeto (por ejemplo una tartera en la que hemos dejado unas monedas de chocolate) y al llegar al entorno donde está escondida podemos detener la marcha y contar una historia que motive la búsqueda, para la que podemos dar pistas.

Es el típico juego de buscar el tesoro que, repetimos, bien organizado siempre funciona.

Volar una cometa

Aunque requiere que encontremos un espacio para poder lanzar el vuelo, una cometa siempre proporcionar resultados asegurados en los niños, podemos no sólo lanzar nosotros el vuelo y posteriormente pasar el manejo, sino también tratar de explicar el funcionamiento y enseñarles a lanzarla, lo cual sería ya un éxito total. 

Rally fotográfico

Hoy en día los dispositivos móviles nos permiten realmente usar un montón de funcionalidades entre ellas, por supuesto, las cámaras. Una muy buena idea, teniendo en cuenta al gusto de los niños por la tecnología, es plantearles una especie de rally fotográfico en el que al final del día repasaremos todas fotos las fotos realizadas. Podemos incluso plantearlo como concurso con premios.

Buscar la forma más rara

Uno de los motivos principales por el que realizamos este tipo de actividades es, sin duda, el contacto con la naturaleza de los niños. En este sentido, una actividad divertida puede plantear que durante la ruta los niños busquen una forma rara en la naturaleza, bien una piedra, un árbol, un conjunto de rocas, incluso una nube, podemos perfectamente hacer fotografías de estas formas raras y coleccionarlas, es algo que suele funcionar muy bien con los peques.

Imagen de flickr por Miguel. (respenda)

Evitar un exceso de actividades para los hijos, pero sin dejar de planificarlas; pasar tiempos con ellos, mantener las responsabilidades básicas al tiempo que se descansa y reservar momentos para la pareja, entre las recomendaciones de los expertos.

Cinco consejos para no desesperarse con la familia este verano

Las estadísticas aseguran que la época del año en que más separaciones o divorcios se producen es en el mes de septiembre, tras finalizar las vacaciones de verano. ¿Por qué? Por el aumento de tiempo de convivencia que se registra entre los dos miembros de la pareja. Estas ‘chispas’ que saltan entre los adultos también pueden afectar a los hijos, tanto de forma indirecta como por el roce directo que surge con ellos por la misma razón que en el caso anterior: pasan de estar muchas horas en el colegio o la universidad a quedarse en casa, o en entornos cercanos (playa, piscina, jardín, parque, etc.) durante más tiempo.

Sin embargo, no resulta recomendable estancarse en la visión negativa de este aumento del tiempo de convivencia. Es más, si se saben gestionar, las vacaciones del periodo estival pueden representar una magnífica oportunidad para estrechar lazos e, incluso, limar rencillas surgidas durante el resto del año, no sólo entre los cónyuges sino también con los hijos y entre hermanos.

Las precauciones y pautas que se deben seguir dependerá del número de hijos, de la edad de éstos, de las actividades que se realicen en común, de los posibles destinos elegidos para descansar y, por supuesto, de las particularidades de cada familia.

Desde el Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP) ofrecen las siguientes recomendaciones para ‘sobrevivir’ al verano que transcurra en familia:

  1. El verano es un buen momento para aprender a convivir pero sin convertir el tiempo de vacaciones en una carrera a contrarreloj de actividades que no deje tiempo para esta convivencia. Resulta positivo que los niños aprendan a relajarse, ya que durante el curso sufren un exceso de agenda.
  2. A pesar de lo expresado en el punto anterior, aunque estén de vacaciones, deben existir también unas responsabilidades básicas tales como ayudar en casa, acordar agendas o cumplir con unas determinadas horas de sueño. Horarios, alimentación equilibrada e higiene del sueño no deben olvidarse durante estas semanas.
  3. Hay que tener presente que los propios hijos quieren pasar tiempo con los padres, por lo que van a valorar más un momento juntos de ocio que una dinámica continua de actividades. De hecho, diferentes investigaciones ponen en evidencia que “los niños que no reciben la atención suficiente por parte de sus padres o figuras de referencia, tienen más propensión a mostrarse agresivos, a padecer sentimientos de soledad o aburrimiento que no saben gestionar ni llenar con actividades, a nivel personal presentan baja autoestima e inseguridad que pueden afectar tanto a nivel personal como a nivel de bajo rendimiento escolar“. Por ello, para que los niños crezcan emocionalmente deben poder dar y recibir afecto y saber expresar y entender las emociones de los demás. Las vacaciones deben favorecer el aprendizaje de estos modelos y no los momentos de tensión.
  4. Incidiendo en asuntos más prácticos, conviene planificar de antemano algunas actividades de ocio para los niños.
  5. Los padres, como pareja, también deben planear y desarrollar sus momentos de intimidad.

Imagen de Flickr por SergioDJT

Mantener la habitación en unas condiciones adecuadas, relajarse antes de dormir, llevar regularidad en las horas de acostarse y levantarse, complementar el descanso nocturno con una siesta breve, no exponerse a luz (ordenadores, móviles, etc.) en los momentos previos de ir a la cama y evitar el ejercicio físico intenso, como mínimo, tres horas antes de retirarse a descansar, entre las claves.

Consejos para dormir mejor en las noches calurosas de verano

Las cálidas noches de verano se hacen, para muchos, interminables. Dar vueltas en la cama, sufrir el calor y pensar que al día siguiente estarán agotados por la falta de descanso son las actividades que ocupan estas madrugadas que se hacen tan largas. Si bien hay zonas que no se ven afectadas por noches calurosas, la franja cantábrica, por ejemplo, en muchos otros lugares, dormir resulta una misión imposible. O, cuanto menos, una ardua labor.

Como consecuencia, conviene tener en cuenta pequeños trucos y consejos que pueden ayudar a proporcionarnos un número suficiente de horas de sueño, que, cabe recordar, se sitúa en el entorno de las siete u ocho horas en las personas adultas.

Desde la Unidad de Sueño de la Clínica Vistahermosa aportan una serie de pautas para dormir mejor en verano:

  • Asegurarse de tener la habitación con unas condiciones adecuadas de temperatura, humedad, ruidos y de luz. Si es necesario usar tapones para los oídos o un antifaz.
  • Es verano, es comprensible trasnochar de vez en cuando. Si se llega a casa activado y sin sueño, es preferible no acostarse inmediatamente. Hay que relajarse antes (tomarse un vaso de leche o hacer alguna actividad que provoque una relajación natural como, por ejemplo, leer) y luego irse a la cama.
  • Intentar llevar unos horarios lo más regulares posibles, levantándose todos los días a la misma hora aproximadamente y actuar de forma similar en el momento de acostarse.
  • Una siesta de unos veinte minutos es muy recomendable, especialmente si no se llega al mínimo de siete u ocho horas de sueño nocturno antes mencionado. Para que no produzca efectos adversos, hay que insistir en que la duración ideal de la siesta debe quedar entre los diez y los veinte minutos aproximadamente, y siempre sin llegar a superar la media hora. En estos términos puede ayudar a reducir el riesgo de sufrir un infarto, liberar tensiones y mejorar la concentración. La siesta también implica beneficios desde el punto de vista psicológico. Al ayudar a liberar tensión y estrés, este tiempo de sueño alienta estados de relajación y permite que la mente desconecte y se relaje. Con ese descanso a mitad del día, mejora la respuesta mental del cerebro en todos los frentes. De la misma manera, los reflejos serán más céleres y la capacidad de razonamiento y los pensamientos, también. Algo similar sucederá con la capacidad de concentración, que nos hará estar más predispuestos a realizar actividades que requieran la implicación de todos los sentidos.
  • Recordar que uno de los sincronizadores de nuestro reloj interno es el ejercicio físico. Es recomendable marcarse una rutina diaria de ejercicio, si puede ser al aire libre (con luz) y por la mañana, mejor. Es importante evitar el ejercicio físico intenso en las tres horas previas al sueño, pues es un potente activador que favorece el retraso del sueño.
  • Por la noche hay que intentar exponerse lo mínimo posible a la luz. Hay que tener en cuenta que los ordenadores, el móvil o las tabletas son una fuente de luz potente que hay que evitar en las horas previas a acostarnos.

Imagen de Flickr por Freddy The Boy

Que la playa es un lugar fenomenal para disfrutar en familia no lo discute nadie, aunque también es cierto que no siempre acertamos en las actividades para hacer en común. Aquí van cinco ideas para jugar en la playa con los niños procurando no molestar a los vecinos.

5 ideas de juegos en la playa, que no molesten a los vecinos

Lo cierto es que no vamos a descubrir nada nuevo, se trata de actividades de las de toda la vida, de esas que hemos disfrutado como niños y ahora disfrutaremos como padres y madres. Aunque es verdad que las nuevas tecnologías están cambiando nuestro ocio y también el de los niños, la playa es un escenario ideal para recuperar esos juegos y actividades físicas tan importantes y divertidas de practicar en familia.

Voley en el agua

Sólo necesitamos disponer de un poco de espacio en el agua, para ello elegiremos el momento idóneo, que siempre lo vamos a poder encontrar. Se trata simplemente de, con el agua hasta la cintura de los peques, jugar a una suerte de voleibol en el que los saltos y los chapuzónes son realmente la parte divertida del asunto.

Los míticos castillos de arena

Cubo, rastrillo y pala, y moldes para hacer figuras, son imprescindibles en un día de playa con niños. Los castillos de arena tienen que estar siempre presentes en estos juegos con los niños en la playa. Da igual que seamos más o menos artistas, lo importante es el rato que vamos a pasar a la orilla del mar y el disfrute de la construcción, que probablemente acabemos viendo cómo se lleva el mar.

Pasear y descubrir

Una actividad muy divertida es simplemente pasear por la orilla recogiendo conchas y piedras, las formas con las que el mar devuelve las piedras y las propias formas de las conchas marinas suelen maravillar a los niños y garantizar un paseo muy divertido. Por supuesto, los cubos no sólo tienen la utilidad de ayudarnos a construir el castillo de arena  En estos paseos los podemos utilizar para ir acumulando lo que vayamos recogiendo.

Jugar a pala

Necesitamos un poco de espacio, preferentemente cerca de la orilla con la arena más firme. Sin embargo, al jugar con niños tampoco se trata de un campo enorme de juego, con delimitar un pequeño rectángulo va a ser suficiente. Las palas son uno de esos elementos que parecen anclados en el tiempo en relación al día de disfrute la playa y esto es así porque realmente se trata de una actividad divertida que, además, nos permite en cualquier momento darnos un buen chapuzón y volver a recomenzar la partida.

Volar una cometa

Puede ser la culminación a un día estupendo de playa con los niños. Volar una cometa al atardecer cuando el sol ya empieza a retirarse es una actividad muy divertida además de atractiva y desde luego muy visual. Es toda una experiencia de la que en principio nos podemos hacer cargo los mayores pero que sin duda acabarán gobernando los pequeños.

Imagen de Flickr por Vvillamon

El verano trae consigo muchas cosas buenas, eso es indiscutible, pero también nos muestra una cara menos amable con una serie de enfermedades comunes a esta época del año. Repasemos cuáles son y las posibles medidas de prevención que podemos tomar ante ellas.

Las enfermedades más comunes en verano y su prevención

En este caso no vamos a ocuparnos de cuestiones como las insolaciones, los golpes de caloro las quemaduras solares, ya que todas estas posibles afecciones se producen por una mala prevención ante los efectos solares, algo que no puede considerarse en sí mismo como una enfermedad.

Los trastornos comunes en verano tienen que ver con algunas infecciones como la gastroenteritis o la otitis, y también algunas inflamaciones molestas como puede ser la conjuntivitis. En general, muchos de estos trastornos veraniegos tienen que ver con la transmisión de enfermedades a través de las vías respiratorias y también transmisión oral, por lo que la higiene en las manos, grandes portadoras de gérmenes, es básica también durante esta época del año.

Las mejores recomendaciones tienen que ver con mantener una buena alimentación y una buena higiene, no sólo las personas sino también en los alimentos. a partir de ahí vamos a repasar algunas de estas afecciones y su posible prevención.

La gastroenteritises muy común en verano. Habitualmente se asocia a microorganismos, multiplicándose en nuestro estómago o intestino o a virus atacando nuestro sistema digestivo. Puede llegar a ser muy contagiosa y,además del tratamiento médico habitual, conviene extremar las medidas de higiene extremas.

Aunque no se habla mucho de ella,la otitis también es una enfermedad muy frecuente en el verano. Se produce por una inflamación o infección en el oído y es frecuente que se asocie con un contacto continuado en el agua. Una medida de prevención básica es secarse bien los oídos después del contacto con el agua y, por supuesto, procurar no introducir objetos ni tocarse con las manos sucias en las zonas interiores de la oreja.

La conjuntivitis, aunque no es un trastorno grave, sí es muy molesta. Se produce muy frecuentemente en verano por el contacto continuado con el agua, aunque también puede ser ocasionada por reacciones alérgicas, por ejemplo, al cloro a las piscinas. Las recomendaciones para su prevención son las habituales, pero en este caso además para las personas con propensión a este tipo de dolencias es muy recomendable no entrar en contacto en el agua sin gafas adecuadas a tal efecto.

Las enfermedades derivadas de las posibles intoxicaciones alimentarias, también muy presentes en el verano, obviamente también tienen su modelo de prevención en la higiene, tanto en lo personal como en la preparación de los alimentos, así como observar que éstos no se han deteriorado por ejemplo por un exceso de calor recibido o circunstancias similares.

Imagen de Flickr por GViciano

El verano es un momento del año muy apropiado para el disfrute a cualquier edad que tengamos. Sin embargo, determinados grupos de edad deben mostrar mayores precauciones ante el calor y el sol. Es el caso de las personas mayores.

Cuidado con el calor y las personas mayores en verano

La incidencia de los golpes de calor y las insolaciones en las personas mayores es muy superior (junto a los niños) a otros grupos de edad, por ello, se hace imprescindible tener en cuenta una serie de recomendaciones elementales muy sencillas de llevar a cabo.

La primera es no mantener mucho tiempo la exposición al sol. Por supuesto,el ejercicio y la actividad física en las horas de máximo calor no son nada recomendables, y la exposición al sol en esas horas tampoco lo es. Resulta mucho más adecuado aprovechar las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde para tomar el sol y disfrutar de sus beneficios.

Debemos proteger la piel de nuestros mayores del mismo modo que protegemos la nuestra. No debemos pensar en aquellas mentiras sobre la salud de las cuales se decía que la piel adulta ya se encontraba curtida ante el sol, no, hay que utilizar las cremas solares del mismo modo que a cualquier otra edad.

Resulta también muy importante utilizar la ropa más ligera y fresca posible, ropa cómoda que permita a la persona no sentirse agobiada por la vestidura, y colores que no sean precisamente los mejores receptores del sol. Así, huiremos por ejemplo del negro.

La hidratación es básica. Las personas mayores deben acostumbrarse (realmente todos y a todas las edades) que en los momentos de calor como el verano es necesario ingerir muchos líquidos, incluso cuando todavía no tenemos sed. Debemos tener en cuenta que la deshidratación es un problema relativamente común en las personas mayores, por ello hay que prestar especial atención a este apartado, incluyendo aquí la eliminación de bebidas con exceso de azúcar, bebidas alcohólicas y excitantes.

En general, la persona mayor de hoy en día poco tiene que ver con la de hace 20 o 30 años, es un anciano mucho más activo y participativo, y así debe ser, simplemente es necesario que asuma estas recomendaciones junto con las que sus médicos pueden proporcionarle para tener un verano lo más agradable posible y eliminar el riesgo de los golpes de calor y las instalaciones así como de la deshidratación

Imagen de Flickr por ground.zero

Ojos, oídos y piel son los principales focos de atracción para las infecciones al tomar un baño, sobre todo en el caso de los niños. La utilización de gafas protectoras, tapones y chanclas, así como ducharse antes y después de salir del agua, pueden ayudar a la prevención de contagios y dolencias.

Cómo evitar las infecciones de piscina este verano

Escozor en la piel, picor y enrojecimiento de los ojos, irritación en la garganta o dolor en los oídos son algunas de las experiencias más comunes tras pasar por una piscina. Es una ‘canción’ que prácticamente a todos nos suena. ¿Por qué? Pues muy sencillo, de entrada por el uso del cloro, a veces de forma proporcionada; otras, no tanto. Este desinfectante es necesario, precisamente, para evitar la acción de ciertos microorganismos, pero su aplicación excesiva tiene igualmente efectos nocivos.

Pero, no sólo los elementos artificiales causan problemas. Así, el efecto del agua y el sol, el sudor o la utilización de bastoncillos inadecuados para las oídos también afectan al organismo. Ojos, oídos, piel y, de forma menos habitual, también la garganta son los principales focos de atracción para las infecciones al darse un chapuzón, especialmente en el caso de los más pequeños.

Asimismo, tampoco hay que olvidar que el agua de una piscina es, normalmente, compartida por muchas personas. Obviamente, el número será mayor en las públicas. Como consecuencia, el intercambio de bacterias resulta más fluido, incluso a pesar del poder desinfectante del cloro.

Considerando todas estas fuentes de contagio, resulta aconsejable tomar las siguientes precauciones:

  • Uso de gafas protectoras para nadar. Más recomendables aún son para bucear, actividad tan del gusto de niños y jóvenes.
  • Utilización igualmente de gafas de sol.
  • Ducharse antes del baño para reducir la cantidad de sudor y de células de la piel que se desprenderán durante el mismo. Hacerlo también después para rebajar la exposición a la multitud de agentes nocivos que pueden encontrarse en el agua de cualquier piscina.
  • Taponar los oídos para evitar daños en el canal auditivo externo, tanto las aguas demasiado cloradas como las contaminadas.
  • Deben secarse a fondo los pies para evitar la proliferación de hongos.
  • Calzar chanclas en el recinto de la piscina, también en las duchas de los vestuarios.
  • Se recomienda no permanecer mucho tiempo con el traje de baño húmedo y evitar compartirlos, así como tampoco se deben intercambiar las toallas.

Imagen de Flickr por candi..

De todas las estaciones del año el verano probablemente sea el mejor momento para plantearse retirar el pañal a un niño. Sin embargo, este es un proceso muy importante para los pequeños y por tanto hay que prestarle una atención especial. Aquí van algunos conceptos que pueden servir de ayuda.

Consejos para quitar el pañal en verano

Lo primero es no agobiarse y, por supuesto,no agobiar al niño. La retirada del pañal es un suceso lo suficientemente importante como para requerir tiempo y atención, y un trabajo previo que debe ser el que motive al niño a buscar un mayor nivel de independencia, que al final es de lo que se trata.

No hay un manual de estilo para explicar cómo orientar al peque para abandonar el pañal. Sin embargo, somos los adultos los que debemos buscar que la retirada del pañal y el posterior control de sus esfínteres no sea algo traumático, pero sobre todo aburrido.Debemos implicar al niño en el proceso, para ello el juego y el uso de la fantasía pueden ser buenos aliados, ya que a través de ellos podemos explicar e inventar, por ejemplo a través de los cuentos, historias que acaben demostrando que el pañal ya no es útil, que en el fondo es enseñarles a abandonar determinados miedos e inseguridades que se fijan en la figura del pañal.

En este proceso no se debe jamás utilizar el castigo, castigar es involución al proceso en todos los casos. Tampoco las prisas son buenas consejeras en este sentido, pero, incluso peor es la falta de constancia, y esto, la constancia en el trabajo orientado a abandonar el pañal (el uso del baño, seguir con la metodología de manera constante, etcétera) es una labor básica que sólo corresponde a los padres. Desfallecer en la constancia y abandonar las rutinas que al final son una buena compañera en este camino, es lanzar mensajes totalmente contradictorios al niño, y, probablemente, retrasar el momento de abandonar el pañal.

Como decíamos el verano es un buen momento ya que, entre otras cosas, los niños pueden estar con menos ropa y ser más conscientes de lo que implica llevar pañal. No pensemos que no lo son, ya que ese es otro grave error.

Todos los niños aprenden y todos acaban retirándose del pañal, los procesos son diferentes y los tiempos también lo son. Lo verdaderamente importante es que estemos preparados para acompañarles, para explicarles cuando vean su caca que esa es su caca y que resulta mucho más cómodo si se hace en un orinal o en el wc con un reductor que llevarla pegada al culete en el pañal, lo mismo aplicado al pipí. Trucos hay muchos, ideas también, pero los conceptos son estos que hemos repasado.

Imagen de Flickr por La Negra de Tetuan

Nadar, correr, jugar a las palas, al fútbol o al voleibol son algunas de las opciones clásicas para hacer deporte frente al mar. Además, hay nuevas corrientes de entrenamiento en este ámbito, como el ‘Beach Fitness’, que intenta aprovechar los elementos del entorno, y existen ya también numerosos arenales que cuentan con aparatos y pesas.

La playa, tu gimnasio de verano

El hecho de que llegue el verano no tiene por qué ser sinónimo de abandonar las rutinas de entrenamiento. Si bien existe la posibilidad de continuar yendo al gimnasio habitual, los típicos desplazamientos estivales suelen dificultar esta opción. Además, resulta comprensible que alguien, aunque habituado a acudir al gimnasio, se decante por los ejercicios al aire libre, dadas las temperaturas benignas de esta época. De la misma manera, habrá personas que se vean impedidas a abandonar determinados lugares, por ejemplo, si tienen niños a su cargo.

¿Cómo compaginar el deseo de hacer ejercicio con estas opciones? Pues muy sencillo, haciendo que la propia playa se convierta en un gimnasio. Aunque parezca extraño, es posible.

Por supuesto, están los deportes playeros clásicos: nadar, correr, jugar a las palas, al fútbol o al voleibol. Incluso la opción más moderada de caminar por la orilla. Sin embargo, algunas personas preferirán realizar por ejercicios de carácter anaeróbico o, simplemente, más intensos.

Una de las últimas corrientes en este sentido es el ‘Beach Fitness’, una práctica deportiva que se ha puesto de moda en los últimos años y que consiste en aprovechar aquellos elementos que el entorno pone a nuestra disposición (como las escaleras de acceso a la playa, por ejemplo). La idea es ejercitar el cuerpo de una manera relativamente similar a cómo se haría en el gimnasio. Entre los ejercicios que pueden llevarse a cabo bajo esta modalidad, pueden citarse los sprints en arena, carrera en la orilla con cambios de ritmo, elevaciones con rodilla, sentadillas con salto, ‘burpees’ o ‘lunges’.

Cabe recordar que el primero de estos dos últimos parte de estar de pie, mirando al frente y con los brazos relajados, para agacharse y apoyarse con las palmas de las manos. Una vez realizado este movimiento deberemos propulsarnos con los músculos de las piernas hacia atrás para colocar las piernas estiradas y apoyadas en el suelo sobre las puntas de los pies. El cuerpo quedará entonces sostenido únicamente por las palmas de las manos y las puntas de los pies. A partir de esta segunda postura se hará una flexión de pectoral apoyándose en los tríceps y los músculos del pecho. Al elevarse cuando se realice la flexión, se deberá impulsar el cuerpo con las piernas y volver a dar un salto hacia delante, de tal manera que se lleven las piernas hacia el pecho de nuevo para volver a ponerse de pie y recuperar la postura original. Los ‘burpees’ son un ejercicio físico realmente completo, ya que permite trabajar pectorales, bíceps, tríceps y cuádriceps.

Por su parte, los ‘lunges’ son zancadas manteniendo una pierna estática y adelantando la otra hasta flexionar la rodilla en un ángulo de 90 grados (aunque hay diferentes variantes), con lo que la primera quedará estirada. Los brazos quedan en jarras, con las manos sobre las caderas. Los ‘lunges’ están considerados uno de los mejores ejercicios para ejercitar los glúteos.

Finalmente, es preciso añadir que existen ya también numerosos arenales que cuentan con aparatos y pesas. De hecho, algunas playas han llegado a adquirir o a acrecentar su fama, precisamente, por contar con estos elementos. Por ejemplo, South Beach en Miami.

Imagen de Flickr por Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires